O día 18 de febreiro de 2025 faleceu o profesor Emilo Montero Cartelle, catedrático da área de Lingua española da USC e membro do Comité científico da revista Verba desde os seus inicios.
José Antonio Bartol Hernández (Universidad de Salamanca) e Carlos Sánchez Lancis (Universitat Autònoma de Barcelona) evocan a súa traxectoria académica e o seu traballo a prol da Asociación de Historia de la Lengua española (AHLE).
IN MEMORIAM EMILIO MONTERO
Son muchas las personas que conocemos a lo largo de nuestro tránsito por la vida, pero son muy pocas las que nos dejan una huella imborrable. Una de ellas ha sido nuestro querido Emilio Montero Cartelle. Emilio nos dejó inesperadamente el pasado 18 de febrero, “con quien -miguelhernándezmente- tanto queríamos”.
La inesperada noticia se divulgó rápidamente en el mundo universitario causando enorme sorpresa, consternación e incluso incredulidad entre los muchos que lo conocieron y trataron. Nos había dejado el compañero, el amigo, el hermano mayor que nos había acompañado casi toda la vida.
Emilio, como profesor universitario, dedicó más de cuarenta años a la docencia, la investigación y la gestión, los tres pilares en los que se sustenta la universidad española. Y en los tres destacó por la calidad de su desempeño y sus innumerables aportaciones. Ejerció como docente en la Universidad de Valladolid, en el Colegio Universitario de Vigo y, finalmente, en la Universidad de Santiago de Compostela, donde desarrolló principalmente su carrera académica, ganando la cátedra en 1989. Los alumnos que tuvieron la suerte de tenerlo como profesor, tanto de la USC como de un gran número de universidades españolas y extranjeras, pudieron apreciar su capacidad de comunicación, su claridad en la exposición del conocimiento, su enorme interés para facilitar el aprendizaje de la gramática histórica a través de sus clases en Grado y Máster, seminarios, conferencias y cursos de doctorado.
En relación con su investigación, su producción científica es abundante y de sobra conocida, además de muy citada entre los estudiosos de la lingüística histórica. Son varios los campos a los que se dedicó. Destacan sus trabajos sobre el tabú, el eufemismo y el disfemismo en el estudio de la historia del léxico castellano y gallego. Desde su tesis doctoral sobre el eufemismo en Galicia hasta su último trabajo (2023) sobre La Lozana Andaluza, se han sucedido a lo largo de más de 40 años de investigación más de 20 trabajos sobre el tema, entre los que nos permitimos destacar “El léxico erótico en el castellano medieval: claves para su estudio” (1998), “El tabú, el eufemismo y las hablas jergales” (2000), “El léxico sexual en las tradiciones discursivas jurídicas” (2008) y “La sexualidad medieval en sus manifestaciones lingüísticas: pecado, delito y algo más” (2010). Estas investigaciones lo han convertido en uno de los máximos especialistas en el tema.
El otro ámbito al que Emilio dedicó su atención es el de la sintaxis histórica, campo en el que se inició en 1983 junto a Guillermo Rojo con el imprescindible estudio sobre La evolución de los esquemas condicionales: Potenciales e irreales desde el Poema del Cid hasta 1400. A este siguieron numerosos trabajos que se centraban en la expresión de la concesividad y de la condicionalidad. Magnífico es el libro de 1989 sobre Gonzalo de Berceo y el Libro de Alexandre, en el que a través del análisis del sistema verbal y los esquemas condicionales se intenta arrojar luz sobre su posible autoría. Además, la serie de artículos dedicados al análisis de la expresión de la concesividad ha tenido amplísima repercursión: “Las construcciones concesivas pleonásticas y el modo en el castellano medieval y clásico” (1993), "La expresión de la concesividad en la Primera Crónica General de España" (1997), "Maguer (que) y la variación lingüística" (2012), "El papel de la fabla y del sayagués en el uso de Maguer en el Quijote" (2024). Lo mismo ha sucedido con los destinados al análisis de la condicionalidad: "La importancia del siglo XV en la evolución sintáctica del español: las estructuras condicionales" (2007), "La construcción del discurso desde la condicionalidad. Libro de los exenplos por a.b.c. (s. XV)" (2024). En todos sus trabajos (más de sesenta), Emilio se muestra como un investigador minucioso, que maneja una gran documentación, siempre atento a las nuevas corrientes de análisis, dotado de una fina y escrupulosa capacidad para responder a las más diversas preguntas de investigación.
El reconocimiento científico adquirido por Emilio le llevó a liderar proyectos de investigación competitivos, a realizar estancias de investigación en universidades de gran prestigio y a colaborar con organismos de gestión de la investigación como la ANECA, la ACAP o la ACSUG. También fue miembro del comité científico de diversas revistas y eventos internacionales. Además, dirigió cinco tesis doctorales y participó como miembro de tribunal de al menos 41 en universidades españolas.
Respecto a la gestión, en su Universidad de Santiago de Compostela desempeñó varios cargos: secretario del Departamento de Filología Española, Teoría de la Literatura y Lingüística General; secretario de la Facultad; director del Departamento; y finalmente Decano de la Facultad de Filología durante 7 años. También fue presidente de las Pruebas de acceso a la Universidad, coordinador de programas de intercambio con universidades europeas y director de Cursos de español para extranjeros. Estas tareas son prueba evidente de su compromiso con su Departamento, su Facultad y su Universidad. Además, participó como miembro de tribunales de tesis y de comisiones de plazas docentes, respondiendo afirmativamente a las solicitudes de amigos y/o compañeros, en los que siempre actuaba con certeza y bonhomía.
Dejamos para el final la reseña de la que sin duda fue la gran pasión y preocupación de Emilio en los últimos años: su labor en la Asociación de Historia de la Lengua Española (AHLE), a la que se dedicó en cuerpo y alma. Él mismo escribió, dentro del apartado de otros méritos, para justificar la concesión de la condición de emérito por parte de su universidad: "Pertenza a asociacións científicas, destacando por enriba de calquer outra a miña colaboración coa Asociación de Historia da Lingua Española". Emilio entró en la AHLE en el congreso fundacional de Cáceres en 1987, y en el tercer congreso (Salamanca, 1993) fue elegido vocal de su Junta Permanente, vocalía que mantuvo, tras las estatutarias reelecciones cada seis años, hasta el undécimo congreso celebrado en Lima en 2018, en el que fue elegido presidente. En el congreso celebrado en Zürich en julio de 2024 fue reelegido para otro periodo de seis años, que desgraciadamente no ha podido acabar. En total son más de 31 años de dedicación a la AHLE, para la que además organizó el exitoso octavo congreso de 2009 en su querida universidad. Su amplia andadura en la asociación le permitió tener unas ideas muy claras sobre el nuevo rumbo que esta debía tomar en el segundo decenio del siglo XXI.
En primer lugar, abogó por una mayor participación de los socios tanto en las actividades programadas (no solo en los congresos), como especialmente en la elección de todos los miembros de la Junta Permanente, que, además, debía reducir el número de sus miembros (aspecto que quedó recogido en la reforma y actualización de los estatutos de la asociación que él mismo promovió). Asimismo, muy preocupado por los jóvenes investigadores y por su incorporación a la AHLE, mantuvo un contacto fluido con la dirección de la Asociación de Jóvenes Investigadores de Historiografía e Historia de la Lengua Española (AJIHLE), con el fin de promover y facilitar su participación en los congresos de nuestra asociación. En segundo lugar, trabajó incansablemente para que las sedes de los futuros congresos estuvieran decididas con mucha antelación con el fin de que no peligrara su realización: actualmente ya contamos con las sedes de las dos próximas citas (Granada 2027 y Neuchâtel 2030) y están en espera de confirmación Girona 2033 y Venecia 2036. Como organizador de un congreso, era consciente de lo penoso que resulta conseguir fondos de instituciones públicas o privadas; en consecuencia, se redujeron los gastos tanto en la realización del congreso como en la publicación de las actas, que pasaron a ser digitales. También impulsó la digitalización de las actas de los congresos anteriores, trabajo que está en proceso de realización. En tercer lugar, pero no menos importante, su otra gran preocupación fue la Revista de Historia de la Lengua Española (RHLE), la revista de nuestra asociación; era necesario darle un nuevo impulso para que alcanzara los estándares de calidad exigidos por las agencias de calificación. Se nombraron nuevos responsables, se empezó a publicar en digital y abierto siguiendo las nuevas directrices de la Ciencia Abierta, y se digitalizaron todos los números anteriores. Actualmente ya se encuentra indexada en ERIH PLUS, todos los artículos poseen su DOI y se está trabajando para poder entrar en DOAJ y Scopus y obtener el reconocimiento de la FECYT. También la página web de la asociación (www.ahle.es) ha experimentado durante su mandato una importante remodelación y se ha aumentado la presencia en las redes sociales.
Lo escrito hasta aquí –que no es todo– sirve para mostrar la gran labor como universitario de Emilio, pero mucho más importante que las actividades descritas (y son muy importantes) fueron sus virtudes personales: su cercanía, su amabilidad, su disposición a ayudar, su compromiso con los amigos. Esto estará siempre presente en nuestra memoria y en nuestros corazones, querido “compañero del alma, compañero”.


