1. INTRODUCCIÓN
El contexto social en el que se desarrolla la enseñanza requiere la implementación de proyectos que promuevan competencias en sostenibilidad () y conciencia ambiental (), con el objetivo de preparar a la sociedad para el reto que supone enfrentarse a la crisis ambiental que vive el planeta (). Esta está provocada por modelos de relación con la naturaleza basados en la satisfacción y el aprovechamiento inmediato por parte del ser humano de sus recursos (). Por tanto, las instituciones educativas deben promover, mediante un marco común, una educación basada en la sostenibilidad (). Para ello, es imprescindible implicar a la comunidad educativa en los problemas y necesidades que surgen del medio que les rodea. Por su parte, la escuela, como institución socioeducativa y elemento socializador e integrador de la sociedad (), debe generar espacios de pensamiento y acción que estén basados en la eco-sostenibilidad (), pero no solo eso, ya que este cambio debe realizarse también en sus instalaciones para generar impacto en todo el sistema escolar, desde el constructo social, hasta la infraestructura donde se realiza el aprendizaje, al aire libre, en contacto con la naturaleza, bajo el prisma compartido de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030.
Las metas que se pueden alcanzar a partir de la Agenda 2030 () en el ámbito escolar son, entre otras: el fin de la pobreza; hambre cero; salud y bienestar; educación de calidad; igualdad de género; agua limpia y saneamiento; energía asequible y no contaminante; trabajo decente y crecimiento económico; industria, innovación e infraestructura; reducción de las desigualdades; ciudades y comunidades sostenibles; producción y consumo responsable; acción por el clima; vida submarina; vida de ecosistemas terrestres; paz, justicia e instituciones sólidas y alianzas para lograr objetivos comunes ().
2. MARCO TEÓRICO
Este artículo tiene como objetivo dar a conocer uno de los programas de Aprendizaje-Servicio de la Universidad de Salamanca (USAL): el proyecto HecoUSAL, que tiene como objetivo dar difusión e impacto a la sostenibilidad entre la comunidad universitaria, a través del trabajo en los centros educativos y entidades sociales con los huertos escolares. Los modelos de Aprendizaje-Servicio, como el que se desarrolla en la USAL, se basan en la idea de que las competencias individuales de convivencia surgen de las relaciones que establecemos con nosotros mismos y con las personas de nuestro entorno. Así, se propone, mediante actividades formativas de cariz social, combinar el aprendizaje con la prestación de servicios comunitarios. De acuerdo con esta metodología, los participantes en estos proyectos, al llevarlos a cabo, construyen una idea de ciudadanía basada en el compromiso, en la que el foco del aprendizaje cae en la aplicación de lo aprendido, en los valores que se trabajan y en el descubrimiento por parte de los alumnos, tanto de las necesidades sociales, como de las posibilidades que ofrece el sistema educativo para generar un proceso transformador de la sociedad que las resuelva ().
El Proyecto HecoUSAL está basado en el establecimiento de huertos escolares comunitarios, que modifican la realidad del entorno escolar, no solo mediante su papel de recurso didáctico () y de aprendizaje, sino por su condición de espacios que fomentan contextos diversos de reflexión-acción y de relación entre el propio alumnado y entre el alumnado y el profesorado. Por lo tanto, se presenta este proyecto como un espacio que tiene relevancia para los diferentes procesos educativos y de relación académica y social que tienen lugar en el contexto escolar.
La formación del profesorado es clave para desarrollar efectivamente esta metodología y aportar calidad al sistema de enseñanza, promoviendo la educación medioambiental en los colegios e institutos. Esta formación debe enfocarse desde dos perspectivas diferentes: por una parte, tenemos la formación en competencias docentes () y, por otra, la formación en estrategias y herramientas para trabajar con los alumnos (). Además, es necesario tener en cuenta que la calidad del sistema depende, tanto de la preparación docente, como de la capacidad del sistema educativo para generar redes sociales que involucren a la comunidad, familias, entidades sociales, universidades, expertos en agricultura, comercios de proximidad, etc., con el fin de generar un movimiento sostenible en todos los sectores de la sociedad. Por tanto, desde la pedagogía ambiental, se intenta poner el foco en acciones concretas y locales que procedan de un pensamiento global (). A partir de estas propuestas específicas, comienzan a tejerse espacios de trabajo y de encuentro que fomentan actividades y tareas relacionadas con el desarrollo sostenible comunitario basado en los nuevos modelos de enseñanza-aprendizaje ().
Como hemos visto, si queremos mejorar la calidad de la enseñanza e impulsar la educación socioambiental en los centros educativos () debemos orientar nuestros esfuerzos a la formación de los docentes (). Así, la formación, tanto inicial como continua, amplía su rango de acción para abarcar el desarrollo de las competencias de los propios docentes, que complementarán aquellos conocimientos, herramientas y estrategias que van a ir adquiriendo, tanto durante su paso por las escuelas de magisterio y las facultades de educación, como en el ejercicio de su labor educativa ().
Por otro lado, para que este tipo de iniciativas socioambientales tengan éxito, es imprescindible involucrar a la comunidad () y generar redes de actuación y conocimiento a todos los niveles, desde el medio más inmediato de los huertos escolares, hasta barrios, familias y profesorado () o, incluso, universidades, entidades sociales, expertos en agricultura ecológica e investigadores de la materia, entre otros, con el fin de generar un movimiento sostenible en todos los sectores de la sociedad.
El ámbito socioambiental se centra, entre otros aspectos, en diferentes propuestas que se llevan a cabo en el día a día de los centros escolares. A partir de estas propuestas específicas, comienzan a formarse espacios de trabajo y encuentro que fomentan actividades y tareas relacionadas con el desarrollo sostenible comunitario (), que pasa a basarse en nuevos modelos de enseñanza-aprendizaje, como el programa ApS HecoUSAL, donde se desarrolla una propuesta de trabajo colaborativo en el entorno comunitario (entidades sociales) y escolar (centro educativo) junto a la comunidad universitaria.
El programa ApS HecoUSAL es una experiencia que se enmarca en la Agenda 2030 () y en la Educación Ambiental para el Desarrollo Sostenible (). Esta disciplina comienza a desarrollarse en los años 70, a partir de la toma de conciencia de la humanidad de la sobreexplotación que está sufriendo el planeta desde la Revolución Industrial ().
El desarrollo de este ámbito de conocimiento está marcado por la relación existente entre el campo educativo y el ambiental, así como entre sus respectivas políticas (). El punto de partida en cuanto a acuerdos en esta materia lo encontramos en 1972, con la Conferencia de Estocolmo, en la que se planteó la necesidad de generar una respuesta educativa que permitiera socializar siguiendo patrones culturales respetuosos con el medio, además de crear conciencia sobre los límites y consecuencias de las actuaciones humanas (). De este modo, “la educación ambiental debería servir como un catalizador o un común denominador en la renovación de la educación contemporánea” (, citado en ).
En lo referente a las competencias, se pretende fomentar la adquisición de aptitudes en sostenibilidad para que el alumnado universitario obtenga destrezas, habilidades y actitudes que les faculten para desarrollar un pensamiento crítico y una actuación a favor del bienestar de la humanidad y de la sostenibilidad del planeta en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos en la Agenda 2030 ().
Estas competencias en sostenibilidad hacen referencia al documento aprobado en 2005, y actualizado en el año 2012, por la Comisión de . Este instrumento lleva por nombre “Directrices para la introducción de la Sostenibilidad en el curriculum”, y es producto del consenso al que se llegó en la redacción del Marco Europeo de Competencias sobre Sostenibilidad de la , entendiendo que estas competencias deben empoderar al alumnado para reunir valores de sostenibilidad, con el objetivo de ejecutar acciones que mejoren la justicia social a través del mantenimiento de los ecosistemas. Las competencias concretas que se quieren promover entre el estudiantado universitario son las siguientes:
-
Fomentar valores de sostenibilidad, reforzando valores como la ética de la sostenibilidad.
-
Reforzar la comprensión de la problemática socioambiental, así como de sus posibles soluciones, a partir de un pensamiento crítico y desde la creatividad del pensamiento compartido para prevenir y anticipar problemas socio y medio ambientales.
-
Prever posibles escenarios medioambientales desde un enfoque multidisciplinar.
-
Trabajar en pro de la sostenibilidad, desde el sentimiento y comportamiento individual, personal y profesional y desde la participación comunitaria.
A través de estas competencias y redirigiéndolas a la metodología ApS (), se pretende que los estudiantes que participan en el programa HecoUSAL contribuyan a difundir la cultura de la sostenibilidad entre la comunidad educativa, promoviendo un nuevo modelo de enseñanza-aprendizaje () relacionado con los contenidos de los ODS que forman la Agenda 2030, ya que desarrollan contenidos sobre pobreza, hambre, salud, uso responsable del agua, de la energía, de los recursos, producción agroecológica frente a la industrial, consumo y economía sostenibles, etc.
Por lo tanto, se plantea como ámbito de acción educativa la sostenibilización curricular (), una disciplina que va más allá de los contenidos ambientales en las diferentes materias que componen el curriculum ya que conlleva una serie de cambios globales en la idea del proceso educativo (ver tabla 1).
Nota: Elaborada a partir de
Por lo tanto, el sistema educativo debe acoger una epistemología constructivista () y una concepción integral de la educación (), que se lleve a cabo a partir de la diversidad del sistema (contexto social, contexto académico y diversidad cultural) y suscitando, una formación integral de los alumnos en sus dimensiones afectivas, sociales e intelectuales.
3. MÉTODO
3.1. Diseño del programa HecoUSAL
El programa HecoUSAL comenzó en el año 2013, en colaboración con la Oficina Verde de la Universidad de Salamanca. A lo largo de este tiempo, y ya desde un primer momento, han colaborado dos entidades sociales: la Fundación Tormes-EB, centro de referencia en desarrollo sostenible y agricultura ecológica, y la Fundación ASPRODES, que trabaja con personas con diversidad funcional. El objetivo principal del programa es impulsar la cultura de la sostenibilidad en las diferentes comunidades educativas (universidad, IES, CEIP) y entre sus miembros ().
En el programa participa una red de 23 centros escolares de la ciudad y provincia de Salamanca. Su finalidad es la de crear espacios socioeducativos transversales, que favorezcan una cultura de la sostenibilidad. El espacio en las aulas y los centros educativos es el tercer maestro (). Los proyectos y programas que pueden desarrollarse más allá del espacio aula ofrecen la oportunidad de trabajar de manera colaborativa y transversal sobre un tema a todas las disciplinas del centro y a toda la comunidad educativa y socioeducativa. En la escuela actual hay un movimiento cuyo objetivo es considerar el espacio como un elemento más del proceso educativo, abriendo la perspectiva tradicional respecto al uso que se le da a los patios escolares, es decir, pasar a considerar el patio como recurso educativo ().

Nota: Imagen obtenida del blog El huerto de Blas.
La relación que surge en la niñez con la naturaleza es fundamental para desarrollar comportamientos responsables y afectivos con el medio ambiente. Un estudio que avala esta idea es el de Pensilvania () donde se estudian las mejoras de las conductas de los niños con el medio ambiente basadas en el contacto de los menores con la naturaleza. Es importante contemplar la infancia como el punto de partida para trabajar la conciencia ambiental, aunque es necesario mantener iniciativas y actividades a lo largo de la adolescencia y juventud para concienciar a la población. Para implementar este procedimiento es necesario aumentar la cultura ecológica y en sostenibilidad en la educación ().
3.2. Objetivos de la experiencia
HecoUSAL es una herramienta que sirve a los alumnos universitarios para formarse en un desarrollo humano sostenible bajo los criterios de la Agenda 2030, así como para capacitar a los alumnos a estudiar e investigar bajo criterios de sostenibilidad.
Los objetivos principales del programa son los siguientes ():
-
Formar profesionales comprometidos con la mejora social y con competencias en sostenibilidad.
-
Mejorar su formación a través de la integración de nuevos métodos educativos basados en el aprendizaje-servicio, estableciendo alianzas con entidades sociales para prestar un servicio social a los centros escolares.
-
Contribuir a mejorar la educación ambiental y la cultura de la sostenibilidad en los centros escolares, así como la formación del profesorado.
Los objetivos planteados en el programa buscan promover la sostenibilidad en la comunidad educativa (profesorado, personal de administración y servicios, alumnado y familias). Este programa pone en práctica las órdenes establecidas para el impulso de la sostenibilidad en los diferentes niveles del curriculum dentro del marco común europeo.
3.3. Participantes
El programa HecoUSAL se basa en la participación de diferentes agentes de la comunidad educativa (ver figura 1):
-
Comunidad universitaria: profesores, alumnos y la Oficina Verde.
-
Comunidad educativa de los centros escolares: profesores, PAS, alumnos y familias.
-
Fundaciones sociales: Fundación Tormes-EB y Fundación ASPRODES.
Las diferentes comunidades que participan en el proyecto son las siguientes:
-
Comunidad universitaria: funda y desarrolla el programa ApS HecoUSAL. Está formada por un grupo de profesores pertenecientes a la Facultad de Educación de la Universidad de Salamanca que han integrado en el desarrollo de sus cases este programa. Forman parte de este los Grados de Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Social y Pedagogía en la Facultad de Educación y el Grado en Ciencias Ambientales en la Facultad de Ciencias Ambientales.
-
Entidades sociales: colaboran desde el inicio del programa la Fundación Tormes-EB y ASPRODES, con las que la universidad estableció un compromiso de trabajo. Se pretende que el proyecto esté vinculado a la integración de la comunidad socioeducativa y sea un proyecto de colaboración comunitaria.
-
Comunidad educativa: Formada por el equipo directivo, profesores, familias a través de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos y personal de servicios.
3.4. Estructura
Para llevar a cabo el programa se crean diferentes estructuras y equipos de gestión y organización de trabajo, conformados según se recoge en la tabla 2.
Nota: Elaborada a partir de
3.5. Metodología
El programa HecoUSAL lleva a cabo una metodología de Investigación Acción Participación (IAP). Esta metodología se basa en un modelo cualitativo desde el que se plantean el análisis de necesidades, recursos y los resultados de implementar el huerto en el entorno educativo. Esta acción está enfocada a favor de la sostenibilidad y para promover la participación, la implicación y el compromiso de la comunidad.
La investigación-acción () se diferencia de otro tipo de investigaciones en que el foco reside en los valores del profesional, en lugar de en consideraciones metodológicas, y requiere una acción como parte del propio proceso de investigación. Basada en el diálogo y la participación de las personas involucradas en el programa. Esta metodología se basa en un enfoque comunitario (), en el que se implica a la comunidad fomentando su compromiso, en un enfoque sistémico que promueva procesos de colaboración entre todos los elementos activos y en un enfoque colaborativo basado en proyectos de aprendizaje-servicio donde se desarrollen metodologías cooperativas y participativas fomentando el pensamiento crítico-constructivista.
Para que esta metodología se lleve a cabo es necesario implementar las líneas de trabajo recogidas en la tabla 3.
Nota: Elaborada a partir de
3.6. Formación
Como parte del programa, desde el curso 2017-18 hasta la actualidad, se ha dado formación a las personas implicadas en el programa. Esta formación se ha basado en la labor agrícola y en fomentar la colaboración entre entidades, a través de herramientas virtuales colaborativas. Las competencias de esta formación se basan en competencia didáctica () y atención a la diversidad, competencia de trabajo colaborativo y competencia de innovación y mejora.
Los huertos escolares constituyen laboratorios vivos () donde dar sentido al aprendizaje, se realiza desde las aulas y por lo tanto desde el curriculum académico. El trabajo en el huerto escolar favorece el trabajo colaborativo (), la actividad física y la alimentación saludable, además del aporte curricular de cada asignatura con la que se trabaje. Por lo tanto, el huerto escolar constituye un elemento de integración plena y sistémica () en el centro escolar y en su funcionamiento diario entre familias, profesores y estudiantes.
Como se apunta al principio del texto, este programa se basa en las competencias y directrices marco de la Unión Europea para la sostenibilidad, en esta línea de trabajo, la Junta de Castilla y León ha perfilado y desarrollado el sello ambiental “Centro Educativo Sostenible”, a partir del curso 2019-2020. Algunos de los requisitos para su obtención se recogen en la tabla 4.
Nota: .
La Junta de Castilla y León, mediante este sello ambiental “Centro Educativo Sostenible”, busca, en sus propias palabras (Orden EYH/1101/2018) “reconocer a los centros educativos que impulsan el desarrollo sostenible en la comunidad educativa castellana y leonesa mediante esas iniciativas de ambientalización integral”. Así, desde el gobierno se ofrece a los centros educativos la posibilidad de desarrollar programas de mejora ambiental que, además, abrirán nuevas vías de colaboración con toda la comunidad educativa y permitirán a los maestros integrar conocimiento y praxis.
3. CONCLUSIONES
Como hemos visto, el programa ApS HecoUSAL sigue los principios marcados por la Agenda 2030, cuyo objetivo es la consolidación de un modelo de ciudad sostenible, basado, tanto en la participación comunitaria, como en un sistema educativo centrado en la sostenibilidad que se valga para ello de los diferentes espacios que constituyen el centro escolar (). A este respecto, el programa ha permitido establecer una red de centros que cumple los criterios marcados por CRUE-Sostenibilidad y la Unión Europa. Así, este programa ha demostrado su capacidad, tanto para transmitir y fortalecer competencias en sostenibilidad, como su importancia en la creación de conciencia ambiental en sus participantes.
Del mismo modo, HecoUSAL favorece la coordinación de personas e instituciones del contexto social, comunitario, local y académico. A partir de los resultados obtenidos en esta experiencia –además de en otras similares, desarrolladas, por ejemplo, en Kvarter-løft (Dinamarca) o en Harlem Children’s Zone (EE. UU.)– queda patente la necesidad de que la educación se enfoque a la construcción de una sociedad comunitaria basada en la sostenibilidad (), poniendo de relieve la importancia y los beneficios de la participación de la comunidad en los proyectos de desarrollo comunitario sostenible y en los diferentes procesos socioeducativos que se lleven a cabo. Asimismo, el desarrollo de las competencias individuales de convivencia se refuerza, ampliando su sentido, mediante las relaciones que se establecen durante la realización de los proyectos de servicio comunitario que se dan en un entorno educativo y social.
La participación de la comunidad en estas iniciativas es uno de los factores más importantes en el grado de éxito del programa, así como en el impacto que este causa en el entorno social. Por tanto, es necesario dar difusión a los diferentes proyectos de educación socioambiental que se llevan a cabo en nuestra comunidad, a través de la divulgación científica, de trabajos académicos o de las redes sociales, con el objetivo de ampliar su ámbito de actuación, de involucrar a los diferentes actores del proceso de enseñanza-aprendizaje y de favorecer la colaboración comunitaria en nuestro esfuerzo por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
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