Resumen

En el último verso de su poema “Sea Grapes” (1976), el poeta caribeño Derek Walcott resume en pocas y medidas palabras ―con su profética voz― cómo la tensión antigua de la tradición clásica no ofrece al individuo de su tiempo el suficiente consuelo que le permita liberarse de su pasado: “The classics can console. But not enough”. Entendemos, así, la idea de consuelo no como una nostálgica y estática recuperación de la memoria y del mito, sino como una estrategia capaz de reivindicar la construcción de un presente en el que el pasado clásico pueda abanderar en el ámbito contemporáneo una relación emancipadora con el género, la sexualidad y la colonialidad. Proponemos, de esta manera, interpretar cómo el consuelo ―y su contraparte, el desconsuelo― han sido conceptos vertebradores de las dinámicas museográficas que han reflexionado sobre la presencia de la estatuaria griega y romana en estos espacios expositivos: la distancia histórico-arqueológica de esos cuerpos ―marmóreos, blancos, puros― respecto a nuestros cuerpos ―líquidos, polícromos, impuros― ha sido salvada paulatinamente gracias a ciertas “tecnologías de encantamiento”, que han penetrado en los museos para que los visitantes puedan relacionarse de otra manera con esos cuerpos y con todo su capital cultural heredado.