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Pegerto Saavedra
Universidad de Santiago de Compostela
España
Hortensio Sobrado Correa
Universidade de Santiago de Compostela
España
Antonio Presedo
Universidade de Vigo
España
Núm. 22 (2013), Artículos
DOI: https://doi.org/10.15304/ohm.22.1140
Recibido: 04-04-2013 Aceptado: 03-10-2013 Publicado: 03-10-2013
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Resumen

Desde la Baja Edad Media a la actualidad la Galicia rural contó con una malla de parroquias densa y extraordinariamente estable, que estructuraba un hábitat de pequeños y numerosísimos asentamientos, y que apenas se vio afectada por el espectacular crecimiento de la población que se registra desde fines del XV a mediados del XIX, ni por los proyectos reformistas posteriores a los concordatos de 1753 y 1851. Pero la rigidez formal del mapa de parroquias oculta cambios muy importantes en el protagonismo que esta institución va adquiriendo en la vida local, debido a cambios de orden económicosocial, religiosos y culturales. La vida parroquial se intensifica de un modo notable después de Trento, también en aspectos profanos, porque la omnipresencia de los curas es compatible con el vigor de una sociabilidad multiforme, también profana, que lleva a los campesinos de sentirse con frecuencia ante todo vecinos de su feligresía.

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