Resumen

Este artículo tiene como objetivo poner de relieve una disciplina que a día de hoy sufre cierta desatención desde el punto de vida académico: el diseño de producción. Akelarre (Pablo Agüero, 2020), Goya a la Dirección Artística, sirve como estudio de caso para proponer un diseño metodológico y poner en valor el proceso creativo que se materializa en pantalla. Para ello, se propone un diseño metodológico basado en cinco pasos: conceptualizar, sistematizar, clasificar los espacios y analizar sus funciones. La dirección artística repercute en la forma en la que se construyen y se perciben los espacios, que funcionan como bloques narrativos. Las texturas y la subjetividad ayudan a enfatizar y sentir una materialidad rugosa en los espacios interiores (espacios semicreados), concretamente la celda y la sala de juicio, que están impregnados de madera, yeso o piedra, que contrastan con las cabañas de madera (sets creados), más permeables y dúctiles. El mundo oscurantista de la Inquisición se distingue de los elementos primarios (tierra, fuego, agua, aire) que emergen en el acantilado y en el bosque, que actúan como espacios simbólicos, complementarios y progresivos.