La situación de emergencia ecosocial que enfrentamos requiere replantear todos los niveles del sistema educativo. En esta línea, organismos internacionales han desarrollado diferentes marcos de referencia en favor de las competencias para la sostenibilidad en la educación (UNESCO, 2017; OCDE, 2018; UE, 2022). Legislación reciente, interpela directamente a las universidades para activar procesos educativos que contribuyan a sensibilizar y a formar una ciudadanía crítica y conocedora de las causas y efectos de la situación actual y favorecer la inserción de las implicaciones de la sostenibilidad en los perfiles profesionales.
En España el momento es especialmente relevante tras la aprobación del Real Decreto 822/2021, por el que se establece la organización de las enseñanzas universitarias y del procedimiento de aseguramiento de su calidad que incluye la obligatoriedad de que todas las titulaciones tengan como referente los principios y valores democráticos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (art. 4). Ya en su momento la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE, 2012) apostó por la inserción de las competencias en sostenibilidad en las titulaciones.
Por todo ello en este número la Revista Internacional de Comunicación y Desarrollo (RICD) se interroga sobre la capacidad de las universidades para generar las oportunidades y transformaciones necesarias para construir un mundo más sostenible, más justo y esperanzador.
Las universidades son actores estratégicos para aportar soluciones a los grandes retos globales. Su contribución está relacionada con las diferentes funciones que sostienen el quehacer diario de estas instituciones: la formación, la investigación, el compromiso social y la gestión de su propio ecosistema interno. En el marco de la formación, sus principales contribuciones se vinculan a la inclusión de las competencias para la sostenibilidad en los planes de estudios de las titulaciones que imparten, así como la oferta de formación permanente en las diferentes áreas de conocimiento. En este territorio, el objetivo fundamental vinculado a la sostenibilidad es formar profesionales con capacidad para tener en cuenta la sostenibilidad en la toma de decisiones profesionales. Sin lugar a dudas, esta formación también tendrá repercusión en la construcción de ciudadanas y ciudadanos comprometidas/os con lo ambiental y la justicia social.
Respecto a la generación de conocimiento, las tareas relacionadas con la investigación y la innovación convierten a las universidades en referentes para aportar soluciones a los grandes retos globales y nuevas aplicaciones a desarrollos consolidados. Las aportaciones en este ámbito no sólo generan soluciones tecnológicas, sociales y políticas para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sino que influyen en las políticas públicas y en la sociedad civil a través de la tansferencia, la divulgación y la comunicación de los resultados de investigación.
El compromiso social, la tercera misión o extensión universitaria está siendo uno de los principales motores del desarrollo de la Agenda 2030 en las universidades, a partir de la colaboración con el tejido social y el Tercer Sector. Es una vertiente que tiene implicación endógena, en las propias estructuras de la universidad y empuja una mayor oferta formativa y nuevas colaboraciones en las materias y las aulas, además de trabajar de la mano en la toma de decisiones en la gestión institucional. En su dimensión exógena, cuenta con una proyección social en y con la comunidad o las comunidades del entorno en el que habitan las universidades, así como otras comunidades con las que se coopera y colabora.
Respecto al marco de gobernanza, las universidades son grandes instituciones con ecosistemas difíciles de gestionar. A pesar de contar habitualmente con un alto grado de autonomía, suelen funcionar con metabolismos lentos en su gestión. Cada universidad es una pequeña ciudad (o varias, según su distribución por campus) insertas en ciudades más o menos extensas en las que generan un impacto diario. El marco de sostenibilidad en esta faceta implica cuestiones tan variadas como el ahorro energético, la gestión del agua y la movilidad, el sostenimiento de zonas verdes y de la biodiversidad, la compra pública ética, la formación del personal en sostenibilidad, las políticas de diversidad, la igualdad de oportunidades y la igualdad de género, entre otras.
Además, las universidades son agentes fundamentales en la generación de redes y alianzas a muy diversos niveles. Pueden convertirse en laboratorios de innovación social y científica, por ejemplo, desarrollando sus campus como territorios de pruebas y resultados. Se trata de actores tractores y neurálgicos tanto en las colaboraciones con otras universidades como con otros agentes, además de potentes altavoces respecto a las necesidades, las expectativas y las soluciones viables.
En este número se incluyen 6 artículos y un proyecto elaborados por dieciocho autores/as (7 mujeres y 11 hombres) de 10 universidades diferentes (5 españolas, 2 mexicanas, 2 chilenas y 1 ecuatoriana) y una red de Chile.
En el primero de los artículos, la Dra. Gómez Torres expone una práctica de gran interés, originada desde el marco institucional y de gobernanza, que se centra en la experiencia de la Universitat Politécnica de València (UPV) para la integración de la Agenda 2030 en la formación, a investigación y la gobernanza institucional a través de distintos programas promovidos por el Centro de Cooperación al Desarrollo (CCD).
En el artículo de los profesores Mercado, Urquiza y Morales se analiza el avance hacia los ODS de las instituciones de educación superior chilenas a través de los resultados de la herramienta Reporte y Evaluación de la Sustentabilidad en Instituciones de Educación Superior (RESIES), desarrollada por la Red Campus Sustentable de Chile. Se trata de un ejemplo de normalización, evaluación y seguimiento que puede considerarse una buena práctica al aglutinar a un importante número de universidades del país y fomentar la sistematización de prácticas.
En el tercer artículo los profesores Fontalvo-Buelvas, de la Cruz-Elizondo, Escalona-Aguilar y la profesora Eugenio-Gozalbo aproximan la comunicación a través de las redes sociales y la Educación para el Desarrollo Sostenible, a partir del análisis del impacto en Facebook de la experiencia del Huerto Agroecológico de la Facultad de Biología de la Universidad Veracruzana (México). Se trata de una práctica relevante que hace partícipe a una amplia comunidad de seguidores a través de un entorno virtual que hace hincapié en la importancia de la comunicación y la divulgación en la generación de conocimiento sobre sostenibilidad en las universidades.
En el cuarto trabajo, las profesoras Juaneda-Ayensa y Rodríguez y el profesor Moreira-Arboleda presentan una investigación que analiza las competencias de sostenibilidad en estudiantes universitarios de dos contextos diferentes, Ecuador y España, centrándose en las actitudes hacia la sostenibilidad a partir de los contextos culturales de cada territorio. A partir de la aplicación de un cuestionario, el estudio analiza diferencias culturales en las actitudes hacia la sostenibilidad entre estudiantes de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) y la Universidad de La Rioja (UR), así como posibles perfiles respecto a la sostenibilidad. Es un documento que arroja valiosos resultados para comprender mejor la manera de integrar la sostenibilidad por parte del estudiantado universitario.
En el quinto documento los profesores Caballero y Parra y la profesora Martín presentan el proyecto de la Red de Huertos Escolares Comunitarios (HecoUSAL), un programa de Aprendizaje-Servicio (ApS) de la Universidad de Salamanca (USAL), que implica a estudiantes universitarios y a centros educativos. Los huertos construyen espacios multisensoriales para favorecer el desarrollo integral del alumando. El artículo nos acerca a una experiencia de gran interés por su alcance y resultados, que implica al sistema educativo.
El artículo seis describe una experiencia de innovación docente en una asignatura del Grado en Economía de la Universidade de Santiago de Compostela. La profesora Sánchez-Carreira y los profesores Blanco-Varela y Vecino presentan un proyecto de ApS centrado en conocer la situación de los ODS en la ciudad de Santiago de Compostela en el contexto de elaboración de su Agenda Urbana 2030. Se trata de una iniciativa que incluye la sostenibilidad en el currículo de forma completa, contemplando las competencias, los contenidos, la metodología y la evaluación, en coherencia con el enfoque integral de la Educación para el Desarrollo Sostenible.
El último texto se centra en el proyecto InMedia, una alianza de diversas entidades europeas, financiada en el marco de la convocatoria Erasmus+, que trabajan en favor de un audiovisual más participativo e inclusivo.
Sentimos el retraso en la publicación de este número y agradecemos las innumerables expresiones de apoyo para que RICD siga viva. Gracias a los autores y las autoras por su trabajo. ¡RICD está de vuelta!
Notes
[1] UNESCO (2017). Educación para los Objetivos de Desarrollo Sostenible: objetivos de aprendizaje. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000252423.
[2] OCDE (2018). Marco de Competencia Global. Estudio PISA. Preparar a nuestros jóvenes para un mundo inclusivo y sostenible. PISA 2018. https://sede.educacion.gob.es/publiventa/d/22445/19/01.
[3] UE (2022). GreenComp. El marco europeo de competencias sobre sostenibilidad. https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/bc83061d-74ec-11ec-9136-01aa75ed71a1/language-es.
[4] Real Decreto 822/2021, de 28 de septiembre, por el que se establece la organización de las enseñanzas universitarias y del procedimiento de aseguramiento de su calidad. BOE Núm. 233 de 29 de septiembre de 2021. https://www.boe.es/boe/dias/2021/09/29/pdfs/BOE-A-2021-15781.pdf.
[5] Crue (2012). Directrices para la introducción de la Sostenibilidad en el Curriculum. https://www.crue.org/wp-content/uploads/2020/02/Directrices_Sosteniblidad_Crue2012.pdf


