Resumen

Este ensayo explora el legado de laSal, edicions de les dones (1979–1990), la primera editorial feminista del Estado español, y su resonancia en las prácticas archivísticas del espacio autogestionado de Ca la Dona en Barcelona. Basándome en mis notas de campo y los archivos no catalogados de dos figuras clave —la artista y cofundadora Mari Chordà y la editora y traductora Mireia Bofill— sostengo que estos legados ejemplifican la creación de infraestructuras feministas a través de prácticas intergeneracionales y autogestionadas de producción, cuidado y preservación que sanan heridas políticas. Estas prácticas, o matronomías, desafían el concepto patriarcal de patrimonio al centrar el cuidado colectivo, lo relacional y los legados emocionales. Exploro Ca la Dona como una archiva de sentimientos, siguiendo a Ann Cvetkovich, destacando su naturaleza relacional, encarnada y afectiva. Prácticas como el tejido —que conectan generaciones, geografías y saberes feministas a través del afecto— y el acuerpamiento la posicionan como una infraestructura viva y alternativa. Al contrastarla con los archivos institucionales, expongo los mecanismos de exclusión del museo y celebro la preservación dinámica e informal de las historias feministas. Los legados de laSal se reivindican como una red intergeneracional de afecto y resistencia feminista en la historia nacional.