Resumo

El presente trabajo busca responder a la pregunta sobre qué tipo de crítica cabe hoy en nuestro mundo que no caiga en la sonrisa cínica y que sea capaz de generar alguna respuesta ante un mundo capaz de asimilar hasta los movimientos más contraculturales. Los pensadores cínicos griegos se toman aquí por su renuncia a la seria reflexión y su apuesta por el ejemplo como único modo de prédica moral: no tanto el decir, cuanto el actuar, no ya la reflexión cuanto la mera vida es lo que se presenta como lugar de la propuesta moralista. El cínico falsifica moneda, transmuta valores hasta grado tal que pierde el lenguaje, pero no la vida que es un constante peregrinaje, sin casa fija, sin conceptos que no se transmuten; es tal peregrinaje por el mundo donde se presenta el modo crítico que quizá hoy nos pueda ser útil.