1. INTRODUCCIÓN: EL COMPUESTO SINTÁCTICO (NGLE)
La Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, en su Manual (NGLEM: § 11.1.2a), afirman lo siguiente:
Se suelen distinguir tres tipos fundamentales de compuestos: los compuestos propios o univerbales, los compuestos sintagmáticos y los compuestos sintácticos. Los componentes de los primeros se integran en una única palabra ortográfica y, por lo general, en un único grupo tónico: agridulce, drogodependiente, maniatar, maxilofacial, rojinegro, sabelotodo, sacapuntas, sopicaldo. Cuando uno de los dos segmentos, casi siempre el primero, está acortado, se obtienen los llamados compuestos acronímicos, como en cantante + autor > cantautor (§ 1.3.4d). Los compuestos univerbales no llevan tilde en el primer segmento, de modo que se escribe acidorresistente, en lugar de ácidorresistente. Los compuestos del segundo tipo se forman yuxtaponiendo palabras que mantienen su propia independencia gráfica y acentual, unas veces separadas por guion intermedio (árabe-israelí, político-económico, teórico-práctico) y otras sin él (cabeza rapada, casa biblioteca, cocina comedor, problema clave, tren bala, villa miseria). El tercer grupo es polémico. Aunque ha sido defendido por algunos autores, las expresiones que corresponderían a este parecen constituir unidades de la fraseología más que propiamente a [sic] la morfología. Así pues, piezas léxicas como caballo (o caballito) de batalla (‘asunto recurrente’), media naranja (‘persona que se compenetra bien con otra afectivamente’), mesa redonda (‘debate’) u ojo de buey (‘claraboya’) se consideran aquí locuciones nominales (§ 12.6.2) en lugar de compuestos sintácticos.
A tenor de este comentario, cabría hacer al menos estas observaciones iniciales: el NGLEM, por un lado, tilda de habitual («Se suelen distinguir») tanto la indicada división tripartita de la composición o la diferenciación de tres clases de compuestos ―propios o univerbales, sintagmáticos y sintácticos― como la terminología de compuesto univerbal y compuesto sintáctico; por otro, se manifiesta abiertamente en contra de tal tipología al asimilar la tercera clase de compuestos a la locución nominal, es decir, al interpretar que esos compuestos son unidades de la fraseología y, por ende, no son objeto de estudio de la morfología. En la medida en que, conforme a la descripción arriba expuesta, los compuestos pluriverbales o impropios solo pueden ser yuxtapuestos, quedarían excluidos todos los tradicionales compuestos prepositivos o sinápticos, que son incluidos entre las locuciones nominales. El descarte de este grupo implica la reducción de los tradicionales compuestos sintagmáticos a los creados por yuxtaposición (y, consecuentemente, la sinonimia, en esta obra, entre compuesto sintagmático y el que podría etiquetarse compuesto yuxtapuesto). No obstante, las locuciones pueden estar conformadas por palabras «yuxtapuestas», tal como ilustran los dos ejemplos citados en el propio Manual (media naranja, mesa redonda), y, de hecho, son abundantes en español (pájaro gordo, vaca sagrada, farolillo rojo, canela fina, chivo expiatorio, etc.).
En la edición extensa de la NGLE-1, locución nominal y compuesto sintáctico [nominal] se emplean directamente como sinónimos («Compuestos sintácticos o locuciones nominales»), lo que resulta contradictorio con la propia afirmación de que existen tres clases de compuestos (si son locuciones, no pueden ser compuestos); tal asimilación invita a pensar que se trata más bien de una cuestión terminológica:
Son polémicos tradicionalmente los límites entre las palabras compuestas y otras estructuras gramaticales, notablemente las voces prefijadas (capítulo 10), las locuciones (§ 1.10a y ss.) y las construcciones en aposición (§ 12.13). Se suelen distinguir tres tipos fundamentales de compuestos:
Según la NGLE-1 y el Manual () no habría, pues, tres clases de compuestos, sino dos; de hecho, diez años después de la primera edición de dicha gramática, el Glosario de términos gramaticales (GTG: s. vv. composición, compuesto) determina únicamente dos clases de compuestos: los propios, léxicos, univerbales [o perfectos] y los impropios, sintagmáticos, pluriverbales o imperfectos. Ahora, en esta obra (GTG), las expresiones que pertenecen al grupo de los compuestos sintácticos, «defendido por algunos autores» (vid. supra, NGLEM: 192), son, simple y llanamente, locuciones sustantivas: «Se usa a veces el término compuesto sintáctico en lugar de locución sustantiva» (vid. n. 5). Esta misma división binaria, y la misma terminología, es la que mantienen las academias en la nueva edición de la NGLE, aunque cambian de opinión respecto de un detalle no irrelevante, que no afecta al compuesto sintagmático ni al compuesto sintáctico (objeto de este estudio): las formas sabelotodo, nomeolvides, miramelindo, etc., se segregan del grupo de los compuestos gráficos o léxicos y se asimilan, supuestamente, a las unidades de la fraseología, al ser mencionadas como «sintagmas verbales lexicalizados de estructura compleja» ().
La razón principal que, según la NGLE-1, sustenta el descarte de esta clase es el uso de una terminología propia de la sintaxis tratándose de unidades de la morfología, además de su similitud («puntos de contacto») con las locuciones:
[...] Estas expresiones son consideradas aquí locuciones nominales, por lo que no se tratan en este capítulo, sino en los § 12.9l y ss. Se evita, pues, en esta obra el concepto de «compuesto sintáctico», no solo porque parece contradictorio incluir el adjetivo sintáctico en la definición de una unidad morfológica, sino también porque estas unidades presentan puntos de contacto con las locuciones adjetivales, verbales, preposicionales y con otras similares que se caracterizan por ser piezas léxicas, más que unidades morfológicas (NGLE-1: § 11.1b [la redacción es prácticamente idéntica en la NGLE-2]).
Esta razón es, ciertamente, poco convincente, aunque tenga su sentido: también el adjetivo sintagmático es un término más propio de la sintaxis, como también lo es el de yuxtaposición, asociado normalmente con la oración compuesta. Cabe advertir, además, el uso inapropiado de este último término para caracterizar los compuestos de nombre + adjetivo, dado que, si se sigue la definición de las academias («Unión de dos o más elementos gramaticales contiguos del mismo nivel jerárquico y sin partículas intermedias que los relacionen», DLE; «[...] los segmentos yuxtapuestos son elementos contiguos del mismo nivel», GTG), la yuxtaposición se caracteriza por relacionar unidades de la misma categoría o el mismo nivel jerárquico; bien es verdad que, en la bibliografía general, se emplea también para aposiciones o combinaciones contiguas o no mediatas de palabras, sin que importe la categoría gramatical o el nivel sintáctico.
Como se justificará a continuación, en la tradición gramatical española, el término compuesto sintáctico parece haberlo acuñado, y empleado una sola vez, la propia Academia, en el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española, de 1973 (con una caracterización distinta: referido al compuesto imperfecto), por lo que nos parece, cuando menos extraño, afirmar su carácter habitual, como las academias hacen en la NGLE-1 y el NGLEM (vid. supra).
Por otro lado, no hay, en realidad, una clasificación habitual o generalizada en la bibliografía española, uniforme o consensuada, adoptada por todos los gramáticos, pues, por citar las tipologías más comunes, unos autores distinguen entre compuestos gráficos, compuestos con guion y compuestos sintagmáticos; otros, entre compuestos gráficos, yuxtapuestos y prepositivos; y otros ―la propuesta más generalizada en la actualidad― establecen una división bipartita entre compuesto gráfico (que comprende cualquier clase de combinación) y compuesto sintagmático, el no gráfico (que abarca los compuestos apositivos o yuxtapuestos «N + N», los de estructura «N + A» o «A + N» y los prepositivos «N + prep. + N/SN»). La propia RAE ha establecido siempre una división binaria entre compuestos perfectos y compuestos imperfectos () o, similarmente, compuestos propios y compuestos impropios (). Por su parte, los compuestos con guion, de escritura muy fluctuante y arbitraria (reloj-despertador / reloj despertador, coche-cama / coche cama), se han tratado, unas veces, como gráficos y, otras, como sintagmáticos. Asimismo, suelen quedar silenciados otros compuestos que no siguen ninguno de esos esquemas, como los coordinativos (pan y quesillo, duelos y quebrantos) o los preposicionales con N2 expandido (sombrero de tres picos, sombrero de ala ancha, capitán de mar y tierra, capitán de guardia de corps, capitán de alto bordo, abogado de causas perdidas, etc.) ―que encajarían, en todo caso, en los prepositivos―, por citar los esquemas más comunes (cfr., p. ej., siete pies de tierra ‘sepultura’, el más allá ‘el mundo de ultratumba’ ―loc. sust., según el DLE―, etc.).
2. REVISIÓN CRÍTICA DEL CONCEPTO DE COMPUESTO SINTÁCTICO
Según nuestra indagación, basada en la consulta de los estudios específicos de composición en español y los generales de morfología española (, , , , , , , y , , , , , , , , etc.) y de las gramáticas españolas (, , , , , , etc.) la tipología de compuestos propuesta por la NGLE y el Manual no es, en absoluto, habitual o generalizada (es más, solo figura tal cual en estas dos obras), ni tampoco lo son los términos compuesto univerbal y compuesto sintáctico: el primero no parece que lo utilice nadie, ni siquiera la Academia, hasta la publicación de la NGLE (también, posteriormente, en el GTG), y el segundo solo lo emplea, de forma deliberada y previamente a la primera edición de la , un único autor (), aunque también, como se ha indicado arriba, la RAE, mínimamente, en una obra anterior, el Esbozo, y en ambos casos con un sentido distinto, como se expone a continuación (vid. también n. 2), por lo que, ciñéndonos al ámbito del español, nos parece poco certera o algo exagerada la afirmación de que el estatuto de compuesto sintáctico «ha sido defendido por algunos autores» o de que es habitual su discriminación como clase de compuesto autónoma («Se suelen distinguir», NGLE-1, NGLEM, cit. supra):
Nuestro proyecto de clasificación distingue dos grandes tipos:
- 1.
Composición nominal o propia. La constituyen todas aquellas formaciones en las que en la relación entre los dos lexemas que las constituyen operan reglas propias y exclusivas de la composición nominal, distintas de las que se muestran en la sintaxis libre. Distinguimos dos subtipos:
- 1.1
Compuestos nominales endocéntricos, son formaciones del tipo de quitasol, guardameta, abrecartas, lavaplatos, etc. En ellas, un primer miembro de carácter verbal se ve determinado por un segundo miembro sustantivo, siendo que la categoría verbal del compuesto resultante es distinta de la de su núcleo, así quita-, guarda, abre- y lava- son verbos, mientras que quitasol, guardameta, abrecartas y lavaplatos son verbos.
- 1.2
Compuestos nominales exocéntricos, son ejemplos del tipo cuellicorto, pelirrojo, manirroto, ojituerto, etc. En ese caso, los compuestos presentan como primer miembro y elemento nuclear y determinado de la construcción un sustantivo, que pierde su vocal final en favor de una -i- que ocupa el punto de sutura (en alemán: «Kompositionfuge») con el segundo miembro determinante y categorialmente adjetivo. Como sucedía con los compuestos endocéntricos, nuevamente se opera un cambio de categoría de la unidad léxica nueva con respecto a su núcleo. Así, cuello > cuelli-, pelo > peli-, mano > mani- y ojo > oji- son sustantivos, mientras que cuellicorto, pelirrojo, manirroto y ojituerto son adjetivos. En ese cambio de categoría verbal del lexema núcleo del compuesto con respecto al compuesto mismo, lo que nos permite hablar de composición nominal o propia como un único gran sistema compositivo frente al segundo grupo que veremos a continuación.
- 1.1
- 2.
Composición sintáctica o impropia. Como su nombre indica, en estas palabras compuestas funcionan las reglas de la sintaxis libre en la combinación de sus lexemas componentes. Así, no operará nunca cambio de categoría, siendo que en todos los casos el compuesto mantiene idéntico significado categorial que su núcleo y elemento determinado. Distinguimos dos grandes grupos en función de que la relación sintáctica entre los lexemas constituyentes sea o no determinación.
- 2.1
Compuestos sintácticos determinativos. En todos los casos encontraremos, en el primer miembro, un lexema categorialmente sustantivo que será el núcleo y elemento determinado de la construcción. Establecemos, a su vez, tres subtipos:
- 2.1.1
Compuestos sintácticos determinativos de [sust. + de + sust.], mesa de noche, mano de hierro, cola de caballo, cabello de ángel, brazo de gitano, etc.
- 2.1.2
Compuestos sintácticos determinativos de [sust. + sust.] casa cuna, contrato basura, bocacalle, cochecama, etc.
- 2.1.3
Compuestos sintácticos determinativos de [sust. + adj.] con su variante [adj. + sust.] dinero negro, ropa vieja, aguardiente, mala cara, alta cuna, etc.
- 2.1.1
- 2.2
Compuestos sintácticos no determinativos. En ellos no es posible hablar de elemento nuclear en la formación ni de relación de determinación entre los lexemas. Y el compuesto resultante mantiene siempre la misma categoría verbal que sus lexemas constituyentes. Distinguimos dos subtipos:
- 2.2.1
Compuestos sintácticos coordinativos. En ellos la relación sintáctica entre los miembros es de coordinación, mediando entre los dos lexemas la conjunción copulativa y (> -i-). Los lexemas combinados pueden pertenecer a las categorías [sust. + y + sust.] calicanto, sopicaldo, coliflor, carricoche, arquibanco, alioli, capicúa; [adj. + y + adj.] agridulce, verdiblanco, rojinegro, [verbo + y + verbo] vaivén, quitaipón.
- 2.2.2
Compuestos sintácticos yuxtapuestos. La relación entre los lexemas constituyentes es la mera yuxtaposición, sin que, por supuesto, pueda hablarse tampoco de relación de determinación ni de nuclearidad de alguno de sus miembros. En estos casos sólo es posible la combinación de dos categorías: [adj. + adj.] claroscuro, azulgrana o hispanoalemán; y [verbo + verbo] muerdehuye, picapica, correcorre ().
- 2.2.1
- 2.1
Aplicando dicho criterio, distinguimos, en el primer nivel, entre compuestos léxicos propios o morfológicos (pelirrojo, trotaconventos) y compuestos léxicos impropios, sintagmáticos o sintácticos (bocacalle, camposanto, buenaventura, carricoche, rojinegro). Ambos tipos resultan de la aplicación de procedimientos formativos claramente diferentes: los compuestos propios se construyen a partir de procedimientos exclusivos de formación de palabras, mientras que los compuestos impropios se forman mediante la aplicación de las mismas reglas que operan en sintaxis libre. Esta diferencia se refleja claramente en el hecho de que en los (dos tipos de) compuestos propios o morfológicos se opera siempre un cambio de categoría de la nueva palabra con respecto a su núcleo: así, en el tipo pelirrojo, el núcleo y elemento determinado del compuesto es un sustantivo mientras que el compuesto es adjetivo; y paralelamente, en el tipo trotaconventos, el núcleo y elemento determinado es un verbo, mientras que el compuesto es un adjetivo, frecuentemente sustantivado. Contrariamente a estos, los compuestos impropios o sintácticos presentan siempre la misma categoría de su núcleo: así, bocacalle es un sustantivo como su núcleo boca y camposanto un sustantivo como su núcleo campo. Obviamente, en los casos en los que la relación de los constituyentes de estos compuestos impropios sintácticos es coordinativa, no hablamos de núcleo y la categoría del compuesto es siempre la misma que la de sus dos constituyentes: así, el compuesto sintáctico coordinativo, carricoche, es un sustantivo como sus componentes carro y coche, y rojiblanco es un adjetivo como sus miembros rojo y blanco. Por otra parte, si correlacionamos los conceptos clásicos de exocentrismo y endocentrismo con el cambio de la categoría gramatical del compuesto con respecto a su núcleo, diríamos que los compuestos propios son exocéntricos, mientras que los impropios son endocéntricos. Igualmente, otra característica fundamental en la diferenciación entre estos dos grandes tipos de compuestos léxicos españoles es el hecho de que los compuestos propios siempre presentan un tema entre sus constituyentes: el tema nominal pel- en pelirrojo y el tema verbal trot(a)- en trotaconventos mientras que los compuestos impropios contienen palabras enteras como constituyentes. En este sentido, planteamos que los compuestos propios o morfológicos constituyen el dominio nuclear o prototípico dentro de la composición nominal en español, por lo que pensamos que, junto a la derivación, conforman el componente de formación de palabras de nuestra lengua. Por el contrario, los compuestos impropios o sintácticos se sitúan en un dominio periférico más cercano a la fraseología.
De acuerdo a lo tratado y retomando las preguntas que nos hacíamos al inicio de este trabajo, consideramos, en suma, que palabra compuesta es toda aquella unidad léxica o lexía formada por dos o más lexemas, sin que este concepto de palabra compuesta se pueda igualar con el de compuesto nominal, que es mucho más restringido. Pues, en efecto, los compuestos nominales, al igual que los derivados, son el resultado de procedimientos concretos de formación de palabras heredados del sistema latino, mientras que, entre las palabras compuestas, encontramos grupos muy heterogéneos de lexías entre las que cabe destacar, principalmente, las frases lexicalizadas (correveidile, hazmerreír, nomeolvides), los llamados compuestos sintagmáticos (mesa de noche, dinero negro, libre mercado, retrato robot), las formas cultas, arcaicas o latinizantes (ecografía, plenilunio, altisonante, grandilocuente) y distintos tipos de préstamos o calcos semánticos (trabajoadicto, piano bar, teleserie, radionovela), que, en ningún caso, responden a los mencionados procedimientos sincrónicos de formación de palabras, internos a la gramática de la lengua española y exclusivos para tal fin ().
Compuestos sintácticos. Proceden de secuencias sintácticas, o pueden analizarse como tales. Todos sus componentes son aislables y el acento único del compuesto es el del último componente acentuado [...]: altorrelieve, bajorrelieve (escritos también alto relieve, bajo relieve), correveidile, enhorabuena, hazmerreír, malasangre, malcriar [...] ().
Con relación a la clasificación de , hay dos tipos de compuestos: el nominal o propio ―bien endocéntrico (lavaplatos), bien exocéntrico (pelirrojo)― y el sintáctico o impropio ―que puede ser determinativo (mesa de noche, bocacalle, dinero negro) y no determinativo, que, a su vez, puede ser coordinativo (coliflor, rojinegro, vaivén) o yuxtapuesto (claroscuro, picapica)―. Lo más llamativo es la terminología, pues llama nominal al propio, aun cuando numerosos ejemplos de impropio son nominales; e identifica sintáctico con impropio. Asimismo, cabe advertir que el significado de compuesto sintáctico no coincide con el de sintáctico de la , ni tampoco los compuestos propios coinciden con los propios de . Igualmente, cabe señalar la omisión de otros tipos de compuestos, como las formaciones grecolatinas o los típicamente sintácticos de la : nomeolvides, miramelindo, enhorabuena, etc. (aunque algunos corresponden a los propios del tipo lavaplatos y los impropios coordinativos, como vaivén).
Con respecto a la propuesta de , la terminología, como puede apreciarse, es muy particular, no idéntica a la utilizada por . Los autores, igual que , determinan solo dos tipos de compuestos (frente a la teoría que sostienen la NGLE-1 y el Manual), y ambos serían léxicos: el compuesto propio o morfológico, caracterizado por seguir patrones de formación morfológicos, heredados posiblemente del latín (de ahí que, según ellos, estaría representado solo por dos tipos de compuestos gráficos de categoría «nominal»: los adjetivos que siguen el modelo de pelirrojo y los sustantivos que siguen el patrón de trotaconventos), y el impropio, sintagmático o sintáctico, caracterizado por seguir normalmente reglas de formación propias de la sintaxis (que incluye tanto compuestos gráficos como sintagmáticos). Adviértase, pues, que, en esta propuesta, compuesto léxico no es sinónimo de compuesto gráfico o propio (frente a la teoría más generalizada), y que el compuesto [léxico] propio (o morfológico) solo comprende dos tipos de los tradicionales compuestos gráficos (pelirrojo, trotaconventos), en tanto que el compuesto [léxico] impropio (sintagmático o sintáctico) incluye, como en , tanto el resto de los gráficos (p. ej., los formados con temas cultos) como, supuestamente, los tradicionales compuestos sintagmáticos (estructuras N-N, N-A/A-N, N-prep-N). El inconveniente de esta propuesta tan personal es utilizar con otro sentido la terminología de la teoría más general: compuesto léxico, compuesto sintagmático, compuesto propio, compuesto impropio. Con relación a la tipología académica, de los ejemplos de compuestos propios de la Nueva gramática y el Manual citados más arriba (agridulce, drogodependiente, maniatar, maxilofacial, rojinegro, sabelotodo, sopicaldo), solo sería propio para estos autores el sustantivo sacapuntas (adscribible a su segundo esquema de formación de compuestos); los demás serían compuestos sintácticos o impropios.
Con respecto a la propuesta de la , se pone abiertamente de manifiesto la distinta clasificación de los compuestos con relación a la de la NGLE-1 y el Manual y la diferente concepción de compuesto sintáctico. Para la , los compuestos sintácticos no son, en virtud de los ejemplos que aduce, locuciones ni necesariamente estructuras pluriverbales, sino formaciones léxicas que exhiben una estructura sintáctica interna o que provienen de estructuras sintácticas, estén o no gráficamente aglutinados los constituyentes (altorrelieve / alto relieve), si bien la mayoría de los ejemplos que cita son gráficos: correveidile, hazmerreír, enhorabuena, amormío, porsiacaso, sabelotodo, bajorrelieve, altorrelieve, ganapán, vanagloria.
Con todo, la identificación o caracterización del compuesto sintáctico resulta aún más compleja, porque la Nueva gramática y el Manual utilizan ―eventualmente (en el capítulo dedicado al pronombre)― el término compuesto sintáctico en el mismo sentido que el Esbozo, es decir, para describir aquellos sustantivos que presentan una estructura sintáctica lexicalizada:
Desde este punto de vista, el pronombre átono que aparece en Lo leyó todo corresponde al pronombre tónico ello en Leyó todo ello, por lo que la primera construcción no constituye un verdadero caso de duplicación. Esas estructuras han dado lugar a algunos compuestos sintácticos [cursiva nuestra] (sabelotodo, curalotodo, sanalotodo, etc.) (NGLE-1: § 16.14n [la NGLE-2 elimina precisamente el adjetivo sintácticos]).
Como puede advertirse, para la NGLE y el Manual, sabelotodo ―y otros sustantivos similares― es compuesto léxico unas veces y compuesto sintáctico otras, lo que podría parecer una incoherencia. Resulta, además, extraño que las academias (NGLE: § 11.1b, NGLEM: § 11.1.2a) digan al inicio que van a prescindir del término compuesto sintáctico y, sin embargo, lo empleen en otros capítulos posteriores, como el arriba citado § 16.14n o § 13.7q (vid. infra).
La escasa precisión del término compuesto sintáctico se advierte ya en el Esbozo (), pues lo mismo lo define como enunciado o parte de enunciado, sin más (a), que lo caracteriza como formación que emula una secuencia sintáctica o que proviene de ella (b) (vid. nn. 7 y 10):
-
a) La composición impropia tiene carácter sintáctico. Sus formaciones son enunciados con más de una palabra, o partes de enunciados: ganapán, amormío, porsiacaso, correveidile, vanagloria [...] ().
-
b) Compuestos sintácticos. Proceden de secuencias sintácticas, o pueden analizarse como tales. Todos sus componentes son aislables y el acento único del compuesto es el del último componente acentuado [...]: altorrelieve, bajorrelieve (escritos también alto relieve, bajo relieve), correveidile, enhorabuena, hazmerreír, malasangre, malcriar [...] ().
Afirmar que es un enunciado o una secuencia sintáctica no es decir mucho, pues un enunciado y una secuencia sintáctica ―que no es siquiera un término técnico― pueden serlo una palabra como respuesta a una pregunta, una interjección o una onomatopeya. Lógicamente, a tenor de los ejemplos que ilustran tales caracterizaciones, puede inferirse que se refiere a sintagmas y oraciones o partes de ellos. Asimismo, al decir que pueden provenir de una estructura sintáctica, debe entenderse que esa estructura sintáctica puede no ser regular conforme a la sintaxis actual, pero sí en otro estadio sincrónico de la lengua, como puede ocurrir con *sabe lo todo [frente a lo sabe todo], *meto me en todo [frente a me meto en todo], *por si acaso, etc. Hay que tener en cuenta, además, que numerosos compuestos gráficos o propios y también no gráficos o impropios presentan una estructura sintáctica regular o provienen de ella: saltamontes [V + SNCD], guardiacivil [N + ACN], casatienda [N + Napos.], etc.; luna llena [N + ACN], campo santo [N + ACN], molino de viento [N + SPCN]; de hecho, unidades léxicas como vanagloria y malasangre reproducen la estructura alta mar y extrema unción y los citados por la propia Academia altorrelieve y bajorrelieve.
Asimismo, la NGLE y el Manual emplean puntualmente el término compuesto sintáctico para describir los grupos nominales del tipo rojo fuego, rojo sangre, amarillo limón, verde musgo, gris perla, azul cielo, etc., que, en otro lugar (vid. el capítulo dedicado a la composición nominal, el 11), tratan como compuestos sintagmáticos, lo que ―salvo que se trate de un lapsus calami― constituye, una vez más, otra incoherencia:
Aunque no existe, como se ha dicho, un acuerdo general entre los gramáticos sobre la pauta «adjetivo + adjetivo», podría pensarse que una parte de esta construcción obedece a un esquema morfológico, mientras que otra representa un esquema sintáctico. A favor de que las voces que designan colores son sustantivos en estos casos se suele aducir que pueden ocupar su lugar ciertos compuestos nominales (N + N), como los que se subrayan en corbatas verde musgo apagado, camisas gris perla brillante (§ 11.5j). Como es lógico, el segundo adjetivo no es necesario en estos casos, pero matiza al primero:
Ha depositado las bolsas sobre las losetas gris perla de la cocina (Azúa, Diario); La sala es rojo sangre y amarillo apagado, un billar verde en medio, cuatro lámparas amarillo limón con un resplandor anaranjado y verde (Carrere / Saborit, Retórica); [...] resplandeciendo en los geranios rojo fuego (Pombo, Natura).
Desde este punto de vista, cabe pensar que los compuestos sintácticos subrayados [gris perla, rojo sangre, amarillo limón, rojo fuego] se asimilan a los sustantivos (cursiva y encorchetado nuestros). Como tales nombres, admiten adjetivos o grupos adjetivales plenos (un verde musgo mortecino). El resultado es un grupo nominal complejo que puede modificar al sustantivo inicial en relación de aposición (§ 12.13) (NGLE: § 13.7q).
La confusión a que invita el término sintáctico es aún mayor si se tiene en cuenta la descripción del diccionario académico: los grupos nominales amarillo limón, verde esmeralda, gris perla o azul cielo son descritos como locuciones adjetivas ―aunque también con uso sustantivo, es decir, como locuciones sustantivas ()―. Como puede verse, no serían compuestos ―ni sintagmáticos ni sintácticos—, como se afirma en la NGLE, sino locuciones; y, aun en el caso de equiparar locución sustantiva a compuesto sintáctico, se incurriría en un nuevo desacuerdo en tanto en cuanto el DLE los describe como locuciones «adjetivas» (cfr. n. 13).
Otro factor que interviene en la imprecisión o inadecuación del término compuesto sintáctico es la propia caracterización que de él hacen la NGLE, el Manual y el GTG, que afecta a la delimitación del compuesto sintagmático. Cuando las academias deciden prescindir de dicho término porque invita a interpretarlo con una unidad de la sintaxis en lugar de la morfología (vid. nn. 4 y 5):
compuesto sintáctico es un término poco transparente, pues caracteriza una unidad morfológica (compuesto) por su comportamiento sintáctico, es decir, en función de su pertenencia a otra parte de la gramática (sintaxis),
no advierten que esa razón puede aplicarse igualmente al compuesto sintagmático al caracterizarlo como la construcción de dos palabras relacionadas por yuxtaposición: «Los compuestos del segundo tipo [=sintagmáticos] se forman yuxtaponiendo palabras que mantienen su propia independencia gráfica y acentual» (cursiva nuestra). Si bien en el GTG se incluye el siguiente comentario, que parece respaldar nuestra observación:
Algunos lingüistas entienden que el término compuesto sintagmático ―de uso común en la gramática actual― es equívoco, ya que caracteriza una unidad de la morfología por sus propiedades sintácticas, es decir, en función de otra parte de la gramática. En cualquier caso, no es controvertido el hecho de que estos compuestos ocupan un lugar impreciso entre esas dos disciplinas gramaticales (GTG: s. v. compuesto sintagmático).
Cabría pensar, en función de dicho comentario, que tan inadecuado es el término compuesto sintagmático como el término compuesto sintáctico (adviértase que reproduce casi literalmente la misma justificación). No obstante, debe tenerse en cuenta que numerosos compuestos sintagmáticos que describe la mayoría de los estudiosos no se ajustan a la caracterización restrictiva de la NGLE, el Manual y el GTG, dado que no siguen el único patrón que las academias imponen, la yuxtaposición (N-N, N-A, A-N).
Por otro lado, el problema no es solo que utilice un término propio de la sintaxis, el de yuxtaposición, para describir al compuesto sintagmático o impropio, sino que el uso que hace del concepto, tal como se expuso al principio (cfr. § 1), no es adecuado si nos atenemos a la definición de la NGLE y el Manual, el GTG y el DLE: la yuxtaposición se caracteriza por ser una estructura sintáctica conformada por dos unidades lingüísticas contiguas de la misma categoría o nivel jerárquico, cuando es una evidencia que esta condición se incumple en los casos de N-A y A-N (cabeza rapada es uno de los ejemplos que cita el Manual (NGLEM: § 11.1.2a, vid. supra), de modo que, de ser coherentes con la teoría, solo serían sintagmáticos ejemplos como casa biblioteca, cocina comedor, tren bala y villa miseria (son los cuatro ejemplos, con la estructura «N + N», que cita al principio el Manual, ibid., vid.supra), salón comedor, bar restaurante, poeta soldado, café teatro, casa tienda, tren botijo, falda pantalón, papel moneda, papel aluminio, pez espada, mariposa monarca, pájaro mosca, rey filósofo, sofá cama, ciudad dormitorio y similares, y, con reservas, las aposiciones cromáticas gris perla, gris ceniza, azul cielo, rojo geranio, amarillo limón, verde mar, rosa fucsia, etc. (NGLE: § 11.5j, NGLEM: § 11.3.2a), y los grupos construidos con los nombres clave, cumbre, límite, estrella, tope, diez, líder, pirata, robot, relámpago, estándar, récord, fantasma, piloto, prodigio, modelo, basura, etc., del tipo hombre clave, obra cumbre, fecha límite, oferta estrella, etc. ―problema clave es el ejemplo que la NGLE cita al principio (NGLEM: § 11.1.2a, vid. supra)―, además de los compuestos con guion, que pueden tener la estructura N-N (editor-escritor) o A-A (épico-lírico). En este sentido, es más coherente el GTG, que no utiliza el término yuxtaposición: «los compuestos sintagmáticos se forman a partir de dos sustantivos, como en cama nido o lavadora-secadora, o de dos adjetivos, como en sintáctico-semántico o político-social».
La mencionada restricción que aplican la NGLE (§ 11.1b) y el Manual () al compuesto sintagmático, la de formarse solo por yuxtaposición, implica inevitablemente el desalojo de la composición ―y, por tanto, de la morfología― de todos los tradicionales compuestos que se han construido con la pauta «N + prep. + N/SN», conocidos a veces como compuestos prepositivos (, , , ...), del tipo molino de viento, árbol del amor, caballo de vapor, ave del paraíso, cabello de ángel, tocino de cielo, abogado de oficio, etc., algo que contraría la postura de la propia Academia en su penúltima gramática (), donde cita ojo de buey y pata de gallo como ejemplos de «compuestos» imperfectos. Precisamente, el primero, ojo de buey (‘claraboya’), es uno de los ejemplos aducidos al principio por el Manual (NGLEM: § 11.1.2a). En ningún momento, la Academia explica este cambio de opinión.
La decisión de segregar esta estructura de la composición ―a la que se acomoda una lista interminable de compuestos genuinos, tratados así por la tradición― es netamente arbitraria. De hecho, la única justificación ―extremadamente vaga e insuficiente― que ofrecen la NGLE y el Manual es que, con tal esquema, los límites del compuesto nominal, el que llaman sintáctico, con la locución nominal son difusos, que los compuestos sintácticos tienen más parecido con las unidades de la fraseología que con las unidades de la morfología o que comparten ciertos rasgos (estos no se detallan suficientemente) con ellas:
Se reconoce generalmente que son borrosos los límites entre las locuciones y los compuestos (NGLEM: § 12.6.2b).
[...] estas unidades presentan puntos de contacto con las locuciones adjetivales, verbales, preposicionales y con otras similares que se caracterizan por ser piezas léxicas, más que unidades morfológicas (NGLE: § 11.1b).
[...] las expresiones que corresponderían a este parecen constituir unidades de la fraseología más que propiamente a [sic] la morfología (NGLEM: § 11.2a).
A tenor de los ejemplos aducidos por la NGLE, el Manual y el GTG y la exposición de los rasgos de las locuciones (p. ej., NGLEM: § 11.1.3), se advierte que se decanta por esta postura, la de considerar locuciones los compuestos de esta clase, los que llama sintácticos, por el criterio semántico de la composicionalidad: frente a los compuestos, que son, en términos generales, semánticamente transparentes, las locuciones son, en mayor o menor medida, semánticamente opacas, no composicionales ―es decir, usando un término específico de la fraseología, idiomáticas―, con un sentido figurado unitario o de bloque.
Lo primero que cabría apostillar es que ese límite difuso no se da solo con las locuciones de estructura «N + prep. + N/SN», sino con los sintagmáticos, bien de estructura «N + A / A + N», bien de estructura «N + N», pues con ellos también hay «puntos de contacto», y el criterio semántico es igualmente aplicable a estos: las formaciones cabeza rapada, cabeza cuadrada, piel roja y lengua larga, tren bala y hombre rana (ejemplos de compuestos, según la NGLE y el Manual) o viaje relámpago y oferta estrella no son, a carta cabal, semánticamente transparentes.
Es más, numerosos grupos nominales de estructura «N + prep. + N/SN», considerados comúnmente compuestos nominales, son total o casi totalmente transparentes; bastaría con pensar en las formaciones léxicas compuestas endocéntricas con el sustantivo casa como núcleo: casa de prostitución, casa de lenocinio, casa de mancebía, casa de putas, casa de citas, casa de tolerancia, casa de trato, casa de camas, casa de dormir, casa de huéspedes, casa de pupilos, casa de posadas, casa de beneficencia, casa de expósitos, casa de campo, casa de recreo, casa de comidas, casa de Dios, casa del Señor, casa de empeño o de empeños, casa de préstamos, casa de juego, casa de locos, casa de orates, casa de moneda, casa de postas, casa de socorro, etc. Asimismo, podría recurrirse a otras expresiones en las que N1 es hiperónimo de una serie o familia de palabras (pez, flor, árbol, pájaro, traje, reloj, etc.). En virtud de la restricción formal indicada, nos parece un desacierto describir todas estas expresiones como locuciones, como nos lo parece el tratamiento como locuciones que dispensan la NGLE (§ 12.9o) y el Manual () a los conjuntos, totalmente transparentes, sala de espera y fin de semana.
Y, abundando en la inconveniencia del criterio semántico, aunque pertinente en numerosos casos, es obvio que muchos compuestos léxicos o propios ―cuyo estatus de compuestos es innegable― son no composicionales o idiomáticos: tragaldabas, lameculos, vivalavirgen, pelagatos, nomeolvides, miramelindo, vendehúmos, saltamontes, pinchaúvas, matasuegras, aguafiestas, tocapelotas, chupatintas, matasanos, metepatas, trotaconventos, pintamonas, soplagaitas, etc.
Otra inconveniencia de vetar el estatus de compuesto a las palabras con estructura «N + prep. + N/SN» puede ilustrarse con las parejas hojalata / hoja de lata, aguanafa / agua de nafa y telaraña / tela de araña: no parece adecuado defender que sea compuesto el primer miembro de cada par y locución el segundo, tratándose de las mismas palabras, sin cambio de significado. En estos casos, el compuesto léxico no es más que el resultado histórico de un proceso de aglutinación o coalescencia de la expresión analítica (compuesto sintagmático): hoja de lata > hojalata, agua de nafa > aguanafa, tela de araña > telaraña. Tal reflexión puede aplicarse a los compuestos de estructura «N + A», «A + N»: camposanto / campo santo, hierbaluisa / hierba luisa, hierbabuena / hierba buena, malvarrosa / malva rosa, bajorrelieve / bajo relieve, altamar / alta mar, etc., y a los compuestos de estructura «N + N»: casatienda / casa tienda, casapuerta / casa puerta, aguanieve / aguanieve, etc., estructuras que, para la NGLE, sí pueden exhibir los compuestos. En definitiva, creemos que resulta incongruente adscribir a la morfología el educto con sus constituyentes gráficamente soldados y a la fraseología el educto con sus constituyentes gráficamente separados (, , , , ).
Y, en el mismo sentido, podrían aducirse pares como hipocampo / caballito de mar, libélula / caballito del diablo, cinoglosa / lengua de perro u oreja de liebre, asplenio (asplenium) / lengua de ciervo, sansevieria / lengua de suegra y strelitzia / ave del paraíso: siendo expresiones sinónimas que designan el mismo referente, no parece oportuno describir al primer miembro de cada par como sustantivo (unidad de la morfología) y al segundo, como locución sustantiva (unidad de la fraseología). Creemos que, en ambos casos, estamos ante palabras (sustantivos), simples y compuestas (, , , , ).
3. CONCLUSIONES
En virtud del estudio llevado a cabo, de revisión crítica del concepto de compuesto sintáctico, extraemos las siguientes conclusiones:
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A) El compuesto sintáctico no existe: el concepto de compuesto sintáctico, tal como lo emplean la NGLE-1 y el Manual es totalmente innecesario y superfluo; entre otras razones, porque la propia NGLE lo descarta al identificarlo, sin más, con la locución nominal. Por tanto, no habría tres clases de compuestos ―gráficos o univerbales, yuxtapuestos y sintácticos―, como inicialmente afirman las citadas obras académicas, sino dos: los univerbales, propios, gráficos o perfectos y los pluriverbales, impropios o imperfectos (que llama también sintagmáticos y que podrían llamarse igualmente yuxtapuestos en la medida en que solo admiten los esquemas de formación «N + N» + «N + A, «N + A» / «A + N»), que no se identifican a cabalidad con los comúnmente llamados sintagmáticos, ya que estos incluyen también los de esquema «N + prep. + N/SN».
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B) El llamado por las academias compuesto sintáctico no goza de alcance generalizado en la lingüística, pese a lo afirmado en la NGLE-1 y el Manual, y aún menos en el ámbito de la morfología. Tampoco ha sido determinado en ninguna tipología de clases de compuestos en la tradición gramatical (con anterioridad, pues, a la primera edición de la ), salvo en una obra de la Academia (el Esbozo) y en un breve trabajo de , con un sentido distinto, en ambos casos, del de la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española: constituye un grupo muy heterogéneo (el llamado impropio, sintagmático o sintáctico) y se opone al compuesto propio o morfológico. Esta división binaria se mantiene en .
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C) El concepto de compuesto sintáctico no está bien definido por las academias, ni su caracterización es uniforme en las obras académicas en que se emplea: en el Esbozo (), puede serlo un compuesto gráfico o propio (sabelotodo, vanagloria, bajorrelieve) o no gráfico o impropio (bajo relieve), con tal de que emule un sintagma u oración o provenga de ellos; en la NGLE (y el Manual) puede serlo exclusivamente un compuesto impropio o no gráfico, y no cualquier compuesto impropio: media naranja, ojo de buey, etc. Con todo, en estas obras, consideran lexicalizadas, sin precisar su sentido, formaciones como curalotodo, nomeolvides, enhorabuena, etc. La discordancia entre ambas gramáticas se comprueba ilustrándola, por ejemplo, con el compuesto sabelotodo, que es sintáctico en el Esbozo y gráfico o propio en la NGLE-1.
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D) El que la discriminación de la clase compuesto sintáctico en la NGLE se deba a la semejanza formal de la expresión con un enunciado o secuencia sintáctica no solo es poco preciso en tanto son muy laxos los términos enunciado y, sobre todo, secuencia sintáctica, sino por no estar, creemos, suficientemente fundado. Numerosos compuestos sintagmáticos o impropios, creados por yuxtaposición, también exhiben una estructura sintáctica regular (rey filósofo, buque escuela, cabeza rapada, etc.), así como la mayoría de los compuestos gráficos (sacapuntas, etc.).
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E) Tampoco está justificado suficientemente el descarte de la clase compuesto sintáctico por el hecho de ser el adjetivo sintáctico un término inadecuado para describir las unidades de la morfología, dado que el adjetivo sintagmático y el fenómeno de la yuxtaposición también lo son, y la NGLE, el Manual y el GTG no prescinden de ellos.
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F) La exclusión de la composición de todas las expresiones de estructura «N + prep. + N/SN», aun siendo muy numerosas las que la tradición ha tratado como compuestos genuinos (tocino de cielo, fin de semana, etc.), es completamente arbitraria y excesivamente radical; y aún más arbitraria, y desacertada, su adscripción automática a la fraseología, por cuanto se describen como locuciones nominales. De hecho, no hay ninguna explicación en el cambio de opinión de la Academia en el análisis de expresiones como ojo de buey, que es compuesto nominal en la gramática de 1931 y locución nominal en la NGLE.
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G) Igualmente, la NGLE no justifica, con ningún criterio o argumento, la descripción como compuestos (por yuxtaposición) de los grupos nominales denotadores de color como azul cielo y gris perla, así como de las aposiciones N-N conformadas con los sustantivos clave, límite, cumbre, estándar, modelo, etc., como segundo constituyente, al mismo nivel que rey filósofo, cocina comedor, casa cuna o buque escuela, habiendo, como hay, pruebas gramaticales suficientes para su tratamiento como unidades sintácticas (y no morfológicas). Como se ha señalado, las academias incurren en contradicción al categorizarlos como locuciones en el DLE.
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H) Creemos que es un desacierto hablar de yuxtaposición en los casos de formación de compuestos con estructura «N + A», máxime cuando la yuxtaposición es caracterizada por las academias por relacionar elementos del mismo nivel.
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Notes
[1] En función de la terminología adoptada por la Nueva gramática de la lengua española (NGLE) y el Manual (NGLEM) y la caracterización del compuesto univerbal, habría, en realidad, solo dos clases de compuestos: los univerbales y los pluriverbales; los pluriverbales se dividirían, a su vez, en dos grupos: los sintagmáticos y los sintácticos. Si consideramos que, para las academias, los sintácticos son locuciones, solo serían compuestos pluriverbales los sintagmáticos. Y, como se ha dicho arriba, los sintagmáticos estarían representados exclusivamente por las combinaciones de dos palabras contiguas, sin que medie preposición (es decir, relacionadas por yuxtaposición, según la terminología de la RAE y la ASALE).
[2] No solo no existe uniformidad en la tipología de compuestos: además, hay que tener en cuenta que los términos usados no son unívocos; p. ej., en , los yuxtapuestos se corresponden con los gráficos o propios (aunque quedan fuera los formados con temas cultos o grecolatinos, que llama pro-compuestos); los sintagmáticos, con los compuestos NN o NA/AN, y los preposicionales, con los prepositivos o sinápticos; en Pérez Vigaray (, , , ), la división es binaria: los compuestos nominales propios se corresponden solo con dos subgrupos de los tradicionales compuestos propios o gráficos: los del tipo pelirrojo (y algunas variantes minoritarias) y los del tipo lavamanos, en tanto la composición impropia (llamada también sintáctica en y directamente locución en ) abarcaría el resto de los tradicionales compuestos, sean gráficos o no: mesa de noche, contrato basura, bocacalle, etc. (determinativos); coliflor, rojinegro, vaivén, etc. (coordinativos); claroscuro, picapica, etc. (yuxtapuestos) (). Esta división binaria se mantiene en Pérez Vigaray & Batista Rodríguez (, ), pero la «composición impropia» ―término no utilizado en 2005― comprende las locuciones (salto de cama, cabello de ángel, coche cama, cartón piedra, etc.), las locuciones nominales amalgamadas o compositivas (pundonor, hidalgo, telaraña, bocacalle, camposanto, buenaventura, aguachirle, etc.) y las colocaciones (marido fiel, hombre clave, alta velocidad, mercado negro, retrato robot, coche de caballos, etc.); y, con otra terminología en 2020, las «frases lexicalizadas» (correveidile, hazmerreír, nomeolvides), «los llamados compuestos sintagmáticos» (mesa de noche, dinero negro, libre mercado, retrato robot), las «formas cultas, arcaicas o latinizantes» (ecografía, plenilunio, altisonante, grandilocuente) y distintos tipos de «préstamos» o «calcos semánticos» (trabajoadicto, piano bar, teleserie, etc.); adviértase que ahora, por un lado, se elude el término locución y se recurre al generalizado compuesto sintagmático ―que incluye las «locuciones» y las «colocaciones» (mesa de noche, retrato robot), salvo los casos de préstamo o calco (piano bar)―, y que, por otro lado, no reciben ninguna etiqueta las «locuciones amalgamadas», es decir, numerosos compuestos gráficos de la tipología más general (bocacalle); en cambio, en , se es más fiel a la terminología anterior (), aunque, junto a las «locuciones» y las «colocaciones», se propone el grupo de «combinaciones preferentes», donde figuran numerosos tradicionales compuestos sintagmáticos (teléfono móvil, leche condensada, buque hospital, bomba lapa, casa cuartel, centro comercial, casa de comidas, verde pistacho, carril bus, salón comedor, hombre orquesta, etc.), así como numerosas genuinas colocaciones léxicas (diferencia abismal, comida opípara, enemigo acérrimo, éxito fulgurante, batalla encarnizada, estrecha vigilancia, caída estrepitosa, lluvia torrencial, inflación galopante, remota posibilidad, pregunta capciosa, vital importancia, testimonio fehaciente, enjambre de abejas, banco de peces, piara de cerdos, rebaño de ovejas, tableta de chocolate, etc. (en cambio, otras genuinas colocaciones aparecen, correctamente, en el grupo de «colocaciones»: ignorancia supina, miedo cerval, precio astronómico, momento crucial, odio mortal, mentira piadosa, error garrafal, soberano fracaso, esfuerzo ímprobo, hambre canina, discusión bizantina, fumador empedernido, etc.); se producen, además, algunas permutas de ejemplos o reubicaciones de grupo.
[3] GTG (s. v. composición). Si bien en la misma obra (s. v. compuesto) recupera los términos tradicionales de propio o léxico para referirse al univerbal; también recupera el término imperfecto () para referirse al pluriverbal o sintagmático.
[4] Excepcionalmente, el término aparece utilizado, en la bibliografía de gramática española, una sola vez, en , al referirse a expresiones como bienmesabe y fin de semana, aunque sin afán de discriminar un tipo particular de compuesto ni adoptar la nomenclatura de la ; de hecho, no se emplea con el mismo sentido y es ilustrado con ejemplos dispares: «El término “sintagmático” no parece completamente apropiado en la medida en que puede aducirse que los compuestos léxicos responden también a una estructura sintagmática. En este sentido, más adecuada podría ser la denominación de compuestos “sintácticos”». Si bien tiene razón el autor, como luego exponemos, al afirmar que los gráficos pueden exhibir una estructura sintagmática, creemos que precisamente sintáctico no es el término sustitutorio más adecuado.
Posteriormente a la primera edición de la NGLE, adoptamos () el término compuesto sintáctico, pero como sinónimo de compuesto sintagmático, en tanto en cuanto los sintácticos de la NGLE se corresponden, en su gran mayoría, con los tradicionales compuestos sintagmáticos preposicionales (sala de espera, orden del día, fin de semana, ojo de buey, etc.). No se trata, pues, de una clase autónoma. Renunciamos a dicho término en posteriores estudios sobre la composición nominal y la locución nominal. En cambio, sí constituye una clase autónoma en , aunque no hay concordancia con las subclases de compuesto sintáctico determinadas en , tal como se ha expuesto anteriormente (vid. n. 2); p. ej., mesa de noche y cabello de ángel son compuestos sintácticos determinativos en y supuestamente sintagmas en (y, en , colocación y locución, respectivamente). Como se ha expuesto, ambos estudios coinciden en la oposición compuesto propio (representado únicamente por las formas del tipo pelirrojo y lavamanos) / compuesto impropio o sintáctico.
El término sí es utilizado, aunque más bien ocasionalmente, en estudios de morfología de otras lenguas, pero, cabe señalar, también con otro valor, no asimilable a las locuciones como proponen las academias: Études de grammaire comparée. Les composés syntactiques en grec, en latin, en français et subsidiairiament en zend et en indien ); asimismo, Meunier (1875). opone compuesto sintáctico (aquae-ductus, martis diēs, fleur de lis) a compuesto asintáctico (aquivergium ‘mare’). Con suma imprecisión y casi de pasada, también lo emplea , al oponer lexema compuesto y lexema sintáctico ―otros dos términos nada adecuados―: «Los lexemas compuestos se originan a menudo como compuestos sintácticos que, al institucionalizarse, adquieren un significado más o menos especializado» (cursiva nuestra). Según el autor, «significado y distribución [del lexema sintáctico] pueden explicarse a partir de las reglas productivas del sistema lingüístico».
[5] No aparece, por ejemplo, en la anterior gramática académica, la de 1931. La solo hablaba, lacónicamente, de compuestos perfectos (con unión gráfica) e imperfectos (con separación gráfica: ojo de buey, pata de gallo). Adviértase que los términos compuesto perfecto y compuesto imperfecto no los emplean ni el Esbozo ni la NGLE, pero sí el GTG.
Tampoco figura ya en el GTG (s. v. composición) al tratar la composición, sin que la RAE & ASALE expliquen el porqué; pero sí, como de soslayo («Información complementaria»), al tratar las locuciones nominales, reproduciendo casi literalmente lo expuesto en la NGLE-1 y la NGLE-2 (vid. n. 3):
Se usa a veces el término compuesto sintáctico en lugar de locución sustantiva. Se entiende aquí que compuesto sintáctico es un término poco transparente, pues caracteriza una unidad morfológica (compuesto) por su comportamiento sintáctico, es decir, en función de su pertenencia a otra parte de la gramática (sintaxis) ().
Junto al lema locución sustantiva, figura como sinónimo:
Sin.: compuesto sintáctico, locución nominal ().
[6] Tampoco hemos localizado a ningún autor que describa como compuestos sintácticos grupos nominales como los que cita la NGLE, pese a dar a entender que así los analizan algunos autores:
Las expresiones con un infinitivo en el complemento preposicional se han interpretado a veces como compuestos sintácticos (§ 11.1b) [cursiva nuestra]. Sin embargo, no aboga a favor de ese análisis el que el infinitivo pueda aparecer con su complemento: ganchos (también pinzas en algunos países) de tender la ropa, cuchillo de cortar el pan, lentes de ver de cerca. Tampoco apoya este análisis el que la preposición de alterne a menudo con para, a veces preferida en estos contextos: lentes para ver de cerca, cuchillo para cortar el pan. Se obtienen alternancias similares en pares como una aguja {de ~ para} coser maletas; papel {de ~ para} escribir. Como se comprueba, los grupos nominales así construidos se interpretan de forma composicional o articulada. Las diversas expansiones que admiten son, además, incompatibles con las unidades morfológicas (NGLE: § 12.9t [un comentario casi idéntico aparece en la NGLE-2]).
En conformidad con la NGLE, no deberían ser analizados como compuestos (ni como locuciones); sin embargo, sí podrían analizarse como compuestos sintagmáticos los grupos nominales máquina de coser, tabla de planchar, papel de fumar, maquinilla de afeitar, aguja de marear o máquina de escribir (; cfr. n. 4).
[7] La , en realidad, opone composición propia a composición impropia, que caracteriza de la siguiente manera: «La composición impropia tiene carácter sintáctico. Sus formaciones son enunciados con más de una palabra, o partes de enunciados: ganapán, amormío, porsiacaso, correveidile, vanagloria [...]. En la composición propia no presentan ninguna clase de organización de carácter sintáctico, son exclusivamente formaciones léxicas, en muchos casos atenidas a modelos recibidos: bocamina, ganapierde, viandante».
[8] Nótese que en esta publicación los autores adoptan el término sintagmático, pese al reparo que ponía anteriormente y que, por ello, no había empleado: «Así, bajo términos como el de compuesto [...] ―el más desafortunado de ellos sin lugar a dudas― se han ido incluyendo en el dominio de la composición nominal [...]».
[10] Concretamente, los seis primeros ejemplos serían «frases lexicalizadas» (incluidas entre los compuestos impropios) para . En la misma línea, para dichas formas (sabelotodo, curalotodo, metomentodo, bienmesabe, hazmerreír, acabose, besalamano, pésame, tentempié, enhorabuena, quehacer, nomeolvides, enhorabuena), la NGLE (§ 11.1b, 11.9j, 16.14n) y el Manual () hablan de formas lexicalizadas, a la vez que de compuestos. No sabemos, realmente, qué sentido tiene aquí hablar de lexicalización, dado que todos los compuestos, sean del tipo que sean, están lexicalizados (casatienda, lavavajillas, rojiblanco, coliflor, etc.). Si se refiere a que son locuciones, entendemos que habría una incongruencia, pues serían compuestos y locuciones a la vez. Como procede advertir, los compuestos sintagmáticos ―tanto en el sentido más común, como en el más restrictivo de la NGLE y el Manual― y casi todos los compuestos léxicos tienen también una estructura sintáctica (aposición N-N, complementación N-A: luna llena, oso polar, árbol del amor, flor de lis, campo santo (camposanto), malva rosa (malvarrosa), agua nieve (aguanieve), guardia civil (guardiacivil), etc. Precisamente, , como ya se ha indicado (cfr. n. 4), cita un compuesto propio o gráfico (bienmesabe) y otro impropio (fin de semana), y lo mismo la al igualar altorrelieve y alto relieve, bajorrelieve y bajo relieve. Nótese que, como se ha señalado arriba, en esta obra (Esbozo), impropio equivale a sintáctico, frente al propio; en la NGLE, propio equivale a gráfico o léxico, e impropio, a sintagmático. Un ejemplo de contradicción, o, cuando menos, de este cambio de opinión es vanagloria, que es descrito como compuesto impropio en el y como compuesto propio o léxico en el Manual (). Hay más casos: ganapán y bajorrelieve son compuestos impropios para el Esbozo y sacapuntas y medianoche son compuestos propios para la NGLE, aun exhibiendo el mismo esquema formal.
[11] Podría inferirse que la solo consideraba compuestos los léxicos, propios o gráficos, dejando sin determinar la categoría de los sintagmáticos o impropios o los sintácticos de la NGLE ―pese a que la sí los describía como compuestos (imperfectos) e ilustraba con ejemplos como ojo de buey y pata de gallo―, pero creemos que no es así en tanto que advierte que altorrelieve y bajorrelieve pueden también escribirse separadamente (alto relieve y bajo relieve), sin señalar que, con esa escritura, se recategorizarían de otra manera (vid. n. 10).
[12] Previamente, en el capítulo de la composición (Compuestos de doble sustantivo, Compuestos N-N atributivos), la NGLE (§ 11.5j) y la NGLEM (§ 11.3.2a) hacen el siguiente comentario: «Es muy productiva la pauta N+N cuando el primer sustantivo designa un color y el segundo expresa un matiz particular del tono designado por el referente del primero. El segundo segmento denota en todos estos casos alguna cosa que se toma como representativa o prototípica de esa variedad cromática, como en azul cielo, blanco hueso, negro azabache, rojo cereza, verde manzana. El término amarillo limón es muy común en el español europeo y en el rioplatense, pero no tanto en otras áreas en las que el limón se asocia de forma característica con el color verde. En el § 13.7ñ se argumenta, en el mismo sentido, que a la expresión subrayada en un verde musgo apagado corresponde la estructura de un compuesto sintagmático del tipo N+N [...] (NGLE: § 11.5j).
[13] Este análisis ya figura en el , como también en , que aduce un único ejemplo: azul celeste, y , que opera con más ejemplos. En cambio, serían compuestos para la mayoría de los estudiosos: , Giurescu ( y ), , , , , , , , . Otros, como , , García-Page (, , ), , , o los analizan como aposiciones nominales. Adviértase el cambio de opinión en algunos autores (Bosque, Di Tullio) y la falta de uniformidad en la GDLE. Como se ha indicado antes, ; el único ejemplo que citan es verde pistacho) los describen como «combinaciones preferentes» (sintagmas).
Curiosamente, aunque son más de un centenar los grupos nominales apositivos «N + N» denotadores de color que son de uso común, el DLE solo registra cuatro, lo que no deja de ser, cuando menos, algo extraño en una obra lexicográfica encargada de recoger los registros léxicos sancionados: rubio platino, gris perla, gris marengo y azul cielo (además de azul ultramaro, azul celeste, azul marino, azul turquí, rojo alambrado o vivo, con estructura «N + A», y azul de ultramar, azul de mar, azul de Prusia, azul de Sajonia y azul de cobalto, con estructura «N de N»). Y también resulta extraño que no admita las variantes apositivas azul mar, azul ultramar, azul Prusia, azul Sajonia, y azul cobalto, de uso común; que registre azul turquí, pero no azul turquesa, de mayor uso (la palabra turquesa, sin combinarse con azul, es descrita como adjetivo: «2. adj. Dicho de un color: Azul verdoso semejante al de la turquesa»), y que verde de montaña o verde de tierra no denoten color, o, dicho de otra manera, que el lema no incluya esta acepción; el sintagma verde montaña es bastante común, como también lo son, entre otros, verde pino, verde botella, verde musgo, verde pistacho, verde caqui, o verde esmeralda, no así verde tierra (existen, en cambio, los lemas verdemontaña y verdemar). Los grupos nominales con estructura «N + de + N» azul de ultramar, azul de Prusia, azul de Sajonia, azul de cobalto, así como los de estructura «N + A» azul ultramarino y azul ultramaro, son descritos como locuciones adjetivas, de forma secundaria, en la acepción de ‘color’, frente a azul de mar, único conjunto descrito directamente, con su propia subentrada en el artículo lexicográfico, como locución [adjetiva]:
azul de mar. 1. loc. adj. Azul de matiz más oscuro parecido al que suelen tener las aguas del mar.
Apl. a color, u. t. c. loc. sust. m.
azul de ultramar. 3. m. Color del azul de ultramar. U. t. c. loc. adj.
azul de Prusia. 2. m. Color del azul de Prusia. U. t. c. loc. adj.
Resulta, asimismo, incongruente que las locuciones adjetivas gris perla, gris marengo, azul cielo, azul celeste, azul marino, azul turquí y azul de mar puedan también usarse como locuciones sustantivas (U.t.c.loc.sust.), pero no rubio platino ni rojo alambrado o vivo:
[14] Decimos con reservas porque hay lingüistas que no analizan como compuestos ni las denominaciones cromáticas N-N (gris perla) (vid. n. 12) ni los grupos nominales N1-N2 en los que N2 es uno de los sustantivos señalados (límite, clave, estrella, etc.), que funcionan como adjetivos (limítrofe, crucial, estelar, etc.): no solo N1 puede ser sustituido por otro sustantivo (cuestión / personaje / asunto / libro / palabra / autor / hallazgo... clave) y N2 por otro sustantivo o un adjetivo (actor estrella / estelar), sino que tanto N1 como, más limitadamente, N2 pueden llevar modificadores (libro de poesías clave; libro clave para entender la historia) ().
[15] Esta restricción no es ninguna novedad, pues es lo que defienden algunos estudiosos, como : los compuestos sintagmáticos serían, lisa y llanamente, locuciones nominales denominativas «geminadas», de estructura N-N (tren correo, peje sapo), y locuciones nominales denominativas «complejas», de estructura N-A o N-prep-N/SN (noche toledana, ave del Paraíso) (, ).
[18] Adviértase que no es muy exacta la afirmación del primer texto (del Manual), ya que al menos los compuestos gráficos son claramente distintos de las locuciones. Más clara, y tajante, es la postura de con relación a este límite difuso, pues decide, sin argumento alguno, considerar locuciones todos los compuestos impropios (separados gráficamente), es decir, no solo los sintagmáticos prepositivos, sino también los apositivos.
[19] Este criterio ya había sido esgrimido antes por otros autores, como : «El compuesto tiene transparencia semántica; el fraseologismo no la tiene necesariamente»; pero, igual que las academias, incurre en la incongruencia de incluir entre los ejemplos muchos idiomáticos o semánticamente opacos. gallocresta, aguafiestas, siempreviva, etc.
[20] Precisamente, el Manual cita estos dos últimos compuestos (tren bala, hombre rana) como ejemplos de cierta opacidad semántica.
[21] La posible asignación de un significado a alguna de estas voces estará motivada por el conocimiento del significado metafórico o idiomático de la locución verbal de la que procede: lamer el culo, ser un viva la Virgen, vender humo, aguar la fiesta, tocar las pelotas, meter la pata, etc.
[22] Cabe señalar que un proceso similar de conglomerado gráfico (hipóstasis, en la terminología de ) se produce también en el seno de las locuciones, dando lugar a palabras idiomáticas (, , , , y , entre otros): a quema ropa > a quemarropa, a macha martillo > a machamartillo, a mata caballo > a matacaballo, a vuela pluma > a vuelapluma, en un pis pas > en un pispás, a cox cox > a coxcox > a coxcojita, etc.; en tales casos, solo se obtienen variantes gráficas, sin cambio de estatus ni significado. Ahora bien, en algunas ocasiones, sí se consigue el cambio de categoría, de unidad fraseológica (locución) a unidad morfológica (compuesto léxico): tejemaneje, ajaspajas, tiquismiquis, vivalavirgen, enseguida, deprisa, etc.


