1. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS
La presente investigación pretende llevar a cabo un estudio de la enseñanza de lenguas y sus métodos desde una perspectiva historiográfica que aborde la evolución de las ideas lingüísticas en torno al aprendizaje de una segunda lengua, en la línea de trabajos que se han encargado de ello (Corvo Sánchez 2012, Sánchez Pérez 1992).
La naturaleza comercial de estos métodos hace que sea necesario completar la información que podemos obtener de sus manuales con la que se encuentra en fuentes como la prensa, que es un canal de difusión de sus características, especialmente a partir del siglo xix, cuando se convierte en el medio de comunicación más relevante.
Por ello, seguimos la línea de trabajos que abordan el estudio de las disciplinas lingüísticas en la prensa (Garrido Vílchez & García Folgado 2022, 2023, Gaviño Rodríguez 2021, 2022, Puche Lorenzo 2019) y, en concreto, la de aquellos que se han centrado en el estudio de métodos de enseñanza de lenguas, el Ollendorff, el Ahn y el Berlitz respectivamente (García Aranda 2023, Lombardero Caparrós 2017, De la Rosa 2024).
Es amplia la nómina de métodos de enseñanza de idiomas que surgen a partir del siglo xix y se referencian en la prensa española. De todos ellos, el método Alge es uno de los que más alcance tiene en los primeros años del siglo xx, postulándose como alternativa de métodos más conocidos pero que ya habían sufrido algunas críticas, como el método Berlitz.
El objetivo de este trabajo, por tanto, es el de recopilar y analizar la presencia y recepción del método Alge en la prensa española a través de una clasificación y posterior comentario de sus menciones que nos permita enmarcarlas en su contexto y dar cuenta del impacto que supone en la sociedad en la que se inscribe. Con todo ello, pretendemos realizar una contribución al estudio de la enseñanza de idiomas desde el punto de vista historiográfico a partir de una fuente como la prensa.
2. LA PRENSA COMO FUENTE HISTORIOGRÁFICA
La Historiografía de la Lingüística ha buscado en los últimos años abordar su objeto de estudio, el de recoger y analizar la gestación y difusión de las ideas lingüísticas, desde nuevas perspectivas y nuevos materiales que profundicen en el tratamiento de otros medios de reflexión lingüística, cuyos contenidos y soportes dialogan entre sí y con los factores internos y externos que los condicionan (Gómez Asencio, Montoro del Arco & Swiggers 2014: 269).
Este tipo de fuentes, como es el caso de la prensa, han sido tratadas como fuentes epihistoriográficas, auxiliares a otras que tienen un fin únicamente lingüístico, como es el caso de gramáticas, manuales de enseñanza o diccionarios.
Sin embargo, se han dado ya sobradas muestras del papel protagonista que puede tener la prensa en el acceso a la reflexión lingüística, especialmente en el siglo xix, donde su contenido es mucho más diverso que el de otras fuentes.
Estamos ante un periodo crucial para la reflexión lingüística y la prensa es muestra de todo ello: acompañando a las tradicionales noticias y reseñas de obras lingüísticas, que nos permiten conocer más sobre la difusión de los tratados (así como el alcance o grado de aceptación que estos pudieron tener, tanto entre profesionales como en la propia sociedad), en la prensa surgen nuevos géneros discursivos en forma de artículos de opinión sobre asuntos de ortografía, gramática, léxico, etc., que ocupan un lugar central en muchas de las publicaciones especializadas del momento. (Gaviño Rodríguez 2021: 14).
Como en Gaviño Rodríguez (2021), en otros trabajos se manifiesta el papel difusor de la prensa especialmente desde los primeros años del siglo xix, cuando esta comienza a estar al alcance de toda la población y aumentan considerablemente el número de cabeceras disponibles, tanto especializadas en alguna materia como de corte generalista. La vía mediática (Garrido Vílchez & García Folgado 2022), por tanto, adquiere a partir del siglo xix un papel protagonista en el debate científico, también en el caso de la lingüística. Por ello, son muchos los trabajos que ponen el foco en la necesidad de realizar un estudio sistemático de esta vía, no solo atendiendo a su diálogo con la vía manualística, esto es, las ideas difundidas en libros (García Folgado & Garrido Vílchez 2023: 5), sino también como fuente única de acceso a la reflexión en el caso de algunas disciplinas.
Estas características la hacen especialmente relevante para disciplinas con una gran dimensión comercial como la enseñanza de lenguas extranjeras, que en esos años centra toda su atención en el público que consume sus productos. Por ello, se ha comenzado a abordar su estudio desde los testimonios recogidos en prensa. Como adelantamos en la introducción, ya hay trabajos que se han dedicado a profundizar en la recepción de los métodos más conocidos: el método Ahn, el método Ollendorff y el método Berlitz (García Aranda 2023, Lombardero Caparrós 2017, De la Rosa 2024). En ellos, se destacan precisamente los contenidos que no han sido tratados en los acercamientos manualísticos a estos métodos como es el caso de la distribución editorial de sus obras, su éxito o la naturaleza de sus críticas. Sin embargo, es tanto el contenido relativo a los métodos de enseñanza que recoge la prensa histórica que aún queda un gran número de aspectos, métodos y contenidos en los que poner el foco.
En el caso del método Alge, ante las muy pocas referencias que se dan de él en la bibliografía dedicada al estudio de la historiografía de la enseñanza de lenguas extranjeras, la prensa y sus menciones se convierten en la fuente principal para esbozar sus características teóricas así como su dimensión e impacto en la sociedad española del momento. El estudio de la vía mediática en este caso, por lo tanto, resulta imprescindible para entender el desarrollo del método, las reflexiones que suscita y su recepción en España.
3. LA ENSEÑANZA DE IDIOMAS EN EL SIGLO XIX Y LOS PRIMEROS AÑOS DEL XX
Tal y como afirma Aquilino Sánchez (1997: 22), conceptos como el de método resultan fundamentales para entender la evolución de la disciplina y las distintas propuestas de renovación que se inscriben en ella. Su definición, en consecuencia, ha sido una de las principales preocupaciones de los investigadores.
Sánchez Pérez (1997) entiende el método de manera poco restrictiva definiéndolo como la «base teórica que deriva de convicciones y creencias coherentes capaces de empujar a actuar de una u otra manera» (1997: 29).
Esta definición se acerca a cómo se concibe el concepto de método en la época que es nuestro objeto de estudio. Desde el punto de vista historiográfico, el término método era, en muchas ocasiones, sinónimo de manual y llevaba el apellido del autor que lo creaba y comercializaba. Sus contenidos eran similares y no se entendían como propuestas diferentes en cuanto a la metodología de trabajo, por lo que, a pesar de no hacer mención explícita en sus obras a las propuestas de sus competidores, se puede establecer un diálogo entre ellas. Las semejanzas se deben a que parte de estos métodos se incluían en tradiciones de enseñanza de idiomas más amplias, en este caso, las tres grandes corrientes teóricas que dominan la enseñanza de lenguas desde el siglo xix y hasta mediados del xx: el método tradicional o método gramática-traducción y el método natural.
El primero de ellos, el método gramática-traducción, aplica el modelo de enseñanza de lenguas como el latín a las lenguas modernas, por lo que su enseñanza es puramente textual. Está basado en el aprendizaje de reglas gramaticales que posteriormente se aplican en la traducción de oraciones y otros textos. Su aplicación, sin embargo, no bastaba para satisfacer las necesidades de enseñanza en las circunstancias contextuales del siglo xix. El surgimiento de las sociedades industriales propicia el aumento del comercio internacional y movimientos migratorios masivos que, en consecuencia, aumentan también la interacción. El aprendizaje de idiomas extranjeros se convierte así en la necesidad de una población que no solo buscaba dominarlos, sino hacerlo de manera rápida y práctica.
Todo ello propicia la sustitución progresiva de los métodos tradicionales y la creación, la difusión y el éxito de aquellos que enfocan su enseñanza en la práctica. La inclusión de esta finalidad práctica en el aprendizaje de lenguas extranjeras puede verse ya desde comienzos del xix, en aquellos métodos que persiguen el objetivo de adaptar sus contenidos y metodologías a las nuevas realidades. Es el caso de propuestas como la de Ollendorff. Su método se reproduce y adapta de manera continua desde su creación hasta mediados del siglo xx y, a pesar de sus múltiples detractores, la metodología que propone resulta un precedente para el movimiento reformista que acontecerá a finales de siglo. El método supone la sistematización de los ejercicios más cercanos a la práctica con una estructura que ilustra la aplicación de las reglas gramaticales a una finalidad comunicativa.
La necesidad de adaptación de la enseñanza de lenguas al contexto comunicativo culmina con el surgimiento, a mediados del siglo xix, de las metodologías naturales. El método natural surge como reacción a esta concepción gramatical de la enseñanza de lenguas y acerca su aprendizaje a la lengua oral. Parte de un modelo de enseñanza que busca asemejar el estudio de una lengua moderna a la adquisición de la materna y, por ello, se desmarca completamente de la enseñanza tradicional. Mientras que el método tradicional sigue un sistema deductivo, basado en aplicar las reglas gramaticales memorizadas previamente, el natural aboga por fundamentar la enseñanza en la práctica, en concreto, en la interacción en el idioma que se busca aprender. De esta práctica se inducen las reglas gramaticales que ocupan el centro de la enseñanza en los métodos tradicionales.
La evolución del modo de enseñar lenguas vivas se concreta en Europa, en la reforma surgida a finales del xix desde Alemania, fruto del auge de disciplinas como la fonética que remarcan la importancia de la lengua oral y la pronunciación en el aprendizaje. Esta reforma se extiende con métodos como el Dufief en Estados Unidos, lugar donde surgen otros métodos naturales como el Sauveur o el Berlitz que, por la ampliación de algunos procedimientos, pasan a denominarse métodos directos.
El método directo se basa, como bien indica su nombre, en la asociación directa entre la realidad (objetos e imágenes) y el significado de los elementos que se enseñan, valiéndose únicamente de la lengua meta y desde el uso de la lengua oral, en concreto de la imitación de la pronunciación, como instrumento principal de la enseñanza.
El método Berlitz puede considerarse como el máximo exponente de la metodología directa desde finales del siglo xix y es el que más se extiende internacionalmente gracias a la existencia de canales de difusión ya universalizados como la industria editorial y la prensa periódica. Su éxito en estos soportes es lo que hace que se mantenga vigente durante casi un siglo como figura más mediática en la enseñanza de lenguas extranjeras. Sin embargo, es también este éxito y la difusión masiva de sus propuestas lo que hace que se ofrezcan otros métodos como alternativa como es el caso del método Alge.
4. EL MÉTODO ALGE
El método Alge surge en Suiza como reacción al radicalismo de métodos directos como el Berlitz, que cuentan con un éxito considerable en Europa tras la publicación de su manual en 1890 y la extensión mundial de sus academias.
Poca información tenemos sobre la expansión y el contenido del método Alge más allá de lo aportado por Aquilino Sánchez (1992: 313), quien describe su implantación como método de referencia en las academias Gaya, después de que su creador, José Gaya y Busquets, notara los puntos débiles del sistema directo. Fruto de este descontento, publicó, además, un manual para el aprendizaje del español siguiendo dicho método, Lengua española. Lecciones para extranjeros con arreglo al "Método Alge” (1913), con el objetivo de completar la metodología directa. El manual llegó a estar subvencionado por el Estado español, según indica Sánchez, y contó con hasta 20 ediciones, por lo que podemos asumir su éxito. Veremos, desde la prensa, que la academia Gaya y su manual no son ni mucho menos las únicas manifestaciones de esta metodología en España.
Además de aportar una breve información sobre su impacto, Sánchez también dedica unas páginas a la explicación teórica del método y a dar algunos ejemplos del propio manual (1992: 316‑8). De ello se puede extraer que lo característico de este método es que, sin abandonar los aspectos más definitorios del método natural y directo, esto es, el aprendizaje conversacional en el aula y las lecciones de percepción de conceptos a través de objetos, introduce también una serie de notas gramaticales de extensión diversa, que aumentan la importancia del contenido teórico en el aprendizaje. Consecuencia de ello, las lecciones se estructuran a partir de un texto al que le siguen las nociones de gramática en referencia a su contenido.
Para completar esta información, vamos a consultar otro manual del método, en este caso English lessons after Alge’s Method for first instruction in foreign languages (St. Gall, 1929, 16.ª ed.), compuesto por Sophie Hamburger. La primera edición de este manual se publicó en 1898 con el propósito de ayudar en la enseñanza del inglés como lengua extranjera en la enseñanza oficial, dado que se empezaba a incluir ya comúnmente en los programas de muchos países europeos.
Debido a este propósito, en el prólogo la autora deja muy claro el didactismo de la obra y repasa sus principios, con contenidos de vocabulario cercanos a la vida cotidiana, breves nociones de pronunciación que se ampliarán en un manual más avanzado y ejercicios prácticos de gramática y traducción con vocabulario auxiliar que sirvan de ayuda para cuando las lecciones no sean tan frecuentes.
Todo ello se ve reflejado en la estructura de la obra, que cuenta con 73 lecciones y varios apartados más dedicados a la ampliación del contenido. Por lo tanto, además de las lecciones, el manual incluye breves nociones de morfología, sintaxis, y pronunciación, una explicación gramatical más teórica y extensa y una lista del vocabulario usado en las lecciones, traducido al alemán, francés, italiano y español. A estos contenidos se les añaden dos anexos de corte práctico, uno dedicado a ejemplos de poemas en inglés y otro formado por un libreto de cuadros de Ed Hoëzel.
Si atendemos al contenido de cada lección, se trata de apartados en los que mayoritariamente se trabaja haciendo uso de múltiples ejemplos. A continuación se muestra el ejemplo de la lección 6:
Junto a ellos, al final de cada lección se incluyen una serie de ejercicios prácticos que responden a los contenidos tratados. Además de estos ejercicios y las breves reglas gramaticales y de pronunciación que se exponen antes de ellos, se dedica un apartado a la práctica de varias lecciones para repasarlas y se profundiza en la explicación gramatical en otro apartado, haciendo referencia a la lección en la que aparecen los ejemplos relativos a ese contenido.
Muchas de estas lecciones aluden al contenido de los cuadros de Hoëzel. Su uso, tal y como indica Hamburger en el prólogo, busca ampliar la percepción de objetos e imágenes más allá del aula, mejorando así uno de los procedimientos del método directo. Se muestra a continuación el cuadro titulado Spring usado para las primeras lecciones, entre ellas la lección 6 presentada anteriormente:
De esta manera, si atendemos al contenido de la lección, anteriormente expuesta, se puede observar que en ella se describen los elementos del paisaje (los elementos de la naturaleza y los animales) haciendo uso de las unidades gramaticales y fonéticas que se explican en la misma lección.
Por último, se destaca en el prólogo la importancia de la práctica de la pronunciación a través de la lectura de poemas de autores ingleses y estos son mencionados en varias lecciones y adjuntados al final del manual.
Con todo, su consulta nos permite observar la intención de combinar los aspectos más importantes de las tres grandes metodologías de enseñanza en una sola propuesta. El número de ediciones de esta obra, 16 en el año 1929, ya vaticina su éxito editorial durante el primer tercio del siglo xx. Sin embargo, es el estudio de sus menciones en prensa lo que permitirá entender la importancia completa y contextual de este método y cuál es su impacto y recepción en España.
5. EL MÉTODO ALGE A TRAVÉS DE LA PRENSA ESPAÑOLA
5.1. Selección del corpus
La presencia del método Alge en la prensa española es constante y llamativa durante el primer tercio del siglo xx. Su difusión fue mucho mayor que la de otros métodos de enseñanza, teniendo en cuenta que el dominio del método Berlitz en este medio de comunicación no permitía muchas promociones de la competencia. Fue precisamente, sin embargo, su posicionamiento en contra de algunos de sus procedimientos lo que le hizo un hueco, tanto en las cabeceras como en la industria de la enseñanza de lenguas. A continuación, presentaremos y analizaremos cuál es su recepción a lo largo de sus años de vigencia en un corpus seleccionado.
Para abordar el análisis de la recepción en prensa del método Alge hemos hecho uso de los materiales disponibles en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica (https://prensahistorica.mcu.es) y en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España (https://www.bne.es/es/catalogos/hemeroteca-digital), centrándonos en aquellos que hacen referencia explícita al método desde el año de su primera aparición en prensa, 1902.
Con el objetivo de trabajar con una muestra significativa de alusiones que nos permita dar cuenta de la trayectoria del método y lo que se refleja de él en la prensa, llevaremos a cabo el análisis de las menciones acotadas a los términos método Alge y the Alge, que permiten obtener la gran mayoría de testimonios en prensa acerca de nuestro objeto de estudio, dada la dificultad de extraerlas únicamente con la búsqueda de Alge.
Tomando como referencia este corpus también realizaremos una clasificación y un posterior comentario de los testimonios obtenidos atendiendo a su contenido. Así, las muestras de prensa han sido clasificadas en comentarios relativos a sus características teóricas, referencias relacionadas con la crítica a otros procedimientos, tanto tradicionales como directos, y en comentarios relativos a su éxito.
5.2. Análisis del corpus
5.2.1. Las menciones al método Alge en la prensa española
Tal y como muestra el gráfico, las menciones al método Alge se concentran especialmente en las primeras dos décadas del siglo xx y se mantienen residualmente hasta 1940, principalmente en forma de anuncios breves:
Se trata de una distribución semejante a la de los primeros años del método Berlitz en España, en las décadas en las que métodos de carácter más tradicional como el Ollendorff han perdido ya protagonismo. Sin embargo, estos datos solo destacan su presencia en la prensa histórica española y en ningún caso son prueba de su éxito, ya que, a diferencia de los métodos anteriormente citados, su mención en las cabeceras no es tan dilatada en el tiempo.
Sí se puede decir, en cambio, que su extensión en la prensa periódica es notable en las primeras dos décadas del siglo xx y que se trata de un método muy promocionado, especialmente a través de sus academias, si atendemos al hecho de que gran parte de las menciones se inscriben en la tipología textual del anuncio. Valdría la pena extenderse en el comentario de las tipologías textuales que acogen estas menciones, dado el interés historiográfico por trabajar también con los géneros discursivos que acogen la reflexión lingüística en la prensa decimonónica (Gaviño Rodríguez & Silvestre Llamas 2024). Sin embargo, nos vamos a limitar a anotarlo, dado que el objeto de este trabajo se centra en el contenido de estas reflexiones.
Con todo, el comentario pormenorizado de las alusiones al método permite conocer más de su difusión y de las características teóricas que se referencian del método en ellas.
5.2.2. Primeras alusiones al método
El método Alge llega a España con sus academias en 1900, si atendemos a lo que muestra uno de sus anuncios. Sus primeras menciones, sin embargo, tardan un par de años en aparecer. La primera lo hace en junio de 1902 y en ella ya se deja ver una extensión llamativa del método en España a raíz de una reflexión sobre la enseñanza de lenguas extranjeras que reseña el éxito de sus academias. Sucede lo mismo con los siguientes testimonios, ya de noviembre de ese mismo año, donde se da alguna referencia más sobre la venta de manuales Alge y su enseñanza en escuelas que llevan su nombre a lo largo de toda España.
La gran mayoría de estas referencias se encuentran dentro de cabeceras de la prensa generalista de varias ciudades y responden a un interés general, en muchas ocasiones publicitario, por conocer el nuevo método que surge como competencia a los ya asentados en el país a través de sus academias.
En cambio, una parte de las muestras las acogen revistas de corte especializado en cultura y arte y en un caso de magisterio, pensadas para unos lectores que están más familiarizados con el tema. La enseñanza de lenguas vivas en esta clase de cabeceras ha sido brevemente tratada desde el punto de vista historiográfico, especialmente en la prensa profesional de magisterio (García Folgado 2021:21). La distinción entre la diferente naturaleza de cabeceras que ofrecen reflexiones de tipo lingüístico responde a la intención de tener en cuenta el tipo de continente en el que se inscribe la reflexión lingüística para determinar su influencia en ella. En este trabajo la tendremos en cuenta al tratar algunos aspectos del contenido.
De esta manera, por un lado, se puede observar cómo se alude al método y los debates que suscita en revistas especializadas y, por otro lado, cómo trasladan estos debates a un tipo de prensa que presupone un lector menos formado en la materia.
Con todo, en los siguientes apartados veremos cómo esta prensa recoge muestras de lo que supone el método Alge en todas sus dimensiones. En primer lugar, abordaremos cómo se reflejan en prensa sus características teóricas y cuáles de todas ellas se seleccionan por encima del resto. Más tarde, nos centraremos en las discusiones que estas suscitan en comparación con otros métodos y procedimientos coetáneos y, por último, trataremos su importancia y éxito en la sociedad española y las muestras que da de ello una fuente como la prensa.
5.2.3. Las características del método Alge en la prensa española
En el caso de los otros métodos de enseñanza de lenguas extranjeras tratados desde sus testimonios en prensa, las referencias a ellos o a sus academias sirven como punto de partida para una reflexión al respecto de sus características teóricas más llamativas, ya sea para ponerlas en valor o para llevar a cabo una crítica de las mismas. El método Alge no es una excepción en este sentido y parte de sus alusiones en prensa se encargan de presentar, discutir y valorar sus principios teóricos especialmente en los primeros años cuando se presenta como una alternativa novedosa para el aprendizaje de lenguas extranjeras.
Tal y como veíamos en el caso de la descripción teórica que se realizaba en sus manuales, desde el prólogo, parte de las características que se le atribuyen al Alge se encuentran asociadas a los procedimientos naturales para el aprendizaje de una lengua extranjera. Es el caso, por ejemplo, de la enseñanza únicamente a través de la lengua que se está aprendiendo, la lengua meta, por profesores nativos:
Como durante el tiempo de la clase no se emplea otro idioma que el aprendido, con exclusión del materno, no hay que decir la mucha práctica que esto proporciona al alumno, sin desaprovechar, no obstante, los conocimientos gramaticales que ya tenga adquiridos. (Nuestro tiempo, Madrid, XI/1903).
En el método Berlitz, en el método Alge, los dos mejor preconizados actualmente para la enseñanza de lenguas vivas, se parla exclusivamente la que se quiere aprender, y si alguno olvida esto, si alguien cae en falta, recurriendo, por ejemplo, en las clases establecidas en España, al castellano ó catalán, paga multa. Así la necesidad obliga á la voluntad é inteligencia, la voluntad é inteligencia al esfuerzo, el esfuerzo á la atención y la atención concentrada y persistente á la posesión perfecta del idioma que se estudia. (La Escuela Moderna, Madrid, 1/IX/1905).
Como se puede observar, son las revistas especializadas las que más profundizan en la descripción de estos procedimientos naturales, siempre desde una vocación formativa, que se puede ver en las continuas referencias a la consecución de las clases. Estas ideas se trasladan a periódicos generalistas de un modo más acotado pero destacando los mismos principios:
La correcta pronunciación de profesores inteligentes, naturales del país cuya lengua enseñan, ponen a contribución la vista, el oído, la atención (El Heraldo de Madrid, 1/I/1905).
Como se puede ver, la concepción del método como natural va de la mano de una mayor importancia del componente oral de una lengua y una focalización en los aspectos relativos a su pronunciación. Esto es algo que se ve reflejado en los apartados de su manual, que dedica algunos capítulos, XI. Spelling, XII. Pronunciation, XIII. Accentuation (1929: 174-178), a su explicación además de fomentar su práctica con la lectura en alto de los textos que ofrece como Poems (1929: 179‑96). En este sentido, se puede ver que la prensa traslada estas características pero más asociadas a su aplicación en el aula, despegándose un poco de la vía manualística.
En relación con la importancia de la lengua hablada, desde la prensa también se hace alusión a otros aspectos metodológicos de su enseñanza, resaltando en el método Alge la característica más definitoria de los métodos naturales, esto es, el aprendizaje aplicando un modelo de adquisición de primera lengua:
Los medios empleados en el sistema Alge son los mismos por que se comienzan á hablar las primeras frases en la niñez, y claro está que este sencillo método, dirigido de una manera muy científica, fundada en el absoluto conocimiento del idioma y de sus propiedades, no puede por menos de dar excelentes resultados y aprovechar infinito á los discípulos que poseen una base de cultura (La Época, 15/II/1905).
La importancia que se le da a esta característica es tal que podemos ver testimonios en prensa que defienden este procedimiento y detallan el proceso de adquisición de la lengua materna y su aplicación en la enseñanza. Es el caso de una conferencia del director de una academia Alge, Mr Delume, transcrita en el diario El Cantábrico:
Por instinto maternal, la madre experimenta un gozo íntimo y profundo en seguir los menores gestos, las menores señales de contenido de su hijo ¿Ve la criatura un objeto que le llama la atención, por ejemplo, una cosa brillante, una medalla? alarga la mano, la madre presenta el objeto diciendo su nombre. ¿Coge el niño el objeto? La madre pronuncia la palabra de coger y así es que se va estableciendo una cierta relación entre la percepción del objeto y el sonido de la palabra medalla, entre la acción de coger y la palabra coger. Continuamos; el niño come, y el alimento le gusta, la satisfacción se nota en su rostro, la madre le repetirá que es bueno, o al contrario, que es malo; luego, la criatura asocia los sonidos que han impresionado su tímpano con las percepciones del gusto y así llega a conocer qué sentido tienen los calificativos bueno y malo. El cuadro de esta pequeña conferencia no me permite entrar en más detalles que corresponden a la psicología muy delicada del desarrollo de las facultades en la infancia, no hago más que esbozar unos rasgos, a fin de que se comprenda mejor cómo el profesor va a proceder en el sistema de conversación (El Cantábrico. Diario de la Mañana, 20/IX/1905).
Fijarse que en la corta exposición que acabamos de ver la palabra no se ha pronunciado ni una vez. Animados por el éxito ciertos autores escribían: “La gramática, y ¿Cuál es su utilidad? es un fárrago de superfluidades. Conoce la criatura lo que es un adverbio, una conjunción, un régimen directo o indirecto? No, pero de la misma manera que el niño aprende a andar aprende a hablar”. (El Cantábrico. Diario de la Mañana, 20/IX/1905).
Ambas citas hacen explícita la comparación con la adquisición infantil y remarcan especialmente la utilidad de los objetos en el aprendizaje de conceptos y la importancia de la pronunciación, las mismas características que se esforzaba por destacar y cubrir con sus contenidos el manual Alge.
Estos testimonios no solo nos muestran que el método Alge se concibe y promociona como adscrito al método natural, sino que nos dan también una información muy valiosa acerca de cómo se define esta metodología desde la prensa de diferente naturaleza y, en definitiva, cómo se entiende a comienzos del siglo xx una enseñanza desde este procedimiento.
Si estas fueran únicamente las características resaltadas sobre el método, no habría motivos para confiar en su eficacia por encima de la de un método como el Berlitz, que ya llevaba décadas de trayectoria y sobrado éxito y que, incluso, se mencionaba en algunos casos a la par que el método Alge en la aplicación del método natural, como hemos visto.
Seguramente conscientes de eso, y con un objetivo casi siempre publicitario detrás, la mayoría de comentarios se focalizan en aquello que les diferencia del resto de los métodos naturales y directos. No es algo sorprendente ya que, si atendemos a la poca información que tenemos del método, es precisamente la intención de situarse en un punto medio entre lo gramatical y lo directo lo que hace que surja una propuesta como la del Alge. Aunque en algunos testimonios se denomina como «sistema de conversación», la gran mayoría de las referencias en prensa resaltan, por encima de otras características, la importancia de la gramática en el sistema Alge. Así, se definen de la siguiente manera los principios que fundan el método y sus academias en periódicos más generalistas:
Los naturales de todos los países aprenden en sus primeros años la lengua nacional intuitivamente y de viva voz sin necesitar gramática ni escritura. Más tarde ilustran este aprendizaje con reglas y con el estudio. Este concepto fundamental es el que ha servido de generador al sistema Alge, intercalando a la par, por un procedimiento verdaderamente ingenioso, las reglas gramaticales más necesarias para hablar un idioma con verdadera perfección. (La región extremeña, 28/II/ 1903).
La gramática, por tanto, sirve, como en la lengua materna, para reforzar y asentar los conocimientos aprendidos desde la práctica. De esta manera, a lo largo de las diferentes noticias que hacen alusión al Alge, se detalla este papel necesario de la gramática aplicado al método, tanto desde los manuales como desde la enseñanza en sus academias:
que en la teoría muestra de la enseñanza idiomática efectuándola por modo gramatical, aunque no exclusiva ni primeramente solo por la gramática sino con ella, a la par de ella, debe corresponder necesariamente la fructuosidad que recoja en el terreno práctico las consecuencias. (El Heraldo de Madrid, 26/IX/1903).
Como sucedía en el caso de los procedimientos naturales, son los periódicos especializados los que más profundizan en estas características y en la reflexión que supone su método de enseñanza:
La enseñanza es predominantemente intuitiva, sin renegar por completo de las reglas gramaticales, muy sencillas y elementales, sin descender á muchos detalles, y, lo que me parece muy bien, deducidas siempre de lo que prácticamente acaba de aprenderse. Esto es, el mínimum de enseñanza gramatical que puede exigirse, y que se graba fácilmente en la memoria del alumno, por ser una simple confirmación de lo que ya él había seguramente deducido. (Nuestro Tiempo, Madrid, XI/1903).
En las academias se aplica, según estos comentarios, la enseñanza de la gramática desde el método inductivo pero reivindicando el papel de las explicaciones puramente gramaticales para satisfacer este minimum gramatical que ven necesario en el aprendizaje de un idioma. Para justificar esta idea no solo anuncian la presencia de gramática en el método, sino que la prensa profundiza tanto en la estructura que sigue el manual como en la explicación concreta de algunas de sus lecciones:
En este método se ha asignado el lugar merecido a los principios gramaticales, y, permítame esta comparación: la gramática ha sido para el autor un fruto del cual ha querido sacar la pulpa y el hueso. En primer lugar, se enseña por el sistema rápido de preguntas y respuestas, la parte concreta de la lengua que no contiene modismos, y después se entra en la comparación de las gramáticas respectivas, es decir, la explicación y la práctica de ciertas dificultades de régimen y de construcción. (El Cantábrico. Diario de la Mañana, 20/IX/1905).
Estas características hacen que se presente desde la prensa como un método que se separa de los de gramática-traducción, algo que se explicita continuamente en las cabeceras, también con la ejemplificación de una de las lecciones del manual Alge aplicada en el contexto del aula, en este caso, la primera de ellas:
Este es Carlos, dice el profesor señalando al niño que juega al corro. Esta es María, Luisa, Julia, señalando á las niñas que juegan con Carlos. Este es el padre, indicando al labrador. El padre es un hombre. Esta es la madre, mostrando á la mujer que trabaja en el huerto o jardín. La madre es una mujer, Carlos es un muchacho. El muchacho; Julia es una muchacha. La muchacha. Ya el alumno conoce por sus nombres á varias figuras del cuadro y sabe de paso algunas palabras y con ellas puede variar las frases: Este es un hombre, Carlos es un muchacho, por otras análogas. Después de repetir todo esto hasta que los discípulos lo saben sin vacilaciones, pregunta el profesor: ¿Qué es el padre? Un hombre contesta; toda la clase comprende la pregunta y la respuesta, pudiendo a continuación responder análogamente los mismos alumnos, ¿Quién es un muchacho? ¿Quién es este? ¿Qué es Carlos? ¿Quién es una mujer? y otras preguntas por el estilo sirven para afirmar el pequeño vocabulario aprendido y para adiestrar al alumno en comprender y contestar en el propio idioma que estudia. [...] El tema ó ejercicio con que termina la lección no es como los temas de los métodos antiguos, una versión en que el alumno tiene que construir la frase por completo; se compone de oraciones iguales á las anteriores en que falta el predicado, única cosa que debe añadir el alumno, guiándose por la analogía, dentro de sus aún limitadísimos conocimientos; v. gr.: Carlos es.—María es.—La madres son,—etc., etc. Se trata además de repasar las palabras aprendidas, de hacer aplicar convenientemente las formas el, la, un y una de los artículos, a cada caso particular. (Nuestro Tiempo, XI/1903).
Al igual que sucedía con las explicaciones relativas al método natural, estos testimonios no solo nos permiten conocer la manera en la que se promocionaba el método a través de la prensa. Para el trabajo historiográfico, además, tienen especial valor porque suponen el traslado de la vía manualística a la vía mediática, prueban su retroalimentación y dan cuenta de información teórica muy valiosa dada la dificultad que hay para consultar las ediciones del método. El fragmento citado en prensa corresponde a las dos primeras lecciones del manual en su versión española, lo que nos permite compararlas con la versión inglesa con la que contamos y hacer notar las pocas diferencias que hay entre ambas, incluso en la selección de nombres propios.
La consulta del manual de Hamburger en comparación con los testimonios en prensa nos dice además que los testimonios periodísticos describen de manera muy minuciosa el contenido gramatical del manual, reflejando su estructura general y el objetivo que persigue. Son periódicos como Nuestro tiempo, de orientación cultural los que dan cuenta de un comentario más pormenorizado del manual. Precisamente el autor de este testimonio, Felipe Babeño, cuyas colaboraciones con el periódico nos indican que puede tratarse de un maestro, realiza una valoración del método, en su versión editorial, teniendo en cuenta su aplicación en el aula. En cambio, como se ha visto en otros apartados, esto no sucede con periódicos generales, que centran su atención en las academias y las clases que allí se desarrollan.
Como hemos dicho, la voluntad del método Alge de situarse en un punto intermedio en la enseñanza de lenguas modernas es lo que hace que se destaquen por encima de otras características aquellas que le hacen diferente a los métodos ya asentados. Tal y como predice el lema que comparte en los anuncios con el método directo «Antes de ser escrito todo idioma fue hablado» el Alge combina estos principios gramaticales con algunas características de los procedimientos directos. Parte de estas características son matizadas por los elementos que componen el método, como es el caso de la percepción directa de objetos en el aula, pilar fundamental para métodos como el Berlitz. Desde el manual hemos visto que este procedimiento es ampliado en el método Alge con el uso de una serie de cuadros, que incluyen más elementos que los encontrados en el aula para el acceso a un mayor número de conceptos de vocabulario. Esta ampliación también se resalta en la prensa:
Esta necesidad llénala por completo este sistema con los grandes y admirables cuadros de Höezel, que tan excelentes resultados dan en Suiza, Alemania, Inglaterra, Austria, Italia y otras naciones, por lo mucho que facilitan el estudio del alumno. (El Heraldo de Madrid, 13/IX/1902).
Incluso, como sucedía en el caso del contenido gramatical, los periódicos especializados profundizan más en el tratamiento de su metodología y llevan a cabo, por ejemplo, la descripción de uno de los cuadros que forman parte del cuadernillo, en concreto, el de la primavera:
La mejor manera de comprender el habilidoso procedimiento de Alge será la de suponernos ante el cuadro que representa La Primavera y ver cómo se enseña, con su auxilio, una lengua extranjera, que para mayor facilidad supondré ser la castellana. En el primer término del paisaje hay un niño y tres niñas jugando al corro; á su izquierda, y como compartiendo sus juegos, salta un perro. Una chica de más edad que las anteriores da de comer á las gallinas y los patitos que están en derredor suyo. En segundo término y dentro de un pequeña jardín trabajan un anciano y una mujer más joven. Ea el quicio de la puerta de una casita campestre que hay á mano derecha, está sentada una anciana con un chiquillo en la falda. Allá en el fondo labra un hombre. A la izquierda se ve un molino y una mujer que, atravesando un puentecillo, figura venir desde el molino á la casita. Una aldea, un castillo, colinas y montañas, una torre, árboles y algunas casas completan e1 cuadro. (Nuestro Tiempo, Madrid, XI/1903).
La explicación pormenorizada de los elementos del método Alge, tanto gramaticales como naturales y directos, hace que se postule en estos testimonios como un método que, como bien define la prensa «ha querido tomar un término medio, esto es, apartarse de las exageraciones del uno y del otro sistema». (El Cantábrico. Diario de la Mañana, 20/IX/1905) Es este equilibrio, tan bien ilustrado en las cabeceras, lo que le permite criticar a las otras metodologías con las que comparte mercado.
5.2.4. La crítica a través del método Alge
La capacidad de incluir en su sistema características de ambas metodologías también influye en las críticas que recibe y se hacen en prensa en defensa del método Alge. A lo largo de las décadas estudiadas no se leen más que breves comentarios acerca de la adecuación del método para el aprendizaje, citados por los propios defensores del mismo. Esto resulta llamativo si atendemos a lo que sucede con otros métodos de enseñanza de lenguas, tanto del siglo xix como del xx. Los trabajos dedicados a los métodos Ahn, Ollendorff y Berlitz dan buena muestra de ello, reproduciendo comentarios negativos y críticas que se realizan de sus metodologías. Si bien se trata de métodos mucho más mediáticos, por lo tanto, más extendidos que el Alge y más expuestos a la crítica, no deja de llamar la atención la ausencia de referencias negativas al mismo, del que incluso se dice que se ha salvado de la crítica:
De los muchos métodos divulgados hasta el día, pocos han podido, sin embargo, resistir el análisis de la crítica. Unos por llevar demasiado lejos su tendencia exclusivamente práctica; otros por dar en el extremo contrario, concediendo una exagerada importancia a la teoría gramatical, fueron cayendo en desuso, siendo al fin definitivamente condenados por las autoridades que pueden dictar sentencia en tan difícil materia. El método Alge ha resistido sin el menor quebranto todas las pruebas a que han sido sometidos desde el comienzo de su divulgación. (El Heraldo de Madrid, 1/I/1905).
Sin embargo, las noticias en prensa que citan el método Alge sí son el espacio para la crítica a otros procedimientos de enseñanza, aunque no se haga referencia directa a ningún método en ellos. Esto no es más que una estrategia para promocionar o ensalzar las propuestas propias por medio de la comparación, aunque se repita en prensa la intención de no llevar a cabo comparaciones.
Un ejemplo de ello se puede ver gracias a la propuesta de ampliar la percepción de objetos y conceptos con el uso de los cuadros de Hoëzel. Su presentación, detallada en el apartado anterior, hace que se critique la manera de abordar este aprendizaje por parte de los métodos directos al uso:
El método Alge no limita su enseñanza a los objetos materiales encerrados en una habitación y se comprende muy bien; porque el aprendizaje de una lengua es algo más complejo que todo eso. (La Última Hora. Periódico de Información, Literario y Artístico, 14/IX/1903).
No es la única crítica que se realiza acerca de los métodos directos, probablemente pensando en la competencia que tenía en esos años con el método de referencia, el Berlitz. Por un lado, se hace alusión al poco uso de la gramática, poniéndose del lado de aquellos que abogan por una enseñanza más tradicional:
Crítica, por cierto, muy justa. La gramática es el arte de hablar y escribir correctamente; es decir, el arte de bien expresar sus pensamientos, de exponerlos con claridad y hasta cierto punto con elegancia. Gramática viene de gramma, palabra griega que significa literatura. ¡Pues bien: esta ciencia, cuyo dominio es tan extenso que comprende a la vez el pensamiento y la expresión, ha sido disminuída, desfigurada, olvidada en el sistema puramente de conversación! (El Cantábrico. diario de la mañana, 20/IX/1905).
Sucede lo mismo con los principios de facilidad extrema que prometen métodos como el Berlitz, foco principal de las críticas que recibe en general, también por aquellos que apuestan por el Alge que, incluso, se refieren a ellos en tono de burla:
A diferencia de las hiperbólicas promesas de otros métodos, afirma el de Alge, que, si bien enseña los idiomas en las mayores condiciones y facilidad conocidas hasta el presente, no los comunica por artes mágicas y sobrenaturales, relevando al alumno de la prestación del propio esfuerzo, con que, por ineludible ley se alcanza todo conocimiento. (El Heraldo de Madrid, 26/IX/1903).
no pretenden enseñar los idiomas modernos por procedimientos exageradamente elementales, que serían necesariamente de una desesperante lentitud: quédense tales medios para la enseñanzas de los idiomas a párvulos, a imbéciles o a genios desprovistos de toda cultura; los profesores de la escuela Alge contando con que la mayoría de sus alumnos ha de ser gente adulta y con una preparación por lo menos elemental, han refutado su método combinado cuanto de eficaz y aceptable se ha imaginado hasta el día para lograr el fin perseguido esto es el dominio rápido y completo del idioma o idiomas enseñados. (El Heraldo de Madrid, 1/I/1905).
Algo que tienen en común métodos como el Berlitz y el Alge es la crítica a los métodos de gramática-traducción y a los profesionales que optan por ellos. La prensa es una buena fuente para acceder a la recepción que tienen estos métodos ya en el siglo xx y para conocer cómo se recibe el debate teórico que fue tan protagonista a comienzos del xix.
La enseñanza de la gramática es algo que se incluye en los programas y manuales de las academias Alge. Por lo tanto, su inclusión no se muestra como una debilidad de los métodos tradicionales como sí lo hacen los procedimientos con los que se enseña. Por un lado, se alude al poco didactismo que se desprende de este tipo de métodos, al hilo también de las enseñanzas oficiales que los siguen aplicando:
Aquí continúan los alumnos de idiomas padeciendo los métodos antiguos, que les atiborran la memoria con multitud de reglas casuísticas, con interminables listas de excepciones, y les obliga a escribir esos desacreditados temas de traducción inversa, que para todo sirven menos para hacerles penetrarse del genio de la lengua que intentan aprender. (Nuestro Tiempo, Madrid, XI/1903).
tomando como punto de partida la enseñanza oficial, tan deficiente para aquellos que se dedican especialmente a las carreras mercantiles, necesitan un método rápido sin las arideces y las lentitudes de los soporíferos textos al uso. (La Atalaya. Diario de la Mañana, 8/VI/1902).
De la misma manera, los autores de estas noticias sobre el método Alge, por ejemplo el ya mencionado maestro Felipe Babeño, ven en ellas un espacio para denunciar, desde la defensa de esta nueva concepción de la enseñanza, los procedimientos de algunos de los profesores de lenguas modernas, dejando ver que la presentación de las características del Alge no es solo el objetivo de estos testimonios:
liberte á nuestros pobres alumnos de los vetustos métodos que sólo aquí encuentran partidarios, por lo cómodos que resultan á los profesores, quien si bien no siempre enseñan con ayuda de ellos, los adoptan y defienden en muchos casos, bien por rutina, por hábitos adquiridos desde la juventud, ó lo que es más lamentable, en otros casos les permiten á lo menos hacerse cargo de una plaza de profesor de idiomas sin necesidad de saber hablar ni poco ni mucho el idioma que enseñan, cosa imposible de lograr cuando se aplican los métodos naturales, en que la base de la enseñanza está formada por la palabra viva del maestro. (Nuestro Tiempo, XI/1903).
Por otro lado, los artículos en prensa especializada que acogen estas reflexiones se refieren a la incapacidad de llevar a la práctica los vastos conocimientos gramaticales que se exponen en los manuales de los métodos más tradicionales:
estudiase mucha Gramática castellana que se dice por ahí, y ella de sí misma dice sirve para hablarlo bien; léense textos castellanos; se aprenden memoristas lecciones en libros castellanos, y, cosa cierta, ciertísima, los niños no saben hablar media hora esa lengua. (La Escuela Moderna, 1/IX/1905).
Por los procedimientos á que están acostumbrados lograrán, quién lo duda, aprender un idioma, pero lo aprenderán más bien como lengua muerta; sabrán traducir, comprendería lo que lean porque habrán educado más bien la vista que el oído; podrán escribir una carta en dicho idioma, pero muy contados serán los que logren entender oralmente á uno que les hable ese idioma, y muchos menos aún los que logren hablarlo con fluidez sin haber estado en el país donde ese idioma se emplee. Hablo naturalmente de un modo general, sin negar por eso los casos excepcionales. (Nuestro Tiempo, XI/1903).
Estas críticas, lejos de servir únicamente como reflexión teórica y testimonio de las preocupaciones de quienes enseñaban lenguas vivas, son también la base en la que se sustenta la promoción del método, sobre todo en estos casos en los que, precisamente, se destacan las características más notorias del método natural o conversacional que él mismo ilustra.
5.2.5. El éxito del método en España
El gran y relativamente prolongado número de menciones al Alge deja claro que el método cosecha un éxito al menos reseñable en la España de principios del siglo xx. El contenido de algunas de ellas nos permite ver cómo la prensa da información también muy valiosa en relación con la importancia contextual que tiene cada método de enseñanza de lenguas, ya sea desde la comparación entre ellos o desde el estudio individual.
En concreto, es una tipología textual como el anuncio la que proporciona más datos sobre el éxito, la extensión y, en definitiva, la aceptación de un método de enseñanza de lenguas extranjeras. En el caso del método Alge, ya hemos visto que su número de menciones era considerable, si bien no alcanzaba la magnitud mediática del Berlitz. Sucede lo mismo con los anuncios, que alcanzan la centena a lo largo de tres décadas, hasta 1940. Aunque no sean las cifras del método Berlitz sí superan ampliamente los anuncios dedicados a otros métodos, ya sea de corte más tradicional o de corte más natural como el Sauveur, que cuenta con gran éxito en la prensa estadounidense (Finotti 2010: 16) y no tanto en la española, a juzgar por la decena de menciones que apenas tiene en ella. Esto vuelve a ser la muestra de que, a pesar de no haber recibido atención por parte de la investigación, se trata de un método muy relevante en la sociedad del primer tercio del siglo xx. Los datos que obtenemos desde la prensa de su expansión y descripción no hacen más que confirmar esta afirmación.
Por un lado, gracias a la promoción por parte de las cabeceras de diferentes zonas de España podemos apreciar la rápida extensión que tienen el método por las principales ciudades del país. Sus diarios reproducen la construcción, inauguración y buen hacer de las academias Alge, que se van haciendo en la primera década del siglo xx un nombre en la industria de la enseñanza de lenguas.
Es gracias a la prensa, a un anuncio de 1909, que podemos saber que las academias que llevan el nombre del método llegaron a España en 1900 (La Esfera. Ilustración Mundial, 8/XII/1917). Si tenemos en cuenta esto, podemos dimensionar mejor el ritmo de su expansión, ya que contaba con ocho sucursales tan solo en 1902 y alguna más en 1903, como se puede ver en las siguientes citas:
De que efectivamente es así, y de la unánime aceptación obtenida por el método Alge, ofrece concluyente prueba el hecho incontestable de su rápida extensión de nuestro país, donde, a pesar del escaso tiempo transcurrido desde que se instaló en Madrid, cuenta ya establecidas sucursales en Barcelona, Zaragoza, Valladolid, Oviedo, Santander, Coruña, Badajoz y Palma, a fin de satisfacer las demandas de los que han podido experimentar el positivo valor de este sistema (El Heraldo de Madrid, 26/IX/1903).
un método de enseñanza intuitivo y racional que en pocos años ha obtenido una fama universal, como lo prueban los óptimos resultados que está dando. En Madrid, donde reside la Escuela Central para España, Barcelona, Valladolid, Santander, Torrelavega, Zaragoza, Oviedo, Badajoz, está obteniendo ya grandes resultados. (La Última hora. Periódico de Información, Literario y Artístico, 14/IX/1903).
El aumento continuo del número de academias que utilizan el método en España no es la única prueba que ofrecen los anuncios para promocionarlo, sino que también hacen alusión a un éxito internacional que justifica esta expansión nacional y que hace ver que la llegada del método a España es algo más tardía:
El desarrollo que ha tomado la enseñanza por el método Alge en los últimos años ha sido tan grande que ahora se enseña por medio de él oficialmente en más de 350 escuelas en Alemania, Suiza, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Italia etc. (El Heraldo de Madrid, 3/XII/1905).
El método alge citado se emplea en más de trescientos establecimientos de enseñanza oficial de las más importantes ciudades del mundo y en nuestra patria va extendiéndose en la medida que acusa la implantación de sucursales, establecimientos privados de enseñanza, que tienen que probarla en Institutos y escuelas especiales y por numerosos profesores particulares. (Nuevo Mundo, Madrid, 3/XII/1903).
El último fragmento citado habla de la inclusión del método en la enseñanza oficial de algunas instituciones, algo que también se dice en relación con el país vecino, donde el Alge es el método oficial en los programas de sus liceos (La Época, 7/X/1907). Según los testimonios en prensa, en España no es tal su influencia pero sí se comenta la utilización del Alge en otras instituciones públicas:
Grande y merecida ha sido la aceptación obtenida por el Método Alge en el brevísimo espacio de un año y se ha hecho suficientemente conocido para que nos extendamos nosotros en elogiarle; sí señalaremos para rendirle un justo tributo, los éxitos que en el curso próximo a terminar han alcanzado los directores y profesores de la referida escuela, no solo en las clases particulares de ella, a las que han concurrido y concurre en numerosas representaciones, cuando de más selecto escogería la buena sociedad madrileña, sino también en las cátedras que les fueron conferidas por el círculo militar, Ateneo Científico y Literario, colegio de Médicos, Banco de España y otros centros por el estilo, en los que conocidas son la severidad y acierto con que eligen profesores y métodos. (Diario de Avisos de Segovia, 14/V/1904).
Esto no es más que la prueba, de nuevo, de la relevancia que llega a tener el método en el territorio español. Misma relevancia ilustra el número de ediciones que se dice que tienen el manual del método dedicado al inglés en los primeros años de siglo, como bien deja ver el siguiente fragmento:
La casa deut y Cª de Londres, que tiene la exclusiva del método alge para los países de lengua inglesa, vendió en los últimos tres años más de 45mil ejemplares, cantidad que hasta la fecha no ha sido alcanzada por ningún otro procedimiento de enseñanza en dichos países. (El Heraldo de Madrid, 3/XII/1905).
En definitiva, podemos ver en este apartado que la prensa no solo aporta información de corte teórico acerca del método sino que permite complementar esos datos y discusiones con otros más relacionados con su impacto en la sociedad en la que surge y se comercializa.
6. CONCLUSIONES
El estudio de un método menos mediático y menos tratado desde la bibliografía como el Alge a través de una fuente como la prensa nos ha permitido conocer sus características y su influencia en el contexto de la España de principios de siglo de forma más completa.
Por un lado, la prensa española en sus cabeceras da buena cuenta de las características teóricas del método, que se describe como un método que aúna en sus procedimientos características de los tres sistemas más reconocidos de la enseñanza de lenguas. Desde esta descripción, y gracias también a las críticas realizadas en su nombre a otros procedimientos, se puede reconstruir la reflexión lingüística en torno a algunas definiciones metodológicas sobre la enseñanza de lenguas y atender a los debates de corte teórico que se producían en esos años. Las alusiones al contenido y estructura de sus manuales permiten ilustrar, además, cómo se refleja el traslado de la vía manualística a la mediática en periódicos especializados y a lo que quedan reducidas estas ideas en la prensa de corte más generalista, donde la reflexión lingüística está mucho más acotada.
Por otro lado, estas menciones resaltan, gracias a los contenidos relacionados con su expansión en Academias e instituciones oficiales y el éxito que cosechan en ellas, el valor de una fuente como la prensa para dimensionar la importancia contextual que tuvo el método en comparación con su competencia en España.
En definitiva, esta investigación permite reivindicar a la prensa como fuente prácticamente única de acceso a información sobre algunas cuestiones lingüísticas relevantes en el terreno de muchas disciplinas lingüísticas pero especialmente en el caso de aquellas más mediáticas como la enseñanza de lenguas extranjeras.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Fuentes secundarias
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Notas
[1] Así definen su incidencia en la historiografía García Folgado & Garrido Vílchez (2023: 5): «La prensa escrita permite, por tanto, una visión más abarcadora de la realidad que envuelve el estudio de la lengua y su consideración social, y se revela así como fuente historiográfica de primer orden, hasta el punto de constituir una vía de difusión del pensamiento lingüístico-gramatical ―vía mediática― paralela a la vía canónica de los manuales y libros de gramática ―vía manualística―».
[2] Sánchez (1992) realiza un acercamiento general a la historia y características de estos métodos. Otros trabajos se centran, en cambio, en revisar las adaptaciones que se realizan de estos métodos: García Aranda (2020) y Nevado (2017) para el Ollendorff, Pérez Corti (2022) para el Ahn y Suso (2020) para el Berlitz, entre otros.
[3] Además de esta obra, Enfoques y métodos en la enseñanza de idiomas(1986) de Richards & Rodgers también aborda las distinciones metodológicas en el ámbito de la enseñanza de lenguas.
[4] La obra de Finotti (2010) trata la relación teórica y contextual entre estos dos métodos directos.
[5] Según el Diccionario de términos clave de ELE (Instituto Cervantes), la lengua meta es «la lengua que constituye el objeto de aprendizaje, sea en un contexto formal de aprendizaje o en uno natural».
[6] Sobre este manual realiza unas breves consideraciones el trabajo de González Sánchez & Andión Herrero (2021: 217).
[7] La cita exacta es la siguiente: «A vocabulary has to be kept as soon as we progress beyond the first year’s work. Where lessons are not frequent enough, or interruptions unavoidable, and for general revision and translation the use of a vocabulary in two languages is most useful» (1929: 6).
[8] Por ejemplo, estas son las reglas que se reproducen en la lección 6 (Hamburger 1929: 5): «Rule 11. The definitive article is left out before nouns in the plural if they are used in a general sense. Rule 12. We say: A useful dog, because u when pronounced you as in useful is not a vowel».
[9] El método Ollendorff mantiene su protagonismo en prensa durante la segunda mitad del siglo xix (García Aranda 2023: 309). La presencia del método Berlitz (De la Rosa 2024: 240) se dilata durante todo un siglo, hasta los años 90 del siglo xx. Precisamente las décadas en las que recibe más menciones coinciden con las del método Alge.
[11] Así lo propone el manual de Hamburger en el prólogo: «The word and phrase material must be simple and interesting for a child, suitable for talks about the pictures, the people and the things he comes in touch with. In the first part of the book he will find all that is necessary» (1929: 3)





