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Verónica Rodríguez Aguilar
Universidad Autónoma de Chiapas
México
https://orcid.org/0000-0001-6504-3368
Vol. 3 Núm. 11, Artículos de Investigación, Páginas 52-66
DOI: https://doi.org/10.15304/ricd.3.11.5917
Recibido: 27-03-2019 Aceptado: 15-11-2019 Publicado: 22-01-2020
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Resumen

El presente artículo examinó la realidad social en catorce adolescentes de secundaria en una Casa Hogar de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, con el propósito de interpretar el sentido de la comunicación que han construido los menores, para reconocer si existen códigos opresores y modelos estándares que se contrarresten con la noción de concientización, mismos que les impidan tener una visión amplia de las formas de vida al interactuar con la sociedad y poseer una postura crítica para desarrollarse, mediante tres acciones principales: primero, el conocimiento de las bases bajo las que se establecen los procesos comunicacionales a través de las trayectorias discursivas, historias y experiencias de vida; segunda, la identificación de la relación que existe entre sujeto, cultura y poder en la construcción del sentido; y por último, el análisis de los datos, a través de la triangulación de las categorías, subcategorías y dimensiones encontradas. En la investigación se empleó la metodología cualitativa, con la combinación de dos perspectivas: la de interpretación y la Investigación Acción Participativa (IAP) desde un enfoque crítico, donde las categorías consideradas fueron: Un marco microsociológico, pautas psicosociológicas y características individuales, las subcategorías fueron: instrumental, valorativa, pertenencia, seguridad, disciplinar, religiosa y uso del poder, en las dimensiones objetivo-subjetivas. Los resultados obtenidos se presentaron en tres perspectivas: En la política, el uso del poder discursivo jerárquico vertical, la imposición de la religión como modelo de adoctrinamiento para la modificación del comportamiento; en la cultura, la manipulación de las subjetividades, a través de la domesticación de sentimientos por medio de la disciplina para ser buenas personas y la adquisición de valores en el camino de llegar a ser buenos cristianos; y en el plano económico, la construcción de un sentido instrumental-material, la inducción a una programación visual alienante y el posicionamiento de marketing.

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