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Esperanza Guisán
Universidade da Coruña
España
Biografía
Vol. 20 Núm. 1 (2015): SIEU 2014 TERCER SEMINARIO INTERNACIONAL 26-27 JUNIO 2014 (PRIMERA PARTE), SIEU 2014 SEMINARIO INTERNACIONAL 26-27 JUNIO 2014 UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA, ESPAÑA, Páginas 13-25
DOI: https://doi.org/10.15304/t.20.1.2623
Recibido: 27-06-2015 Aceptado: 27-06-2015 Publicado: 27-06-2015
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Resumen

En primer lugar, quiero agradecer al Profesor Rosen su profundo y esclarecedor estudio sobre la Filosofía de Stuart Mill. A mi modo de ver, una de las contribuciones más importantes del autor es su afirmación de que Mill no era solamente un moralista social sino que era ante todo un filósofo y un lógico. En muchos sentidos, Rosen esta en lo cierto. Mill no era un filósofo moral, o al menos no era sólo un filósofo moral. Sin embargo, le preocupaba la parte de la filosofía que se ocupa de la moralidad y defendía de forma entusiasta el bienestar tanto como el desarrollo individual y social.

Como decimos, Mill no era únicamente un filósofo moral, porque en muchos casos se anticipó a la metafísica contemporánea, mostrando que los principios de ética normativa podían ser defendidos de manera que el intelecto humano ayudase a comprenderlos. Sin embargo, debería añadirse que Mill fue, no obstante, un moralista reformador y un defensor de la educación moral. Creo que no exagerado afirmar que Mill usó la lógica y el razonamiento como formas de promover el desarrollo intelectual y moral de todos los seres humanos, lo cual es necesario para el perfeccionamiento individual del bienestar y la armonía social. Leyendo a Mill cuidadosamente se descubre que todo su razonamiento y uso de los sentidos está dirigido a profundizar sobre el bienestar de todos los miembros de la humanidad, recomendando los placeres más altos (más desarrollados). Ser un filósofo moral no es, así, y como parece sugerir Fred Rosen en su brillante trabajo, un obstáculo para que Mill sea un defensor de la revolución moral de la sociedad, es decir, de la transformación de la vida humana.

Así pues, aunque admiro profundamente la contribución del Profesor Rosen al estudio de Mill, mostraré mis desacuerdos con ella con una cierta extensión, y resumiré finalmente los principales puntos de convergencia entre el estudio de Rosen y mi propio punto de vista sobre el pensamiento de John Stuart Mill.

DOI http://dx.doi.org/10.15304/t.20.1.2623

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