Resumen

El ascenso al trono de Felipe III en 1598 generó toda una serie de circunstancias de especial relevancia para la Monarquía española. A la aparición del valimiento como práctica gubernativa, se unió el desarrollo de una política internacional basada en la búsqueda de la quietud. Conseguir mantener la paz y, a la vez, sostener la reputación de la Monarquía fue un desafío importante, especialmente en Italia. Para ello, Felipe III se adhirió a los planteamientos del tacitismo, pensamiento imperante tras la publicación del Politicorum de Justo Lipsio. A través del análisis del gobierno virreinal del III duque de Osuna en Sicilia (1611-1616), se puede observar cómo el rey desplegó el uso de la prudencia en Italia y en el Mediterráneo. El análisis de la documentación de archivo a partir de las máximas de Lipsio permite definir la verdadera acción política de Felipe III.