La enseñanza de la sintaxis de una lengua concreta a nivel universitario se encuentra hoy en una situación paradójica. Por un lado, dispone de los resultados de un enorme desarrollo teórico de la disciplina y de las posibilidades técnicas que ofrecen las tecnologías modernas y los corpus lingüísticos. Por otro, se enfrenta a un cambio en la actitud de los estudiantes de filología ante el estudio de contenidos más complejos y abstractos, cambio que se refleja en una menor preparación y disposición para adentrarse en una descripción sintáctica exigente del funcionamiento de la lengua. En definitiva, sabemos cada vez más sobre la sintaxis del español, pero resulta difícil transmitir estos conocimientos a los estudiantes de un modo que los asimilen con comprensión.
Los autores del libro reseñado se plantearon, por tanto, una tarea compleja: como se indica en la introducción, proporcionar una panorámica general de la sintaxis del español que combine “la visión general de los principios de la aproximación funcionalista con el análisis de los aspectos que presentan mayor interés y resultan de mayor utilidad didáctica en los niveles introductorios”. Conviene recordar, en este sentido, que se trata de un enfoque funcional tal como lo aplica la escuela de Santiago.
El libro consta de 18 capítulos que, como señalan los propios autores, se organizan en cinco secciones temáticas.
La primera sección, que comprende los capítulos 1 a 3, delimita el lugar de la sintaxis en la reflexión sobre la lengua y se ocupa tanto de algunos conceptos generales —el capítulo 2 define las relaciones y unidades sintácticas— como de cuestiones metodológicas. El capítulo 3, especialmente logrado desde el punto de vista didáctico, describe los materiales y recursos de que dispone la sintaxis moderna y la manera adecuada de trabajar con ellos.
La segunda sección, correspondiente a los capítulos 4 a 7, se centra en la estructura de la cláusula, naturalmente en la interpretación que este concepto recibe en la escuela de Santiago, interpretación que se extiende también a otros conceptos clave. Se presta atención a los elementos funcionales de la cláusula y a su estructura desde las perspectivas sintáctica, semántica e informativa.
La tercera sección, que incluye los capítulos 8 a 13, se ocupa de los fenómenos clausales que los autores consideran especialmente relevantes. Se trata, por tanto, de la sección que responde de manera más directa a la circunstancia mencionada en la introducción, a saber, que el marco prescrito de la serie de introducciones publicada por Routledge condiciona asimismo la extensión del volumen. Conviene señalar que la limitación del número de temas tratados resulta, en realidad, positiva desde el punto de vista didáctico. Los fenómenos seleccionados —cláusulas transitivas e intransitivas, predicativos, cláusulas pasivas, sujeto e impersonalidad, modalidad y modo, temporalidad y aspecto— responden de forma coherente a los intereses académicos de los autores y, al mismo tiempo, cubren lo esencial sin dejar lagunas significativas.
La cuarta sección, que comprende los capítulos 14 a 16, se dedica a la agrupación de cláusulas, concretamente a las cláusulas complejas, las relativas y las estructuras supraclausales.
Por último, la quinta sección, integrada por los capítulos 17 y 18, está dedicada al estudio de la frase. El capítulo 17 describe las propiedades básicas de la frase nominal y sustantiva, mientras que el capítulo 18 se centra en las frases adjetivas, adverbiales y preposicionales.
De esta caracterización se desprende que los capítulos cubren todo lo esencial y necesario para describir el funcionamiento del sistema sintáctico del español actual y que lo hacen de un modo bien concebido, acorde con el estado actual del conocimiento lingüístico. Al mismo tiempo, ello implica que, en algunos aspectos, la organización temática y la forma de exposición se apartan de los manuales tradicionales, concebidos desde una perspectiva prescriptiva. No obstante, una vez comprendido el principio constructivo del libro, el estudiante puede trabajar con él tanto de manera global como selectiva, utilizando capítulos concretos según sus necesidades. En este sentido, el manual resulta moderno tanto desde el punto de vista lingüístico-conceptual como desde el punto de vista didáctico.
Esta impresión se ve reforzada por la estructura unificada de los capítulos y por los materiales complementarios de apoyo. Cada capítulo se abre con un breve resumen que sintetiza los contenidos principales. Al final de cada capítulo se incluye una sección titulada Lecturas complementarias, que remite a la bibliografía final del volumen y orienta de forma estructurada hacia lecturas adicionales. Cabe destacar que estas referencias atienden tanto al tema central de cada capítulo como a subtemas específicos y que la selección bibliográfica tiene claramente en cuenta al estudiante como lector, evitando obras que, por su orientación teórica o metodológica, se aparten del enfoque del manual.
La utilidad docente del libro se ve reforzada, además, por la inclusión de un apartado de Ejercicios, presente a partir del capítulo 2. Como señalan los autores, estos ejercicios tienen un carácter elemental y están dirigidos a estudiantes con conocimientos básicos de la sintaxis del español, sin presuponer una familiaridad teórica sólida. El formato del libro no permitió incluir un solucionario, pero las respuestas razonadas están disponibles en la página web creada a tal efecto. Este hecho confirma la vocación del manual como herramienta apta también para el autoaprendizaje sin la guía de un docente.
En cuanto al aspecto formal, conviene añadir que los autores emplean diagramas arbóreos bien conocidos dentro de la escuela de Santiago. Estos diagramas resultan intuitivos y no constituyen un obstáculo ni siquiera para estudiantes familiarizados con otros sistemas de representación gráfica de las estructuras sintácticas.
De esta descripción se desprende claramente que, al planificar la obra, los autores tuvieron que enfrentarse a varias cuestiones conceptuales fundamentales.
En primer lugar, la sintaxis actual, tanto en su vertiente general como aplicada a una lengua concreta, ofrece una amplia gama de enfoques teóricos, por lo que una introducción de este tipo debe optar necesariamente por uno de ellos. Como ya se ha señalado, los autores eligieron la aproximación funcionalista, más concretamente la línea vinculada desde hace décadas a la escuela de Santiago. Esta elección resulta natural si se tiene en cuenta la trayectoria profesional de los autores y es acertada tanto desde el punto de vista lingüístico como desde el punto de vista didáctico, ya que exige un menor conocimiento previo de teorías sintácticas complejas y suele resultar más intuitiva, como ilustran los diagramas arbóreos utilizados.
En segundo lugar, una introducción moderna a la sintaxis debe dialogar necesariamente con la tradición gramatical, cuyo conocimiento parcial constituye a menudo el principal bagaje con el que cuentan los estudiantes al iniciar sus estudios universitarios. En este sentido, los autores manejan el legado de la gramática tradicional con equilibrio y rigor: lo aprovechan allí donde resulta funcional, lo contextualizan históricamente y muestran, de forma no confrontativa, las limitaciones de algunos de sus principios a la luz de enfoques actuales y del análisis empírico de datos lingüísticos.
En estrecha relación con lo anterior, cabe señalar que durante largo tiempo las introducciones a la sintaxis de lenguas concretas reflejaron una perspectiva prescriptiva, centrada en la norma y en un estado considerado “deseable”. Aunque este enfoque ha sido superado desde hace tiempo en la lingüística teórica, perduró más en el ámbito educativo. El libro reseñado adopta una perspectiva claramente descriptiva: describe las construcciones realmente existentes en el español actual y relaciona de manera acertada el uso con la norma, sin dejar de lado las variantes diatópicas, diastráticas y diafásicas. Un ejemplo ilustrativo es el análisis de construcciones del tipo había soldados frente a habían soldados (p. 26 ss.), al que se hará referencia más adelante.
Este planteamiento facilita asimismo la selección de las fuentes del material lingüístico y de los ejemplos. Frente a los ejemplos modelizados creados ad hoc en la tradición gramatical, los autores utilizan de manera sistemática datos procedentes de corpus lingüísticos, que sirven tanto para la ejemplificación como para la realización de análisis. En concreto, trabajan con BDS y ADESSE, que contienen el análisis de las cláusulas comprendidas en el corpus ARTHUS. Estas fuentes no solo proporcionan los ejemplos, sino que sustentan también comentarios analíticos sobre el uso real. Las tablas con datos cuantificados documentan la frecuencia efectiva de las estructuras descritas allí donde ello resulta relevante. En el análisis mencionado de había soldados frente a habían soldados, los autores ofrecen una visión completa del fenómeno; en otros casos, los datos ilustran aspectos parciales, pero siempre con un uso funcional y didácticamente muy adecuado de los corpus. Estos análisis enseñan indirectamente a los estudiantes a realizar un análisis sintáctico moderno basado en datos y a evitar juicios no argumentados o superficiales. La combinación del trabajo con la norma y el uso, junto con la explotación sistemática de corpus, constituye sin duda uno de los aspectos más sólidos e innovadores del libro.
La mayoría de las decisiones conceptuales adoptadas por los autores tiene, además, una doble dimensión lingüística y didáctica. Esto se aprecia también en el cuidadoso ajuste del grado de dificultad de la exposición y en la proporción entre la presentación de los principios generales del enfoque funcionalista y el análisis de estructuras concretas. La descripción de los principios sintácticos generales se limita al mínimo necesario para garantizar la comprensibilidad de los capítulos posteriores, concentrándose principalmente en las primeras partes del libro. El cálculo de la dificultad resulta acertado, en buena medida gracias a la estructura reflexiva de la exposición, que permite integrar los nuevos contenidos en el contexto de lo ya explicado o incluso practicado. Por la coherencia interna del discurso explicativo, el manual constituye una obra didáctica moderna y bien articulada.
Finalmente, conviene señalar que la ciencia moderna no conoce fronteras y que el estudio de la sintaxis del español no es una tarea exclusiva del mundo hispánico. Los hablantes no nativos del español —ya sean filólogos hispanistas o estudiantes de filología hispánica— apreciarán que los autores hayan tenido en cuenta también sus necesidades. El uso de datos de corpus y el tratamiento de la intuición lingüística de los hablantes nativos, distinto del de los manuales tradicionales, facilita el trabajo con el libro a lectores no nativos. Aunque para estos pueda suponer una dificultad adicional el hecho de haber sido formados en otros modelos teóricos, la elección de un funcionalismo cercano a la sintaxis tradicional y presentado de forma accesible mitiga este posible obstáculo. Dado que el ámbito hispánico constituye el principal referente para la sintaxis del español a nivel internacional, la atención prestada a lectores no nativos resulta además acertada desde una perspectiva más amplia: por sus cualidades, el manual puede convertirse en un texto de referencia para la enseñanza de la sintaxis del español también en universidades de países no hispanohablantes.
En nuestra caracterización del manual no hemos señalado hasta ahora ningún aspecto claramente negativo, y ello se debe a que no encontramos defectos conceptuales evidentes. Es cierto que algunos especialistas podrían haber optado por otro marco teórico o por una selección distinta de fenómenos sintácticos, pero este tipo de debate resulta secundario frente a lo esencial: el método adoptado y los temas seleccionados han dado lugar a un manual coherente que cumple plenamente los objetivos propuestos por sus autores.
Como se desprende de todo lo anterior, Introducción a la sintaxis del español es una obra moderna y lograda que, sobre la base de una concepción cuidadosamente elaborada, describe el dinámico mundo de la sintaxis del español actual de forma accesible, pero sin caer en simplificaciones. Los autores han conseguido combinar de manera sobresaliente la claridad didáctica con la actualidad del enfoque teórico. Frente a otros manuales que, pese a su modernidad metodológica, resultan poco operativos para el estudiante medio, el libro reseñado cumple eficazmente su función y puede conducir a la mayoría de sus lectores a una comprensión sólida del funcionamiento del sistema sintáctico del español contemporáneo.


