Resumen

El paisaje sagrado es el centro de la existencia, independientemente de su ubicación y materialidad. El concepto de "paisaje sagrado" constituye, de hecho, un lugar indefinido, sin fronteras pero donde se contienen presencias tangibles y tridimensionales que construyen el espacio en el que vivimos. Es precisamente la percepción tridimensional la que caracteriza la arquitectura a la que tenemos que acercarnos a la cuarta dimensión, es decir, la dimensión temporal, y por tanto la presencia del "tiempo" lo que nos ayuda a analizar la evolución y transformación de la materialidad. Esta contribución tiene como objetivo desarrollar una reflexión sobre el concepto de lugar y lugares de religiosidad y ritos, entendidos como un espacio material e intangible al mismo tiempo y donde el hombre se encuentra con su Dios, él mismo y la comunidad independientemente de dónde se haya ubicado este lugar y cómo se hizo. Se prestará especial atención al significado del valor sagrado y a cómo este concepto se regenera constantemente en la vida cotidiana de cada hombre.