Resumen

En este artículo se traza un recorrido sobre el cuerpo y sus imágenes medievales, con especial énfasis en la escultura, representación tridimensional que potencia la experiencia corpórea, y la recepción activa de sus perfomaciones. Portadas monumentales y sepulcros son empeños institucionales y personales, públicos y privados, que cubren necesidades de representación del poder, capaces de generar ritos y fenómenos sociales. Ello demuestra la reciprocidad arte/vida, arte/realidad, y descubre el cuerpo, no sólo dotado de gestualidad moralizada y cubierto de ropajes simbólicos, sino proyectado desde las miradas educadas por esas representaciones, filtradas por valores implicados en situaciones políticas de época (la nuestra, y las del pasado que observamos en sus vestigios). De manera que, el propio cuerpo, se construye como imagen histórica y cultural, que vela el cuerpo biológico o natural, materializando ideologías