I. Introducción
La elisión de la /d/ intervocálica es un fenómeno que ha caracterizado la lengua castellana desde sus inicios. La primera /d/ en desaparecer, en la época del castellano antiguo, fue la que provenía de la /d/ latina (por ejemplo, cree < credit, pies < pedes, etc.). Aunque este cambio no fuera categórico del todo, como lo evidencian algunos ejemplos en los que la /d/ latina sobrevive hasta el día de hoy, sí se produjo en la mayoría de los casos (). La segunda etapa de la pérdida de /d/ la encontramos entre los siglos xiv y xvi (), cuando desaparece por completo la dental procedente de la /t/ latina en las formas verbales de la segunda persona del plural, -áis, -ás < ades, éis, és < edes e -ís < ides, mientras que la tercera no tardaría mucho en comenzar: aduce numerosos ejemplos de la pérdida en distintos contextos fónicos (-ado, -ido, -ada, -ede, to para todo) ya en el siglo xvi. Desde entonces hasta el momento presente, este cambio sigue activo y la /d/ intervocálica en el español contemporáneo se realiza de manera variable: como una aproximante cerrada [ð̞] o abierta [ð̞] en la mayoría de los casos y se llega a elidir por completo [ø] en registros familiares y coloquiales. La elisión es especialmente frecuente en los participios verbales en -ado (por ejemplo, canta[ð̞]o > canta[ð̞]o > canta[ø]o), aunque de ninguna manera se restringe a este contexto.
El fenómeno en cuestión, al lado de la -s implosiva, constituye una de las variables fonéticas del español más estudiadas. Aunque los trabajos de corte sociolingüístico han mostrado que los factores sociales sin duda alguna inciden en la variación del segmento, todos los estudios concurren en que son los factores lingüísticos los que en primer lugar condicionan el proceso. A pesar de esto, dado el gran número de predictores de variación potenciales (en la Guía PRESEEA para el estudio de la /d/ intervocálica, , se recomienda la codificación de catorce variables lingüísticas, sin incluir todas las que aparecen en la bibliografía al respecto) y dado el alto grado de interconexión e interdependencia entre ellos, todavía no se ha llegado a delimitar con precisión la importancia de cada uno de estos predictores ni establecer una jerarquía que explique con rigor necesario el proceso de debilitamiento de la /d/ intervocálica. En este sentido, el objetivo de este trabajo es revisar un gran número de estudios hechos con metodologías compatibles para intentar dar cuenta de la importancia de los distintos predictores de la variación de este segmento. Se procederá a analizar en detalle cada uno de los factores propuestos para establecer cuáles son aquellos que condicionan la elisión de la /d/ intervocálica directamente y cuáles lo hacen de manera indirecta por su relación íntima con los factores de primer orden. Asimismo, adicionalmente se formulará una jerarquía de condicionantes según su influencia en dicho proceso para describirlo de la manera más precisa posible.
II. Metodología
Como ya se ha mencionado en la introducción, en los estudios acerca del debilitamiento de la /d/ intervocálica en español se suele contar con tres variantes de la variable dependiente: la aproximante cerrada [ð̞], la aproximante abierta [ð̞] y la elisión [ø]. No obstante, los análisis se suelen centrar en la elisión que representa la culminación de este proceso lenitivo, un procedimiento que incluso ha sido formalizado en la Guía PRESEEA (), donde se recomienda explícitamente que, al comparar los resultados de distintas comunidades, se trabaje únicamente con la variante retenida (que comprendería las realizaciones de [ð̞] y [ð̞]) y la elidida [ø]. Este es el procedimiento que se va a utilizar en este trabajo también.
Asimismo, a la hora de delimitar la variable de estudio, cabe enfatizar que trabajaremos con el llamado entorno general, es decir, con todas las realizaciones de la /d/ intervocálica interior de palabra (comido, adorar, ciudad), excepto los casos de contacto con las semivocales (p.ej. medio, caudal). Tampoco se incluyen las ocurrencias de la /d/ inicial de palabra que se realiza como intervocálica debido a la fonética sintáctica (casa de).
Teniendo esto en cuenta, al revisar la bibliografía al respecto, se utilizarán principalmente las fuentes que proceden de la manera descrita. En este sentido, los trabajos que se dedican solo al estudio de alguno de los contextos, que suele ser el entorno -ado como el que más propicia el debilitamiento (, ), aquellos que analizan solo el llamado entorno restringido, que incluye las instancias de la /d/ precedida por una vocal tónica ‒todo, cantado, pero no parador o rápido (, , , , )‒ o los que estudian solamente alguno de los estratos sociales de la comunidad en cuestión (, , ) no se utilizarán para hacer comparaciones globales, aunque sí nos pueden servir para elucidar algunos aspectos del proceso. En el próximo apartado se describirán en más detalle los trabajos que se utilizarán como fuentes principales.
III. Estado de la cuestión
Antes de empezar con la revisión detallada de los distintos factores que inciden en la realización de la /d/ intervocálica, en el gráfico 1 presentamos una imagen global de la elisión de este segmento en el mundo hispanohablante. Se muestran únicamente los resultados de los estudios que cumplen los criterios previamente explicados: los datos para Valencia proceden de ; para Madrid, de ; para Las Palmas, de ; para Alcalá de Henares, de ; para Toledo, de ; para La Jara (comarca situada en la confluencia de las provincias de Toledo, Cáceres, Ciudad Real y Badajoz), de ; para la zona nordeste de la Comunidad de Madrid, de ; para Panamá, de ; para Sevilla se han calculado a partir de los datos de Jiménez Fernández (, ) y ; para Getafe proceden de ; para Córdoba, de ; para Ciudad Real, de (2024: 260); para Málaga y Granada, de ; para Caracas, de ; para Mérida, de y para la comunidad asturiana de La Pola Siero, de .
En el gráfico 1 se puede apreciar una división tripartita de las variedades en cuestión. En el primer grupo, que se podría denominar conservador, se encontrarían las variedades de Valencia, barrio de Salamanca de Madrid, Las Palmas, Alcalá de Henares, Toledo, La Jara, pueblos del nordeste de Madrid y Panamá con tasas de elisión moderadas, entre un 14% y un 24%. El segundo grupo, de variedades intermedias, estaría formado por las modalidades andaluzas de Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada, junto con Getafe y Ciudad Real, con las tasas de elisión entre un 30% y un 40%. Por último, en el tercer grupo, de variedades avanzadas, se encuentran Caracas, Mérida y La Pola Siero. Las tasas de elisión en este grupo están por encima del 50% de los casos. Resulta excepcional el caso de la comunidad asturiana de La Pola Siero, donde, según , las tasas altísimas de elisión se deben a la influencia de la lengua asturiana en la que la dental se elide históricamente en dicho contexto.
III.1. Factores sociales en el proceso de debilitamiento de la /d/ intervocálica
La bibliografía dedicada al estudio del debilitamiento y la elisión de la /d/ intervocálica en español es, como se puede observar, extensa, y el número de factores distintos que se han considerado como posibles predictores de la variación es muy amplio. Aunque en este trabajo nos centraremos principalmente en los predictores lingüísticos, cabe precisar que los factores sociales suelen ser significativos también. En cuanto al género y nivel de estudios, las tendencias principales son que los hombres y los grupos de bajo nivel educativo favorecen la elisión, mientras que esta es evitada entre las mujeres y los universitarios. Este patrón se puede observar en Las Palmas (), en Alcalá de Henares (), en Toledo (), en la zona nordeste de la Comunidad de Madrid (), en Ciudad Real (), en Córdoba (), en Málaga (), en Mérida (), en La Pola Siero () y en Caracas (). En el barrio de Salamanca de Madrid () coincide el patrón para el factor género, pero el factor nivel de estudios no se mostró significativo; en Granada () y La Jara (), en cambio, el factor género no resulta significativo, pero el nivel de estudios apunta en la dirección señalada, mientras que en Valencia () el factor género tampoco es significativo, y, excepcionalmente, son las personas de estudios intermedios quienes más debilitan la /d/, seguidos por aquellos de estudios primarios y universitarios.
Con respecto al factor edad, se aprecia una clara línea divisoria entre las variedades más conservadoras como las de Alcalá de Henares (), los pueblos del nordeste de Madrid (), La Jara (), Toledo (), Las Palmas () y Valencia (), donde la /d/ intervocálica se retiene en más casos entre los jóvenes, y las variedades intermedias o avanzadas como Caracas (), Ciudad Real (), Granada (), Málaga () y Córdoba (, donde son precisamente los jóvenes quienes lideran la elisión. Estos datos indican que, entre las variedades con tasas de elisión más moderadas, estas podrían seguir disminuyendo visto que las realizaciones de la dental son patrocinadas por las mujeres, los jóvenes y las personas con estudios superiores, mientras que en las modalidades intermedias y avanzadas se podría suponer un equilibrio entre las fuerzas repositoras (las mujeres y los universitarios) y los usos vernáculos patrocinados por los hombres, los jóvenes y las personas de estudios básicos (véase más en ).
III.2. Factores lingüísticos en el proceso de debilitamiento de la /d/ intervocálica
A pesar de la importancia de los factores sociales para el futuro de esta variable, en todas las investigaciones estos presentan un peso estadístico menor en comparación con los factores lingüísticos, que se muestran como los principales determinantes de la variación de este segmento. Como ya se ha mencionado, en la Guía PRESEEA de estudio de la /d/ intervocálica () se sugiere la codificación de catorce variables lingüísticas: posición del acento con relación a la sílaba de la variable, número de sílabas de la palabra, estructura acentual de la palabra, entorno vocálico previo, entorno vocálico posterior, entorno consonántico en la palabra (la posible influencia de otra /d/ elidida o realizada dentro de la misma palabra), entorno consonántico secuencial (la posible influencia de otra /d/ elidida o realizada en el mismo grupo fónico), categoría léxica, categoría gramatical, homofonía, funcionalidad, límite morfemático, difusión léxica y asimilación al turno de palabra anterior. A esto habría que añadir la opción de estudiar el contexto vocálico previo y posterior de manera conjunta, en forma de terminaciones como -ado, -ada, -ido, -ida, -odo, -oda etc., que es un procedimiento empleado con muchísima frecuencia. Asimismo, cuando se habla de la influencia de la frecuencia, cabe destacar que, además de la frecuencia léxica sugerida por la Guía, también se ha indicado que la llamada frecuencia de tipo ‒es decir, la frecuencia de cierta forma lingüística, por ejemplo, de los participios de la primera conjugación‒ también podría ser un factor importante en el proceso de debilitamiento (véanse, verbigracia, , o ).
Aunque en los distintos estudios se comprobó que todos estos factores pueden incidir en la variación del segmento en cuestión, ya a primera vista queda claro que no todos se encuentran en el mismo nivel. Es obvio que los predictores como el entorno consonántico en la palabra y en la secuencia, o la asimilación al turno anterior, que son factores que consideran la influencia sobre la /d/ de los efectos de priming (o repetición estructural) y contexto discursivo ‒ donde se supone que hay más probabilidades de pérdida si hay otra /d/ perdida en el discurso anterior o posterior ‒ no pueden ser los factores principales que impulsaran el cambio, sino que se tratará más bien de factores externos que entran en juego una vez que el cambio ya se ha puesto en marcha. Es decir, resultaría difícil defender que la razón principal de pérdida de la /d/ intervocálica fuese el hecho de haberse perdido otra /d/ en el contexto próximo. Aunque este hecho indudablemente influya en la posterior propagación del cambio (véanse, por ejemplo, los casos de Caracas, Granada y Málaga en y ), no nos ayuda a explicar el mecanismo básico que lo pone en marcha.
Otros factores sencillamente operan en un número reducido de ejemplos, por lo cual tampoco se pueden considerar de importancia primordial. Por ejemplo, aunque en algunos estudios se haya notado su influencia en la variación (verbigracia, o ), el hecho de pertenecer una palabra a distintas categorías léxicas, como nombres propios, términos técnicos o extranjerismos, tiene repercusión sobre un número casi imperceptible de unidades analizadas. Lo mismo pasa con el factor de funcionalidad donde, además del escaso número de ejemplos posibles de pares mínimos que supuestamente se podrían crear por la pérdida de la /d/ intervocálica, como boda/boa, vida/vía o todos/tos y comida/comía, resulta extremadamente difícil imaginar contextos donde fuera plausible la confusión en el significado entre los ejemplos semejantes a los sugeridos. La variable homofonía asimismo opera en un número reducido de los ejemplos. Ya a primera vista queda claro que serán los casos de homofonía entre nombre, adjetivo y participio, donde se incluyen los homófonos como dado, y la categoría de otros, donde pertenecen los casos de homofonía entre la forma pronominal y determinativa de todo, los que favorecerán la pérdida (como sucede efectivamente en ), pero aquí queda claro que esto no es consecuencia de este tipo de homofonía, sino del hecho de que sean precisamente las palabras en -ado (que son prácticamente las únicas en las que aparece el primer tipo de homofonía descrito) y todo/a las formas que favorecen la debilitación. Es decir, este factor no parece ofrecer información nueva que ya no se ponga de relieve por otros factores más robustos.
De hecho, en este último caso se puede reconocer la interrelación entre los distintos predictores, uno de los problemas más graves a la hora de determinar la importancia de los distintos factores en el proceso de debilitamiento de la /d/ intervocálica. Un buen ejemplo para demostrar la dificultad de desenredar las interconexiones que existen entre los distintos factores es el de los predictores que tienen que ver con la tonicidad de la palabra. Por ejemplo, el hecho de que se haya notado en múltiples estudios (verbigracia en , , , Jiménez Fernández (, ) y , , , ) que la /d/ se pierde con más frecuencia en las paroxítonas que en las proparoxítonas u oxítonas podría hacernos pensar que este es un factor de primer orden. No obstante, también se podría tratar en este caso simplemente de la consecuencia del hecho de que tanto los participios como algunas palabras muy frecuentes y propicias para la elisión como todo/a y nada son paroxítonas, por lo que la relación entre este factor y la elisión no sería directa y solo sería consecuencia de dicha distribución. Sucede algo muy parecido en cuanto a la posición del acento con relación a la sílaba en la que se encuentra /d/ y con respecto al número de sílabas de la palabra: la coincidencia entre los mencionados contextos en los que domina la elisión y algunas categorías de estos predictores levanta sospechas sobre si son predictores independientes o solo resultan relevantes por su relación con factores que sí lo son. Es decir, visto que tanto los participios en -ado y palabras todo/nada coinciden en tener la estructura V́dV, no queda claro si el elevado debilitamiento en estos contextos se debe a la influencia de la posición de acento, o si las tasas de elisión en el contexto V́dV no son otra cosa que la consecuencia de la estructura acentual de los elementos en los que resulta favorecida la pérdida. Resolver este tipo de ambigüedades e intentar llegar a los factores que en realidad determinan el proceso del debilitamiento de la /d/ intervocálica será el objetivo principal del análisis en este trabajo.
Teniendo todo lo dicho en cuenta, será entre los restantes factores ‒ entorno vocálico previo, entorno vocálico posterior, categoría gramatical, límite morfemático, frecuencia de palabra y frecuencia de tipo ‒ entre los que se buscarán los principales condicionantes del fenómeno en cuestión. Desde la aportación de , la frecuencia de palabra y la frecuencia de tipo se han empezado a considerar entre los factores incidentes en la variación de la /d/ intervocálica. Así, por ejemplo, y examinan la influencia de estos factores en Caracas y Málaga y en los dos trabajos se postula la importancia de la frecuencia de tipo, mientras que la incidencia de la frecuencia léxica solo se observa en Caracas. y , basándose en los datos de sus estudios sobre Granada y Málaga, sostienen incluso que la frecuencia de tipo es el factor más importante para la variación de la /d/ intervocálica, mientras que el efecto de la frecuencia léxica, aunque también existente, sería considerablemente menor. , al revisar los datos de los otros estudios efectuados en el marco de PRESEEA y a la luz de sus datos sobre la variedad de Las Palmas, llegan a la misma conclusión con respecto a la frecuencia de tipo, que según los autores a los que hemos aludido en este párrafo, es la mejor explicación para las elevadas tasas de elisión precisamente en el contexto -ado. , que estudia la realización de la /d/ intervocálica en el Atlas de la península ibérica (ALPI) y en el Corpus Oral y Sonoro del Español Rural (COSER), considera que la frecuencia de tipo no es el único factor responsable para esto, sino que habría que considerarlo en combinación con la posición del acento, las vocales circundantes y la naturaleza gramatical de las palabras. En cuanto a la frecuencia léxica, en su análisis estadístico, este es el quinto predictor más importante.
Con respecto al límite morfemático (el hecho de encontrarse la dental dentro del lexema o gramema), y consideran que este es uno de los factores cruciales que explica el comportamiento de la /d/ intervocálica. Este factor sí fue significativo en muchos estudios (véanse p.ej. para Granada y Málaga, y para Sevilla, para Mérida, para Valencia y para barrio de Salamanca de Madrid), pero no en todos (en Caracas (), Las Palmas () y Ciudad Real () no hay diferencia significativa entre la elisión en gramema y lexema). Aquí cabe apuntar que introduce otro predictor, la naturaleza gramatical de la palabra, que afina más el estudio porque además de la división en lexemas y gramemas (que, adicionalmente, divide en inflexionales y derivativos) toma en consideración la división en palabras léxicas y palabras gramaticales. En su estudio de los datos de COSER, este predictor resulta mucho más significativo que el límite morfemático ().
La categoría gramatical (la división en clases de palabras como sustantivos, adjetivos, participios etc.) es otro de los factores fundamentales que se suelen tomar en consideración en los estudios del debilitamiento de la /d/ intervocálica. En la Tabla 6 elaborada por se ve la importancia de este factor en las distintas comunidades que comparan los autores. Mencionemos adicionalmente que, entre otros, (2024: 255-6) para todo/a señala que la categoría gramatical, que en este caso se manifiesta en la distinta posición prosódica dentro de la oración, es el único factor que puede explicar las diferencias elevadas entre este vocablo en función de determinante (74% de elisión) y pronombre (29% de elisión) en Ciudad Real.
Los factores entorno vocálico previo y el entorno vocálico posterior han sido reconocidos como predictores principales en prácticamente todos los estudios y resultaría muy difícil encontrar investigaciones que prescindan de ellos. No obstante, sí se ha sugerido en ocasiones (; ; ) que estos factores son una mera función de otros factores y que no actúan por sí solos como predictores de la variación de la /d/ intervocálica. Existen, fundamentalmente, dos maneras de acercarse al estudio de su influencia en el proceso: es posible analizar el contexto vocálico previo y el contexto vocálico posterior como dos variables distintas, así como estudiarlos de manera conjunta, considerando a la vez la vocal precedente y posterior (en contornos como ádo, ódo, etc.). Por ejemplo, en el barrio de Salamanca de Madrid trabajan solo con las distintas secuencias, al igual que en el análisis de los datos de Málaga y Granada, o (2024: 262-9) en Ciudad Real. en Caracas consideran solamente el contexto vocálico previo y el contexto vocálico posterior de manera separada, como proceden también Jiménez Fernández (, ) y para Sevilla, si bien con algunas menciones poco estructuradas de algunas secuencias, mientras que para Granada, para Valencia, para Las Palmas y para Mérida consideran ambas opciones.
IV. Análisis
En esta sección, como ya se ha mencionado en la introducción, procederemos a analizar pormenorizadamente los predictores que hasta ahora se han considerado importantes para el proceso del debilitamiento de la /d/ intervocálica en español. Para hacer esto, se utilizarán los datos de las distintas investigaciones al respecto siempre y cuando estos datos estén disponibles y sean comparables. En este sentido, se hará uso en primer lugar de los estudios a los que ya se ha hecho referencia en el gráfico 1.
IV.1. Frecuencia
Como ya se ha explicado, tanto la frecuencia de tipo como la frecuencia léxica se han postulado como factores de primer orden a la hora de explicar el proceso de debilitamiento de la /d/ intervocálica. La frecuencia de tipo o de inventario (type frequency) se refiere a la frecuencia de ciertas formas en la lengua. Por ejemplo, según la frecuencia de tipo, en el caso de la /d/ intervocálica, las altas tasas de debilitamiento en el contorno -ado se explicarían por su elevada frecuencia, (véanse, entre otros, o ). La frecuencia léxica o la frecuencia de uso (token frequency), por otra parte, se refiere a la frecuencia de aparición de vocablos determinados y se ha utilizado para explicar la propensión de algunas palabras muy frecuentes como todo o nada a la elisión.
IV.1.1. Frecuencia léxica
Con respecto a la frecuencia léxica y su influencia en el proceso de pérdida de la dental, el mayor problema es que entre las palabras más frecuentes, además de aquellas en las que el debilitamiento alcanza tasas significativas, encontramos también aquellas que se muestran muy reacias al cambio en cuestión. En teoría, si la frecuencia léxica fuera el factor más importante para este proceso, se podría esperar cierta variación entre los elementos más frecuentes debido a las diferencias fónicas o morfológicas entre ellos, pero estas no podrían ser tan grandes como para anular por completo el efecto de la frecuencia, sino que solo lo matizarían hasta cierto punto. Si, por otra parte, encontráramos diferencias importantes entre los elementos más frecuentes, sería razonable concluir que la frecuencia léxica no es el factor principal en este proceso. Con estas consideraciones en mente, en la tabla 1 presentamos datos de varias investigaciones al respecto.
Como decíamos, para que se pudiera concluir que la frecuencia léxica juega un papel determinante en el proceso del debilitamiento de la /d/ intervocálica, se tendría que dar una correlación clara entre las palabras más frecuentes y sus tasas de elisión. Esto quiere decir que 1. se tendría que notar la diferencia en las tasas de elisión según la frecuencia de las palabras mostradas en la tabla 1, en el sentido de que se esperaría más elisión en palabras más frecuentes y 2. se tendría que notar que todas las palabras de la tabla 1, siendo las más frecuentes, deberían presentar tasas de elisión por encima de la media de sus comunidades lingüísticas, porque su frecuencia está muy por encima de la frecuencia media. A primera vista se puede observar que ninguna de las dos condiciones se cumple.
En cuanto al punto 1, ya en los primeros dos casos vemos que el distinto comportamiento entre todo en función de determinante y pronombre no puede ser explicado por la frecuencia: aunque el determinante resulta (mucho) más propenso a la elisión en todas las variedades, a nivel general no se puede decir que sea más frecuente que la forma pronominal. Los dos últimos renglones tampoco avalan la importancia de la frecuencia: aunque se trata de los dos vocablos que suelen ser los menos frecuentes de entre los que aparecen en la tabla 1, en Madrid son primero y tercero según las tasas de elisión, en Valencia tercero y sexto, en Ciudad Real segundo y tercero, en Sevilla todavía es cuarto mientras que en además, sorprendentemente, la /d/ no se elide para nada, y en Caracas todavía es primero y además, de ocurrencia menos frecuente que en otras variedades, séptimo.
Con respecto al punto 2, la situación por lo general no es mucho mejor. En Madrid solamente además y todo (det.) se eliden por encima de la media de la comunidad (14,3%), en Valencia (14,1%) solo todo (det.), en Ciudad Real (33,2%) todo (det.), además, todavía y nada, en Sevilla (30,5%) todo (det.), nada y todo (pron.), mientras que únicamente en Caracas (54%) solo dos de las palabras más frecuentes muestran tasas de elisión por debajo de la media de la comunidad lingüística (vida y quedar).
Si se prescinde de los dos grupos de las formas verbales, poder y quedar, porque no queda del todo claro de qué manera opera la frecuencia en una veintena de formas conjugadas de estos verbos y si los hablantes en realidad los perciben como un todo (los datos de la tabla 1 parecen sugerir que no), resultan más llamativos los casos de los vocablos cada y vida. Se trata, como se desprende de la tabla 1, de dos palabras muy frecuentes, en las que, no obstante, apenas se elide la dental.
Con respecto a cada, extraña aún más su conservadurismo si tomamos en cuenta que se trata de un determinante, que es la categoría gramatical en la cual es esperable y común el debilitamiento, como en el caso de todo. ha sugerido que la razón para este comportamiento anómalo podría ser fónica, porque cada aparece con frecuencia en combinación con uno, lo que debido a la fonética sintáctica resulta en la realización de la dental en la sílaba tónica ([ká.ð̞áu̯.no] o con más frecuencia reducido a [ká.ð̞ú.no]), lo que, como ya se ha explicado, frena el debilitamiento. (2024: 267-8) comprueba que efectivamente en Ciudad Real en los contextos cuando cada es seguido por una palabra que empieza por una vocal tónica, la /d/ se retiene categóricamente y que las pocas elisiones que se han registrado en esta palabra provienen de combinaciones de cada con palabras que comienzan por una consonante. Aquí nos encontramos ante una clara demostración de la menor importancia de la frecuencia léxica en comparación con los factores fónicos. Parece que únicamente en Caracas, la variedad más avanzada de las que se encuentran en la tabla 1, se ha sobrepasado esta limitación fónica y se llega a elidir la dental en cada en porcentajes significativos.
En cuanto a vida, la situación está aún más clara: de las cinco variedades presentadas en la tabla 1, cuatro retienen la dental en este vocablo categóricamente y únicamente llega a elidirse en pocas ocasiones en Caracas. Otra vez queda patente que la frecuencia léxica no influye para nada en la elisión en el caso de esta palabra y que allí imperan condicionantes de índole fonética y gramatical. Aunque, como ya se ha comentado, en la bibliografía se sugiera que aquí podría entrar en juego el factor de funcionalidad, y que en esta palabra particular se retiene la /d/ para que no se confunda con el sustantivo vía, esta explicación no parece muy convincente por varias razones. Antes que nada, resulta muy difícil encontrar pares mínimos en los que dicha oposición vida/vía sea relevante: se trata de palabras semánticamente muy distintas y asimismo muy diferentes por la frecuencia de uso. Es más probable que el conservadurismo de vida se deba a sus rasgos fónicos y gramaticales. Desde el punto de vista fonético, en vida, en primer lugar, encontramos el contorno vocálico menos propicio a la elisión (véase -ida en la tabla 3). En segundo lugar, su cuerpo fónico reducido posiblemente también influya en las bajas tasas de elisión. Desde el punto de vista gramatical, queda claro que su pertenencia a la categoría de sustantivos funciona como un freno para el proceso de debilitamiento también.
De los párrafos precedentes resulta claro que, cuando se concibe de la manera descrita, el factor de frecuencia léxica no es determinante para la variación de la /d/ intervocálica. No obstante, en algunos trabajos se ha procedido a estudiar no solo el comportamiento de las palabras más frecuentes, sino que se ha analizado todo el corpus según la frecuencia. Verbigracia, en Málaga se han utilizado como referencia los datos del léxico de frecuencia del español hablado en la ciudad de Málaga () para dividir las palabras analizadas en su trabajo en tres grupos (), en el estudio de los materiales del ALPI y COSER utiliza el CREA y codifica la frecuencia como una variable continua, mientras que (2024: 259-60) utiliza el corpus de su propio estudio en Ciudad Real para establecer tres grupos de palabras según su frecuencia. A pesar de los distintos procedimientos, en los tres trabajos la variable postulada de esta manera se mostró significativa. Adicionalmente, en Málaga y Ciudad Real se ha comprobado que, aunque esta variable resulte significativa cuando se considera en su totalidad, en realidad opera solamente sobre los lexemas y no sobre los gramemas, como se puede apreciar en la tabla 2.
| Málaga | Ciudad Real | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Frecuente | Media | Infrecuente | Frecuente | Media | Infrecuente | |
| Lexema | 33,7 | 22,4 | 10,6 | 40,7 | 22,0 | 7,8 |
| Gramema | 91,8 | 85,7 | 87,4 | 41,2 | 39,0 | 36,8 |
| Total | 40,2 | 30,4 | 26,2 | 40,8 | 31,7 | 26,3 |
Esto, como concluyen acertadamente , indica que el hecho de que un lexema sea más frecuente que otro (verbigracia puede vs. sucede) influye decididamente en la elisión de la /d/, mientras que, cuando la elisión se da en el gramema, es igual de probable que la pérdida ocurra en una palabra más frecuente que en una menos frecuente (por ejemplo, la /d/ tiene tanta probabilidad de debilitarse en contemplado como en cantado). Es decir, el principio de la frecuencia léxica parece funcionar en el caso de lexemas, mientras que en los gramemas el cambio abarca todas las unidades por igual. De este hecho, al menos según los datos existentes, parece desprenderse que en lexemas el proceso de debilitamiento se guía por el principio de difusión léxica, alcanzando primero las palabras más frecuentes y luego aquellas menos frecuentes, mientras que en morfemas gramaticales se observan características de un cambio fónico regular (compárese, por ejemplo, ).
IV.1.2. Frecuencia de tipo
Como ya se ha mencionado anteriormente, la frecuencia de tipo o de inventario ha sido uno de los factores que se ha señalado como muy importante para la variación de la /d/ intervocálica. Distintos autores han sostenido que es precisamente la frecuencia de tipo la que influye en las tasas muy elevadas de elisión en el contorno -ado (véanse verbigracia , , , , ). Queda claro a primera vista que es en este contexto donde más se debilita la /d/ intervocálica en el mundo hispánico en general y que este contorno fónico es el más frecuente de todos. No obstante, para probar que las altas tasas de elisión en este contorno son una consecuencia de la frecuencia de inventario, no basta con notar que la elisión es más frecuente en el contorno más frecuente, sino que tendría que observarse una correlación según la frecuencia de los otros contornos también. En la tabla 3 presentamos las frecuencias de aparición y las tasas de elisión de la /d/ en los contornos prototípicos en seis variedades del español. A continuación, en el gráfico 2 se presentan los mismos datos en un diagrama de cajas y bigotes para que se pueda visualizar de manera más fácil la correspondencia entre la frecuencia y la elisión en los distintos contornos.

En la parte izquierda del gráfico 2, se pueden observar las frecuencias de los diferentes contornos en distintas variedades. Como era de esperar, las diferencias que encontramos al respecto no son elevadas, lo que resulta en cajas pequeñas. El contorno más frecuente es -ado, seguido de -ada y -odo con una frecuencia similar, mientras que -ída y -óda son los menos frecuentes. En cuanto a las tasas de elisión, también como se podía suponer, puesto que aquí se analizan tanto variedades conservadoras como intermedias, se notan diferencias más grandes entre las distintas variedades, lo que resulta en cajas más largas.
En cuanto a la relación entre la frecuencia de aparición de los distintos contornos y sus tasas de elisión, de la tabla 3 y el gráfico 2 se desprende rotundamente que esta no resulta clara. Aunque el contorno más frecuente, -ado, sí presente las mayores tasas de elisión como estaba previsto, se puede observar una gran diferencia entre las tasas de elisión de -ada y -odo, a pesar de que estos contornos tengan una frecuencia semejante. No obstante, el mayor problema lo encontramos con el contorno -oda, que, aunque es el menos frecuente de todos, se encuentra en el segundo lugar con respecto a las tasas de elisión.
Observando los datos tal como se acaba de exponer, se podría concluir que la frecuencia de tipo no es un buen predictor de la elisión de la /d/ intervocálica. Sin embargo, si nos detenemos un momento para estudiar los casos anómalos, nos damos cuenta de que las elisiones en los contornos -odo y -oda se refieren prácticamente en su totalidad a las palabras todo/s y toda/s y, como ya se ha visto en la tabla 1, las diferencias entre estos entornos no son resultado de sus distintos cuerpos fónicos sino del papel que desempeñan en la oración (las diferencias que superficialmente parece haber entre -odo y -oda se deben al hecho de que esta primera terminación aparece con mucha más frecuencia en función conservadora de pronombre que la segunda). Teniendo esto en cuenta, tiene sentido juntar los datos de -odo/a, como se ha hecho en el gráfico 3.

Si los datos se configuran de esta manera, la correspondencia resulta más clara (aunque tampoco es ideal: se puede observar, por ejemplo, que la diferencia en la frecuencia entre -ádo y -ódo/a es mucho menor que la diferencia entre sus tasas de elisión; también se aprecia que -áda es más frecuente que -ído, pero no se observa claramente una mayor frecuencia de elisión en -áda que en -ído) y se puede establecer una conexión entre la frecuencia de contorno y la elisión. No obstante, cabe advertir que en el gráfico 3 en realidad estamos observando una interacción de la frecuencia de tipo y la frecuencia léxica. Si bien los contornos -ádo, -áda, -ído e -ída representan verdaderamente contornos en los que pueden aparecer muchas palabras distintas, el contorno -ódo/a, como ya se ha señalado, se refiere casi exclusivamente al lexema todo/a, y cuando se refiere a sustantivos, estos se comportan de manera distinta y no debilitan la /d/ prácticamente nunca (véase la tabla 10 abajo). Se trata de una situación muy distinta a aquella que encontramos en el entorno -ádo, donde, aunque el debilitamiento sea más común en participios, tanto en adjetivos como en sustantivos encontramos cifras comparables (tabla 10), lo que nos induce a pensar que la pérdida en el contorno -ódo/a viene favorecida por el lexema todo/a y no por el contorno fónico -ódo/a (véase más sobre esto en IV.3.).
Para terminar la discusión sobre la frecuencia de tipo, cabe destacar que fuera de los contornos fónicos analizados tiene poco sentido indagar en sus posibles influencias. Por ejemplo, es notorio el caso de las categorías gramaticales, donde en unas de las más frecuentes, las de sustantivos y verbos, no se tiende a debilitar mucho la dental. De hecho, no parece que la frecuencia de tipo opere en estas unidades porque, a diferencia de un contorno fónico, se trata de categorías demasiado amplias y no percibidas por los hablantes como un todo. Incluso, como se ha visto en la tabla 1, cuando se cruza la categoría de palabras con los contornos fónicos, como en el caso de todo/a, donde hay diferencias importantes entre las tasas de elisión en funciones de determinante y pronombre, no parece ser importante la frecuencia, visto que es en la categoría menos frecuente (o en algunas variedades igual de frecuente) donde más se elide la /d/. Aquí tampoco parece que los hablantes se den cuenta de la distinta frecuencia de estos usos de todo/a, sino que las diferencias en las tasas de elisión se deben a la distinta función de todo/a pronombre y todo/a determinante y su prominencia entonativa dentro de la oración.
IV.2. Entorno vocálico previo y posterior
Como ya se ha explicado, el entorno vocálico de la /d/ siempre se ha considerado uno de los factores principales en el proceso de elisión de la dental. Previamente hemos sugerido que es posible acercarse al estudio de la influencia de este factor analizando separadamente los contextos precedente y posterior, o considerándolos simultáneamente (en contornos como -ádo, -ódo etc.). En los siguientes epígrafes se examinará cuál de los dos acercamientos resulta más adecuado.
IV.2.1. Entorno vocálico previo
En la tabla 4 se comparan los datos de elisión en entornos vocálicos previos en Valencia, Ciudad Real y Caracas, una variedad conservadora, una intermedia y una avanzada, respectivamente.
A primera vista, los datos de la tabla 4 sugieren, como es bien conocido, que son las vocales /á/ y /ó/ las que más favorecen la pérdida de la dental en las tres variedades. En la variedad conservadora de Valencia, de hecho, se trata de los únicos dos entornos con tasas significativas de elisión. En la modalidad intermedia de Ciudad Real siguen, con tasas parecidas entre sí, /é/, /a/ e /í/, mientras que la elisión resulta menos probable tras una /i/, /e/ o /ú/. En la variedad avanzada de Caracas se observa que la elisión tras /ó/ incluso supera la registrada tras /á/, mientras que las tasas de omisión tras /é/ se aproximan considerablemente a las de estas. También llaman la atención las altas tasas de elisión tras /o/ y /ú/. Se comprueba por lo general que la pérdida es más frecuente tras las vocales tónicas y se puede observar que en Ciudad Real y Valencia, curiosamente, solo tras /á/ y /ó/ se debilita la /d/ por encima de la media de las respectivas comunidades lingüísticas, mientras que en Caracas lo mismo sucede también tras una /é/.
No obstante, al ver estos datos cabe preguntarse si realmente estamos observando los efectos de la influencia de las distintas vocales precedentes sobre la /d/, o si se trata de los efectos secundarios de algún otro factor. De hecho, como se va a comprobar en las líneas que siguen, estos entornos vocálicos representan contextos mucho más estrechos de lo que parece en un principio. Por ejemplo, en los datos de Ciudad Real más de un 95% de las palabras con una /á/ que precede a la dental se refieren a los contornos -ádo (61,4%) y -áda (34,2%) y el porcentaje de elisión en los restantes contextos no llega al 10%. Es decir, observar las tasas de elisión tras /á/ en realidad oculta más de lo que descubre: lo que observamos al hacerlo es la suma de los contornos -ádo y -áda, un poco diluida por las pocas palabras que coinciden en tener esta vocal ante /d/. Si la verdadera causa del debilitamiento fuera la /á/, entonces esta operaría en todos los casos, mientras que lo que nos enseñan los datos desagregados de la tabla 5 es que es pertinente diferenciar entre el entorno más propicio, -ádo, el entorno moderado -áda y el resto de los casos de poca frecuencia y tasas de elisión bajas.
En los demás entornos encontramos patrones análogos. De hecho, la situación resulta aún más extrema en el caso de la /ó/, donde solamente un caso de la elisión se debe a alguna palabra que no sea el pronombre o determinante todo/a. Hablar en este caso de la importancia de la /ó/ para el debilitamiento de la /d/ resulta completamente erróneo visto que encubre el hecho de que el proceso es productivo únicamente en todo/a. Vale lo mismo para el resto de los contextos: en ninguno de ellos se puede concluir que sea la vocal previa en cuestión la que induzca el debilitamiento, ya que en todos los casos se trata bien de formas léxicas frecuentes que favorecen la elisión (el presente de poder en el caso de la /é/, además y adelante en el caso de la /a/, todavía en el caso de la /o/) bien de contornos específicos que lo hacen. Este último ejemplo se observa en el caso de la /í/, donde en realidad podemos hablar del contorno -ído que es responsable de las tasas de elisión encontradas y de la palabra frecuente vida, que, como ya se ha señalado previamente, frena por completo el proceso. Lo que se puede observar en todos los contextos es que, una vez eliminados los contornos o palabras propicios, las tasas de elisión del resto de las palabras tienden a ser semejantes con entre un 7,6% y un 9,9% de elisión (con excepción de /ó/), lo que nos indica que el factor principal para el debilitamiento no es la vocal en sí, sino los contornos y los vocablos señalados. emplea una metodología comparable y llega a las mismas conclusiones, si bien ella señala que las vocales abiertas parecen favorecer la pérdida, aunque se trata de una influencia “muy pequeña en comparación con otros factores.”
En cuanto a la extrapolación de estos datos a las demás variedades, resulta obvio que la distribución general no debería variar mucho. Es decir, es de suponer que los contornos -ádo y -áda constituyan más del 90% del entorno vocálico previo /á/, que todo/a sea la palabra responsable de la mayor parte del entorno /ó/, que las formas del presente de poder sean las más frecuentes y las responsables para el comportamiento de la /d/ tras /é/, que además, adelante y todavía sean las formas más frecuentes en sus contextos y que la elisión tras una /í/ dependa principalmente del comportamiento del contorno -ido y la palabra vida. Es importante insistir aquí en que no se está afirmando que los elementos señalados se comporten de manera idéntica en todas las variedades, sino que su relativa frecuencia en el corpus será análoga, por lo cual tiene sentido considerarlos por separado y no difuminarlos en entornos más amplios con poco valor explicativo. Verbigracia, el adverbio además se comporta de manera muy distinta en Ciudad Real (57,3% de elisión) y en Sevilla (0% de elisión), pero su frecuencia relativa en las dos comunidades lingüísticas hace de él un predictor más directo e importante de la variación que la vocal previa /a/. En este sentido, resulta mucho más explicativo, preciso y riguroso trabajar con los datos desagregados de la tabla 5 que con los entornos vocálicos previos de la tabla 4.
IV.2.2. Entorno vocálico posterior
En cuanto al entorno vocálico posterior, en la tabla 6 se pueden observar los datos al respecto. En este caso se percibe una correlación casi perfecta entre las tasas de elisión en las tres variedades con respecto a la jerarquía de los distintos entornos vocálicos. Se nota que en los tres casos es la vocal /o/ la que favorece la elisión, seguida por la /a/ y /e/, mientras que delante de /ó/ y /ú/ es donde menos se pierde la dental. Resulta curioso notar asimismo que en las variedades de Valencia y Ciudad Real, la primera incipiente y la segunda intermedia, solamente delante de una /o/ se elide por encima de la media de las respectivas variedades, lo que indica un gran sesgo y un cambio altamente influenciado por el contexto. En el caso de Caracas, al igual que en el entorno previo, se puede observar que en variedades que se encuentran en fases más avanzadas la elisión se comienza a distribuir de manera significativa también en otros contextos.
No obstante, al igual que en el caso del entorno previo, en la tabla 7 se puede observar que, en realidad, en la tabla 6 no estamos contemplando un condicionante de primer orden, sino solo la consecuencia de la importancia de ciertos contornos y palabras especialmente propensos al debilitamiento de la dental.
Para simplificar y centrarnos en contextos más importantes, en la tabla 7 mostramos los tres contextos en los que encontramos el 94,5% de las elisiones en el corpus de Ciudad Real. Otra vez, al igual que en el caso del entorno vocálico previo, se puede observar que, en realidad, la elisión no depende de las vocales posteriores en sí, visto que, excluidos los contornos y palabras más frecuentes, en el resto de palabras con estos entornos vocálicos posteriores encontramos tasas de elisión muy moderadas. Es decir, si fuera en realidad por la influencia de una /o/ posterior que se debilitase la /d/, entonces sería de esperar que, en las 942 ocasiones cuando esta vocal sigue a la /d/ fuera de las secuencias -ádo o -ído y cuando no forma parte de vocablos todo o puedo, se elidiese también en proporciones importantes, y no en menos del 1% de los casos, como en realidad sucede. Esto indica otra vez que al observar las tasas de elisión frente a una /o/, en realidad estamos observando lo que ocurre en los contornos y vocablos mencionados (que entre sí ya son bastante distintos y deberían considerarse por separado), diluido por la ocurrencia de las restantes 942 formas en las que la /d/ no se elide prácticamente nunca, aunque preceda la misma vocal. Dado que no resulta justificado estudiar conjuntamente elementos que se comportan de modo tan distinto, queda claro, como ya se ha observado al analizar el entorno vocálico previo, que las secuencias -ádo, -ído y -áda, los vocablos todo/a, las formas del presente de indicativo de poder y los adverbios adelante, además y todavía merecen ser estudiados por separado.
IV.2.3. Secuencias V́dV
Como ya se ha apuntado previamente, además de estudiar por separado el efecto de las vocales previas y posteriores a la /d/, es posible también analizar las secuencias enteras en las cuales aparece la /d/ intervocálica. Teniendo en cuenta los análisis de los apartados previos, queda claro que las vocales en sí mismas, exceptuando las secuencias más importantes y las palabras individuales más influyentes, tienen muy poca o ninguna influencia sobre la variación. En la tabla 8 examinamos el efecto de las secuencias individuales en varias localidades hispanas. Como se ha explicado en IV.1.2., visto que las elisiones en las secuencias -ódo y -óda se refieren casi exclusivamente a todo/s y toda/s y dado que en estas palabras juega un papel mucho más importante su categoría gramatical que la vocal final (véase IV.3.), resulta lógico considerarlas de manera conjunta. Asimismo, se consideran precisamente estas seis secuencias porque en ellas se concentra la gran mayoría de las elisiones en todas las variedades: en el barrio de Salamanca de Madrid constituyen el 87,3% de las elisiones totales; en Valencia el 97,5%; en Málaga 96,3%; en Granada 94,3%; en Ciudad Real 84,8% y en Mérida 92,4%.
La jerarquía de elisión en la tabla 8 queda muy clara: la secuencia en la que más se elide es -ádo, a la que siguen -ódo/a, -áda, -ído e -ída. Este orden se mantiene en todas las comunidades excepto en Granada y Melilla donde es notable la elisión en la secuencia -ído. Cabe mencionar también que en Las Palmas encontramos unas tasas de elisión en la secuencia -ádo comparativamente bajas, lo que se ha explicado con la menor frecuencia del uso del pretérito perfecto en esta comunidad lingüística (). Insistimos una vez más en que en realidad las verdaderas secuencias en las que aparecen muchas palabras distintas son solamente -ádo, -áda e -ído, mientras que la secuencia -ódo/a se corresponde casi en su totalidad a todo/a y en el contorno -ida resulta de una importancia preponderante el comportamiento del sustantivo vida, cuyas ocurrencias constituyen más del 50% de las ocurrencias de esta secuencia.
No obstante, a nivel general las secuencias de la tabla 8 se podrían dividir en los siguientes grupos: la secuencia claramente favorecedora de la elisión en todas las variedades es -ádo y la siguen a cierta distancia las formas del pronombre/determinante todo/a, que también resultan propicias a la elisión. En el tercer nivel encontramos las secuencias en -áda e -ído, que por lo general se encuentran un poco por debajo de la media de elisión de las distintas variedades, con excepción de las variedades de Málaga y Granada, donde se notan, especialmente en el contorno -ído en Granada, unas tasas de elisión más elevadas. Al final, como secuencia particularmente desfavorecedora, se destaca el contorno -ída, con tasas de elisión muy reducidas.
Por último, reiteramos aquí una vez más que, dados los análisis hechos en IV.2.1. y IV.2.2., queda patente que el análisis de las secuencias en las que se encuentra la /d/ intervocálica resulta bastante más explicativo que el análisis de los entornos vocálicos previo y posterior de manera separada.
IV.3. Categoría gramatical
Como ha sido señalado en las páginas introductorias, muchos autores han puesto de relieve la importancia de este factor para el debilitamiento de la /d/ intervocálica. En la tabla 9 se encuentran recogidos los datos de comunidades lingüísticas en distintas fases del proceso para intentar encontrar cuáles son los patrones comunes y cuáles los puntos divergentes entre las distintas variedades.
Aunque con frecuencia se ha sostenido que es en participios donde más se elide la dental, los datos de la tabla 9 confirman solo en parte esta aserción, porque en tres de las ocho variedades examinadas el participio no es la categoría que más propicia la pérdida. Para las modalidades de Las Palmas y Caracas, han sugerido que esto se debe al hecho de que en estas comunidades los participios resultan menos frecuentes porque se utiliza menos el pretérito perfecto que en las variedades castellanas. No obstante, se observa también que la modalidad ciudadrealeña se comporta de una manera análoga, aunque no haya diferencias significativas en el uso del perfecto entre esta y las demás variedades castellanas y andaluzas de la tabla 9. Esto parece indicar que la razón para la mayor frecuencia de elisión en determinantes no se debe necesariamente a la menor frecuencia de los participios, sino que parece que nos encontramos ante dos tipos distintos de desarrollo de este cambio lingüístico. Tampoco se trata de las distintas fases del cambio, ya que Las Palmas está en fase incipiente, Ciudad Real en la intermedia y Caracas en fase avanzada del proceso. Lo que parecen tener en común estas tres variedades es una distribución más equitativa del debilitamiento en categorías distintas. Aunque obviamente existan diferencias importantes entre las distintas clases de palabras, resulta importante notar que Ciudad Real es la única variedad intermedia en la cual en todas las categorías gramaticales se elide en más del 10% de los casos, y que Las Palmas, aunque se encuentre en fase incipiente del proceso, también muestra una distribución de la elisión por todas las categorías y solo en el caso de los sustantivos esta se encuentra por debajo del 10%. En Caracas vemos que la elisión está presente en todas las clases de palabras. Las demás modalidades muestran una concentración más importante del debilitamiento en clases de palabras más prototípicas (compárense verbigracia las tasas de elisión en participios en Málaga y Granda por una parte y Ciudad Real por otra; aunque las tres variedades sean intermedias y elidan la dental en proporciones muy semejantes, en estas modalidades andaluzas encontramos una frecuencia de elisión muy superior en participios). Por último, a nivel general, se pueden observar unas tendencias comunes ‒la mayor propensión a la elisión en participios y determinantes y la menor en sustantivos y verbos en todas las variedades‒ pero también hay discrepancias en el comportamiento de los adjetivos, pronombres y adverbios.
En realidad, parece probable que otra vez las incongruencias que encontramos en la distribución de la elisión entre las distintas modalidades sean una consecuencia de la falta de precisión del predictor en cuestión. Es decir, si en la tabla 8 hemos visto que las diferencias entre las terminaciones en -ádo y en -ído suelen ser mayores de 40 puntos porcentuales, no parece muy razonable analizar los participios como un conjunto, si dentro de esta agrupación se encuentran elementos tan distintos. Lo mismo vale para todas las categorías de la tabla 9: en el caso de los determinantes, habría que distinguir entre los dos únicos con /d/ intervocálica, todo/a y cada, que, como se ha visto en la tabla 1, también se comportan de manera muy distinta. Entre los adjetivos y los sustantivos habría que contemplar por separado aquellos que terminan en -ádo, porque las tasas de elisión en estos son mucho más altas que en otros miembros de estos paradigmas. Al hablar de los pronombres, sería preciso distinguir entre el comportamiento de todo/a y nada, mientras que entre los adverbios ya hemos señalado la necesidad de contemplar por separado la realización de la dental en además, adelante y todavía. Asimismo, entre los verbos la elisión tampoco se distribuye equitativamente y habría que considerar las formas del presente de indicativo de poder (y en algunas variedades de quedar) por separado. Igualmente, entre los sustantivos también se ha señalado el comportamiento especialmente conservador de vida (tabla 1).
Teniendo en cuenta lo dicho en el párrafo precedente, habría que analizar los datos considerando las secuencias en las que aparece la /d/ y la categoría gramatical a la vez para captar de esta manera los detalles señalados. En la tabla 10, por falta de datos y para mayor sencillez, ofrecemos estos datos cruzados solo para Ciudad Real.
La tabla 10 confirma rotundamente las afirmaciones que hemos hecho en párrafos anteriores. Si nos centramos primero en los participios, se hace evidente la gran disparidad entre los participios en -ádo, que son el contexto más propicio para la elisión, y aquellos en -ído, que presentan tasas de pérdida mucho más moderadas, incluso por debajo de la media de esta comunidad lingüística. Como ya se ha señalado, considerarlos como partes del mismo grupo resta poder explicativo al modelo y no resulta lógicamente sostenible. No obstante, de la tabla 10 también se desprende claramente que esto no significa que el factor categoría gramatical carezca de importancia. Al contrario, dentro de cada una de las secuencias se pueden observar diferencias importantes entre las distintas categorías gramaticales. En la secuencia -ádo, si dejamos de lado el adverbio demasiado que tiene tan solo 13 ocurrencias en todo el corpus, se nota muy claramente cómo descienden las tasas de elisión conforme las palabras con esta terminación pasan de participios a adjetivos oriundos de estos participios, después a sustantivos y por último también a los nombres propios, aunque estos últimos aparecen asimismo con una frecuencia relativamente reducida.
Quizá el mejor ejemplo para la importancia de la categoría gramatical contemplada de esta manera son las secuencias -ódo y -óda. Precisamente visto de este modo queda claro que en este caso resulta infinitamente más importante la categoría gramatical de dicho elemento que no su vocal final. Como ya se ha comentado en varias ocasiones, todos los casos de las secuencias -ódo y -óda en función de determinante y pronombre se refieren a las ocurrencias de todo/s y toda/s. Los datos de la tabla 10 muestran claramente que el condicionante principal de la elisión en estos vocablos es su función dentro de la oración: en función de determinante la /d/ se elide en un 75,7% de los casos en todo y en un 69,9% de las ocasiones en toda, mientras que, cuando funcionan como pronombres, las tasas de pérdida descienden a un 29,6% y un 21,4% respectivamente. Aquí ‒ a diferencia, por ejemplo, de la situación en las secuencias -ádo y -áda o -ído e -ída ‒ el contraste en la vocal final resulta subordinado a la categoría gramatical. Cabe añadir también que la categoría gramatical en este caso resulta así de importante porque distingue entre la posición de determinante, prosódicamente muy débil, y la de pronombre, que típicamente obtiene mucho más énfasis dentro de los patrones entonativos de la oración. Añadamos aquí también que fuera de las ocurrencias de todo/a, cuando la secuencia -ódo/a aparece en sustantivos, la elisión es inexistente, lo que, como ya ha sido puesto de relieve en IV.2, parece confirmar una vez más que la categoría gramatical aquí juega un papel mucho más importante que el contorno fónico.
El caso de -áda también es particularmente interesante. Por una parte, encontramos los sustantivos y adjetivos que se eliden moderadamente, en una cuarta parte de los casos. Por otra, podemos observar la curiosa relación entre el determinante cada y el pronombre nada, que se comportan de manera inversa a la que acabamos de ver para todo/a; aquí es el pronombre donde más casos de pérdida encontramos. El hecho de que en la posición prosódica débil de determinante se pierda menos la dental que en el caso de pronombre llama la atención. Ya antes (véase IV.1.1.) se ha explicado que esto ocurre porque cada típicamente aparece en la secuencia cada uno donde debido a la fonética sintáctica y reducción vocálica la dental pasa a articularse en la sílaba tónica, lo que frena el proceso de debilitamiento. Este último dato también nos muestra de manera muy clara que trabajar con la categoría de determinante no resulta adecuado, si dentro de ella se encuentran todo con más del 75% de elisión y cada con menos de un 10%.
Por último, en -ído también se puede observar un descenso gradual de la pérdida de la dental en participios, adjetivos y sustantivos (los nombres propios son demasiado pocos para considerarse representativos), mientras que en -ída notamos una gran diferencia entre la categórica retención en sustantivos (128/178 de estos se corresponde con las ocurrencias de vida) y el resto de los casos donde, si bien no es frecuente, por lo menos es posible la elisión.
En conclusión, de la tabla 10 queda claro que los datos de la tabla 9 no resultan suficientemente explicativos y que dentro de sus categorías se esconden dinámicas importantes. Es decir, en la categoría de participio se esconden diferencias muy importantes entre los participios en -ádo y en -ído (en la tabla 8 se ve que esto vale para todas las variedades); cuando observamos los determinantes como un conjunto, obviamos las diferencias importantísimas entre las realizaciones de cada y todo/a (en la tabla 1 se puede comprobar que esta afirmación es válida generalmente para el mundo hispanohablante); en el caso de los adjetivos se aprecia claramente que en realidad aquí la responsabilidad para las tasas relativamente elevadas de elisión no la tiene esta clase de palabras, sino el hecho de que la mayor parte de ella la constituyen los adjetivos en -ádo/a e ído/a (si se excluyeran estos adjetivos, en Ciudad Real nos quedaríamos con tan solo un 2,2% de elisión en el resto de los adjetivos, lo que comprueba que no es esta categoría verbal lo que induce el debilitamiento, sino las terminaciones señaladas); se ha visto asimismo que entre los pronombres resulta más preciso diferenciar entre nada y todo/a, aunque sí muestran una tendencia general parecida; y, por último, en el caso de los sustantivos, al igual que en el de los adjetivos, una vez que se separan aquellos en -ádo/a e ído/a, nos quedamos con un número aún más reducido de elisiones (6,6% en Ciudad Real). Aunque esto no se vea en la tabla 10, las dos categorías restantes, la de adverbio y la de verbo, también contienen elementos específicos dentro de sí, dignos de consideración separada. Si de la categoría de los adverbios se excluyen los más frecuentes y ya mencionados en varias ocasiones, además, adelante y todavía, así como aquellos que terminan en -ádo/a o -ída, la elisión en el ejemplo de Ciudad Real baja de un 45,3% al 18,2%, mientras que, si dentro de los verbos quitamos las formas del presente de indicativo de poder, la categoría de verbo pasa del 15% de las elisiones a un 7,9%.
Todo esto indica que la categoría gramatical es un factor de mucha importancia, si se plantea de manera correcta. En la tabla 9 se ha visto que, si se aplica directamente al corpus, encubre más de lo que descubre, pero, si se considera en relación con los contornos fónicos (tabla 10) y si se tienen en consideración algunos elementos léxicos específicos, se convierte en un condicionante de primer orden. Insistimos una vez más en que el hecho de usar el ejemplo de Ciudad Real en la tabla 10 no implica que en las categorías propuestas las demás variedades muestren necesariamente un comportamiento análogo, sino que se sugiere que son estas las categorías que se deberían considerar porque contienen dentro de sí subgrupos específicos capaces de comportarse de una manera distinta con respecto al debilitamiento de la /d/ intervocálica. Es obvio que los resultados en las distintas modalidades serán diferentes, pero utilizando la intersección de terminación y categoría gramatical, como se hace en la tabla 10, estos serían más detallados y precisos y encubrirían menos dinámicas que el crudo factor categoría gramatical aplicado sobre el corpus entero.
Por último, aquí se puede añadir de paso que los datos de la tabla 10 otra vez no muestran una relación directa con la frecuencia, tanto si se consideran dentro de un contorno específico (véase el caso de -ódo por ejemplo) como si se toman en consideración todas las categorías de la tabla (si bien es cierto que el elemento más frecuente -ádo, ptcp. es el que mayores tasas de elisión presenta, en cuanto al porcentaje de elisión lo siguen -ódo, det. y -óda, det., que son mucho menos frecuentes, mientras que, por otra parte, -ódo, pron. e -ído, ptcp., que son segundos en cuanto a la frecuencia, presentan tasas de elisión muy moderadas). Al parecer, la frecuencia opera solo a nivel muy general, como se ha visto en IV.1.2.
IV.4. Límite morfemático
Como ya se ha apuntado en la parte introductoria, en la mayoría de los estudios el límite morfemático se ha mostrado como un predictor significativo de la variación de la /d/ intervocálica (véanse p.ej. para Granada y Málaga, , y para Sevilla, para Mérida (comarca y capital), para Valencia y para el barrio de Salamanca de Madrid).

Esto se ve reflejado claramente en el gráfico 4. La única excepción la presentan las dos primeras variedades del gráfico, Caracas () y Ciudad Real () en las que no encontramos diferencias estadísticamente significativas entre la elisión en lexema y gramema. A ellas hay que sumar la variedad de Las Palmas () que no se encuentra en el gráfico porque los autores trabajan solo con las probabilidades y no aportan las frecuencias relativas. En el resto de las variedades, incluida la modalidad emeritense en la cual la diferencia entre la elisión en gramemas y lexemas resulta relativamente reducida, la dental se elide significativamente más en gramemas que en lexemas. sugieren que esto se podría deber al hecho de que en las modalidades de Caracas y Las Palmas se utiliza menos el pretérito perfecto y, por ende, los participios también, pero los datos de Ciudad Real donde el pretérito perfecto y los participios se utilizan con una frecuencia comparable a la de las demás variedades peninsulares (véase al respecto la ), desmienten esta suposición. Parece que nos encontramos ante dos tipos distintos de debilitamiento: uno que empieza de manera dominante en los gramemas y otro que se reparte más equitativamente también entre los lexemas, aunque estos últimos, como es lógico, serían otra vez predominantemente palabras gramaticales como todo y nada.
En realidad, al igual que en el caso del entorno vocálico previo y posterior y la categoría gramatical, parece que la cruda división en lexemas y gramemas encubre más de lo que enseña. Este es el caso porque dentro de los dos grupos se encuentran tanto elementos muy propicios para el debilitamiento como aquellos que no lo favorecen en absoluto. En el caso de los gramemas, cabe mencionar en primer lugar que en la tabla 8 ya se ha comprobado que ni siquiera los dos participios en -ádo e -ído se deberían analizar de manera conjunta, visto que las diferencias entre los dos suelen ser muy elevadas (típicamente llegan a cuarenta puntos porcentuales). Cuando se toman en cuenta los otros gramemas como -dad (ciudad, felicidad), -dor (entrenador, jugador), -dero (panadero), -tud (similitudes), etc., en los que la elisión es muy reducida, la heterogeneidad de este grupo resulta aún más patente. Entre los lexemas, por otra parte, junto a aquellos prototípicos representados por los sustantivos y verbos, que, como se ha visto en la tabla 9, desfavorecen la elisión, se encuentran también vocablos como todo/a, nada, además o todavía en los cuales la elisión es común.
Los datos de la tabla 11 nos enseñan que, en realidad, cuando hablamos de la elisión en el gramema, hablamos de la elisión en contornos -ádo/a e -ído/a algo difuminada por las bajas tasas de debilitamiento en los demás morfemas. Dado que ya el contexto bimorfemático -ádo/a e -ído/a encubre algunas dinámicas importantes, resulta claro que la consideración de gramemas como un grupo unitario hace estas dinámicas aún más difíciles de deslindar.
| Madrid | Ciudad Real | Granada | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| N | % [ø] | N | % [ø] | N | % [ø] | |
-ádo/a, -ído/a |
1895 | 27,7% | 1996 | 48,7 | 1437 | 71,9 |
| resto | 278 | 2,2% | 687 | 7,4 | 451 | 18,6 |
En la tabla 12 se puede observar que lo mismo resulta válido para los lexemas.
| Madrid | Ciudad Real | Granada | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| N | % [ø] | N | % [ø] | N | % [ø] | |
| todo/a, nada | 1338 | 11,6 | 1318 | 47,9 | 1228 | 49,8 |
| resto | 1944 | 4,9 | 1911 | 15,9 | 2313 | 10,7 |
La mayoría de las elisiones se encuentra en todo/a y nada, mientras que el resto de los lexemas presenta tasas de debilitamiento significativamente menores. Además, dentro de los lexemas agrupados en la categoría resto se encuentran algunas formas que particularmente favorecen la elisión (los adverbios además, adelante y todavía, las formas de presente de indicativo de poder), como se ha visto en las tablas 5 y 7, y si estos elementos se tomaran por separado, se vería que en la categoría resto nos quedaríamos con unas tasas de elisión aún más reducidas. Todo esto indica que, al igual que en el caso de los gramemas, no resulta justificado considerar lexema como una categoría unitaria, sino que sería más válido centrarse en los elementos dentro de este grupo que se han mostrado significativos para la elisión de la /d/ intervocálica.
IV.5. Los factores relacionados con la sílaba y la tonicidad
Como ya se ha mencionado en la parte introductoria, aunque en muchos trabajos se ha encontrado relación entre la posición del acento con respecto a la /d/ intervocálica, el tipo de palabra según la tonicidad y el número de sílabas de la palabra que contiene la dental y el debilitamiento de la /d/ intervocálica, no queda del todo claro si esto se debe a la importancia de dichos factores, o si la relación es solo aparente y resulta ser una consecuencia de la interconexión de estos factores con los condicionantes que se han venido analizando.
IV.5.1. La posición del acento con respecto a la /d/
Cuando hablamos de la posición del acento con respecto a la sílaba en la que se encuentra la /d/ intervocálica, siempre se ha mantenido que la elisión es más probable cuando la vocal tónica precede a la dental. Esto es, efectivamente, lo que a primera vista muestran los porcentajes cuando se presentan como se ha hecho en la tabla 13.
De la tabla 13 se desprende también que además de ser el contexto más propicio para la elisión de la dental, la situación cuando el acento precede inmediatamente a la /d/ también es la más habitual con diferencia. El segundo contexto más frecuente es cuando la /d/ se encuentra en la sílaba tónica, pero en esta posición, dada su prominencia fónica, queda claro que la elisión será necesariamente marginal. Resulta llamativo el caso de las palabras como adelante, cuando la /d/ precede al acento, en las cuales en algunas variedades, incluso en aquellas de debilitamiento incipiente, como Madrid o Las Palmas, encontramos tasas de elisión significativas. Las situaciones en las que el acento queda alejado de la /d/ (rápido, educación) no son frecuentes ni presentan tasas significativas de debilitamiento. Resulta también interesante el caso de Caracas, la variedad más avanzada, en la que se puede observar cómo la elisión se extiende a todos los patrones acentuales.
No obstante, como ya se ha visto en varios casos hasta ahora, los datos de la tabla 13 no implican necesariamente una relación causal. De hecho, una vez más, si estudiamos por separado los elementos hasta ahora identificados como más favorecedores de la elisión, se podrá observar que el acento por sí mismo no influye de manera decisiva en la elisión. En la tabla 14 se consideran en mayor detalle los dos contextos más favorecedores para la elisión: cuando el acento precede y cuando sigue inmediatamente a la dental. En esta tabla, en vez de observar todos los datos conjuntamente, se examinan por separado los contextos que ya se han identificado como propicios para la elisión y el resto. Si la posición del acento realmente influyera en la realización de la /d/, se debería notar un efecto no solo en los elementos favorecedores sino en todas las palabras con esta estructura.
En la tabla 14 se percibe claramente que este no es el caso. De hecho, en el contexto más favorecedor, cuando el acento precede inmediatamente a la /d/, se aprecia no solo que, si se excluyen los contextos favorecedores, las tasas de elisión se vuelven prácticamente inexistentes, sino que en el resto de los contextos incluso desaparecen las diferencias entre las distintas variedades. Aunque en la tabla 13 las variedades intermedias de Ciudad Real, Málaga y Granada presentan tasas de elisión más de dos veces mayores que las modalidades incipientes de Madrid o Valencia, cuando excluimos los contextos favorecedores advertimos que sus tasas de elisión quedan idénticas y que las diferencias que existen entre estas variedades se crean en las secuencias -ádo/a, ído y en todo/a. Esto nos indica que no es el acento lo que influye en la elisión (porque si lo fuera, entonces influiría en todos los casos, no solo en algunos), sino el comportamiento de la dental en las secuencias -ádo/a, ído y en todo/a. Queda, por lo tanto, claro que estos contornos merecen ser estudiados por separado y no deberían ser confundidos con el resto de palabras con las cuales incidentalmente comparten el patrón acentual, pero no el tratamiento de la /d/ intervocálica.
Los contextos en los que la /d/ es seguida por el acento son aún más claros y, excepto en Ciudad Real, las elisiones en además, todavía y adelante explican casi todos los casos de pérdida en palabras de este tipo. Esto indica otra vez que el patrón acentual no es el responsable del debilitamiento en este caso, sino que lo son estos vocablos específicos.
IV.5.2. Tipo de palabra según la tonicidad
La división de las palabras según su tonicidad, en proparoxítonas o esdrújulas, paroxítonas o llanas y oxítonas o agudas, tiene mucho parecido con la posición de acento con respecto a la dental discutida en el apartado anterior. Como se puede apreciar en la tabla 15, también tenemos una categoría de frecuencia dominante, la de paroxítonas, donde se da predominantemente la elisión.
No obstante, al igual que en el apartado anterior, en el caso de tipo de palabras según la tonicidad sucede también que, excluidos los contextos de elisión dominantes como se ha hecho en la tabla 16, podemos observar que las tasas de elisión entre el resto de paroxítonas no resultan muy elevadas.
| paroxítona | ||||
|---|---|---|---|---|
-ádo/a, todo/a, -ído |
resto | |||
| N | % [ø] | N | % [ø] | |
| Madrid | 3294 | 20,6 | 1448 | 4,1 |
| Valencia | 4704 | 22,2 | 1879 | 1,1 |
| Ciudad Real | 3710 | 46,9 | 1248 | 9,1 |
| Málaga | 4942 | 52,9 | 2137 | 5,4 |
| Granada | 3213 | 57,3 | 1561 | 7,6 |
Otra vez nos encontramos ante un factor que solamente parece influir en la elisión de la /d/ intervocálica porque los elementos principales en los que se produce la elisión se solapan en gran parte con una de sus categorías. No obstante, se nota claramente que esta categoría realmente no es de importancia primordial, visto que fuera de las secuencias -ádo/a e -ído y la palabra todo/a, la condición de paroxítona contribuye muy poco a la pérdida de la dental.
IV.5.3. Número de sílabas
En teoría, la relación entre los procesos lenitivos y el número de sílabas tendría que ser clara. Según los supuestos fonéticos tradicionales (; ), se espera que los procesos erosivos se produzcan más fácilmente en palabras más largas, mientras que las palabras cortas serían más reacias a los mismos porque en ellas la pérdida de información fónica influiría más en la inteligibilidad. No obstante, este no parece ser el caso para la /d/ intervocálica en español. Como se puede observar en la tabla 17, la dental no se elide con más frecuencia en las palabras polisílabas, sino que lo hace en mayor medida en las trisílabas (menos, una vez más, en el caso específico de la variedad avanzada de Caracas, donde resulta más frecuente la elisión en palabras de dos sílabas).
Sin embargo, queda claro a partir de la discusión precedente que esta tabla no nos muestra toda la historia. Verbigracia, el hecho de que en las variedades intermedias y la avanzada de la tabla 17 encontremos muchas más instancias del debilitamiento en palabras bisílabas que en las modalidades incipientes se puede achacar, sin duda alguna, a la mayor elisión en palabras como todo/a y nada que forman una gran parte de contextos bisílabos. También hay que tener en cuenta que los participios en -ádo e -ído son predominantemente palabras trisílabas (provienen en su mayoría de verbos bisílabos, por ejemplo cantar > cantado), lo que nos indica que otra vez nos encontramos ante datos sesgados. Para intentar establecer la verdadera importancia de este factor, excluimos nuevamente los elementos en los que la /d/ intervocálica muestra la mayor tendencia a la pérdida.
Al igual que en apartados anteriores, la tabla 18 nos muestra que una vez eliminados los elementos favorecedores de la elisión, la importancia del número de sílabas de la palabra disminuye considerablemente y, efectivamente, apunta en la dirección opuesta, más en consonancia con lo que se esperaría según la teoría fonética. De hecho, en (2024: 263) en el análisis multivariable se señala que son las palabras polisílabas las que favorecen la elisión, a pesar de lo que parecen mostrar las frecuencias relativas de la tabla 17. En todo caso, el efecto es pequeño y una vez más se puede observar que, fuera de las secuencias y palabras favorecedoras, la elisión resulta esporádica.
V. Discusión
En las páginas precedentes se ha demostrado la poca utilidad de muchos de los predictores que se suelen emplear en los estudios sobre el debilitamiento de la /d/ intervocálica. Se ha enseñado que muchos de ellos en realidad no son otra cosa que epifenómenos que parecen influir en la variación de dicho segmento solamente por estar ligados a los elementos que sí ejercen la influencia en la variación de la dental. Se ha llegado a la conclusión de que, en realidad, cuando los datos se observan con detenimiento y en detalle, los verdaderos condicionantes de la elisión de la /d/ intervocálica son un puñado de elementos distintos: por una parte, se trata de terminaciones como -ádo/a e -ído/a (¡no las vocales previas o siguientes por sí solas!), que son los únicos elementos intervinientes que engloban dentro de sí una variedad de vocablos distintos y, por otra, una serie de palabras especialmente relevantes para el proceso en cuestión, bien por su frecuencia, bien por su tendencia a favorecer o desfavorecer el debilitamiento. Entre estas, destacan principalmente algunas palabras gramaticales, como todo/a, nada, cada, además, todavía y adelante, las formas del presente de indicativo de los verbos poder y quedar y el sustantivo vida. Todo esto parece indicar que nos encontramos ante un proceso que implica tanto el cambio neogramático regular en las terminaciones -ádo/a e ído/a, donde la regla de elisión se aplica a todos los elementos de estos conjuntos, como la difusión léxica en los elementos léxicos señalados.
En segundo lugar, entran en juego también algunos de los factores tradicionalmente utilizados para explicar la variación de la /d/ intervocálica: se trata principalmente de la influencia fónica de las vocales circundantes y de la categoría gramatical del elemento que contiene la /d/. A diferencia de , que no encuentran motivos fonéticos para explicar las considerables discrepancias entre la elisión en -ádo e -ído, para nosotros, en consonancia con la propuesta de , la causa de estas diferencias es fundamentalmente articulatoria. Parece obvio que el movimiento que la lengua tiene que trazar desde una [a] abierta y central a través de una [ð̞] interdental hasta una [o] posterior es mucho más complejo y, por lo tanto, más propenso a reducción por causa de coarticulación que el movimiento mucho más corto y menos costoso desde una [i] cerrada y anterior hacia la interdental [ð̞] y la [o]. O, en otras palabras, el ahorro articulatorio es mayor cuando se elide la /d/ en -ádo que en -ído, visto que, al articularse una [i], la lengua está más próxima a la posición interdental necesaria para la articulación de [ð̞], que cuando se produce una [a].
En cuanto a la categoría gramatical, este es el factor principal que explica las grandes diferencias en el debilitamiento entre todo/a en función de determinante y pronombre, mientras que en este caso las diferencias fónicas entre todo y toda parecen ser mucho menos importantes. También cabe destacar que, aunque la diferencia principal entre las secuencias -ádo e -ído sea causada por su distinta estructura fónica, dentro de cada uno de estos contornos la categoría gramatical también juega un papel menor, y se observan las diferencias en las tasas de elisión de los participios, adjetivos y sustantivos. Es curiosa la interacción de estos predictores en el caso de los vocablos nada y cada: visto que su estructura fónica es idéntica, y dado que este último pertenece a la clase gramatical de determinante, por lo general más favorecedora de la elisión que la del pronombre nada, se esperaría más elisión en cada que en nada. No obstante, esto no es así porque los factores fónicos entran en juego aquí desde una perspectiva sintáctica: dado que el contexto más frecuente en el que aparece cada es el de cada uno, por razones de fonética sintáctica la /d/ intervocálica termina articulándose en sílaba acentuada, lo que restringe la elisión. Como se trata de la combinación más frecuente de este vocablo, influye en su comportamiento también cuando se realiza en otros contextos.
Con respecto a la influencia de la frecuencia en el proceso del debilitamiento de la /d/ intervocálica, nuestro análisis ha mostrado que su importancia resulta más restringida de lo que a veces se ha sugerido en la bibliografía (cf. , , ). Primero, en cuanto a la frecuencia de tipo, se ha visto en IV.1.2. que esta se tiene que plantear de manera muy específica (compárense gráfico 2 y gráfico 3) para que se puedan apreciar ciertos patrones, que, aun así, no resultan del todo claros ni contundentes. Lo mismo se aplica también a la frecuencia léxica: en la tabla 1 se ha comprobado que la mayor frecuencia de un elemento léxico no implica necesariamente que la dental se elida más dentro de él, ni siquiera que se elida más de la media de la comunidad. Es solamente a nivel más general, cuando las palabras se dividen en tres grupos según la frecuencia, que se observa la influencia de este factor, y eso solo en los lexemas (tabla 2). No obstante, como se ha señalado en párrafos anteriores, las palabras más frecuentes sí tienen una importancia determinante para el proceso, bien por su promoción de la elisión (todo/a, nada, además, todavía, adelante, presente de indicativo de los verbos poder y/o quedar), bien por su rol conservador (cada, vida).
El resto de los factores que se suelen estudiar como predictores de la variación de la /d/ intervocálica, como entorno vocálico previo y posterior, límite morfemático, posición del acento con relación a la sílaba en la que se encuentra /d/, número de sílabas de la palabra y estructura acentual de la palabra no son otra cosa que epifenómenos que, aunque parezcan estar relacionados con el fenómeno en cuestión, no mantienen una relación directa con él y no condicionan su desarrollo, sino que lo aparentan por ser conectados con los elementos que se ha comprobado que sí lo hacen. Otros elementos externos, como entorno consonántico en la palabra, entorno consonántico en la secuencia, asimilación al turno de palabra anterior, merecen ser estudiados por su influencia comprobada dentro del discurso, pero obviamente no son condicionantes principales de la variación. Por último, los predictores como categoría léxica, homofonía o funcionalidad tienen un rendimiento mínimo visto que se refieren a partes muy reducidas de los corpus.
V.1. La jerarquía de los condicionantes de la elisión de la /d/ intervocálica
Basándose en todo lo que se ha dicho hasta este momento, en este epígrafe se intentará sistematizar el mecanismo del cambio lingüístico en cuestión en la medida de lo posible, dada, por una parte, la gran variabilidad de los datos disponibles, y por otra, su falta de exhaustividad. Asimismo, hay que tener en cuenta que, si bien el mecanismo general tiene muchos elementos comunes compartidos por las distintas modalidades, también contamos con ciertas divergencias que hacen más complejo el trabajo de sistematización. En este sentido, se intentará trazar un esbozo general del proceso en cuestión, que luego puede ser matizado por los datos concretos de cada una de las variedades estudiadas.
Entre los condicionantes que se han venido citando en el trabajo, el más importante y el más favorecedor de la elisión con diferencia es la terminación -ádo. Salvo en las variedades de Caracas y Las Palmas, específicas debido a su uso menos frecuente de pretérito perfecto y por ende del participio pasado, en todas las variedades examinadas este ha sido el contexto más favorecedor de la elisión. Dentro de él, son precisamente los participios donde más se debilita la /d/, seguidos por los adjetivos y los sustantivos.
El segundo elemento que más provoca la elisión es el vocablo todo/a en función de determinante. Aunque en muchos casos los datos no están disponibles, las tasas de elisión de este determinante resultan comparables a la elisión en adjetivos y sustantivos en -ádo, lo que, combinado con su frecuencia, lo convierte en uno de los principales promotores de la elisión. Cuando funciona como pronombre, su propensión a la elisión disminuye, y sus tasas de elisión suelen girar alrededor de la media de elisión de la modalidad en cuestión.
De manera algo sorprendente, las distintas categorías gramaticales terminadas en -ádo y todo/a en función de determinante son los únicos elementos claramente favorecedores de la elisión en todas las variedades señaladas. Los elementos que examinaremos a continuación serán más bien neutrales con respecto a la elisión, es decir, ni la favorecerán ni la desfavorecerán particularmente, o se tratará de formas que se comportan de maneras dispares en las distintas comunidades.
Por ejemplo, las terminaciones -áda e -ído funcionan de manera semejante en la mayoría de las variedades, con tasas de elisión ligeramente más altas en la primera. Por lo general, suelen estar un poco por debajo de la media de la modalidad en cuestión, especialmente en variedades más conservadoras, mientras que en las intermedias y las más avanzadas llegan más cerca de la media. Este último dato indica que se trata de secuencias que se incorporan al proceso de cambio en fases más avanzadas. Añádase aquí que la elisión en nada suele ser algo más elevada que la media de la terminación -áda y que en -ído parece encontrarse el mismo tipo de jerarquía de elisión que en -ádo, con la mayoría de las elisiones en participios, seguida por los adjetivos y luego por los sustantivos.
Distinto es el caso de los adverbios además y todavía. Aquí encontramos variedades como aquellas del barrio de Salamanca de Madrid, de Ciudad Real y de Caracas, donde en estas palabras se elide la dental significativamente por encima de la media de la comunidad lingüística, pero también aquellas como Valencia o Sevilla donde estos vocablos no alcanzan tasas significativas de elisión.
El caso de los verbos poder y quedar es semejante, pero sus tasas de elisión resultan siempre más moderadas y, excepto las formas de poder en Caracas, siempre se mantienen bastante por debajo de la media de la comunidad lingüística. No obstante, aunque a nivel general se trate de elementos desfavorecedores de la elisión, es notable que en las formas de estos verbos haya mucha más elisión que en el resto de los miembros de esta categoría gramatical. En cuanto al verbo preferido, las variedades difieren: en Caracas y Ciudad Real se encuentran tasas de elisión significativas en los dos verbos, pero más altas en el caso de poder, mientras que en Madrid, Valencia y Sevilla se registran niveles significativos de elisión en quedar y tasas prácticamente imperceptibles en poder.
Por último, nos quedamos con los elementos claramente desfavorecedores del proceso. Las tasas de elisión en la terminación -ída quedan muy por debajo de la media en todas las variedades examinadas. Destacan dentro de esta secuencia especialmente los sustantivos que se muestran muy reacios al debilitamiento ‒ y dentro de los sustantivos el sustantivo más frecuente y menos propenso a la elisión, vida, ‒ mientras que en los adjetivos y adverbios con esta terminación la elisión se evita algo menos.
Es de destacar también el caso específico del determinante cada, que también frena con fuerza el proceso de elisión.
Para terminar, insistimos otra vez en la inadecuación de muchos de los factores que tradicionalmente se han considerado los predictores más importantes de la pérdida de la /d/ intervocálica. Verbigracia, en nuestros análisis se ha comprobado que no son las vocales /á/ y /ó/ cuando preceden a la dental lo que influye en su debilitamiento, sino que este ocurre principalmente en la terminación -ádo/a y la palabra todo/a, mientras que en el resto de las situaciones en las que la dental es precedida por una de estas vocales no hay diferencias significativas con respecto a las demás vocales (véanse más detalles en IV.2.1.). Lo mismo ocurre con la vocal siguiente (véase IV.2.2.). En cuanto al límite morfemático, en IV.4. se ha enseñado que hay diferencias importantísimas entre los distintos gramemas y lexemas y que tiene mucho más sentido estudiar las terminaciones -ádo/a e -ído/a por separado que los gramemas como conjunto. En IV.5.1., IV.5.2. y IV.5.3. se ha mostrado asimismo que la posición del acento con relación a la sílaba en la que se encuentra /d/, el tipo de palabra según la tonicidad y el número de sílabas de la palabra en realidad incidirían muy poco en la elisión de la dental si se dejaran de lado los elementos que hemos descrito aquí como principales promotores de la elisión. Los factores enumerados suelen ser significativos en los distintos estudios solamente por la fuerza de los predictores principales que de esta manera se estudian de manera indirecta. Analizarlos directamente enriquece los análisis y los hace más sencillos y más correctos, sin incluir categorías comprendidas por elementos que se comportan de maneras muy distintas con respecto a la elisión de la /d/ intervocálica.
VI. Conclusión
En este artículo, a través del análisis de los datos de una serie de estudios dedicados a la elisión de la /d/ intervocálica en español, se ha intentado describir con precisión los principales condicionantes lingüísticos de este proceso. Tras examinar en detalle los factores que se han considerado los más importantes para la realización variable de la dental, se ha llegado a la conclusión de que muchos de los predictores que se han considerado de primer orden, en realidad no son otra cosa que epifenómenos que no influyen directamente en la elisión de la /d/ intervocálica, sino solo lo aparentan por ser íntimamente ligados a algunos de los factores que sí lo hacen.
Concretamente, se ha concluido que la elisión de la /d/ intervocálica se produce principalmente en el entorno -ádo y, en segundo lugar, en el determinante todo/a. Los contornos -áda e -ído funcionan generalmente como neutros o moderadamente desfavorecedores de la pérdida, mientras que esta se frena con intensidad en -ída. Con respecto a las palabras individuales, además y todavía con frecuencia favorecen la pérdida, nada resulta neutra o ligeramente favorecedora de la misma y en por lo menos uno de los verbos poder y quedar se suelen registrar más elisiones de lo habitual en esta clase de palabras. El determinante cada y especialmente el sustantivo vida resultan muy conservadores y registran pocas instancias de elisión.
De los factores que tradicionalmente se han empleado, se han confirmado como factores que influyen en la variación el contorno fónico y la categoría gramatical, mientras que el entorno vocálico previo y posterior, el límite morfemático, la posición del acento con relación a la sílaba en la que se encuentra /d/, el número de sílabas de la palabra y la estructura acentual no mantienen una relación directa con el proceso en cuestión. Al utilizarse estos últimos predictores, los análisis se vuelven menos precisos y se difuminan los detalles en categorías demasiado grandes constituidas por elementos que se comportan de manera distinta con respecto al fenómeno en cuestión.
La principal contribución de este trabajo es el análisis detallado y profundo de los posibles predictores de la elisión de la /d/ intervocálica en español. Este es, según nuestro conocimiento, el primer trabajo en el que se ha profundizado en el estudio de los distintos factores intervinientes y se ha discriminado entre los que sí influyen directamente en la variación de la /d/ intervocálica y aquellos que solo lo aparentan por estar ligados a algunos elementos de este grupo de factores. Este trabajo podría ser de gran utilidad para la construcción de modelos en investigaciones futuras, ya que permite evitar los muchos solapamientos que se dan entre los predictores que hoy en día se suelen utilizar. Concebidos de acuerdo con las conclusiones de este trabajo, los futuros estudios podrán contar con análisis estadísticos más sencillos y más explicativos, así como con resultados más precisos, más rigurosos y más fáciles de interpretar.
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Notas
[2] encuentra un ejemplo de pérdida en estos contextos (perdío < perdido) ya en el siglo xiii, así que es posible que el cambio en las desinencias verbales de la segunda persona de plural y el cambio en los otros contextos se desarrollaran en paralelo desde el principio, con la diferencia de que el primero no tardó mucho en completarse, mientras que el segundo permanece vigente hoy en día.
[3] Calculado a partir de la tabla 3.60 solamente para contextos internos, porque en los datos globales (tabla 3.59) la autora presenta conjuntamente los datos de la -d intervocálica en el interior y en el principio de la palabra.
[4] Visto que en estos tres trabajos los datos se presentan separadamente para cada uno de los sociolectos, la cifra que aparece en el gráfico se ha calculado a partir de los números absolutos de cada uno de ellos y representa la media de la elisión de la /d/ intervocálica en la comunidad lingüística de Sevilla.
[5] Los autores trabajan solamente con grupos de estudios secundarios y universitarios, pero la tendencia se mantiene.
[6] Uno/a de los/las revisores/as de este artículo indica acertadamente que esto es una consecuencia lógica del hecho de que se trate de un barrio de nivel socioeconómico alto.
[7] Ruiz Martínez trabaja solamente con las generaciones segunda y tercera, pero la tendencia se mantiene.
[9] Excepcionalmente en Mérida () no se mantiene este patrón. En La Pola Siero, debido a las especificidades de la situación de contacto lingüístico, se invierte. explican que esto se debe al menor contacto de los jóvenes con el asturiano y su mayor contacto con el castellano estándar.
[10] Agradezco a uno/a de los/as revisores/as anónimos/as de este artículo esta acertada traducción al castellano.
[11] Entre los trabajos previos, además de destacarse por su rigor y grado de detalle, el modélico estudio de también reconoce las interrelaciones que son el objetivo principal de este trabajo y señala que algunos de los predictores que tradicionalmente se han tomado en cuenta (como posición del acento, número de sílabas de la palabra, cualidad de la vocal previa y posterior) en realidad podrían ser condicionados por las formas de los participios en -do. En este contexto, también cabe mencionar el minucioso estudio de , en el cual la autora advierte del hecho de que un grupo de elementos especialmente propensos a la elisión tienen una importancia determinante y que esto se debería tomar en cuenta para determinar la influencia de los distintos predictores postulados en la bibliografía (préstese atención a lo que la autora llama “Class B items” en y en las repercusiones de su inclusión o exclusión de los análisis).
[12] Las fuentes de los datos son las mismas que se han utilizado para el gráfico 1: para Valencia proceden de , para Madrid de , para Ciudad Real de (2024), para Caracas de . En el caso de Sevilla, al igual que los porcentajes globales, estos datos se han calculado a partir de las frecuencias absolutas aportadas en tres trabajos distintos (, y ). Las palabras incluidas son las que se sugieren en la Guía PRESEEA (), aunque a nuestro juicio tiene poco sentido calcular de manera conjunta todas las formas conjugadas de los verbos poder y quedar, visto que dentro de ellas hay diferencias muy importantes (véase por ejemplo ). La ‘N’ de la tabla se refiere al número total de las ocurrencias de los distintos vocablos y %[ø] al porcentaje de elisión de la /d/ intervocálica en estos lexemas en cada una de las variedades. Aprovechamos para señalar que en todas las tablas de este trabajo la ‘N’ siempre hará alusión al número total de las ocurrencias de la /d/ intervocálica en determinadas categorías y no, por ejemplo, al número absoluto de las elisiones.
[13] De hecho, la forma pronominal resulta más frecuente en Valencia y Madrid, prácticamente igual a la del determinante en Ciudad Real y algo menos frecuente en Sevilla y Caracas.
[14] Resulta otra vez excepcional el caso de Caracas donde se observan tasas comparativamente altas de elisión en cada.
[15] A las variedades de la tabla 1 se podría añadir en este caso también la variedad de Granada, donde la /d/ en cada se elide en tan solo el 3,5% de los casos ().
[16] (2024: 268) aduce que en su corpus cada uno es el sintagma en el cual cada aparece con más frecuencia (en más de una cuarta parte de las ocasiones) y sugiere que el hecho de que en su combinación más frecuente este vocablo aparezca en un contexto que frena por completo la elisión ha influido en que incluso en entornos más favorables se retenga la /d/ más de lo que se podría esperar de antemano, porque la forma plena es la que aparece en el contexto prototípico de esta palabra.
[17] Adicionalmente, en Granada y Málaga en esta palabra se elide la dental en el 0,7% y el 0,8% de los casos respectivamente ().
[18] Este factor, verbigracia, ha resultado significativo en los estudios de Madrid y Caracas, pero en Madrid precisamente la palabra vida constituye 145 de 148 instancias de una /d/ que distingue entre pares mínimos de igual categoría y en Caracas esto sucede en 111 de 134 casos. Obviamente, dada la dependencia de esta categoría de las ocurrencias de dicha palabra, esta no nos aporta otra información más allá del hecho de que en el vocablo vida se retiene casi categóricamente la dental. Son demasiado pocos los otros casos para poder demostrar que en realidad juega un papel significativo el hecho de que la pérdida de la dental resulte en una potencial homofonía.
[19] La importancia adicional de categoría de palabras en este contexto fónico se puede observar muy bien en Ciudad Real (), donde en el contexto -ida entre los sustantivos no se ha perdido ni una sola /d/ intervocálica (0/178, de esto 0/128 se refiere a vida), mientras que entre los adjetivos y los adverbios la pérdida en este contorno no es tan infrecuente (9/56, 16%).
[20] En las dos comunidades, los test de Chi2 han mostrado que las diferencias en la elisión entre los tres grupos de palabras en el lexema y cuando se toman los resultados en su totalidad son estadísticamente significativos, mientras que lo mismo no sucede en el caso del gramema.
[21] Para una mayor sencillez se han obviado los contextos poco frecuentes de -édo y -éda, que en las distintas comunidades tienen una frecuencia de entre 1,0% y 1,7%, así como -údo y -úda, que resultan aún menos frecuentes con tasas de entre 0,1% y 0,4%. Los datos de la tabla proceden de , , , (2024) y .
[22] Si se tomaran en cuenta otros contornos, se podrían encontrar otras divergencias, verbigracia en contornos ade, oda, adí o éde, pero todos estos ejemplos se pueden explicar por la influencia de frecuencia léxica en la elevada elisión en vocablos como adelante, además, todavía, puede(s/n) o diminutivos como heladito (véanse por ejemplo y ).
[23] Por varias razones estas son las únicas tres variedades de las que se han podido obtener los datos necesarios. De hecho, se puede observar que incluso en el caso de Valencia no contamos con el dato de las frecuencias absolutas. Como ya se ha mencionado, algunos otros trabajos aportan solamente los datos de los contornos vocálicos previos y posteriores a la vez (, ), mientras que otros que sí se centran en las vocales anteriores y posteriores sin considerarlas de manera conjunta (, y ) no presentan los datos de manera que permita hacer el desglose que aquí se necesita. Para Las Palmas () encontramos solo probabilidades, pero no las frecuencias relativas, mientras que en Mérida () los datos para las vocales individuales se presentan de una manera incompatible con la nuestra. Por último, en Granada hay inconsistencias entre los datos en las Tablas 6 y 7 para las vocales individuales y los datos de la Tabla 8 para los distintos contornos (). Los datos de la tabla son de y para Valencia y Caracas respectivamente, mientras que los datos para Ciudad Real proceden de nuestro análisis.
[24] Dicho sea de paso, aunque a veces se ha sugerido que la elisión tras las distintas vocales es una mera función de sus frecuencias (), este hecho no queda demostrado aquí para una buena parte de los datos: destacamos solamente que la /í/ según su frecuencia debería inducir muchas más omisiones tanto en Ciudad Real como en Caracas (en Valencia también porque, aunque carezcamos de los datos sobre las frecuencias absolutas, se puede suponer que serían análogas a las de las otras comunidades), que las diferencias en el grado de elisión entre /é/ y /a/ por una parte e /i/ y /e/ por otra en Ciudad Real no pueden en absoluto ser explicadas por la frecuencia, de la misma manera que las tasas de elisión tras /o/ y /ú/ en Caracas van en contra de esta tesis.
[25] En la tabla 5 se utilizan solo los datos de Ciudad Real, porque los de las otras variedades no están disponibles. Esto, no obstante, no debería quitar méritos al análisis, visto que en los gráficos 2 y 3 (la parte izquierda) hemos podido comprobar que hay poca variabilidad en las frecuencias de las distintas secuencias en las distintas comunidades lingüísticas (a diferencia de sus tasas de elisión). Es decir, si por ejemplo se establece que en Ciudad Real un 60% de los contextos en los que la /d/ intervocálica es precedida por una /á/ tónica se corresponde con las ocurrencias del contorno -ádo, se puede suponer que una ratio semejante se encontraría en otras variedades también, con la posible excepción de las modalidades como las de Las Palmas o Caracas en las que el uso del pretérito perfecto es menos frecuente (véase al respecto ).
[26] Se trata obviamente de las formas de singular y de la tercera persona de plural, puedo/puedes/puede y pueden, como se desprende de la tabla 5.
[27] Traducción nuestra. Si bien es cierto que en las frecuencias relativas que aporta la autora en la tabla 4 () se observan unas diferencias pequeñas entre las vocales abiertas y cerradas, no estamos convencidos de que estas sean realmente estadísticamente significativas. En nuestra tabla 5 sí que encontramos también más elisión en el apartado ‘resto’ para /á/ que para /í/ (9,9% vs. 7,6%), la /é/ con 8,3% de elisión se comporta igualmente de acuerdo con la sugerencia de Estrada Arréz, pero la /ó/ y el comportamiento de las vocales átonas no parecen apoyar esta hipótesis.
[28] Con una posible matización en el caso de las variedades en las que se utiliza menos el pretérito perfecto, como Las Palmas o Caracas (véase más en ).
[29] Posiblemente también de quedar, como se puede observar en la tabla 1. En el caso de Ciudad Real no se contó con este verbo porque se comporta de manera igual que el resto de las formas en /é/, pero es probable que no sea así en otras variedades.
[31] En Caracas calculamos que, a pesar del hecho de estar más equitativamente distribuida la elisión por los distintos contextos, en estos tres entornos encontramos un 86% de las elisiones en esta comunidad lingüística.
[32] No disponemos de este dato para Las Palmas y Melilla. Los datos de la tabla proceden de , , , (2024), , y .
[33] Se puede suponer que lo mismo valdría también para Caracas, donde no se presentan datos para secuencias particulares.
[34] Visto que en los artículos sobre la /d/ en Sevilla (, y ) no se informa de las frecuencias absolutas en todos los casos, nos hemos visto forzados a hacer cálculos a partir de las frecuencias relativas que se ofrecen para los hablantes de estudios básicos, intermedios y avanzados, así que los números que presentamos, aunque válidos para nuestro propósito aquí, no se ajustarán en su totalidad a las frecuencias absolutas reales.
[36] Resulta interesante que la modalidad ciudadrealeña con una frecuencia de participios de un 18,1% en este aspecto se parezca más a las variedades andaluzas de Málaga y Granada con las frecuencias de un 18,4% y un 18,6% de participios respectivamente, que no a las modalidades castellanas de Madrid (21,9%) y Valencia (24,3%). No obstante, todas ellas quedan bastante alejadas del 11,5% de los participios en Las Palmas y un 10% que se registra en Caracas (todos los datos menos los de Ciudad Real proceden de la tabla 9 en ).
[37] Esta tabla se reproduce de (2024: 257-8). En ella se especifican los datos para la frecuencia general de cada uno de los subcontextos (primera columna), junto al número absoluto de elisiones (segunda columna), el porcentaje de elisión en la secuencia entera (tercera columna), el porcentaje de elisión en cada uno de los subgrupos (cuarta columna), el peso que la elisión en cada subgrupo tiene en el corpus (quinta columna) y, por último, el número absoluto de ocurrencias de /d/ en cada subgrupo en la sexta columna. Por ejemplo, para la primera secuencia, -ádo, ptcp. se ve que su frecuencia es muy alta y que es responsable para un 10% de todas las realizaciones de la /d/ intervocálica en Ciudad Real; esto, en números absolutos, se traduce a 592 ocurrencias totales (última columna). De estas, la dental resulta elidida en 472 casos (segunda columna), lo que constituye un 79,2% de elisión en esta secuencia (cuarta columna). En la tercera columna se ofrece el porcentaje de elisiones del contorno -ádo en su totalidad, sin distinguir entre las distintas clases de palabras y, por último, en la quinta columna se hace explícito el peso de las elisiones en esta secuencia en el total de las elisiones; es decir, en el contexto -ádo, ptcp. se encuentra casi una cuarta parte de todas las elisiones de la dental en Ciudad Real. Por último, ptcp se refiere a participio, adj. a adjetivo, sust. a sustantivo, n.p. a nombre propio, adv. a adverbio, det. a determinante y pron. a pronombre. En (2024: 262-4) se puede consultar el peso de estas categorías en una regresión logística múltiple con efectos mixtos.
[38] Incluso más que en todo/a en función de pronombre, lo que parece indicar que el contorno fónico -áda resulta más propicio para el debilitamiento que -ódo/a.
[39] En otras variedades aquí sería preciso incluir también las distintas formas del verbo quedar, que, como se ha visto en la tabla 1, también se comporta de manera específica en algunas de ellas.
[40] Una parte importante del 18,6% que encontramos bajo ‘resto ‘en Granda se refiere a los diminutivos en -illo (como heladillo, ladillo) derivados de los participios en -ádo, que según en Granada se eliden en un 49% de los casos (34/69).
[42] Adelante se ha tomado en cuenta en Ciudad Real, Málaga y Granada, pero no en Madrid y Valencia, puesto que no hay datos al respecto.
[43] En el caso de Ciudad Real, aquí se han incluido también las formas del presente de indicativo de poder: puedo, puede/s/n, porque, como se ha visto en la tabla 7, estas formas también propician la elisión en esta comunidad lingüística. En un principio, estas formas y/o las formas correspondientes del verbo quedar, dependiendo de las características de la comunidad lingüística en cuestión (véase la tabla 1), deberían incluirse para todas las variedades, pero esto no ha sido posible en este caso por la falta de datos.
[44] Por un error en el cálculo, en los datos de Málaga y Granada (; ) resulta imposible calcular este dato. Según los datos aportados por los autores, la suma de elisiones de adelante, además y todavía es superior a la suma de las elisiones de todas las palabras con este patrón acentual (cuando la sílaba tónica es inmediatamente posterior a la que contiene la /d/), lo que no es posible.
[45] Compárese esto con IV.3. donde se ha observado que las mismas voces inflaban la elisión en la categoría de adverbios.
[46] aquí aportan la cifra de 2774. Obviamente se trata de una errata puesto que la suma de los tres contextos no llega ni de cerca al total de las ocurrencias: con el cambio de la cifra propuesto se llega al total de 5466, lo que queda muy cerca de 5455, que es el número total reportado por .
[48] En el caso de Ciudad Real, aquí se han incluido también las formas del presente de indicativo de poder: puedo, puede/s/n, porque, como se ha visto en la tabla 7, estas formas también propician la elisión. En un principio, estas formas y/o las formas correspondientes del verbo quedar, dependiendo de las características de la comunidad lingüística en cuestión (véase la tabla 1), deberían incluirse para todas las variedades, pero esto no ha sido por falta de datos.
[50] Obviamente, todos estos vocablos no funcionan de la misma manera en todas las variedades y aquí se señala su comportamiento general. Para más detalles véase la tabla 1. También, dependiendo de la situación particular en cada comunidad lingüística, se pueden estudiar por separado algunas otras palabras. Verbigracia, en Ciudad Real se ha notado que en las entrevistas surgía con frecuencia el nombre de la ciudad que contiene una /d/ intervocálica y, dado el desgaste por la frecuente repetición, se notó que la dental se elide significativamente más en el topónimo que en el sustantivo común (véase ). En un estudio de la comunidad gaditana, por ejemplo, la pronunciación del nombre de la ciudad parece merecer una consideración separada también.
[51] Menos en el caso excepcional de Granada donde la elisión en -ído supera con creces la elisión en -áda.
[53] Probablemente también de adelante, pero en la mayoría de los estudios no se aportan datos al respecto.
[54] Es especialmente llamativo el caso de Sevilla, donde se ha registrado una conservación categórica de la dental en además.
[55] También cabe mencionar aquí que a lo mejor sería más adecuado contar solamente con las formas más propensas a la elisión de estos verbos, como aquellas del presente de indicativo (las tres personas del singular y la tercera del plural), y no con todas sus formas como se recomienda en la Guía PRESEEA. De manera alternativa, como ha sugerido pertinentemente un/a revisor/a de este trabajo, quizá lo más oportuno sería contar tanto con todas las formas verbales de estos verbos como con las señaladas del presente de indicativo, para cubrir las dos opciones.



