1. Introducción
En las últimas décadas, los partidos socialdemócratas europeos han experimentado un declive electoral, profundizado por la crisis de 2008. En el sur de Europa, los votantes migraron hacia la izquierda radical y los verdes por razones culturales, y hacia la derecha por motivos económicos e identitarios (; ). Esto sugiere que la socialdemocracia no puede recuperarse solo con ajustes estratégicos, sino que requiere una reformulación organizativa.
En España, el PSOE, clave en la modernización del Estado (), sufrió un fuerte retroceso tras 2008, perdiendo hegemonía en la izquierda y la mitad de su apoyo en una década. La crisis económica, institucional y territorial debilitó a los partidos tradicionales, generando fragmentación interna y competencia faccional. Como otros partidos socialdemocracias, el PSOE enfrentó dificultades para mantener un discurso coherente, especialmente tras aplicar ajustes fiscales durante la Gran Recesión. Para enfrentar la crisis, promovió reformas organizativas, destacando la introducción de elecciones primarias para elegir al secretario general, lo que redefinió el equilibrio de poder en el partido. Tras perder el Gobierno en 2011, el PSOE implementó cambios en la selección de su liderazgo, buscando adaptarse a un contexto de desafección política y competencia con nuevos actores. La introducción de primarias respondió tanto a la necesidad de legitimación del partido en un escenario de desafección política y competencia con nuevos actores como a la disminución de la militancia, que afectó su cohesión y capacidad de movilización.
Dado este contexto, este estudio se propone como objetivo analizar hasta qué punto la adopción de primarias en el PSOE respondió a una necesidad de democratización interna o si, por el contrario, fue una estrategia impulsada por las élites del partido para consolidar su liderazgo en un contexto de crisis y fragmentación.
Para responder a la pregunta de investigación, se plantean las siguientes hipótesis:
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H1: La caída sostenida en la afiliación del PSOE durante el periodo 2008–2014 debilitó su estructura organizativa y su capacidad de movilización, lo que llevó a la dirigencia a impulsar elecciones primarias como mecanismo para recuperar legitimidad interna y proyectar una imagen de revitalización.
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H2: La creciente demanda de participación directa por parte de la militancia y los cuadros intermedios del partido presionó a la dirección del PSOE a introducir primarias como respuesta organizativa a una crisis de representación y como vía para canalizar el descontento interno.
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H3: La introducción de primarias en el PSOE estuvo influida por el contexto de alta competencia electoral y por la necesidad de renovación tras sucesivas derrotas. Asimismo, la emulación de modelos adoptados por otros partidos socialdemócratas europeos funcionó como referencia estratégica para recuperar legitimidad y modernizar su imagen.
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H4: Las tensiones internas y la disputa entre diferentes facciones dentro del PSOE favorecieron el uso de las primarias como un instrumento para gestionar conflictos orgánicos, redistribuir el poder interno y legitimar nuevas formas de liderazgo.
Más allá del caso del PSOE, este estudio contribuye al debate sobre la democratización interna de los partidos en crisis. Examinar las primarias como una estrategia dual—participación ampliada y refuerzo del control de las élites—permite entender mejor las dinámicas de cambio en los partidos socialdemócratas europeos.
El artículo se estructura en cinco secciones: primero, se contextualiza la crisis del PSOE y el debate sobre democratización partidaria; luego, se analiza su evolución organizativa tras las derrotas de 2011-2014, incluyendo el XXXVIII Congreso Federal y la evolución de la militancia. Posteriormente, se estudian las primarias como respuesta política y su implementación, para finalmente reflexionar sobre la democratización y reconfiguración del poder en el partido.
2. Elecciones primarias y democratización interna: marco conceptual
A principios del siglo XXI, los partidos políticos enfrentaron niveles históricamente bajos de confianza y reputación tras haber experimentado un desplazamiento hacia el Estado. Este proceso provocó una desconexión significativa con la ciudadanía ante la cual, los partidos han buscado responder a través de la participación en sus procesos de toma de decisiones (; ; ; ). La configuración de la sociedad posindustrial y posmoderna en Occidente modificó su entorno de acción, afectando sus estrategias de movilización y representación (). En este contexto, los partidos han adoptado reformas organizativas para fortalecer la participación interna y responder a la creciente demanda de democratización, impulsadas por la erosión de la confianza ciudadana y un creciente distanciamiento con la sociedad. Para revertir esta crisis, en la segunda década del siglo XXI implementaron innovaciones orientadas a fomentar una mayor inclusión y apertura en sus estructuras organizativas (), con el objetivo de transferir más poder a la militancia y promover una democratización interna significativa ().
Entre las reformas más relevantes destacan las elecciones primarias, entendidas como procedimientos mediante los cuales los partidos permiten a sus miembros —y en algunos casos a simpatizantes o ciudadanos— participar en la selección de sus líderes o candidatos a cargos públicos. Su implementación ha sido una de las estrategias más visibles para enfrentar la crisis de legitimidad de los partidos y se ha vinculado con el auge de una «revolución participativa» que busca reducir el déficit democrático interno y fortalecer el vínculo con la militancia ().
En el caso español, la adopción de primarias durante la década de 2010 respondió, en gran medida, a una crisis competitiva interpartidista (). Dicha crisis no se expresó solo en términos electorales, sino también a través de una creciente percepción interna de desventaja frente a formaciones emergentes que habían incorporado procesos más inclusivos. Bajo esta lógica, las primarias emergen como una respuesta estratégica para recuperar legitimidad, adaptarse al entorno competitivo y evitar quedar rezagados frente a los rivales.
Según , este proceso de democratización interna se ha desarrollado principalmente a través de dos mecanismos fundamentales:
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La implicación directa de los afiliados en los procesos de selección de los dirigentes y candidatos del partido.
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La participación de los afiliados en la toma de decisiones clave.
La implementación de estos mecanismos transformó la estructura interna de los partidos, desplazando la selección de líderes de congresos dominados por las élites hacia sistemas donde afiliados —y en algunos casos simpatizantes— asumieron un rol central. También se introdujeron referendos internos para decisiones estratégicas y programáticas. Entre las innovaciones organizativas recientes, las primarias han sido el cambio más significativo (). Este mecanismo, que permite el voto directo de la militancia para elegir dirigentes, busca fortalecer el papel de los afiliados y reducir la influencia oligárquica en los partidos.
2.1. Dimensión funcional y ambivalente de las primarias
Las elecciones primarias son procedimientos mediante los cuales los partidos permiten a sus miembros —y en ocasiones a simpatizantes o ciudadanos— participar en la selección de sus líderes o candidatos. Estas pueden clasificarse según el grado de apertura —cerradas o abiertas—, el nivel de decisión —central o territorial— y el tipo de participación —directa o delegada— (). Su implementación, sin embargo, tiene efectos complejos sobre el equilibrio organizativo interno. Desde una perspectiva funcional, su adopción ha sido interpretada como una forma de responder a crisis de legitimidad y presión social por una mayor democratización interna (; ).
La literatura especializada advierte que no basta con ampliar la participación formal para hablar de democratización real. Como señalan , el valor democrático de las primarias depende de factores como la existencia de competencia efectiva, la transparencia del procedimiento o el tamaño del electorado. advierte que, incluso en sistemas formalmente abiertos, las élites pueden condicionar el proceso estableciendo las reglas de la contienda o controlando los recursos organizativos.
Además, la adopción de primarias no siempre responde a un compromiso deliberado con la democracia interna. Puede deberse también a fines estratégicos, como proyectar renovación tras una crisis, reforzar liderazgos emergentes o gestionar disputas internas (). y sostienen que estas reformas pueden enmarcarse dentro de la lógica del "partido cartel", en la que los dirigentes adoptan procedimientos participativos para fortalecer su legitimidad pública sin ceder el control real sobre el aparato partidario. En este sentido, lo que aparenta ser una apertura puede en realidad fortalecer el poder del liderazgo central a expensas de los órganos intermedios. profundizan en esta idea al señalar que, aunque las primarias amplían el electorado interno, su diseño puede ser manipulado para reducir su carácter competitivo, restringiendo la pluralidad real. Así, las primarias pueden actuar simultáneamente como herramientas de empoderamiento democrático y como instrumento de recentralización del poder.
2.2. Factores que explican la adopción de primarias
Siguiendo a y , es posible identificar tres grandes conjuntos de factores no excluyentes que influyen en la decisión de establecer sistemas de selección de candidatos o líderes basados en primarias o en el principio de «un miembro, un voto»:
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Estructurales: Incluyen el malestar social hacia los partidos, la pérdida de afiliados y la creciente personalización de la política. En este contexto, las primarias buscan acercar a la ciudadanía a la toma de decisiones.
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Competencia partidista: Tras derrotas electorales o deterioro de imagen, los partidos recurren a primarias para renovarse y atraer apoyos. Además, suelen adoptar este mecanismo por efecto contagio de otras formaciones exitosas de su misma familia política.
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Orgánicos: Relacionados con la lucha por el liderazgo y la reconfiguración del poder interno. Las primarias no solo seleccionan candidatos, sino que también regulan conflictos, permitiendo a las facciones medir fuerzas, movilizar recursos y consolidar apoyos.
Estos tres conjuntos de factores no garantizan por sí mismos una transformación sustantiva de las dinámicas internas. Tal como señalan , la democratización interna ha sido una meta histórica recurrente en los partidos políticos, pero no siempre se traduce en prácticas efectivas. En este sentido, los métodos de selección y toma de decisiones han sido promovidos por las élites con distintos fines. En primer lugar, buscan alinearse con los principios democráticos que rigen los sistemas políticos en los que operan (). En segundo lugar, estas reformas pueden responder a demandas de mayor participación por parte de la militancia () o bien surgir como reacción ante derrotas electorales o presiones internas por cambios organizativos (). Además, estos mecanismos pueden funcionar como estrategias para reforzar la legitimidad de los líderes y sus decisiones dentro de la estructura partidista (; ).
Ahora bien, diversos estudios también advierten sobre los límites reales de estas reformas. señala que, aunque los procedimientos de selección se han abierto formalmente, en muchos casos los líderes mantienen un control sustantivo del proceso, restringiendo así la competencia interna. La introducción de mecanismos participativos también puede estar motivada por presiones internas provenientes de facciones que desafían al liderazgo establecido, o bien por el interés de los propios dirigentes en consolidar su control eliminando contrapesos impuestos por otros actores del partido (). En este sentido, los cambios en los procesos de selección no deben interpretarse exclusivamente como expresión de apertura, sino como parte de una estrategia adaptativa frente a un entorno político dinámico y a crecientes exigencias de democratización interna.
2.3. Límites, usos estratégicos y dinámicas internas
Aunque las primarias están diseñadas para ampliar la participación, en muchos casos acaban debilitando el papel de las élites tradicionales y de los órganos intermedios del partido. Esto puede derivar en modelos plebiscitarios que centralizan la toma de decisiones en torno a una figura fuerte (). En ausencia de contrapesos organizativos, los líderes pueden utilizar estos mecanismos para consolidar su posición, transformando el partido en una plataforma personalista (). Como subrayan , aunque la participación se ha ampliado formalmente en muchos partidos europeos, en la práctica este proceso ha servido con frecuencia para legitimar simbólicamente al liderazgo sin alterar sustancialmente su control.
En línea con esta perspectiva, han mostrado que la adopción de primarias en partidos tradicionales ha sido marcadamente errática y estratégica. Aunque los partidos han formalizado procesos de consulta a la base para la selección de líderes y candidatos, su uso efectivo ha estado condicionado por la existencia de disputas internas o por cálculos de oportunidad, más que por un compromiso estable con la democratización interna.
2.4. Lecciones comparadas: Francia, Italia y Alemania
Los casos del Partido Socialista francés, el Partido Democrático italiano y el SPD alemán ilustran la diversidad de resultados que puede generar la adopción de primarias.
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En Francia, el PS introdujo primarias abiertas en 2011 para elegir a su candidato presidencial, en un intento por movilizar simpatizantes y proyectar una imagen de apertura. Si bien el proceso consolidó a François Hollande, no supuso una alteración estructural en el funcionamiento interno del partido ().
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En Italia, el PD optó por un modelo similar, permitiendo la participación de votantes no afiliados. No obstante, esto generó una fuerte personalización del liderazgo —como se evidenció con Matteo Renzi— y acentuó la fragmentación orgánica ().
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En Alemania, el SPD ha aplicado un enfoque más controlado, limitando la participación a consultas internas vinculantes dirigidas exclusivamente a la militancia, buscando equilibrar legitimidad participativa con cohesión organizativa ().
Estas experiencias comparadas muestran que el efecto democratizador de las primarias no está garantizado por su mera existencia. Depende del diseño institucional, del contexto estratégico y del uso que hagan de ellas las élites partidarias.
3. Metodología
Este estudio adopta un enfoque cualitativo, basado en el método de estudio de caso (; ; ), con el objetivo de analizar la introducción de elecciones primarias para la Secretaría General en el PSOE entre 2011 y 2014 y su impacto en la reconfiguración interna del partido. El caso del PSOE se selecciona por su valor explicativo en el contexto de los procesos de democratización intraorganizativa en partidos socialdemócratas europeos en crisis.
La investigación se estructura en torno a tres dimensiones analíticas:
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- Evolución de la militancia: La investigación se estructura en torno a tres dimensiones analíticas.
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- Conflictos internos y liderazgo: La investigación se estructura en torno a tres dimensiones analíticas.
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- Perspectiva de actores internos: reconstrucción interpretativa de los motivos, tensiones y decisiones estratégicas asociadas a la adopción del sistema de primarias, a partir de testimonios cualitativos.
Para abordar estas dimensiones, se aplicó una estrategia de triangulación metodológica que combinó las siguientes técnicas:
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Análisis documental: se revisaron estatutos, resoluciones congresuales, informes internos del PSOE (2008–2014), actas de conferencias políticas, así como materiales públicos que dan cuenta del proceso de reforma y sus justificaciones formales.
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Entrevistas semiestructuradas: se realizaron entrevistas a 12 actores clave del PSOE, incluyendo dirigentes nacionales, líderes regionales y cuadros intermedios. La selección de entrevistados se basó en un criterio de variación máxima, buscando representar distintas posiciones políticas, niveles jerárquicos y contextos territoriales. Las entrevistas, conducidas entre octubre y diciembre de 2024, abordaron temas como las motivaciones para adoptar primarias, percepciones sobre la militancia, el papel de las facciones y el impacto de la reforma en el poder interno.
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Análisis de datos de afiliación: se utilizaron registros internos del PSOE y fuentes secundarias (informes públicos y académicos) para rastrear las tendencias de afiliación durante el periodo de estudio, y evaluar su vinculación con el proceso de apertura organizativa.
Si bien los resultados están circunscritos al caso español, los hallazgos aportan elementos comparables para el estudio de procesos similares en otros partidos de la familia socialdemócrata europea.
4. Las derrotas electorales del PSOE (2011-2014)
Tras revalidar su victoria en 2008, el PSOE inició un declive electoral visible desde 2009, con derrotas en Galicia, País Vasco y las elecciones europeas. En 2011, sufrió una debacle en autonómicas y municipales, perdiendo en todas las Comunidades en juego y más de 3.000 concejales, con solo el 27,79% de los votos. Este colapso reflejó el cambio en las preferencias del electorado y la incapacidad del partido para frenar su desgaste. En respuesta, surgieron debates internos sobre reformas organizativas, destacando las primarias como estrategia para renovar el liderazgo y proyectar modernización.
Con Alfredo Pérez Rubalcaba, el declive continuó. En 2012, perdió en País Vasco, Galicia y Cataluña, quedando solo con gobiernos en Andalucía y Asturias. En el ámbito nacional, su caída en intención de voto culminó con la derrota en las europeas de 2014, donde el desgaste del PP no se tradujo en una recuperación del PSOE (: 374). Además, la irrupción de Podemos canalizó el descontento social, desafiando su hegemonía en la izquierda.
Fuente: Ministerio del Interior.
El impacto de estas derrotas no solo se reflejó en la pérdida de poder institucional, sino que también desencadenó un debate interno sobre la necesidad de reformas organizativas. Como en otros casos de crisis electoral en la socialdemocracia europea, el PSOE optó por introducir mecanismos participativos para contrarrestar la imagen de desconexión con su base. La introducción de primarias no solo buscó renovar el liderazgo, sino también proyectar una imagen de mayor apertura en un contexto de creciente desafección política ().
5. Disputa interna y reconfiguración del liderazgo en el XXXVIII Congreso del PSOE
El XXXVIII Congreso Federal del PSOE (2012) marcó la disputa por la Secretaría General entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón tras la derrota de 2011. Por primera vez, el líder se eligió por voto directo de los delegados, y Rubalcaba se impuso por un estrecho margen —51,16% frente al 48,84% de Chacón—. El Congreso Federal evidenció y profundizó las divisiones internas del PSOE, reflejadas en dos visiones opuestas sobre su liderazgo y futuro. Por un lado, Rubalcaba, veterano político con experiencia en los gobiernos de González y Zapatero, representaba la continuidad de las políticas y valores históricos del partido. Su conocimiento de las estructuras del PSOE y del Estado le otorgaba autoridad, especialmente entre quienes priorizaban la estabilidad. Por otro lado, Carme Chacón, pese a su trayectoria en los Ejecutivos de Zapatero, simbolizaba una apuesta por la renovación y el federalismo, promoviendo un PSOE más inclusivo y descentralizado. Su candidatura atrajo a quienes buscaban modernizar el partido. Más que una simple contienda por el liderazgo, este enfrentamiento reflejó un choque de enfoques sobre la evolución del PSOE.
La elección de Rubalcaba indicó una preferencia por la experiencia en tiempos de crisis interna y externa, pero también reveló una demanda creciente de cambio y modernización entre las bases. Como señalan diversos dirigentes socialistas de la época, Rubalcaba terminó consolidándose como un líder de transición, marcado por los acontecimientos políticos y las profundas crisis internas y externas que enfrentó el partido durante este periodo. Su liderazgo, aunque concebido inicialmente como un proyecto sólido y de largo recorrido, terminó desempeñando un papel transitorio en un momento de reconstrucción y redefinición estratégica del PSOE. Una etapa de transición para el PSOE, marcada por la crisis electoral y las tensiones internas. Aunque el mandato de Rubalcaba buscó estabilizar el partido, no logró revertir su declive, lo que intensificó los debates sobre la necesidad de reformar sus estructuras organizativas. En este contexto, la introducción de primarias comenzó a consolidarse como una estrategia tanto para renovar el liderazgo como para proyectar una imagen de apertura y modernización.
6. Militancia en declive y demanda de participación: dinámicas de transformación interna
La caída en la afiliación no solo redujo la base movilizadora del PSOE, sino que acentuó la desconexión estructural con su militancia, generando presión sobre la dirección para abrir nuevos canales de participación.
6.1. El descenso de afiliación
La evolución de la afiliación al PSOE aparece como un indicador clave en la introducción de primarias. Entre 2008 y 2011, el PSOE perdió un 9,2% de afiliados, pasando de 236.572 a 216.952 (Tabla 2). La dirección atribuyó esta caída al impago de cuotas por la crisis financiera, considerando que muchos afiliados podrían regresar una vez superadas sus dificultades económicas (). Sin embargo, esta interpretación omitió la dimensión política del fenómeno, ya que la pérdida se acentuó en 2010 y 2011, coincidiendo con el giro en las políticas económicas del Gobierno y la reforma constitucional pactada con el PP.
El descenso continuó en los años siguientes, y en 2014 solo 198.123 militantes participaron en las primarias para elegir al secretario general (Tabla 2). Además, la afiliación representó apenas el 0,6% del electorado entre 2008 y 2011, con un 2,1% de votantes afiliados. No obstante, en 2011 esta última ratio subió al 3,1%, probablemente por una mayor movilización interna tras la derrota electoral.
| Número de afiliados | Ratio afiliados/votantes | Ratio afiliados/electores | |
|---|---|---|---|
| 2008 | 236.572 | 0,021 | 0,006 |
| 2009 | 234.602 | 0,021 | 0,006 |
| 2010 | 222.051 | 0,020 | 0,006 |
| 2011 | 216.952 | 0,031 | 0,006 |
| 2014 | 198.123* | 0,028 | 0,005 |
Fuente: Informe de Gestión, XXXVIII Congreso Federal del PSOE
A pesar de estas cifras, la autocrítica respecto a esta situación ha sido limitada. Además de las explicaciones dadas durante el liderazgo de Zapatero, dirigentes de etapas posteriores atribuyen estos descensos tanto a los elevados niveles de exigencia para militar en el partido, como al cambio en el contexto social, caracterizado por una menor identificación de la ciudadanía con los partidos políticos tradicionales. En un sentido similar, otros dirigentes también ponen el foco en los cambios sociales que han conllevado, en términos generales, una bajada de la militancia en los partidos políticos.
La caída continuada en la afiliación revela no solo un deterioro estructural del PSOE como organización de masas, sino también una pérdida de legitimidad entre sus bases. Esta tendencia presionó a la dirección para implementar mecanismos visibles de renovación y apertura, como las primarias, en un intento de reconstruir el vínculo militante-liderazgo.
6.2. Las demandas de una mayor participación
Antes de la Conferencia Política de 2013, el PSOE realizó un sondeo interno entre sus agrupaciones municipales para evaluar la participación interna, las primarias y el rol de la militancia. Este estudio permitió identificar tendencias dentro del partido, evidenciar la demanda de mayor democracia interna y orientar las reformas debatidas en la Conferencia. Sus resultados fueron clave para los cambios organizativos y políticos del PSOE en ese periodo.
Según los datos del Gráfico 1, el 60% de las Agrupaciones del PSOE priorizaba la implementación de primarias abiertas, permitiendo la participación tanto de militantes como de ciudadanos no afiliados. Este resultado evidenció que, pese a las reformas introducidas en el XXXVIII Congreso, persistía una fuerte demanda interna de mayor apertura en la selección de candidatos. Otras prioridades reflejan una clara tendencia hacia la democratización interna y la necesidad de una adaptación organizativa:
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- Ampliación de los modelos de participación directa (42%).
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- Modernización y reforma de las agrupaciones locales y federaciones (35%).

La encuesta proporcionó un diagnóstico valioso sobre las dinámicas internas del PSOE y las demandas existentes. En respuesta a estas, la Comisión Ejecutiva Federal incluyó en la Conferencia Política de 2013 la implantación de un modelo de primarias como elemento central para introducir sistemas de participación y cambios en el partido.
Los resultados de la encuesta interna reflejan una demanda extendida entre las agrupaciones locales por introducir mecanismos de participación más directos, especialmente primarias abiertas. Este dato no solo evidencia la presión desde las bases, sino que también revela una oportunidad política para la dirección del PSOE, que podía usar esa demanda como legitimación para redefinir las reglas de selección. Así, las primarias emergen como respuesta organizativa a una crisis de representación, pero también como una herramienta que las élites pudieron usar estratégicamente para reforzar su posición.
7. Las primarias como herramienta de gestión partidista: causas, actores y efectos
En este contexto de presión interna y demanda de apertura, el PSOE avanzó hacia la formalización del modelo de primarias como estrategia de reconfiguración organizativa. En el XXXVIII Congreso Federal, el PSOE aprobó reformas para ampliar la democracia interna y fortalecer su conexión con la ciudadanía, impulsadas por la pérdida de poder en 2011 y la necesidad de mayor transparencia y participación (). Especialmente relevante fue la implementación de primarias abiertas para la candidatura a la Presidencia del Gobierno, permitiendo la participación de ciudadanos inscritos sin afiliación al PSOE (). Aunque introducidas en los noventa, su uso había sido limitado por temor a conflictos internos y efectos electorales adversos (). La crisis electoral y la demanda de democratización consolidaron las primarias como eje central de la renovación partidista.
El Congreso también acordó convocar una Conferencia Política en 2013 para definir la normativa federal de elección de candidatos (). La Conferencia Política de 2013 fue un hito en la modernización y democratización interna del PSOE. Diseñada para reforzar su legitimidad en un contexto de desafección ciudadana, buscó responder al descontento de la militancia y cuadros intermedios, quienes exigían mayor apertura y participación en la toma de decisiones. La adopción de primarias se enmarcó en este contexto de descenso en la militancia, mayor competencia partidista y necesidad de renovar la imagen del partido.
7.1. Factores en la adopción del modelo de primarias
El desarrollo del modelo de primarias abiertas respondió a factores tanto internos como externos. Desde una perspectiva organizativa, las primarias fueron interpretadas por diversos actores como un mecanismo para resolver tensiones dentro del partido, permitiendo a las distintas facciones medir su fuerza, movilizar apoyos y legitimar liderazgos en un contexto de crisis de representatividad ().
Varios elementos desempeñaron un papel determinante en la decisión del PSOE de implementar este mecanismo como parte de su estrategia de renovación:
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Factores estructurales:
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- Malestar social y demanda de participación: Desde la crisis de 2008, el descontento ciudadano creció, afectando especialmente a los socialistas en el Gobierno y la oposición (2012-2014). A su vez, movimientos como el 15M (2011) exigían mayor participación. En este contexto, la dirección del PSOE construyó un relato reformista en torno a las primarias, presentándolas como un símbolo de renovación y como respuesta institucional ante la crisis de representación.
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- Reducción de la membresía: Entre 2008 y 2011, el PSOE perdió cerca de 20.000 afiliados, pasando de 236.572 a 217.028. Esta disminución subrayó la necesidad de procesos más inclusivos para revitalizar su base.
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Competencia partidista:
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- Reacción a derrotas electorales: Tras perder el poder en 2011 y sufrir un deterioro en la intención de voto, el PSOE enfrentó una amenaza adicional con la irrupción de Podemos en las europeas de 2014, lo que incentivó reformas internas.
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- Influencia de otros partidos: Inspirado en el Partido Socialista francés (2011) y el Partido Democrático italiano (2012), el PSOE adoptó primarias abiertas para modernizarse, mejorar la transparencia y movilizar votantes.
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Factores orgánicos:
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- Tensiones internas y liderazgo en disputa: Tras la salida de Zapatero y el XXXVIII Congreso Federal, Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba incluyeron las primarias abiertas en sus propuestas. Chacón quería adelantarlas para cambiar equilibrios internos, mientras que Susana Díaz abogaba por posponerlas hasta consolidar su base (). Esto muestra cómo las élites pueden usar la participación para reconfigurar el poder interno.
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- Presión de las bases y cuadros intermedios: Como mostró el Gráfico 1, la encuesta federal evidenció un amplio respaldo hacia los mecanismos de primarias.
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Desde la dirección del PSOE, las primarias abiertas fueron interpretadas como una herramienta para ampliar la base electoral, al tiempo que permitían redefinir el vínculo entre liderazgo y militancia. En la Conferencia Política de 2013, las presentó como una «profundización en la democracia interna» y una «ventana de oportunidad» para ampliar su base social (). Las primarias fueron presentadas como una forma de garantizar el derecho de los afiliados a participar en la elección de candidatos () y desplazaron el control de las ejecutivas, trasladando el poder a la militancia y reforzando la legitimidad democrática de los líderes.
La convergencia entre presión externa (crisis de representación, competencia de Podemos) e incentivos internos (tensiones faccionales y caída de afiliación) generó una ventana de oportunidad para que las primarias fuesen no solo viables, sino funcionales a los objetivos de renovación y control. La dirección del partido logró presentar esta reforma como respuesta a una demanda colectiva, pero también como instrumento para redefinir las dinámicas internas del poder. Este doble carácter confirma la interacción entre los factores estructurales y orgánicos en la génesis del cambio.
7.2. La elección directa del secretario general: institucionalización del principio “un militante, un voto”
Los cambios organizativos adoptados por el PSOE entre 2011 y 2014 no respondieron a un escenario de fortalecimiento electoral, sino que se implementaron en un contexto de retroceso continuado y creciente debilidad institucional. A esto se sumaba el temor a una nueva debacle en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015. En este contexto, los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 marcaron el fin de la etapa de Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario general, tras un profundo desgaste político (). Su dimisión precipitó la convocatoria de un Congreso Federal extraordinario, en el que se introdujo el sistema de elección directa del secretario general por parte de la militancia.
Antes de su renuncia, Rubalcaba había comprometido ante el Comité Federal en noviembre de 2013 la celebración de primarias abiertas para elegir al candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno. Sin embargo, su salida abrupta truncó esta hoja de ruta. Su equipo consideró adelantar la elección del candidato presidencial como una estrategia para mantener su liderazgo durante la transición, pero esta opción chocó con la postura del PSOE andaluz, liderado por Susana Díaz, quien abogaba por un congreso extraordinario. Díaz veía este mecanismo como una vía más controlable frente a unas primarias abiertas.
La dimisión de Rubalcaba y la convocatoria del congreso extraordinario marcaron un punto de inflexión en el PSOE, poniendo fin a su liderazgo e inaugurando una nueva etapa organizativa con la implementación de la elección directa del secretario general (). Esta reforma generó divisiones internas tanto por el procedimiento como por la falta de consenso sobre su sucesor. Entre los principales aspirantes destacó Eduardo Madina, diputado vasco con amplio reconocimiento en el partido (), cuya solicitud de primarias para elegir al secretario general fue clave en la evolución del proceso. Una petición que no era inocua. En ese momento, Díaz se perfilaba como la candidata con mayor proyección dentro del PSOE, contando con un apoyo significativo en las estructuras del partido, particularmente en Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana. Para contrarrestar un posible acuerdo interno que la favoreciera, Madina y sus aliados impulsaron las primarias como una estrategia para democratizar el proceso y redefinir los equilibrios de poder dentro del partido.
La adopción del sistema de primarias fue presentada como una medida orientada a ampliar la participación de la militancia y contrarrestar el peso de las élites territoriales en la toma de decisiones. Su iniciativa desencadenó una dinámica de adhesiones sucesivas por parte de dirigentes de distintos niveles organizativos del partido. Aunque Rubalcaba se oponía, terminó aceptándolas como solución para elegir al secretario general. Sin un debate profundo, la medida fue más una respuesta a la presión interna y externa que una decisión reflexionada, marcando un cambio abrupto en la dinámica del PSOE y consolidando su apuesta por la democratización.
7.3. Impactos organizativos y estratégicos de las primarias: liderazgo, legitimidad y riesgos
La convocatoria del Congreso Federal extraordinario del PSOE en 2014 trajo consigo tres importantes consecuencias orgánicas ():
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Acortamiento del liderazgo de Rubalcaba: Su mandato, iniciado tras el XXXVIII Congreso Federal en 2012, se redujo abruptamente a solo dos años, marcando un cierre prematuro de su gestión.
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Cambio en la competición interna: En lugar de centrarse en la selección de un candidato a la Presidencia del Gobierno, el foco se trasladó a la elección de un nuevo secretario general, encargado de reconducir al PSOE en un contexto de crisis.
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Introducción del voto directo en la elección del secretario general: Por primera vez, se estableció un sistema en el que toda la militancia del PSOE podía participar en la elección del secretario general, bajo el principio de «un militante, un voto».
La introducción del principio de «un militante, un voto» fortaleció el vínculo entre la dirección y la militancia, reemplazando el sistema anterior, donde los delegados del Congreso Federal tenían la decisión. Aunque este mecanismo no estaba formalmente previsto en los Estatutos del PSOE, fue promovido por sectores de la dirección como vía para reforzar la legitimidad del nuevo liderazgo ante una militancia fragmentada. La consulta a la militancia afectó la competencia interna: redujo las opciones de Chacón, condicionó la candidatura de Díaz a un respaldo mayoritario y favoreció la irrupción de Madina y Sánchez en la disputa por la Secretaría General (). Los cambios del Congreso Federal Extraordinario de 2014 evidenciaron cómo las estructuras del PSOE pueden limitar o redefinir estratégicamente el poder en tiempos de crisis. Según , modificar las normativas internas implica un cambio profundo en el equilibrio de fuerzas del partido. En este caso, la reforma en la elección del secretario general transformó la distribución del poder interno.
La adopción de este modelo de elección fue la respuesta del PSOE a una combinación de factores estructurales, competitivos y orgánicos que exigían una renovación de sus dinámicas internas y una mayor conexión con la ciudadanía. Estas reformas no solo buscaban fortalecer la participación democrática interna, sino también restaurar la legitimidad del partido en un entorno político y social en constante cambio A pesar de las dificultades y críticas iniciales, los cambios implementados representaron un esfuerzo significativo de modernización y adaptación. Estas reformas alteraron en parte los procedimientos de selección interna y, según diversos testimonios, contribuyeron a reconfigurar el equilibrio entre la militancia y las estructuras intermedias, favoreciendo un modelo de liderazgo más centralizado.
Esta reforma avanzó en la democratización del PSOE, pero conllevó dos riesgos:
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Personalización del liderazgo: La elección directa del secretario general desplazó el foco de las dinámicas colectivas hacia la figura del líder, debilitando las estructuras orgánicas tradicionales.
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Conflicto de legitimidades: Al otorgar la elección a la militancia, surgieron posibles tensiones con los órganos del partido, generando choques entre la legitimidad de las bases y la autoridad institucional.
En definitiva, el Congreso Extraordinario de 2014 fue un punto de inflexión. Las primarias y reformas no solo respondieron a presiones internas, sino que buscaban recuperar la conexión con la ciudadanía en plena erosión del vínculo partidario. Aunque concebidas en un contexto de crisis, las reformas implementadas generaron cambios duraderos en la lógica de liderazgo, las prácticas de selección interna y la relación con las bases. Su impacto fue clave en el XXXIX Congreso de 2017, cuando Pedro Sánchez recuperó la Secretaría General, consolidando un modelo de liderazgo basado en estas reformas.
Si bien la reforma ampliaba formalmente la participación, sus consecuencias inmediatas apuntan a un proceso de recentralización simbólica en torno al liderazgo. El desplazamiento del poder desde los delegados al conjunto de la militancia permitió neutralizar el control de las élites territoriales, pero también generó una estructura más dependiente de la figura del secretario general. Esto corrobora el carácter ambivalente de la reforma: democratizadora en su forma, recentralizadora en sus efectos.
8. Conclusiones
8.1. Principales hallazgos
Los datos muestran que el PSOE adoptó el modelo de primarias no por una sola causa, sino por la convergencia de múltiples presiones. La caída de la afiliación debilitó su base tradicional, mientras que las derrotas electorales y el surgimiento de competidores como Podemos lo forzaron a renovar su imagen. Internamente, las tensiones faccionales y las estrategias de liderazgo utilizaron la participación como herramienta de reequilibrio organizativo. Estos elementos confirman que las primarias respondieron tanto a una necesidad de legitimación (H1, H3) como a dinámicas de poder internas (H2, H4).
8.2. Democratización, poder y ambivalencia de las primarias
La implementación de las primarias en el PSOE se ha presentado públicamente como una innovación democratizadora. Sin embargo, su análisis revela una complejidad funcional que impide calificarlas exclusivamente como un avance hacia una mayor apertura. Esta tensión ya fue anticipada por , quienes describieron cómo los partidos modernos, en su evolución hacia estructuras cartelizadas, combinan discursos de participación con mecanismos que refuerzan el control centralizado. Desde esta perspectiva, las primarias no solo respondieron a una crisis de legitimidad, sino que funcionaron como un recurso de gestión del poder interno en momentos de fragmentación y debilitamiento organizativo.
El principio de «un militante, un voto», que se introdujo con la elección directa del secretario general, constituye un claro ejemplo de esta ambivalencia. Aunque permitió ampliar el universo de decisión más allá de los delegados y proyectar una imagen de democratización, al mismo tiempo trasladó el eje del poder desde las estructuras territoriales hacia la figura del líder. Esta dinámica, como señalan , puede legitimar simbólicamente el liderazgo sin modificar sustancialmente su capacidad de control, generando estructuras más verticales bajo un ropaje participativo.
En este sentido, los trabajos de son particularmente relevantes para el caso español. Su análisis demuestra cómo los mecanismos de selección abiertos coexisten con un diseño institucional que permite a las élites controlar aspectos cruciales del proceso —desde los avales hasta el calendario— limitando así la competencia real. En un tono similar, argumentan que estas reformas deben leerse como tácticas adaptativas en contextos de crisis, más que como manifestaciones estables de voluntad democratizadora.
Asimismo, el estudio de aporta una dimensión interpartidista que enriquece el análisis. Al interpretar la adopción de primarias como una estrategia de adaptación frente a la emergencia de actores más participativos —como Podemos—, sugiere que estas reformas también cumplen una función de modernización reactiva. Desde esta óptica, las primarias no sólo respondieron a presiones internas, sino también a un reposicionamiento competitivo en un entorno electoral cambiante.
En síntesis, la literatura especializada converge en caracterizar las primarias como un mecanismo ambivalente: democratizador en lo formal, pero instrumentalizable para recentralizar el poder. Este doble carácter explica su adopción en el PSOE como una solución funcional ante tensiones múltiples —desde la caída de la militancia hasta la necesidad de reposicionar al partido frente a nuevos competidores—. La paradoja reside en que, al tiempo que se amplía la participación, se erosionan los espacios intermedios de deliberación, consolidando un modelo más plebiscitario. Esta tensión entre legitimación participativa y control organizativo sigue siendo uno de los dilemas centrales en la evolución de los partidos socialdemócratas europeos.
8.3. Riesgos: personalización y conflicto de legitimidades
Entre los principales efectos no deseados de esta reforma destaca la personalización del liderazgo, que convirtió a la militancia en un electorado plebiscitario, reduciendo el papel de los órganos intermedios en la deliberación estratégica. Además, emergió un potencial conflicto de legitimidades entre el líder electo directamente por las bases y las direcciones territoriales o federales, generando tensiones en la gobernabilidad interna del partido.
8.4. Limitaciones del estudio y líneas de investigación futura
Este análisis se ha centrado en un solo caso y en un periodo temporal acotado. Aunque permite comprender con detalle el proceso de adopción de primarias en el PSOE, sus resultados no son generalizables sin reservas. Sería pertinente, en futuras investigaciones, comparar este proceso con el de otros partidos socialdemócratas europeos, como el PS francés o el PD italiano, que también adoptaron reformas similares en contextos de crisis.
8.5. Conclusión final
La experiencia del PSOE muestra que las reformas democratizadoras, como las primarias, pueden ser simultáneamente herramientas de participación y mecanismos de reconfiguración del poder. Su efectividad y consecuencias dependen en gran medida de cómo se articulan institucionalmente y del equilibrio entre apertura y control. En contextos de crisis partidista, las primarias pueden ofrecer soluciones inmediatas de legitimación, pero también introducir nuevas fuentes de tensión organizativa. El desafío reside en transformar estos mecanismos en instrumentos estables de participación y no solo en respuestas coyunturales a crisis de liderazgo.
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Notas
[1] Se entiende por primarias aquella «herramienta que permite a los afiliados y simpatizantes de los partidos intervenir en el nombramiento de los candidatos a cargos públicos representativos» ().
[2] Según datos oficiales del propio partido, el PSOE contaba con 236.572 afiliados en 2008, cifra que se redujo hasta los 187.949 militantes con derecho a voto en las primarias para la elección del secretario general de 2017.
[3] En las últimas décadas, los partidos políticos han sufrido transformaciones profundas, destacando el descenso sostenido en la afiliación, medido por el porcentaje de votantes que son miembros activos (). Esta reducción ha tenido fuertes implicaciones estratégicas y organizativas. Sin embargo, la financiación pública ha permitido un aumento de recursos humanos y financieros, compensando parcialmente el impacto del declive militante.
[4] Con el fin de proteger la identidad de las personas entrevistadas, se optó por mantener el anonimato en las citas y referencias a sus declaraciones. Cada entrevista ha sido codificada numéricamente ("Entrevista 01", "Entrevista 02", etc.), permitiendo así distinguir entre las diferentes fuentes sin comprometer la confidencialidad de los participantes.
[5] La pérdida de más de cuatro millones de votos en comparación con los comicios anteriores no solo confirmó las expectativas, sino que estableció un nuevo mínimo histórico para el partido desde las primeras elecciones democráticas de 1977.
[6] En abril de 2012, el PSOE registraba una intención directa de voto del 20,8%, pero seis meses después había caído más de tres puntos porcentuales. Esta tendencia descendente continuó durante la primera fase de la legislatura, reduciéndose al 13,7% en abril de 2013. Hasta las elecciones europeas de 2014, el PSOE osciló entre el 11% y el 13%, consolidando su pérdida de apoyos desde los comicios generales de 2011.
[8] Entrevista 07: «Siempre fue una figura y una persona con mucha experiencia, gran capacidad de negociación y visión de Estado, cuya gestión en todos los gobiernos, tanto con Felipe González como con José Luis Rodríguez Zapatero, fue intachable».
[10] Entrevista 12: «Desde nuestra perspectiva, Chacón era una líder de futuro, con proyección y con el potencial de llegar a ser la primera mujer presidenta».
[11] En la entonces nueva dirección se consideraba que Rubalcaba era quien «había sabido conectar con el sentimiento mayoritario de los delegados y los militantes del PSOE que pedían un cambio creíble, con contenido, y un rumbo nuevo y seguro» (). Sin embargo, esa misma experiencia que lo hacía idóneo lastraba, a su vez, cualquier posibilidad de desarrollar un liderazgo verdaderamente renovado en el seno del PSOE ().
[12] Entrevista 07: «El objetivo central de esta etapa era revitalizar el PSOE mediante un rearme ideológico, adaptando sus principios a los desafíos actuales sin perder su esencia histórica. Más que gestionar el presente, se buscaba sentar bases sólidas para el futuro».
[13] Entrevista 11: «Aunque su intención no era ser un líder provisional, su mandato terminó siéndolo. Rubalcaba se presentó con un proyecto y un modelo, pero su mandato no se desarrolló como se esperaba».
[14] Entrevista 10: «El descenso de la militancia del PSOE desde 2000 se debe a la domiciliación de cuotas, un cómputo más preciso y los ciclos políticos que afectan la adhesión partidaria».
[15] Entrevista 11: «La pérdida de simpatizantes redujo la renovación de militantes del 100% al 50%. Además, la militancia partidista es menos atractiva frente a otras formas de activismo, y la desafección política ha aumentado el rechazo a la afiliación».
[16] Entrevista 12: «Actualmente, todos los partidos enfrentan una caída en la militancia, especialmente entre los menores de 40 años, cuya relación con la política ha cambiado. Las generaciones de 18 a 40 años interactúan de forma distinta con los partidos y los movimientos sociales, como evidenció el 15M».
[17] Entrevista 05: «Los partidos surgieron para una sociedad más comprometida, pero su participación interna requiere tiempo y esfuerzo. Muchos votan y simpatizan con propuestas, pero prefieren delegar su implicación política».
[19] Entrevista 05: «Este tipo de cambios responden a diversas razones. Algunas de ellas son de orden externo, como el debilitamiento de los lazos entre los partidos, en particular el nuestro, y la ciudadanía, lo que generó una demanda de mayor cercanía. Internamente también hubo presiones para una mayor democratización».
[20] Entrevista 12: «En ese momento, existía una demanda de democratización de los partidos, de que estuvieran más conectados no solo con sus bases, sino también con la sociedad en general».
En la misma línea, Entrevista 08: «Considero que fue una respuesta directa a las movilizaciones externas, como las del movimiento 15M, y a la necesidad de que las bases del partido asumieran un rol más activo en la elección del liderazgo».
[21] Entrevista 07: «En la implantación de las primarias hubo un efecto contagio del clima político en España y de todas las apelaciones a la democracia directa. Fundamentalmente, era eso».
[22] Entrevista 04: «La fuerte crítica al bipartidismo exigía revitalizar los partidos, dominados por una dirigencia cerrada y sin debate con las bases. Las primarias surgieron como una solución para abrir el proceso y ampliar la participación». En el mismo sentido, Entrevistas 01 y 02.
[23] Entrevista 01: «Internamente, hubo un intento de ‘podemización’ del PSOE, valorando las primarias y las asambleas como un espejo en el que mirarse».
[24] Entrevista 02: «En otros países de Europa, como Francia e Italia, las primarias habían tenido un impacto tremendo, tanto en movilización como en resultados electorales. En el partido se interpretó que se podía aprovechar esta dinámica para revitalizarnos y conectar mejor con los votantes».
[25] Entrevista 12: «En aquel momento, había una demanda de reconectar los partidos con la sociedad. Se buscaba fortalecer esa conexión. Y había una experiencia que entonces se consideraba exitosa: la del Partido Socialista francés».
[26] Entrevista 03: «Lo que pesó en aquel momento fue la necesidad de un cambio de guion en los comportamientos internos del PSOE, proyectando una imagen de democratización interna para revitalizar la vida del partido. En ese contexto, se quiso provocar un revulsivo con unas primarias, que la militancia pudiera elegir».
[27] Entrevista 02. «La ansiedad por los resultados se convirtió en una erosión de la autoridad de la ejecutiva y de la imagen pública del PSOE, culminando en un punto crítico con las elecciones europeas de 2014 y la decisión de Rubalcaba de no continuar».
[28] Entrevista 11: «La presión electoral, los malos resultados y las amenazas desde izquierda y derecha, sumados a la inestabilidad interna del partido, nos llevaron a esa situación. Tras las elecciones europeas, gallegas y vascas, se convocó un nuevo congreso».
[29] Entrevista 07: «Rubalcaba llegó debilitado a esas elecciones, con una oposición interna que nunca aceptó su liderazgo tras el Congreso de Sevilla. Aunque su dimisión no era obligada, el desgaste acumulado y la presión de figuras como Tomás Gómez, Susana Díaz y Ximo Puig lo llevaron a dejar el cargo tras las europeas, interpretándose como un gran fracaso».
[30] Entrevista 08: «Díaz buscaba resolver la crisis del PSOE con un Congreso extraordinario, más fácil de controlar que una votación abierta. Madina, en cambio, vio un movimiento interno para bloquear su candidatura, liderado por Díaz y respaldado por los poderes territoriales, especialmente Andalucía y Valencia».
[31] Entrevista 07: «La solicitud de primarias para elegir al secretario general no respondió a una demanda generalizada de las bases, sino a la iniciativa de Madina. Probablemente, sin su petición, no se habrían convocado».
[32] Entrevista 07: «Madina impulsó las primarias para frenar un acuerdo a favor de Díaz, respaldada por Madrid, Andalucía y Valencia. Aunque Rubalcaba se resistió, la presión de los líderes territoriales, incluido el andaluz, lo obligó a aceptarlas».
[33] Entrevista 07: «Dentro del PSOE existían dudas sobre este mecanismo, ya que el partido tenía una tradición de democracia representativa, no de democracia directa. La decisión de adoptar primarias fue más una reacción al clima político del momento que el resultado de una reflexión interna sólida»
[34] Entrevista 11: «La candidatura presidencial ya estaba definida, y algunos buscaban un candidato sin un proceso orgánico. Rubalcaba optó por elegir primero al secretario general, lo que movilizó a militantes y forzó al partido a incluir primarias en el congreso».
[35] Entrevista 06: «En ese momento lo que se buscaba era fomentar la participación tanto de la ciudadanía como de la militancia, intentando equiparar a los militantes entre sí. Y, al final, lo que más iguala es el voto. Este cambio tiene mucho que ver con el efecto contagio del movimiento 15-M y de Podemos».
[36] Entrevista 09: «La suma de factores respondía, en primer lugar, a la necesidad de restablecer el contacto con la sociedad, pero también a un intento de democratizar más el partido internamente».
[37] Entrevista 10: «Se pretendía una adaptación a la sociedad, pero también era una manera de regenerar el partido, de renovarlo, de abrir el partido a la sociedad. Cuando tú estableces métodos de participación directa, de elección, eso lleva a más participación. Mayor identidad con el partido, mayor legitimación».


