Resumen

Desde finales del siglo XVII hasta los años setenta del XX, periodo en el que se centra esta investigación, han sido numerosos los viajeros que han destacado la obra de Murillo en sus libros de viajes. Entre ellos ha existido una constante forma de entender su pintura, más allá de las críticas y de los cambios de gusto. Así, han sido esencialmente tres las ideas admiradas: la dulzura, ternura y bondad de algunos de sus cuadros, junto al realismo de otros, permitiendo así la evocación del pasado, y la leyenda. Y ello sin olvidar su ciudad natal, ubicación de numerosas obras suyas, así como referencia de una serie de ideas intangibles que se englobaban dentro de este conjunto de la imagen murillesca.