1. Introducción
El objetivo de este trabajo es mostrar la correlación entre la telicidad y la inacusatividad en los predicados con verbos de cambio de estado en español y en italiano. Con este fin, se tienen en cuenta los resultados del análisis de la inacusatividad que atiende a la estructura eventiva, pero también se considera el contexto sintáctico que focaliza el evento prominente, pues este desencadena la estructura eventiva compleja. Se asume aquí que la estructura argumental no está determinada por la unidad léxica del verbo sino por el contexto sintáctico y la clase verbal solo se atribuye a la unidad a la que pertenece cuando se realiza en la sintaxis (). Se propone la telicidad del predicado como rasgo aspectual definitorio de la inacusatividad en los verbos de cambio de estado, entendiendo por telicidad el ‘evento delimitado’ que permite al SN sujeto ‘alcanzar el estado denotado por el verbo’, condición necesaria para que la construcción sea inacusativa, pues de esta manera el SN sujeto desempeña la función semántica de tema (). La delimitación del evento puede ser léxica o estar condicionada por el contexto sintáctico. A su vez, la telicidad léxica puede quedar suspendida en ciertas construcciones sintácticas, como se demostrará en este trabajo.
El análisis se limita a verbos de cambio de estado por tratarse de una de las clases que mayores dificultades presenta en el análisis por la complejidad de su estructura eventiva, pero también porque estos verbos en su esquema intransitivo pueden aparecer en diferentes construcciones sintácticas, sean inacusativas o no. De esta manera, es posible observar que los verbos de cambio de estado en español no siempre ocupan el mismo lugar en la escala de la inacusatividad desde la perspectiva intralingüística en función del contexto sintáctico en que se integren y, desde luego, están más alejados del núcleo de la inacusatividad que sus correspondientes equivalentes en italiano, que seleccionan con mayor regularidad el auxiliar essere en la formación de los tiempos compuestos. De aquí el interés del estudio contrastivo entre estas dos lenguas en construcciones intransitivas con verbos de cambio de estado, pues el italiano se considera la lengua que refleja de manera más completa la hipótesis de la inacusatividad. Se trata, en última instancia, de que los resultados del contraste de la inacusatividad entre estas dos lenguas puedan contribuir al avance del estudio de la inacusatividad en español.
Este trabajo se articula en los siguientes párrafos. El § 2 contiene un estado de la cuestión donde se valoran los principales estudios sobre la inacusatividad y se avanzan las líneas argumentales de la hipótesis general defendida en este trabajo, así como en el análisis particular de las construcciones inacusativas que la sustentan. Este amplio apartado comprende varios subepígrafes. El § 2.1 repasa brevemente las diferentes corrientes teóricas para el estudio de la inacusatividad. El § 2.2 trata del desarrollo de los trabajos contrastivos sobre inacusatividad para el español y para el italiano. En el § 2.3 se presta atención a los estudios del aspecto léxico con respecto a la inacusatividad y la telicidad. En el § 2.4 se relacionan los estudios sobre la elección del auxiliar en los tiempos compuestos con el fenómeno de la inacusatividad. En el § 2.5 se considera el clítico se por ser un elemento esencial en los verbos de cambio de estado en español, que no siempre aparece en italiano. El § 3 presenta el análisis contrastivo de la inacusatividad en construcciones con verbos de cambio de estado en español y en italiano. Aquí se explicita la hipótesis defendida en este trabajo y se delimitan los presupuestos teóricos sobre los que se asienta el análisis contrastivo que se desarrolla en los siguientes apartados. En el § 3.1 se estudia la inacusatividad en la alternancia causativa con el análisis de construcciones con los verbos hundirse (§ 3.1.1), derretirse y disolverse (§ 3.1.2), evaporarse (§ 3.1.3) y sus equivalentes en italiano. En el § 3.2 se analizan los verbos de cambio gradual y se estudian los predicados intransitivos con el verbo adelgazar y su equivalente italiano dimagrire (§ 3.2.1). Por último, en § 4 se presentan las conclusiones.
2. Aproximación al marco teórico general de la inacusatividad
2.1 La teoría de la inacusatividad
La formulación original de la hipótesis de la inacusatividad () sugiere que el único argumento de un verbo inacusativo, que desempeña la función de sujeto, es un tema (u objeto afectado) y, por lo tanto, este único argumento presenta varias características sintácticas propias de los objetos directos de los verbos transitivos. De esta manera, se desarrollan los estudios sobre pruebas formales sintácticas para reconocer la inacusatividad en las lenguas, pues los verbos inacusativos admiten construcciones propias de los verbos transitivos. Si bien desde el inicio del estudio de la inacusatividad se postula que esta propiedad de los verbos monovalentes está relacionada sistemáticamente con las características semánticas de los predicados (), pronto se prefiere una definición exclusivamente sintáctica del fenómeno, basada en pruebas formales. Así, son frecuentes los estudios sobre pruebas diagnósticas sintácticas para reconocer la inacusatividad en las lenguas ().
Por su parte, en los estudios semánticos, se buscan parámetros que puedan predecir la inacusatividad en las lenguas () y se proponen clasificaciones de los verbos inacusativos a partir de sus características. Por ejemplo, algunos autores emplean el rasgo aspectual de la telicidad para diferenciar semánticamente las dos clases de verbos intransitivos, los inacusativos y los inergativos (). También se acepta que los sujetos de los predicados inacusativos pueden presentar diferentes propiedades semánticas, como las de animado, inanimado, experimentante, tema. Pero el sujeto de las construcciones inacusativas comparte comúnmente la característica semántica de la no agentividad. Muchos autores han aportado explicaciones de este fenómeno , , ; ; ).
De esta manera, se generaliza entre los investigadores la clasificación de los verbos intransitivos en inacusativos (nacer) e inergativos (trabajar), basada en los papeles temáticos de los argumentos del predicado, “vinculada inicialmente al distinto papel de su sujeto (paciente en los inacusativos, agente en los inergativos)” (). Hay una amplia bibliografía sobre esta cuestión tanto del enfoque estrictamente sintáctico como desde una perspectiva exclusivamente semántica.
No obstante, pronto se comprueba que las clases de los verbos inacusativos e inergativos no son sintáctica y semánticamente homogéneas, lo que compromete esta primera formulación de la hipótesis de la inacusatividad (). Entre 1990 y 2015, aproximadamente, los estudios sobre inacusatividad pasan a desarrollarse fundamentalmente en el ámbito de lo que se conoce como la interfaz sintaxis-léxico, en los distintos marcos formales y funcionales. En el caso de la gramática generativa, esta conexión da lugar a dos perspectivas opuestas del fenómeno, en función de si se adopta un enfoque proyeccionista, propio de la fase lexicista del modelo (), en el que adquieren protagonismo conceptos como estructura argumental y estructura eventiva (; ; ) o un segundo modelo o enfoque construccionista, más extendido en el presente siglo, en el que no hay motivo para distinguir entre la sintaxis léxica de la estructura argumental y la sintaxis funcional del sintagma verbal, “la sintaxis de la estructura argumental verbal y la sintaxis del sintagma verbal son la misma cosa” ().
Los autores que defienden una aproximación proyeccionista siguen, a su vez, dos líneas de estudio. Una representada por los trabajos de índole léxico-semántica de , en los que la semántica de la estructura eventiva determina la sintaxis de la estructura argumental () o bien otra línea de investigación representada por Hale y Kayser (; ), en cuyos trabajos, desde un enfoque léxico-sintáctico, se concibe que la configuración sintáctica está proyectada por un elemento léxico (). Desde esta perspectiva proyeccionista, el significado léxico se puede descomponer, es “producto de los rasgos o componentes de su estructura interna o subléxica y se refleja en su comportamiento sintáctico” ().
Por su parte, se desarrollan también investigaciones avaladas por los modelos construccionistas o neoconstruccionistas, como el de , o el de para el español. Desde este enfoque, se considera que “el significado de una expresión compleja es una función de los significados de las unidades que la integran y del modo en que se combinan” (). Otros autores se han referido a esta misma cuestión (; ; ). En estos trabajos, no se habla de verbos inacusativos o inergativos, transitivos o causativos, sino de estructuras o construcciones inacusativas, inergativas y transitivas o causativas.
Es interesante contrastar brevemente ambos modelos. En los proyeccionistas, se persigue el estudio de las propiedades léxicas que determinan el tipo de configuración sintáctica en que aparecen los verbos. En estos modelos, entre los que destaca la teoría del lexicón generativo (en adelante, LG) (cf. ), los eventos se descomponen en fases o subeventos y, por tanto, constan de estructura interna. En cambio, en los modelos construccionistas, las diferentes interpretaciones aspectuales de un predicado se atribuyen a las posiciones que ocupan sus argumentos. El tipo de evento denotado deriva de la estructura sintáctica, por lo que no cabe la postulación de una estructura eventiva independiente. Desde esta aproximación, la inacusatividad y la inergatividad se consideran una propiedad del predicado, más que una propiedad léxica del verbo. Así, se hace más patente la relación entre la interpretación aspectual y la configuración sintáctica de los predicados inacusativos e inergativos (). Es decir, es la construcción la que determina la interpretación que reciben las unidades léxicas y la expresión resultante.
En realidad, la relación entre sintaxis y léxico ha captado la atención de los lingüistas no solo desde el marco teórico en el que surge (la gramática generativa), sino también en otras corrientes formales, funcionales o cognitivas ().
Desde la perspectiva más actual de los estudios sobre sintaxis y léxico, estas dos posturas no son contrapuestas: “los presupuestos de la descomposición y la composicionalidad no son incompatibles” (). En palabras de De Miguel:
La investigación lexicológica actual suele asumir la existencia de un núcleo estable e indispensable de significado que define a la palabra y de cierto grado de moldeabilidad de ese contenido mínimo por parte del contexto. Lo ilustra de manera representativa el LG de Pustejovsky, que postula la construcción mental del significado como resultado de la interacción entre la información contenida en la estructura interna de la palabra y el contexto en el que esta entra. ()
Se ha avanzado mucho en la delimitación de los aspectos del significado léxico que tienen un correlato sintáctico y en la importancia del contexto en la interpretación de las expresiones lingüísticas complejas. Se sabe que no solo los argumentos delimitan el evento, sino también los adjuntos. Se considera que la coacción aspectual se produce “porque el contenido léxico del verbo la consiente, pero solo se da si el contexto la desencadena” (; ).
Aquí se asume esta línea de pensamiento más actual para el estudio de la inacusatividad en los verbos de cambio de estado en español y en italiano. Se considera, pues, que la inacusatividad es una propiedad léxica de algunos verbos, pero también del predicado, pues solo se da si el contexto sintáctico lo permite. Se conjugan los presupuestos de la descomposición del evento con los de la composicionalidad, desde el enfoque construccionista. De ahí, el concepto escalarde la inacusatividad y que, en este trabajo, se hable más de construcciones inacusativas que de verbos de uno u otro tipo. Así, se recogen los resultados de las investigaciones más recientes desde las diversas aproximaciones teóricas.
2.2 El desarrollo de los estudios contrastivos sobre inacusatividad en español e italiano
En este trabajo se contrasta la inacusatividad de algunas construcciones con verbos de cambio de estado en español y en italiano. El italiano ha estado presente desde el inicio de los estudios sobre inacusatividad () y a menudo se compara la manifestación de la inacusatividad en italiano con la de otras lenguas como el inglés, el francés, el holandés, el alemán, el ruso, el georgiano, el turco e incluso lenguas minoritarias, como el choctaw o el eastern pomo (; ; ).
El estudio de la inacusatividad en español, por su parte, tuvo que esperar algo más. Aparte del trabajo de , sobre las alternancias inergativas-inacusativas en español, el libro de , sobre el aspecto léxico, podría considerarse el primer trabajo sobre la inacusatividad en español, pues dedica un extenso apartado a esta cuestión y aborda la construcción de participio absoluto, considerada uno de los diagnósticos habituales de la inacusatividad por su fiabilidad para otras lenguas, como el italiano, pero no para el español, como muestra la autora. El español tampoco se ha tenido muy presente en los estudios contrastivos sobre la inacusatividad en las diferentes lenguas, aunque en algunas ocasiones se ha comparado con lenguas tipológicamente más alejadas, como el ruso (). En cambio, en la mayoría de los estudios sobre la inacusatividad en español, se hace referencia al italiano (; ), aunque también a otras lenguas como el inglés (; ).
La diferencia principal entre el español y el italiano en el estudio sobre la inacusatividad reside en que el italiano es una lengua con doble auxiliar para la formación de los tiempos compuestos. Según , la selección del auxiliar deriva de diferentes comportamientos sintácticos, que, a su vez, coinciden con los resultados de las pruebas que el autor propone para distinguir los verbos inacusativos de los inergativos. Así, Perlmutter observa que seleccionan el auxiliar essere en los tiempos compuestos los verbos intransitivos que admiten la construcción de participio absoluto, como el verbo rimanere (esp. ‘quedar(se)’) en Rimasto senza soldi, non sapevo cosa fare, (esp. tr. lit. ‘*quedado sin dinero, no sabía qué hacer’), pero no es posible con el verbo gridare (esp. ‘gritar’), como en *Gridato ai bambini, Giorgio è uscito, (esp. tr. lit. ‘*gritado a los niños, Giorgio se marchó’). Y, efectivamente, rimanere se conjuga con essere: La scuola è rimasta vuota (esp. ‘la escuela (se) ha quedado vacía’) y gridare con avere: L’autista ha gridato ai passeggeri (esp. ‘el conductor ha gritado a los pasajeros’). También seleccionan el auxiliar essere los verbos intransitivos que pueden formar participios adjetivales, como cadere (esp. ‘caer(se)’): Le arancie cadute sono più buone di quelle colte dall’albero, (esp. ‘las naranjas caídas son mejores que las recogidas del árbol’), pero no forman participios adjetivales otros verbos intransitivos, que tampoco admiten essere, como parlare (esp. ‘hablar’): *Le persone parlate, (esp. ‘*las personas habladas’). Los tiempos compuestos son, respectivamente, Le arancie sono cadute (esp. ‘las naranjas (se) han caído’) y Le persone hanno parlato (esp. ‘las personas han hablado’). Asimismo, seleccionan el auxiliar essere los verbos intransitivos que admiten el uso del partitivo ne: Sono comparse due persone, (esp. ‘han aparecido dos personas’), donde persone puede sustituirse por ne: Ne sono comparse due, (esp. ‘han aparecido dos (de eso)’), pero en Hanno gridato due persone, (esp. ‘han gritado dos personas’), la sustitución con ne es agramatical o dudosa: *?Ne hanno gridato due, (esp. ‘han gritado dos (de eso)’). Por último, Perlmutter comprueba que la variante intransitiva anticausativa de verbos causativos conlleva un cambio en la selección del auxiliar en los tiempos compuestos, como en I corsari hanno affondato la nave, (esp. ‘los piratas han hundido el barco’) y La nave è affondata, (esp. ‘el barco se ha hundido’). Así, tras el análisis de estos fenómenos, formula una generalización sintáctica que explica la distribución de los auxiliares avere y essere en los tiempos compuestos en italiano y las características comunes de los diferentes tipos de construcciones que seleccionan el auxiliar essere, para concluir que los verbos intransitivos que forman los tiempos compuestos con essere son inacusativos (). En estos verbos se comprueba que el sujeto sintáctico desempeña la función semántica de tema, lo que corresponde básicamente con la conocida hipótesis de la inacusatividad de ().
Los resultados que obtiene Perlmutter en las pruebas formales para el italiano avalan ampliamente la hipótesis de la inacusatividad, mientras que no ocurre lo mismo para otras lenguas, como el holandés (). Por esta razón, el autor propone () la incorporación en la gramática italiana de la hipótesis de la inacusatividad y de los mecanismos formales, arriba mencionados, que analiza en su estudio. Al mismo tiempo, descarta una explicación semántica alternativa para justificar de manera correcta la división de los verbos intransitivos en inacusativos e inergativos. También descarta la explicación semántica para interpretar la selección de un auxiliar diferente en predicados sinónimos con un mismo verbo (), como por ejemplo en Giorgio ha ingannato sé stesso (esp. ‘Giorgio se ha engañado a sí mismo’) o Giorgio si è ingannato (esp. ‘Giorgio se ha engañado’) o para explicar la gramaticalidad de los predicados con verbos meteorológicos que admiten ambos auxiliares, como Ha piovuto (esp. ‘ha llovido) y È piovuto (esp. ‘ha llovido’). Perlmutter defiende que solo la generalización sintáctica que propone puede predecir y explicar correctamente la selección del auxiliar. En consecuencia, los gramáticos italianos siguen la sugerencia de Perlmutter, dan prioridad a la aproximación formal y la hipótesis de la inacusatividad forma parte de la gramática italiana actual (; ). Así, en italiano, la clasificación formal de los verbos inacusativos es la más aceptada y la manifestación de la inacusatividad cuenta con varias pruebas diagnósticas fiables en la estructura sintáctica, como la elección del auxiliar y el uso del clítico ne ().
En los manuales, de manera muy simplificada, suele decirse que en los tiempos compuestos del italiano “los verbos inergativos llevan el auxiliar avere (it. lavorare, telefonare), mientras que los verbos inacusativos llevan el auxiliar essere (it. sparire, arrivare)” (). Sin embargo, hay que señalar que el fenómeno es más complejo, pues hay verbos que admiten los dos auxiliares según la interpretación del predicado () o que, aun siendo válidos ambos auxiliares, los hablantes nativos seleccionan tan solo como posible uno de ellos ().
A diferencia del italiano, para el español la semántica es el factor determinante, según gran parte de los investigadores. Se han propuesto diferentes pruebas sintácticas para reconocer los verbos inacusativos () e incluso recientemente los lingüistas aportan nuevas pruebas (), pero ninguna de ellas se considera un diagnóstico formal eficaz de la inacusatividad en español. Así, en español se establece una clasificación semántica de los verbos inacusativos entre los que expresan presencia, acaecimiento y aparición o cambio de estado, pero al mismo tiempo se señala que es difícil que todos los predicados y verbos inacusativos aporten las mismas nociones semánticas, lo que da lugar a distintas clasificaciones que agrupan de forma diversa las subclases de verbos (; ).
2.3 Aspecto léxico y telicidad
En los estudios sobre la inacusatividad, resulta muy frecuente relacionar este concepto con las manifestaciones del aspecto léxico y con la noción de telicidad. repasa la historia de la categoría aspecto, la noción de Aktionsart y define el concepto de evento. Así, el aspecto se refiere a un conjunto amplio de información relacionada con el modo en que se desarrolla el evento descrito por el predicado. El aspecto léxico no puede concebirse como una característica exclusivamente léxica de los verbos, sino más bien como una propiedad de los predicados verbales. Es una propiedad que depende no solo de la significación de los verbos sino también del contexto sintáctico inmediato. El aspecto es composicional, es la información sobre el evento que proporcionan las unidades léxicas que actúan como predicados: “la noción de aspecto léxico no es léxica stricto sensu sino que tiene, más bien, un carácter sintáctico” ().
El estudio del aspecto léxico toma como punto de partida la clasificación cuatripartita de , sobre la que se basan también los estudios de Dowty (1979) (). En esta taxonomía, los eventos se manifiestan como actividades, realizaciones, logros y estados. Esta clasificación cuatripartita se ocupa de unidades léxicas (llover, llegar), pero también de grupos sintácticos (escribir una carta). Una parte importante de los trabajos sobre el aspecto léxico se dirige a las pruebas para diagnosticar la pertenencia de los predicados a cada una de las clases (). En general, se consideran predicados télicos los logros y las realizaciones, mientras que los estados y las actividades se clasifican como atélicos. (; ; ).
Sin embargo, defiende que la telicidad léxica puede quedar suspendida por la construcción sintáctica, aunque algunos verbos como morir no admitan esta suspensión y, en otros estudios, se propone un análisis escalar de la telicidad (), especialmente en los verbos de cambio de estado atélicos o que presentan variación en la atelicidad, pues parece que la interpretación télica depende de la delimitación del cambio que se denota con el verbo ().
De Miguel (, ) muestra que no todos los verbos inacusativos son aspectualmente idénticos, y que algunas de las pruebas habitualmente usadas para diagnosticar la inacusatividad fallan porque en realidad lo que están probando es la pertenencia a una u otra clase aspectual. Así, se considera que los verbos inacusativos pueden presentar una estructura eventiva télica (ser logros o realizaciones) o atélica (ser procesos o estados) (). Otros autores, en cambio, (; ; ; ; ) proponen que existe una correlación directa entre las construcciones inacusativas y el aspecto télico del predicado, de modo que se distinguen alternancias inacusativas-inergativas basadas en la distinción del aspecto télico-atélico, respectivamente.
Es amplia la bibliografía sobre las pruebas formales que dan cuenta del comportamiento aspectual de los verbos y la (a)telicidad. Para el español, las pruebas formales utilizadas normalmente para determinar la (a)telicidad son la compatibilidad del evento con el modificador temporal ‘en X tiempo’, que denota la delimitación del evento, mientras que el modificador ‘durante X tiempo’ muestra generalmente combinaciones gramaticales con eventos atélicos.
En este trabajo, se tienen en cuenta los resultados de las investigaciones previas sobre la estructura eventiva compleja de los verbos y la relación entre la telicidad y la inacusatividad. Así, se propone que algunos verbos intransitivos de cambio de estado en español presentan un comportamiento inacusativo condicionado por su estructura eventiva compleja y el contexto sintáctico, en función de si la construcción resulta télica o no. Este trabajo, en línea con las investigaciones neoconstruccionistas más recientes sobre las propiedades léxico-semánticas que determinan la inacusatividad (; ; ), propone la telicidad como rasgo definitorio de la inacusatividad en las construcciones con verbos de cambio de estado, de modo que existe una correlación entre construcciones inacusativas y el aspecto télico del predicado.
2.4 La jerarquía en la selección del auxiliar en los tiempos compuestos. La escala de gradación de la inacusatividad
En los estudios sobre inacusatividad en las lenguas con dos verbos auxiliares, como el italiano, adquieren una relevancia considerable las investigaciones sobre la selección del auxiliar en los tiempos compuestos. En estos trabajos, se pone de manifiesto la relación entre la telicidad y la inacusatividad, pues se considera que la variabilidad sintáctica en la selección del auxiliar está determinada por alternancias léxico-semánticas regulares que se deben principalmente a dos parámetros: la noción de cambio y la noción de telicidad (; ; ).
Los estudios sobre la selección del auxiliar para la formación de los tiempos compuestos en las lenguas con doble auxiliar muestran que algunos verbos forman los tiempos compuestos invariablemente con el mismo auxiliar en una misma lengua en todos los contextos, mientras que otros verbos se comportan de manera variable, pues son sensibles a factores composicionales, como el aspecto, y seleccionan un auxiliar diferente según el contexto sintáctico o incluso, a veces, ambos auxiliares son posibles en una misma secuencia. Hay, por tanto, una escala de gradación, una jerarquía en la selección del auxiliar.
Este recurso ha sido muy estudiado para varias lenguas germánicas y romances, como el holandés, el francés, el alemán y el italiano (). Sin embargo, hay que prestar un cuidado especial en la comparación interlingüística porque, como advierte Sorace (; ), la selección del auxiliar de algunos verbos tiende a ser consistente, mientras que otros verbos seleccionan un auxiliar diferente en cada lengua.
Para , los verbos en los extremos de la jerarquía están especificados inherentemente por la telicidad, en un extremo, y la agentividad, en el otro, y su comportamiento sintáctico no depende de las propiedades composicionales del predicado. Sin embargo, los verbos intermedios, que no están especificados ni por la telicidad ni por la agentividad, son los más variables y están poco determinados en numerosas lenguas.
Sorace (; ) propone una jerarquía sobre la elección del auxiliar y defiende que los verbos de cambio de ubicación, como el italiano venire (esp. ‘venir’), el francés arriver (esp. ‘llegar’) o el holandés komen (esp. ‘venir’), son los que presentan una mayor consistencia intra e interlingüística en la elección del auxiliar, pues con el menor grado de variación eligen el auxiliar equivalente al español ser (). En su escala, a estos verbos de cambio de ubicación les siguen los verbos de cambio de estado. Para , estos últimos son verbos monoargumentales que denotan un cambio de estado más que un cambio télico de localización, como sucede con los verbos de cambio de ubicación.
Esta jerarquía en la selección del auxiliar se relaciona con la inacusatividad, de modo que se propone una escala de gradación del fenómeno de la inacusatividad en las lenguas, donde la telicidad para el núcleo de los inacusativos, de un lado, y la agentividad para el núcleo de los inergativos, de otro, son rasgos determinantes (). Por tanto, en un extremo de la jerarquía se encuentran los verbos inacusativos, mientras que los inergativos se sitúan en el extremo contrario, por seleccionar invariablemente el mismo auxiliar, el equivalente al español ser para los inacusativos y el equivalente al español haber para los inergativos. Sin embargo, en la parte central de esa escala imaginaria que ordena las clases de verbos en función del grado de estabilidad en la elección del auxiliar de los tiempos compuestos, están los verbos denominados (paradójicamente) “de la periferia”, que son más susceptibles a la variación en la elección del auxiliar. El punto de corte que divide los verbos en inacusativos e inergativos varía en cada lengua ().
Los verbos de cambio de estado son una de las categorías semánticas que exhiben mayor variación en la selección del auxiliar y, por tanto, en su diagnóstico como inergativos o inacusativos, ya sea en el análisis de cada lengua o en la comparación interlingüística. Por ejemplo, en francés los verbos que denotan un cambio de estado indefinido son normalmente inergativos, pues seleccionan el verbo avoir, como rougir (esp. ‘ruborizar’) o grandir (esp. ‘crecer’), mientras que en italiano y holandés se consideran verbos inacusativos que seleccionan el auxiliar equivalente al español ser (). Está claro que estos verbos de cambio de estado presentan un comportamiento muy variable, que parece depender de regularidades semánticas, en particular de la telicidad, que puede ser léxica o composicional.
Para determinar las características semánticas de la inacusatividad son relevantes las aportaciones desde un enfoque léxico-semántico, como las de , que relacionan la selección del auxiliar en los tiempos compuestos de los verbos intransitivos italianos con el aspecto léxico. También interesan los trabajos basados en la teoría semántica desde la psicolingüística, como los de Sorace (; ), sobre la variación en la selección del auxiliar en los tiempos compuestos o trabajos como los de , dedicados al italiano, que consideran la inacusatividad una propiedad semántica con consecuencias sintácticas, pero sin que pueda explicarse de manera aislada solo por la semántica o solo desde la sintaxis.
En resumen, la escala de gradación de la inacusatividad, que se basa en los estudios sobre la jerarquía en la selección del auxiliar, permite dar cuenta de las características léxico-semánticas de los verbos intransitivos y de las propiedades del contexto sintáctico en las que aparecen los verbos intermedios de la escala de gradación para poder determinar los factores que facilitan su flexibilidad sintáctica.
Esta noción de jerarquía en la definición de la inacusatividad no debe sorprender, pues en realidad también otras propiedades de los predicados verbales, como la transitividad, admiten una gradación en las propiedades sintácticas y semánticas de las construcciones. Verbos prototípicamente transitivos como romper, también pueden aparecer en contextos intransitivos como construcciones anticausativas. En esta concepción escalar de la transitividad (), hay que considerar además otras cuestiones, como “el desarrollo temporal interno del evento (aspectualidad), entre otras propiedades” ().
2.5 El clítico se y la inacusatividad
Otro factor relevante en los estudios sobre inacusatividad, especialmente significativo en los verbos de cambio de estado, es el análisis que recibe el clítico se en las construcciones inacusativas.
El estudio del clítico se es recurrente en los trabajos sobre inacusatividad. Ya dedica su atención a este elemento y distingue entre “reflexive, ergative and inherent-reflexive si” (). Compara las propiedades sintácticas del clítico si (esp. ‘se’) en Maria si guarda (esp. ‘María se mira’), Il vetro si rompe (esp. ‘El cristal se rompe’) y Giovanni si sbaglia (esp. ‘Juan se equivoca’). Concluye el autor que en los verbos reflexivos se trata de un clítico que desempeña el papel semántico del objeto. Sin embargo, en los otros casos la única función del morfema es marcar la ausencia de papel temático asignado en la posición de sujeto, de modo que estos verbos son inacusativos, ergativos según la denominación de Burzio. Para el autor, el clítico es un afijo léxico que refleja la incapacidad del verbo de asignar papel temático al sujeto (). La diferencia entre rompersi (esp. ‘romperse’) y sbagliarsi (esp. ‘equivocarse’) consiste únicamente en que el primero participa en la alternancia transitiva, mientras que el segundo no. Sin embargo, el propio autor observa () que hay verbos transitivos como indurire (esp. ‘endurecer’) que tienen variante inacusativa pronominal indurirsi y no pronominal indurire.
En los trabajos más recientes en español, se denominan verbos reflexivos inherentes o pronominales () aquellos cuyo pronombre reflexivo no corresponde a un argumento del verbo, no realiza ninguna función sintáctica, no se dobla mediante pronombre tónico y no alterna con pronombres no reflexivos. Estos verbos pueden admitir usos transitivos no pronominales y variantes transitivas de sentido causativo. En todos los casos, “los usos pronominal y no pronominal tienen que ver con la forma en la que los argumentos del verbo se relacionan mediante estructuras gramaticales”, por ejemplo, puede influir el aspecto léxico ().
distingue entre los usos del se paradigmático y no paradigmático (el se pasivo que se combina con un verbo transitivo y da lugar a una oración pasiva refleja y el se impersonal que da lugar a una impersonal) y el uso aspectual. Con relación a la inacusatividad, conviene detenerse en los usos paradigmáticos que comprenden lo que la autora denomina el se medio con un significado muy amplio. Sin embargo, en los trabajos teóricos recientes, este término se utiliza para referirse a las construcciones pasivas reflejas con significado de propiedad, de modo que se trata de un empleo más restrictivo.
Así, en este trabajo interesan, entre los usos paradigmáticos de se, el se anticausativo. La presencia de este se representa la marca formal de un cambio en la diátesis del verbo, una reducción en el número de argumentos (derretirse, evaporarse). En términos funcionales, semánticamente los verbos con se anticausativo se caracterizan porque denotan eventos de causa externa en los que se produce la suspensión valencial con se, cuya acción “se dirige siempre contra el funtivo de mayor jerarquía temática, el argumento que ocupa la función de sujeto” () en la estructura transitiva y que puede corresponder con el argumento agente o causa, aunque también beneficiario, experimentante, etc. “El antiguo complemento directo es precisamente el que nunca se elimina. Puede modificar su función sintáctica (no semántica), pero no desaparece” ().
De acuerdo con la teoría temática (; ), “un argumento tiene que recibir un solo papel temático y cada papel temático se tiene que asignar a un solo argumento”. Se explica así que *El viento rompió infringe el criterio temático, mientras que El cristal se rompió lo cumple, porque en la interpretación incoativa el papel temático asignado al argumento externo queda absorbido por el pronombre se. Estos verbos en su uso pronominal se comportan como verbos inacusativos () y de ahí que también se denomine este clítico se inacusativo (). Sin embargo, , siguiendo los postulados de otros autores, considera que estos verbos inacusativos anticausativos son sintácticamente transitivos y semánticamente inacusativos. Son verbos bivalentes cuyo argumento externo se realiza como PRO (marca habitual para el sujeto pronominal no explícito), pero expresan una causa estativa. Por tanto, no se produce la diátesis y la presencia de PRO como argumento externo explica las semejanzas entre estos verbos y los reflexivos. Para la autora, el término ‘inacusativo’ solo puede aplicarse a estos verbos si el argumento interno es el sujeto sintáctico de la construcción.
El se de los denominados verbos pronominales puros (conocidos también como verbos inherentes o léxicos, verbos intrínsecamente reflexivos o pseudorreflexivos) también interesa en los trabajos sobre inacusatividad. Estos verbos, como adormecerse, acatarrarse, arrepentirse (de), etc., denotan procesos de cambio que afectan al sujeto y desde el punto de vista aspectual indican logros seguidos de un estado, son transiciones. Para algunos autores, estos verbos son inacusativos, mientras que para otros son inergativos ().
Por último, hay que señalar el uso aspectual de se, que de forma general se denomina se aspectual, operador aspectual se (). proponen que el aspecto es cuantificacional y existen operadores aspectuales que enfocan fases de la estructura interna de un evento. El clítico se puede funcionar como un operador aspectual tanto con verbos transitivos cuyo objeto directo esté delimitado, como con verbos inacusativos. Por esta razón, la presencia de este clítico se relaciona con la perfectividad del predicado. No obstante, según las autoras, la noción de perfectividad no es suficiente para explicar la presencia del clítico (). Las autoras, a la luz de las teorías de la semántica léxico-sintáctica, como la de , consideran los eventos dotados de estructura interna o subeventiva. El clítico se actúa como un señalador o focalizador de las fases de un evento y por eso lo denominan operador aspectual. Para , el operador aspectual se indica que el evento culmina en un punto y desemboca en un cambio de estado. Este clítico culminativo explica, por tanto, la ausencia de se con ciertos verbos ingresivos como hervir, pues la fase que sigue al punto que culmina el evento es un proceso y el operador aspectual se requiere que la estructura eventiva contenga un logro seguido de un estado.
En resumen, la explicación de los diferentes usos del clítico se y su presencia o ausencia es el objeto de estudio de numerosas investigaciones sobre aspectos léxico-sintácticos y léxico-semánticos relacionados entre sí. Estos trabajos confirman que el clítico se confiere la interpretación de una culminación o de un término con el subsiguiente cambio de estado o proceso, mientras que la ausencia de se indica la ausencia de la delimitación del evento en cualquiera de sus fases. La culminación del evento, su posterior cambio de estado y la delimitación o no del evento se señalan en el contexto sintáctico. En los eventos complejos, los argumentos y adjuntos señalan el evento prominente de la construcción sintáctica. De esta manera, se puede correlacionar la telicidad con los predicados inacusativos. De todos modos, “las particularidades asociadas a cada una de las distintas construcciones con se impide hasta cierto punto hacer una generalización excesivamente fuerte que abarque todas ellas ().
3. Análisis contrastivo de la inacusatividad en los verbos de cambio de estado en español y en italiano
Hasta aquí se han valorado los estudios sobre la inacusatividad y se han avanzado las líneas argumentales de la hipótesis que se defiende en este trabajo. A continuación, se explicita la hipótesis y se determinan los presupuestos teóricos del análisis contrastivo que se propone.
Los verbos de cambio de estado constituyen una de las clases semánticas más frecuentes que se han propuesto en los estudios sobre inacusatividad. distinguen entre estas tres clases semánticas de verbos inacusativos: los verbos de cambio de estado de causa externa e interna, como break (esp. ‘romper’) o rust (esp. ‘oxidar’), los verbos de existencia y aparición, como live (esp. ‘vivir’) o appear (esp. ‘aparecer’) y los verbos de movimiento con una dirección inherente, como arrive (esp. ‘llegar’). Estas clases semánticas solo pueden considerarse como tendencias de ciertos significados que se asocian frecuentemente con verbos inacusativos. En efecto, los lingüistas suelen llamar la atención sobre la gran heterogeneidad de los verbos inacusativos en las diferentes lenguas que son objeto de estudio. En español, semánticamente suelen distinguirse principalmente dos clases de verbos inacusativos (): los verbos de existencia y aparición, y los verbos de cambio de estado, que podrían considerarse “el núcleo de la inacusatividad en todas las lenguas con un mínimo grado de manifestación del fenómeno” ().
Los verbos de cambio de estado denotan la transición que sufre un paciente de la no posesión a la posesión de una determinada propiedad (). En el análisis de estos verbos que denotan cambio de estado es muy importante considerar cómo se concibe en las lenguas este cambio. Es esencial tener en cuenta los niveles de representación léxica en los que se estructura la información contenida en las entradas léxicas (), en particular, la estructura argumental y eventiva. Un evento dinámico presenta una estructura compleja, puede estar o no delimitado y constar de diferentes fases (). Como ya se ha señalado, considera que los eventos no son entidades atómicas, sino que están dotados de estructura interna. En la estructura eventiva se especifican las fases que constituyen el evento, el orden en que se suceden y cuál de ellas conforma el núcleo eventivo. En el análisis interlingüístico es importante tener en cuenta que el núcleo eventivo de un mismo evento complejo puede variar de una lengua a otra, aunque el evento comparta las fases. Esta noción es esencial en el análisis de los verbos de cambio de estado. Especialmente, en los de alternancia causativa como hundirse y en los denominados verbos de cambio gradual, como adelgazar, aumentar.
Aquí se propone un análisis contrastivo de la inacusatividad en los verbos de cambio de estado de acuerdo con los siguientes tres presupuestos teóricos: 1) la descomposición de los eventos y la importancia de la construcción sintáctica en la determinación del aspecto léxico; 2) la relación entre inacusatividad y telicidad, que puede estar determinada por el contexto sintáctico; 3) por último, el concepto de la escala de la inacusatividad, que se asienta en los trabajos sobre la elección del auxiliar en los tiempos compuestos, donde la inacusatividad se entiende como una propiedad semántica gradual de los predicados verbales.
En este trabajo, se retoma el análisis de algunos verbos intransitivos de cambio de estado en español y su equivalente en italiano para contrastar los aspectos relevantes que determinan la inacusatividad de los predicados en cada una de estas lenguas y la posición relativa de tales construcciones, similar o diferente, en la escala de gradación de la inacusatividad.
Se entiende la inacusatividad como una propiedad transversal compleja de los predicados verbales que concierne a tres niveles del análisis lingüístico, el semántico, el sintáctico y el léxico. En otras palabras, en paralelo con estudios actuales sobre la transitividad, con la que las construcciones intransitivas inacusativas -como sabemos- guardan una estrecha relación, también aquí cabría defender que la globalidad es otra de las propiedades de la inacusatividad (junto con la gradualidad), en el sentido de que los predicados inacusativos se definen en estos tres niveles de modo simultáneo, “y no en cada uno de ellos de modo aislado” ().
La inacusatividad es un fenómeno semántico que tiene su reflejo en la sintaxis, pues el sintagma nominal con el papel semántico de tema desempeña la función sintáctica de sujeto. La inacusatividad puede estar determinada léxicamente por la estructura eventiva del verbo o por el contexto sintáctico. La hipótesis de esta investigación consiste en que la telicidad es un factor semántico importante en la determinación de la inacusatividad. En particular, se muestra aquí que la telicidad se revela esencial para determinar la inacusatividad de algunas construcciones sintácticas con verbos de cambio de estado, un grupo con mucha variación en cuanto al grado de inacusatividad.
En futuras investigaciones se podrá comprobar si esta hipótesis se aplica también a los verbos de existencia y aparición en español, que aún no han sido estudiados desde estos postulados. Por su parte, el estudio de ha demostrado la relación entre la telicidad y la inacusatividad de los predicados con verbos de movimiento. Para el estudio de la inacusatividad en otras lenguas, son numerosos los trabajos que defienden la telicidad como un factor semántico determinante e incluso la proponen, junto a la no agentividad, como un universal semántico para la determinación de la inacusatividad ().
3.1 La alternancia causativa en los verbos de cambio de estado
El fenómeno de la alternancia de la estructura argumental ha captado la atención de muchos estudiosos desde diferentes marcos teóricos. Por ejemplo, en los modelos de interfaz léxico-sintaxis, uno de los fenómenos más estudiados es precisamente la alternancia causativa. El grupo de verbos que participa de esta alternancia ha sido muy estudiado desde que comprobó que se producía un cambio sistemático en la selección del auxiliar en italiano cuando se daba esta alternancia. Entre otros autores, se ocupan con detenimiento de la alternancia causativa y, apartándose de la teoría temática (de la que se ha hablado en § 2.5), proponen que la estructura eventiva es una representación léxico-semántica, mientras que la estructura argumental es una representación léxico-sintáctica que solo da cuenta del número de argumentos que selecciona un predicado y de la jerarquía que se puede establecer entre ellos (; ). Así, los verbos de alternancia causativa como Juan rompió el cristal y El cristal se rompió tienen la misma estructura eventiva (léxico-semántica), mientras que la estructura argumental de la variante transitiva tiene dos argumentos y la de la variante intransitiva tiene solo un argumento. Muchos verbos de cambio de estado son verbos transitivos con variante intransitiva (del tipo derretir, disolver, evaporar, marchitar, etc.). Semánticamente, caracterizan estos verbos como verbos de cambio de estado de causa externa (Giovanni ha rotto il vetro / Il vetro si è rotto) y en su configuración intransitiva se consideran inacusativos, en contraposición con los verbos de cambio de estado de causa interna (I calciatori si sono inginocchiati per solidarietà), (esp. ‘los futbolistas se han arrodillado por solidaridad’), que no participan en la alternancia causativa. Ejemplos representativos de este doble esquema transitivo-inacusativo son verbos como el inglés break (esp. ‘romper’), los italianos rompere (esp. ‘romper’), affogare (esp. ‘ahogar’) o affondare (esp. ‘hundir’) o el español romper, entre otros (; ; ; ; ; 1986: 38). Se trata de verbos típicamente transitivos que pueden presentarse en construcciones inacusativas si no se especifica la causa externa. Estos verbos, por tanto, tienen “una variante transitiva y una variante inacusativa incoativa en la que el sujeto sintáctico es el objeto nocional (tema afectado)” ().
Así, la causatividad es un fenómeno de índole transitiva en el que se resalta la causa, mientras que la inacusatividad en la alternancia causativa resalta el cambio y es un fenómeno de índole intransitiva (). O como dice , la inacusatividad consiste básicamente en la decausativización, de modo que solo los verbos causativos transitivos pueden intervenir en la alternancia causativa con el clítico se en español. Esta perspectiva para el análisis de la alternancia causativa o, lo que es lo mismo, el análisis de la decausativización asume que el subevento causativo no se borra de la estructura eventiva del verbo y, por tanto, se obtienen verbos intransitivos que semánticamente no se diferencian de los causativos transitivos. Esta es la aproximación desde los trabajos de , que coincide con lo explicado por Mendikoetxea para el clítico se.
Desde el marco teórico del LG, según , los verbos con un correlato causativo representan “el subevento resultante focalizado de una transición básicamente causativa”. Para la autora, los verbos de este grupo son inacusativos: Si el evento causativo y el argumento agente (sujeto sintáctico) no se expresan y se focaliza el evento resultante y el argumento objeto, la interpretación del predicado es inacusativa. De esta manera, mediante la focalización de diferentes componentes de la estructura eventiva, se relaciona el sujeto superficial de un verbo usado como inacusativo con la posición de objeto en la sintaxis.
, desde una aproximación empirista, propone una gradación de la transitividad, de tal modo que los verbos menos transitivos se pueden intransitivizar de dos maneras posibles: a) mediante una alternancia objetiva <Suj=X, CDir=Y> vs <Suj=X>, por la que se obtienen usos absolutos (intransitivos) de verbos transitivos con la omisión del paciente/CDir; b) mediante la alternancia causativa <Suj=X, CDir=Y> vs <Suj=Y> y se obtienen construcciones anticausativas o incoativas con verbos de cambio de estado en los que no se explicita una causa de ese cambio. Alternativamente, si se parte del uso intransitivo, se obtiene una transitivización causativa añadiendo un agente-causante como sujeto (Los dulces engordan a todo el mundo). Para este autor, en la alternancia causativa, estos verbos cuyo sujeto es más similar a un paciente transitivo (incluso aunque no exista un correlato causativo) se denominan inacusativos () y el uso de se indica la diátesis anticausativa (). Explica que el español, como la mayoría de las lenguas europeas, “prefiere marcar la variante anticausativa con una forma de expresión particular, en este caso, la construcción pronominal con se”. Señala que los datos prueban la relación entre el índice mayor de causalidad (mayor porcentaje de usos transitivos causativos) y la mayor probabilidad de uso de se en la alternancia intransitiva (), de manera que la construcción intransitiva anticausativa aparece siempre con se. Esto es, los datos confirman, según el autor, la tendencia a marcar con se la construcción intransitiva de verbos cuyo uso más frecuente es transitivo. Por lo tanto, “habría que esperar que los verbos que no marcan el alternante intransitivo (como envejecer), este fuera más frecuente que el alternante transitivo” ().
En la literatura se han propuesto diferentes análisis de la decausativización. Algunos autores consideran que los verbos con causantes no agentivos no pueden realizar una acción por sí mismos: El sol madura la fruta. En consecuencia, se obtiene la interpretación de que algo interno al argumento tema produce el cambio. Por lo tanto, en estos verbos la alternancia causativa intransitiva se interpreta como un cambio de estado de causa interna: La fruta madura. Según estos autores, solo se da una verdadera lectura causativa cuando el causante es agentivo ( cfr. ).
En este trabajo se comparte el análisis de la alternancia causativa desde un enfoque léxico-semántico. El análisis de los verbos de cambio de estado con alternancia causativa en español e italiano interesa para valorar el grado de inacusatividad de los predicados con verbos intransitivos de cambio de estado y su manifestación formal en cada lengua. Pueden resultar representativos de esta clase algunos verbos como hundirse, derretirse, disolverse y evaporarse, y sus equivalentes en italiano affondare, sciogliere y evaporare. Teniendo en cuenta las teorías hasta aquí descritas, se comprobará si la estructura eventiva de los verbos es equivalente en ambas lenguas, cómo se focaliza el núcleo eventivo en cada caso y la posible correspondencia entre la telicidad y las construcciones inacusativas de los predicados, entendiendo la telicidad en estas construcciones como ‘estado alcanzado’. De este modo, se podrá obtener una visión escalar de la inacusatividad en los predicados de estos verbos de alternancia causativa.
3.1.1 Construcciones inacusativas con esp. hundirse e it. affondare
En los ejemplos de (1), los verbos hundir y affondare presentan diferentes estructuras sintácticas. (1a) y (1c) son construcciones transitivas, mientras que (1b) y (1d) son construcciones intransitivas anticausativas, generalmente consideradas inacusativas:
En español, como se ha señalado más arriba, los datos demuestran que la aparición del se inacusativo es muy frecuente y se da casi de manera sistemática (). El verbo hundir sin el clítico se solo admite un uso transitivo, de ahí la agramaticalidad de *Dos barcos han hundido o *Los piratas han hundido, de acuerdo con los principios de la teoría temática (). En consecuencia, solo hundirse es equivalente a affondare en su variante inacusativa.
En las construcciones intransitivas con el verbo hundirse, el sintagma nominal sujeto es un argumento interno y el clítico un se inacusativo. En cuanto al aspecto, en español se podrían admitir dos posibles modificadores adverbiales, ‘en X tiempo’ y ‘durante X tiempo’:
En (2a) el evento focalizado es télico y la construcción cumple todas las características propias de la inacusatividad. En (2b) la interpretación del predicado no corresponde con la de ‘estado alcanzado’, sino que con el modificador adverbial durante una semana, el subevento predominante es el proceso. De hecho, solo se señala como aceptable pero dudosa, porque la construcción equivaldría más bien a Dos barcos se han estado hundiendo durante una semana, con una perífrasis progresiva. En consecuencia, esta construcción no puede considerarse prototípica como resultado de la alternancia causativa, pues, como se ha señalado, la inacusatividad en la alternancia causativa subraya el cambio (). La construcción con hundirse en (2b) está más alejada del núcleo de la inacusatividad que la que presenta hundirse en (2a).
Por otra parte, hay que tener en cuenta que en español se puede utilizar el clítico se también en construcciones transitivas. Se trataría en este caso de un operador aspectual (), como en Los piratas se han hundido dos barcos en un fin de semana ellos solos, sin ayuda del ejército para el que trabajan. Este se es de naturaleza cuantificacional y enfoca una fase del evento denotado por el predicado en el que aparece. Sin embargo, este ejemplo se aleja de nuestro análisis, pues se trata de una construcción transitiva. Aun así, muestra la existencia de dos clíticos se con funciones diferentes, como señalamos en § 2.5.
También se puede añadir que el predicado El barco se hundió, inacusativo en El barco se hundió por sí solo/ a causa del iceberg () puede ser interpretado como una estructura pasiva en otro contexto sintáctico: El barco se hundió deliberadamente para cobrar el seguro (). El significado pasivo es el único posible cuando en la oración aparecen adverbios típicamente agentivos o ciertas oraciones causales (). El valor del se se actualiza en el contexto sintáctico y en ambos casos el aspecto de la construcción es (perfectivo) télico. De hecho, el aspecto se revela esencial en la distinción entre oraciones medias (medias-pasivas) y oraciones incoativas (), donde estas últimas presentan un aspecto perfectivo. Por otra parte, según Mendikoetxea, en una oración como El barco se hundió a causa del iceberg, existe la posibilidad también de interpretar el sujeto de la construcción inacusativa con se como causa y tema “a la vez” (). De manera que esta oración expresa un significado que no se distingue fácilmente del significado de la correspondiente construcción transitiva: El iceberg hundió el barco.
En italiano la construcción transitiva con el verbo affondare selecciona el auxiliar avere, mientras que la construcción inacusativa anticausativa selecciona el auxiliar essere y no aparece el clítico si, equivalente a se en español, el denominado se inacusativo. En italiano la variante inacusativa anticausativa a veces es pronominal y otras veces no, pero siempre selecciona el auxiliar essere en los tiempos compuestos y el participio pasado concuerda con el sujeto en género y número. Esta concordancia focaliza el estado resultante del cambio, de manera que la construcción es inacusativa, presenta carácter télico y el sintagma nominal que desempeña la función de sujeto equivale a un sujeto paciente.
3.1.2 Construcciones inacusativas con esp. derretirse y disolverse y su equivalente en it. sciogliersi
En los siguientes ejemplos se advierte que dos unidades léxicas diferentes en español equivalen a la misma unidad léxica en italiano. En español, la variante intransitiva anticausativa (derretirse y disolverse) es pronominal. En este caso, en italiano en ambas equivalencias también es pronominal (sciogliersi). Sin embargo, se observa que en derretirse y sciogliersi, el punto de corte entre los predicados inacusativos y no inacusativos coincide en ambas lenguas, mientras que las posibles construcciones inacusativas con la variante anticausativa disolverse en español están más alejadas del núcleo de la inacusatividad que los predicados inacusativos del equivalente italiano sciogliersi. Así, por ejemplo:
En la construcción intransitiva anticausativa del español (3b), no se admite el modificador adverbial durativo con la interpretación de evento no delimitado: La nieve se ha derretido en dos horas/ #durante dos horas. Este tipo de evento, aun teniendo duración, no se alarga a través de un periodo sin alcanzar el límite, a menos que se interprete que el evento ha sido interrumpido antes de alcanzar su límite (). Aquí, el sintagma ‘durante X tiempo’ comparte el valor de sintagma preposicional delimitador. La lectura de límite alcanzado no se pierde, aunque el evento sea modificado por un adjunto durativo. El evento tiene que haber alcanzado el límite, de lo contrario no podría haber influido en el SN sujeto que en esta construcción intransitiva es el objeto afectado. Se trata de un predicado télico, pese al componente durativo, como se pone de manifiesto con una frase adversativa a continuación, del tipo: La nieve se ha derretido durante dos horas, pero luego volvió a nevar. Para derretirse, en español, se puede señalar la primera parte del logro, el evento delimitado que culmina en un punto, con otros recursos gramaticales como el aspecto imperfectivo: La nieve ha estado derritiéndose durante dos horas. Sin embargo, no queda suspendida la telicidad léxica y la interpretación de la construcción sigue siendo télica. Se trata de una construcción con se inacusativo, por lo que admite con dificultad la predicación secundaria con valor atributivo “que exprese paralelamente un estado del sujeto” (): La nieve se ha derretido *limpia. Se trata, en consecuencia, de una construcción inacusativa télica con la interpretación de ‘estado alcanzado’.
Por otra parte, en español también se puede decir La nieve se ha derretido en primavera/ durante la primavera. Como señala , este valor de durante es compatible con el evento denotado por cualquier clase de verbos. En realidad, se trata de modificadores temporales que no “señalan la duración del intervalo por el que se extiende el evento sino que aluden a una situación espacio-temporal con cierta duración”. Se mantiene el valor aspectual del verbo como unidad léxica y se interpreta que ‘la nieve se ha derretido en uno de los momentos comprendidos en el intervalo de tiempo definido por el sustantivo, la primavera’. Este durante no confiere al evento una lectura de interrupción ni de repetición.
En italiano, el verbo sciogliere, con el significado de ‘fundir, pasar una sustancia de un estado sólido a un estado líquido’ ( s. v. sciogliere acepción 4.a), comparte estructura sintáctica con el español derretir, que presenta una construcción transitiva causativa en (3c) equivalente a (3a) y una variante intransitiva inacusativa anticausativa en (3d) equivalente a (3b).
En este caso, en italiano, a diferencia del verbo affondare, en la alternancia causativa se utiliza el clítico inacusativo si. Pero en italiano, la simple posibilidad de alcanzar un estado es condición suficiente para seleccionar el auxiliar essere () y, por lo tanto, el verbo presenta una estructura inacusativa con la interpretación de ‘cambio de estado alcanzado’. La construcción intransitiva es télica y no admite la modificación del adverbio durativo ‘per X tempo’.
En ambas lenguas el evento de estas construcciones intransitivas se interpreta como evento télico. El evento denotado puede considerarse un logro compuesto (L2, según ), formado por un evento delimitado que culmina en un punto y seguido de un estado. La interpretación télica se deriva de la implicatura ‘X pasa a estar A’, pero no es posible interpretar este evento como un proceso con el significado de ‘pasar a estar más A’, aunque, para el español, parece posible subrayar la primera fase del logro mediante otros recursos gramaticales, como el aspecto gramatical o los modificadores adverbiales de duración. Además, la interpretación ‘pasar a estar más A’ no es posible en este evento y el aspecto léxico télico de derretirse no queda suspendido en las diferentes construcciones sintácticas, pues, por ejemplo, la construcción no admite la modificación del adverbio de duración como sintagma preposicional no delimitador (). En consecuencia, esta construcción intransitiva es télica, el SN sujeto es objeto afectado y podría decirse que estas construcciones inacusativas comparten en ambas lenguas el mismo grado de inacusatividad.
Sin embargo, el verbo sciogliere en italiano tiene otra acepción con el significado de ‘mettere, portare in soluzione una sostanza’ ( s. v. sciogliere acepción 4.b). En español, el verbo equivalente al it. sciogliere en esta acepción es disolver, que también presenta una estructura transitiva (4a) y una intransitiva pronominal (4b), como el equivalente italiano en su esquema transitivo (4c) e intransitivo anticausativo con si inacusativo (4d):
En italiano se repite la misma situación que con el significado de ‘derretir’. Se interpreta que ‘X pasa a estar A’. Elige siempre como auxiliar el verbo essere y el núcleo eventivo prominente es el cambio de estado. No admite el modificador ‘per X tempo’. Es un evento télico y se interpreta un cambio de estado alcanzado, imprescindible en la construcción inacusativa de los verbos de cambio de estado. Cumple así con los rasgos específicos para ser considerada una construcción inacusativa.
En español, se trata de nuevo de un evento complejo (), un proceso que desemboca en un punto seguido de un cambio de estado. Así, el contexto sintáctico puede subrayar el evento prominente o la fase principal. Serán inacusativas las construcciones en las que se subraya la fase de estado denotado por el verbo ‘X pasa a estar A’.
El modificador adverbial puntual ‘en X tiempo’ de (4b) admite la interpretación inacusativa télica de cambio de estado alcanzado donde el SN sujeto es objeto afectado. Así, en esta construcción la fase final estática del evento es prominente. Sin embargo, el modificador adverbial ‘durante X tiempo’ también puede focalizar el núcleo eventivo, que en este caso se interpreta como un proceso: La pastilla se estuvo disolviendo deliberadamente durante 5 minutos para desinfectar el agua (pero se entiende que no llegó a disolverse del todo). Es un evento dinámico con duración y sin final. De hecho, el aspecto gramatical imperfectivo se admite en construcciones que se forman sobre un proceso o actividad (). Además, en esta construcción no está claro que el se sea inacusativo, pues tiene más bien una interpretación impersonal o media pasiva, con un aspecto imperfectivo y una interpretación agentiva debida al adverbio deliberadamente. En esta construcción, X no alcanza el estado de A, por tanto, no se trata de la construcción intransitiva anticausativa del verbo transitivo causativo correspondiente. La telicidad léxica queda suspendida por el contexto. En español no se trata, pues, de una construcción inacusativa. Así pues, el verbo esp. disolverse en construcciones intransitivas puede dar lugar o no a construcciones inacusativas, dependiendo del contexto sintáctico. En consecuencia, el lugar que ocupa en la escala de la inacusatividad no corresponde con el mismo lugar que su equivalente en italiano en esta acepción.
No se puede olvidar que, desde el enfoque neoconstruccionista (como en Acedo Matellán 2010 cfr. ), se propone que la estructura argumental no está determinada por el verbo y así puede explicarse mejor que un mismo verbo pueda usarse como inergativo, inacusativo o transitivo causativo. De manera que, como se observa en el análisis propuesto, de acuerdo con el modelo neoconstruccionista de la estructura argumental:
3.1.3 Construcciones inacusativas con esp. evaporar(se) e it. evaporare
Otro grupo relevante de verbos en el análisis contrastivo de la alternancia inacusativa entre el español y el italiano es el grupo de verbos de cambio de estado que en italiano admiten ambos auxiliares en los tiempos compuestos en función del significado denotado y el contexto sintáctico. Forman esta clase verbos del tipo evaporare (esp. ‘evaporar(se)’) o bollire (esp. ‘hervir’), que pueden presentar también un uso técnico.
En español, el verbo evaporar se considera un verbo transitivo, que puede presentar un uso pronominal (). El verbo consta de dos acepciones principales, la primera ‘convertir un líquido en vapor suministrando calor’, como en (5a) y la segunda ‘disipar (hacer que quede en nada)’, como en (5b) y (5c). En el diccionario (), se señala la posibilidad de utilizar la forma verbal pronominal en ambas acepciones:
El verbo evaporar, pese a las indicaciones del diccionario, no admite la construcción *Las altas temperaturas se evaporan el agua. Esto es, la estructura transitiva del verbo evaporar no presenta la posibilidad de modificación con el operador aspectual se, como ocurre con otros verbos transitivos (§3.1.1 hundir), pero este aspecto no se corresponde con los objetivos de este trabajo, que se ocupa de construcciones intransitivas.
Este verbo admite un uso intransitivo en la segunda acepción con el significado de ‘disipar’, en (5b) y (5c) y presenta un comportamiento distinto dependiendo de si aparece con clítico o sin él. De hecho, algunos autores consideran que el verbo evaporarse es un verbo reflexivo inherente, pues en su acepción relevante tiene que aparecer como reflexivo (). Así, para Sánchez López, evaporarse requiere un único argumento que funciona como sujeto y el pronombre reflexivo no tiene función semántica ni sintáctica propias. Según Sánchez López, “las construcciones reflexivas inherentes significan procesos que necesariamente tienen su origen y su final en el propio sujeto, que no es propiamente agente sino experimentante o paciente del proceso” ().
Un aspecto característico de este verbo consiste en que el clítico se puede considerarse más bien un se culminativo en vez de un se inacusativo. El se inacusativo, como se ha dicho, marca la intransitivización de la construcción transitiva causativa. Sin embargo, en este verbo la construcción relevante es intransitiva () y la construcción transitiva es la causativización. De hecho, la estructura transitiva presenta muchas restricciones. Tan solo puede desempeñar la función de sujeto un SN que denote ‘calor o altas temperaturas’ y la función de CD solo puede ser desempeñada por un SN que denote un líquido. Las interpretaciones metafóricas con otras clases léxicas de nombres (Las posibilidades de viajar se evaporaron; El malhumor se evaporó) mantienen la construcción intransitiva. En italiano, este fenómeno se observa más claramente, pues en la construcción transitiva causativa se prefiere la perífrasis fare evaporare, como ocurre con otros verbos, como bollire, que en su estructura causativa se prefiere far bollire.
Según el análisis de la estructura eventiva de los verbos, evaporar presenta una estructura eventiva compleja y las fases que conforman el evento se manifiestan con diferentes recursos gramaticales en las construcciones sintácticas.
El evento denotado por evaporar(se) es una transición entre dos logros. La primera fase contiene un subevento de proceso y la segunda fase contiene un subevento de estado. Acepta un predicado secundario con valor atributivo y adverbial y un modificador adverbial cuando la fase prominente es el subevento de proceso: El agua evaporó {silenciosa / =de manera silenciosa}, pues cuando el predicativo informa sobre el estado en que se halla el sujeto puede indirectamente modificar el modo en que transcurre el evento (). Si aparece el clítico se, el clítico culminativo que señala el punto que da lugar a un cambio de estado, entonces evaporarse solo admitiría el predicado secundario con interpretación atributiva, pero no adverbial (). Como señalan las autoras, “la presencia del se culminativo excluye la posibilidad de informar sobre el modo en que transcurre la otra fase” ().
Una vez determinada la estructura eventiva de evaporar, se observa que cuando el contexto sintáctico subraya el subevento de proceso y se pude predicar el modo en que se desarrolla el evento, el aspecto es atélico y admite el modificador durativo ‘durante X tiempo’: El agua evaporó durante 5 minutos. No puede considerarse una construcción inacusativa.
Sin embargo, en evaporarse, la presencia del clítico se culminativo subraya la fase de estado, pero no queda anulada la posibilidad de interpretar el evento en la primera fase del subevento final como un logro (L), justo en el momento en el que culmina el proceso (P). La interpretación durativa es posible, aunque no obligatoria. Por eso, evaporarse en español admite también una lectura atélica: El agua se evaporó (se estuvo evaporando) durante dos horas. Esta lectura, que subraya justo el momento en que culmina el proceso sin dar prioridad al núcleo eventivo de estado, no es posible cuando el SN sujeto no denota un líquido: La fortuna de la familia se evaporó *durante un segundo; El malhumor se evaporó *durante media hora. Está claro que en estas construcciones no puede anularse el valor del se culminativo que subraya la fase de estado. Los SN sujeto con nombres que no denotan una sustancia líquida no admiten la posibilidad de sufrir el proceso, solo puede darse prominencia en la construcción sintáctica al subevento de estado alcanzado. La interpretación del evento de estas construcciones sintácticas (La fortuna de la familia se evaporó; El malhumor se evaporó) es delimitada, télica y señalan un estado alcanzado. En consecuencia, son construcciones inacusativas. No obstante, este tipo de construcciones con evaporarse y sujetos que no designan líquidos tal vez podría clasificarse, junto a desaparecer, en el grupo de verbos inacusativos que denotan “presencia, existencia, aparición, surgimiento o manifestación de algo, así como las nociones contrarias a esta” (), por la proximidad semántica entre evaporarse con el significado de ‘disipar’ y desaparecer.
Este análisis de la estructura eventiva del verbo evaporar(se) permite explicar que en español evaporar ‘convertir un líquido en vapor’, en su lectura atélica, se utilice sobre todo en contextos técnicos, como en (5b). En estos casos, evaporar se predica de líquidos y resulta mucho más frecuente la necesidad de resaltar el proceso en lugar del estado alcanzado.
En italiano, el verbo evaporare (esp. ‘evaporar’) ( s. v. evaporare) es un verbo intransitivo, que admite el auxiliar essere y avere para formar los tiempos compuestos. Puede presentar también un esquema transitivo causativo:
En el uso transitivo de (6a), se produce la transitivización causativa del evento denotado por el verbo. De hecho, en italiano, resulta bastante más frecuente utilizar la perífrasis fare evaporare en la construcción causativa. En (6b), en la primera acepción del verbo evaporare ‘subire evaporazione’, el verbo presenta un esquema inacusativo con la selección del verbo essere para los tiempos compuestos. Indica que el único argumento del predicado se interpreta como tema que ‘sufre la evaporación’ y cambia de estado. Por otra parte, en su segunda acepción ‘perdere liquido per evaporazione’ con un uso técnico, el verbo evaporare selecciona como auxiliar en los tiempos compuestos el verbo avere, como en (6c). Se trata de un proceso atélico, no delimitado, que no expresa un estado final. En este caso, el SN sujeto reúne las propiedades suficientes para llevar a cabo la acción que denota el verbo.
También en italiano, como en español, es posible predicar evaporare de un SN sujeto que no denota un líquido. En estos casos se selecciona siempre el auxiliar essere: L’ideologia è evaporata; I soldi di molti clienti sono evaporati, lo que muestra la inacusatividad de la construcción.
Así pues, en italiano el verbo evaporare, también presenta una estructura eventiva compleja y la construcción sintáctica puede dar prominencia a un subevento o a otro. En (6b), la construcción es inacusativa, pues denota ‘alcanzar el estado de vapor’, un cambio de estado. La telicidad está determinada léxicamente y no queda suspendida por el contexto sintáctico, pues el predicado no admite la modificación adverbial durativa. En los tiempos compuestos se selecciona essere. Sin embargo, en (6c), en el uso técnico, se selecciona avere en los tiempos compuestos, con la interpretación de un evento que denota un proceso y no un cambio de estado. En este caso, se puede construir la perífrasis imperfectiva I laghi stanno evaporando a un ritmo spaventoso. Aun así, estos verbos con estructura eventiva compleja a veces plantean dudas a los hablantes en la selección del auxiliar en los tiempos compuestos, cuando la delimitación del cambio denotado por el predicado no está explícita en el contexto sintáctico y depende del conocimiento enciclopédico o de factores pragmáticos, como la información que posee el hablante. Así, puede alternarse entre la interpretación télica de ‘estado alcanzado’ o atélica como un evento no delimitado. Pero, en italiano, el valor aspectual condiciona el auxiliar de perfecto. La interpretación télica corresponde con la elección del auxiliar essere en los tiempos compuestos y la atélica con el auxiliar avere (). En estos casos, la construcción sintáctica depende de la interpretación del hablante. Pero tan solo se consideran construcciones inacusativas aquellas que denotan un cambio de estado alcanzado con un evento delimitado, télico.
En ambas lenguas, la estructura eventiva del verbo es compleja, pero los mecanismos gramaticales utilizados para dar prominencia a los distintos subeventos difieren en cada una, lo que se traduce en un punto de corte diferente en la escala de la inacusatividad. En italiano, en los tiempos compuestos se selecciona el auxiliar essere para destacar el estado, la interpretación de estado alcanzado es télica y no admite modificadores durativos. En consecuencia, en italiano el punto de corte entre las construcciones inacusativas e intransitivas puras con este verbo estaría más cerca del núcleo de la inacusatividad que las construcciones inacusativas con evaporarse en español. En esta lengua, la telicidad que se interpreta como ‘estado alcanzado’ puede activarse o quedar suspendida por el contexto sintáctico y semántico. Como se ha dicho, en español, si el SN sujeto no presenta las propiedades inherentes para llevar a cabo la acción denotada por el verbo, la interpretación es télica de ‘estado alcanzado’. Se trata de construcciones inacusativas (La fortuna de la familia se evaporó). Pero, por otra parte, la construcción con el clítico se culminativo también admite modificadores durativos que dan prominencia al proceso. Sin embargo, no se alcanza la interpretación de ‘estado alcanzado’, el evento es no delimitado y la construcción no es inacusativa.
Por último, es necesario señalar que evaporar a veces se ha analizado como verbo que admite la construcción inacusativa producto de la alternancia causativa (evaporarse). Pero en este trabajo no se considera así, sino que, más bien, la construcción transitiva que admite evaporar en ambas lenguas constituye la transitivización causativa de un verbo intransitivo.
En suma, las variantes intransitivas incoativas de verbos de cambio de estado causativos son construcciones inacusativas que, en ciertos contextos sintácticos, pueden pasar a ser construcciones medias-pasivas por la interpretación del se y por los adjuntos que modifican el núcleo eventivo, como por ejemplo adverbios de intencionalidad. También pueden dar lugar a construcciones más alejadas de las características propias de la inacusatividad porque la estructura eventiva de la unidad léxica es compleja y los adjuntos focalizan como núcleo eventivo el proceso, en lugar del cambio de estado alcanzado. El contexto puede modificar, de manera transitoria, la adscripción previa del verbo, por ejemplo, de verbo de logro a verbo de proceso o de estado (), mediante la focalización contextual de un rasgo subeventivo. En estas construcciones es fundamental el rasgo de la telicidad que promueve la interpretación semántica de ‘cambio de estado alcanzado’ propio de la alternancia intransitiva anticausativa. En definitiva, verbos como el esp. hundirse, disolverse o evaporarse ocuparían un lugar algo más alejado del núcleo de los verbos que admiten construcciones inacusativas en comparación con sus correspondientes italianos affondare, sciogliersi o evaporarsi, porque estos no admiten las medias pasivas con si y porque no se puede dar prominencia al subevento de proceso con el modificador adverbial ‘per X tempo’ en la variante inacusativa, pues en ese caso en italiano cambia el auxiliar, en vez de essere se selecciona avere, en los tiempos compuestos, el rasgo de la telicidad queda suspendido y la construcción pasa a ser intransitiva pura. Así, en italiano y en español el punto de corte entre verbos transitivos con variante inacusativa anticausativa no coincide.
3.2 Verbos de cambio gradual
Otro grupo de verbos de cambio de estado, como marchitar, oxidar, etc., que presentan un esquema transitivo y admiten la construcción intransitiva anticausativa inacusativa (marchitarse, oxidarse, etc.), debería, en realidad, interpretarse como verbos de cambio gradual con una estructura eventiva compleja. Puede decirse que con el se inacusativo y el se culminativo el verbo deja de indicar un proceso y pasa a denotar transiciones o eventos de acabamiento gradual (P2) (), con una estructura eventiva compleja. Así, el contexto sintáctico determina el núcleo eventivo y la estructura argumental, pues la sintaxis tiene acceso a la estructura interna de los eventos que predican los verbos ().
La diferencia entre un verbo de cambio de estado prototípico (romperse) y un verbo de cambio gradual debe enunciarse en términos gramaticales y no de conocimiento enciclopédico del mundo (). Parece que el estudio de la telicidad en este tipo de verbos es esencial, pues se considera un rasgo aspectualmente definitorio. Son numerosas las investigaciones sobre el aspecto télico (o atélico) de los verbos de cambio gradual (; ; ; ; ; , entre otros). También se propone en la bibliografía el carácter escalar como propiedad de este tipo de verbos.
A continuación, se analizan algunos esquemas sintácticos que admiten los verbos de cambio gradual y se comprueba que la telicidad es el rasgo definitorio para que la construcción presente un esquema inacusativo. Por tanto, tan solo se analizan verbos de cambio gradual en su esquema intransitivo.
Tradicionalmente, se han considerado verbos de cambio gradual los verbos deadjetivales como enfriar o calentar, que en su construcción transitiva son causativos y, por tanto, en su variante intransitiva pueden dar lugar a construcciones inacusativas con enfriarse o calentarse, de acuerdo con la consideración de que en estas construcciones el clítico se es inacusativo y la telicidad del predicado es un rasgo fundamental, entendida como ‘estado alcanzado’, propio de las construcciones anticausativas. Sin embargo, hay otro grupo de verbos representativos de los verbos de cambio gradual que interesan en el análisis de la inacusatividad. Son aquellos deadjetivales o no sin la presencia del clítico se, como por ejemplo adelgazar y su equivalente en italiano dimagrire, en los que resulta menos evidente la relación entre la construcción transitiva causativa y su alternante intransitivo, de manera que la lectura de ‘estado alcanzado’ depende de otros factores, como la telicidad.
Algunos autores señalan que los verbos de cambio gradual son siempre atélicos, sobre todo en los trabajos donde solo se consideran los deadjetivales como verbos de cambio gradual (). Otros autores () proponen que los predicados con la posibilidad de alcanzar un punto máximo son siempre télicos, mientras que cuando carecen de esta posibilidad de identificar el punto máximo, el aspecto télico no está claro. Pero parece que todos coinciden en que algunos predicados de verbos de cambio gradual pueden admitir lecturas télicas o atélicas en un mismo contexto sintáctico porque tienen varios significados (). Las construcciones que se pueden interpretar con una lectura puramente comparativa ‘pasar a estar más X’ son atélicas y se corresponden con los verbos de actividad. En cambio, las construcciones que se pueden interpretar como ‘alcanzar el estado X o ponerse X’ son télicas, especialmente cuando el clítico se señala el estado final o culminativo de la escala de gradación. Como ya se ha dicho, la presencia del clítico se informa sobre el estado posterior al proceso () y, por tanto, sobre la delimitación del evento. Así, dependiendo de la fase eventiva que enfoque el contexto sintáctico también habrá alternancia en la telicidad ().
Se asume que los verbos de cambio gradual pueden denotar dos tipos de eventos diferentes: aquellos en los que hay un límite para el desarrollo del evento (semántico, contextual o léxico) y aquellos que carecen de límite. Algunos autores consideran que los verbos de cambio gradual derivados de adjetivos son transiciones () con dos subeventos principales, uno de proceso, pues puede constar de una serie indefinida de eventos homogéneos que hará que comparta propiedades con los procesos () y otro de estado () y, por tanto, hay que explicar su lectura como verbos de actividad, como en el caso de adelgazar. En cuanto a los verbos de cambio gradual que se originan a partir de un nombre, dice el autor que son télicos (), porque denotan un estado y, por tanto, la telicidad se relaciona con el cambio de estado resultante. De Miguel y Fernández Lagunilla (2002: 26), por su parte, consideran procesos (2), según la denominación en la clasificación de las autoras, los eventos de acabamiento gradual como adelgazar, engordar, encanecer, envejecer. De esta manera, queda justificada también la ausencia del clítico se ().
Algunas características de estos verbos, como la complejidad del evento que denotan, la telicidad y la aparición de modificadores adverbiales temporales durativos o delimitadores de tiempo, han ocupado la atención de numerosos investigadores. Sin embargo, los resultados de estos trabajos no se han relacionado con la inacusatividad. En algunas contribuciones, se señala que “hay verbos atélicos que se comportan como inacusativos”, en referencia, por ejemplo, a verbos de cambio gradual, como enfriar o engordar (). Sin embargo, no hay que olvidar que el aspecto es composicional y, por lo tanto, también se dan alternancias en la telicidad según el contexto sintáctico. Precisamente, este trabajo trata de mostrar la correlación entre la inacusatividad y la telicidad en las construcciones sintácticas con verbos de cambio de estado y, de manera particular en esta sección, de cambio gradual. Un verbo de este grupo que se menciona con frecuencia en los estudios sobre inacusatividad en español es el verbo adelgazar y su equivalente italiano dimagrire.
3.2.1 Construcciones inacusativas con esp. adelgazar e it. dimagrire
y describen la estructura eventiva de los verbos de acabamiento gradual como “procesos que puede incluir un punto final” [P (L)]. La fase principal en estos verbos es el subevento precedente a la fase terminativa (L), que puede no alcanzarse. Los eventos denotados por los verbos de acabamiento gradual “implican un progreso en una fase intermedia y pueden finalmente acabar, aunque no culminar en sentido estricto como adelgazar, engordar, envejecer” (). De ahí que estos verbos acepten pruebas como procesos no delimitados y otras como transiciones delimitadas.
Por otra parte, según la noción de valencia argumental, un predicado está completo cuando todas las posiciones previstas en su valencia argumental están saturadas, pero “es muy frecuente que algunos argumentos no se materialicen, si su contenido se deduce del significado del predicado” (). Por eso, en español, verbos como adelgazar o engordar admiten una construcción transitiva con CD ausente o implícito como en Una buena dieta adelgaza {a todo el mundo}, donde si el complemento no se expresa, “se interpreta forzosamente como humano y genérico” (). Este CD ausente tiene una lectura genérica únicamente con la forma verbal no perfectiva del predicado. En esta construcción causativa, están excluidas las formas perfectivas: *Una buena dieta adelgazó (). En italiano, una construcción parecida no es posible, pues es necesario recurrir a la perífrasis causativa: far dimagrire: La dieta del riso fa dimagrire in fretta (esp. ‘La dieta del arroz hace adelgazar rápidamente’).
Para los trabajos sobre inacusatividad, no interesa el uso transitivo del verbo adelgazar con el significado de ‘reducir el grosor’ (). De hecho, ya señalaba que verbos como adelgazar o engordar “no forman parte del grupo de los inacusativos. Aunque su sujeto es un tema o paciente, no se genera en la posición de objeto. En esta posición se proyecta el argumento interno «X kilogramos»”.
Sin embargo, es necesario considerar que el verbo adelgazar presenta un uso intransitivo que denota ‘disminuir en grosor’ (). Con este significado, el verbo adelgazar admite incluso un uso pronominal, como en La córnea se adelgaza y toma forma de cono. El verbo adelgazar, en este uso intransitivo, puede formar participios adjetivales, como en Cara adelgazada y también admitir la construcción de participio absoluto: Adelgazada la córnea, hubo que operar. Parece, por lo tanto, que en estas construcciones intransitivas con el significado de ‘disminuir en grosor’ el SN que desempeña la función sintáctica de sujeto es un tema o paciente que comparte características con el CD de las construcciones transitivas. Ahora bien, la cuestión es si estos verbos deben considerarse inacusativos en todos los contextos sintácticos que admiten, por el hecho de que se trata de eventos que afectan al SN sujeto. Aquí se considera que hay que tener en cuenta la construcción sintáctica y la telicidad del predicado que ayuda a interpretar la lectura de ‘estado alcanzado’ para considerar inacusativo un predicado con un verbo de cambio de estado.
En los usos de base transitiva, el evento denotado por el verbo adelgazar alcanza siempre la fase de logro. Pero si se considera una construcción transitiva, no es posible hablar de inacusatividad. En cambio, para las construcciones intransitivas con el verbo adelgazar, si el contexto sintáctico subraya la fase principal del proceso se da una interpretación atélica y por eso admite la modificación adverbial ‘durante X tiempo’: Juan ha adelgazado durante dos meses, (pero no sabemos si ha conseguido estar más delgado o ponerse delgado). El núcleo eventivo subrayado por el modificador durativo es el proceso. El aspecto télico que incluso podría inducir al predicado la interpretación de un CD ausente (kilos) queda suspendido por el adjunto durante dos meses, que da prominencia al proceso como fase principal. Esta construcción no puede ser inacusativa.
Se puede considerar inacusativa, por su parte, la construcción Juan ha adelgazado en dos meses. El modificador adverbial puntual ‘en X tiempo’ subraya la fase de logro alcanzado. Por tanto, el SN sujeto consigue el estado de ‘ponerse delgado’. Para describir como télicos los verbos de cambio gradual es suficiente alcanzar un límite en la escala, aunque no sea el límite absoluto.
El verbo adelgazar es un verbo de cambio gradual transitivo que tiende a intransitivizarse en usos absolutos con un ligero cambio de significado, que permite que en ciertos contextos sintácticos se pueda considerar un verbo que participa en construcciones inacusativas. Así que no puede considerarse núcleo de la inacusatividad. No puede decirse que es un verbo inacusativo atélico, pues tan solo denota ‘estado alcanzado’ en construcciones télicas donde el evento prominente es la fase de logro y no la de proceso. Por tanto, en la escala de la inacusatividad, las construcciones con el verbo adelgazar están bastante alejadas del núcleo de la inacusatividad.
Otros verbos de cambio gradual sin clítico se, como envejecer y crecer o aumentar en su construcción intransitiva, muestran las mismas alternancias de telicidad en la construcción sintáctica. Pueden considerarse construcciones inacusativas cuando los predicados denotan eventos delimitados en algún punto de la escala, de modo que en ese punto el evento denotado es un ‘estado alcanzado’, aunque no se trate de una fase terminativa.
En italiano, sin embargo, el estado eventual que se puede inferir es condición suficiente para la selección del auxiliar essere y, en consecuencia, se trata de construcciones inacusativas que denotan un logro, un estado alcanzado por el SN sujeto, que se interpreta como tema u objeto afectado, y no admiten modificadores adverbiales durativos: Giovanni è dimagrito *per due mesi (). No obstante, con estos verbos los hablantes nativos de italiano tienen menos claras las intuiciones sobre la preferencia del auxiliar essere (). Aun así, es evidente que el punto de corte entre construcciones inacusativas e intransitivas puras con el verbo adelgazar y su equivalente en italiano dimagrire está mucho más alejado del núcleo de la inacusatividad en español que en italiano.
4. Resumen y conclusiones
En este trabajo se ha mostrado que la inacusatividad se sitúa en la zona de la interdependencia del significado léxico del verbo con respecto a la variedad de construcciones sintácticas que admite. El enfoque lexicista y el construccionista se complementan en el análisis de las construcciones inacusativas. A menudo, un mismo verbo presenta comportamientos sintácticos heterogéneos y puede aceptar diferentes interpretaciones en los distintos contextos sintácticos.
En el análisis de algunos verbos representativos de cambio de estado con alternancia causativa y de verbos de cambio gradual, se ha mostrado que, en español, las recategorizaciones de los verbos, especialmente en las construcciones intransitivas anticausativas, tienen un reflejo morfológico, pues admiten la presencia del clítico se, el se inacusativo. Pero esta marca no siempre es suficiente para considerar la construcción inacusativa, pues la presencia de este clítico también es compatible con predicados que dan prominencia a la fase de proceso y, en consecuencia, esas construcciones están alejadas del núcleo de la inacusatividad, como en ciertas construcciones con hundirse o disolverse.
En el análisis interlingüístico, se ha podido comprobar que en español los verbos de cambio de estado que admiten una construcción inacusativa suelen estar más alejados del núcleo de la inacusatividad que sus equivalentes en italiano, como es el caso de hundirse (affondare), evaporarse (evaporare), disolverse (sciogliersi), adelgazar (dimagrire). Pese a que los verbos comparten la misma estructura eventiva compleja en ambas lenguas, se diferencian en los recursos utilizados para dar prominencia a uno u otro subevento, entendido o bien como estado o bien como proceso. En italiano, el mecanismo formal de la selección del auxiliar essere en los tiempos compuestos impide que el contexto sintáctico anule la telicidad y la idea de ‘estado alcanzado’, como en sciogliersi o dimagrire. Los verbos de cambio de estado que en italiano seleccionan siempre el auxiliar essere en los tiempos compuestos están más cerca del núcleo de la inacusatividad. Sin embargo, en español, la flexibilidad es mucho mayor y los adjuntos pueden dar prominencia al subevento de proceso incluso en la variante intransitiva anticausativa, como en disolverse. No obstante, también hay ejemplos en los que se comparte el mismo grado de inacusatividad en español y en italiano, como en derretirse. Así, se ha observado en este trabajo que cuanto mayor es la flexibilidad sintáctica de los verbos de cambio de estado, menor es el grado de inacusatividad que presentan.
Aquí se ha defendido la idea de que la telicidad es un rasgo subléxico definitorio para que las construcciones participen de la propiedad de la inacusatividad en diferentes grados. Se ha comprobado que también hay alternancias en la telicidad motivadas por el contexto sintáctico, pues el aspecto léxico puede manifestarse no solo en el verbo sino también en la estructura argumental, lo que facilita la flexibilidad sintáctica.
Se concluye que, en la construcción inacusativa de verbos de cambio de estado en español, predomina el aspecto télico y el significado de cambio de estado con un resultado final, aunque no sea terminativo, como en los verbos de cambio gradual (adelgazar). Los verbos que no están determinados inherentemente por la telicidad y la no agentividad (hundirse, adelgazar) son muy variables en su comportamiento inacusativo y es necesario estudiar cada uno de los contextos sintácticos en los que se insertan.
La comparación entre el grado de inacusatividad de los predicados con verbos de cambio de estado en español y en italiano permite comprender cómo se manifiesta la inacusatividad en español. La variación interlingüística de las construcciones inacusativas depende de la interpretación semántica que se da a los predicados y esta, a su vez, del entorno sintáctico, pero se expresa de manera diversa en las lenguas. La complejidad de este tema obliga a introducir precisiones en la caracterización sintáctica y semántica de cada verbo e incluso de cada acepción, especialmente en los estudios contrastivos, como se ha visto con evaporar o adelgazar. De ahí, la dificultad para clasificar algunas construcciones como inacusativas. En futuras investigaciones sobre la inacusatividad en español habrá que comprobar si el criterio de la telicidad también es definitorio en las construcciones inacusativas con verbos de existencia y aparición.
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Notas
[1] En italiano, los verbos avere ‘haber’ y essere ‘ser’ se utilizan como auxiliares para la formación de los tiempos compuestos. Se puede resumir brevemente de la siguiente manera: Los predicados transitivos generalmente forman los tiempos compuestos con el auxiliar avere: Giorgio ha comprato una macchina (esp. ‘Giorgio ha comprado un coche’). Sin embargo, los predicados transitivos con un objeto reflexivo (directo o indirecto) seleccionan el verbo essere: Giorgio si è ucciso (esp. ‘Giorgio se ha matado’); Giorgio si è comprato una macchina (esp. ‘Giorgio se ha comprado un coche’). Es decir, a veces el verbo essere se utiliza también para formar los tiempos compuestos en predicados transitivos. Por su parte, algunos verbos intransitivos forman los tiempos compuestos con el verbo avere: Giorgio ha lavorato (esp. ‘Giorgio ha trabajado’), mientras que otros seleccionan el auxiliar essere: Giorgio è nato (esp. ‘Giorgio ha nacido’). También hay verbos intransitivos como inciampare (esp. ‘tropezar’), que admiten ambos auxiliares: Giorgio ha inciampato o Giorgio è inciampato, (esp. ‘Giorgio (se) ha tropezado’).
[2] Ejemplo tomado de García-Morales, S.; López-González, L.; Collado-Gómez, A. (2012). Metodología de inspección higrotérmica para la determinación de un factor intensidad de evaporación en edificios históricos, Informes de construcción, vol. 64, Nº Extra, 69-78. doi: 10.3989/ic.11.073.
[3] Está suficientemente documentado este uso del participio adjetival y del participio absoluto de esta acepción del verbo adelgazar en el y en el , del tipo Una nariz adelgazada; Decolorados los cabellos, adelgazada la lengua, [...] aparecieron manchas verdes y azules. RAE: Banco de datos ( Anotado) [en línea]. Corpus de referencia del español actual ( <http://www.rae.es> [31/07/2024]. RAE: Banco de datos () [en línea]. Corpus del Español del Siglo XXI (. <http://www.rae.es> [31/07/2024].


