Resumo

Las medidas restrictivas de la Unión Europea, nacidas como instrumentos de política exterior en el marco de la PESC, han evolucionado hasta convertirse en un auténtico sistema sancionador de alcance global. Este trabajo analiza su transformación, desde la ejecución de sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas hasta la creación de regímenes temáticos autónomos de alcance global, entre los que destaca el régimen de medidas restrictivas por violaciones graves de derechos humanos (Decisión PESC 2020/1999 y Reglamento 2020/1998). Inspirado en la Global Magnitsky Act estadounidense, este régimen refleja la progresiva hibridación entre política exterior y derecho penal. A partir del canon europeo establecido por el test Engel del TEDH, el estudio examina si algunas medidas restrictivas deben considerarse sanciones penales en sentido material y qué implicaciones tendría su reconocimiento para las garantías procesales.