1. INTRODUCCIÓN
Tradicionalmente, se admite que se produce una paradoja de encorchetado cuando existe una discordancia entre la segmentación formal y la segmentación semántica atribuidas a una palabra o un sintagma. Aunque existen varios tipos de estas paradojas, en este artículo nos centraremos exclusivamente en dos de ellos. Los ejemplos de 1 y 2 ilustran el fenómeno:
En 1a-c el sustantivo latinista se combina con el adjetivo relacional vulgar. La derivación formal se muestra en 1b, donde primero se forma latinista a partir del sustantivo latín y el sufijo - ista, y luego se adjunta vulgar. Sin embargo, el significado de la expresión resultante no es ‘especialista en latín que es vulgar’, sino ‘especialista en latín vulgar’. Por ese motivo, se propone la segmentación semántica de 1c, donde latín se combina primero con vulgar, y el sufijo - ista se adjunta a la expresión resultante. En cuanto a 2a-c, la palabra submarino se deriva formalmente, como se muestra en 2b, de la adjunción del prefijo sub- al adjetivo marino, que a su vez es el resultado de la adjunción del sufijo -ino al sustantivo mar. En cambio, en la segmentación semántica el prefijo sub- se une al sustantivo mar, y el sufijo -ino se une al derivado resultante; ello da cuenta del significado de la expresión completa, que no es ‘por debajo de lo relativo al mar’, sino ‘relativo a lo que está u ocurre por debajo de la superficie del mar’.
Las paradojas de encorchetado plantean un reto muy estimulante para la teoría lingüística, pues o bien ponen en duda el principio vertebrador de la composicionalidad, de acuerdo con el cual el significado de una expresión compleja se construye a partir del significado de las partes que la componen, o bien sugieren que alguna de las segmentaciones propuestas para dar cuenta de ellas es innecesaria. En función de la postura que se adopte, las propuestas que tratan de dar cuenta de la discordancia ilustrada pueden dividirse en dos grandes bloques: aquellas que niegan la existencia misma de estructura jerárquica dentro de la palabra () y aquellas en las que la segmentación formal se supedita a la semántica o, en otras palabras, aquellas que ponen en el centro del análisis las segmentaciones propuestas en 1c y 2c.
Nuestra propuesta se aleja de las del primer bloque, que niegan la existencia de estructura morfológica, ya que adjudican erróneamente más peso a las supuestas excepciones ―esto es, a las paradojas de encorchetado― que a los casos generales de derivación y composición, cuyo significado solo es explicable suponiendo la existencia de estructura. No nos detendremos, pues, en ellas, y nos centraremos en las propuestas del segundo bloque; no obstante, por razones de espacio, no las describiremos con detalle, sino que nos limitaremos a clasificarlas y a hacer un repaso somero de ellas.
Las propuestas que enmarcamos en el segundo bloque pueden dividirse en dos grupos: (a) las que proponen alguna regla semántica de ajuste, más o menos ad hoc, solo para las paradojas de encorchetado (, , , ); (b) las que postulan una estructura morfosintáctica de base con arreglo a la segmentación semántica y, después, mediante el movimiento de constituyentes, un reajuste sintáctico-fonético que dé cuenta de la segmentación formal (, , , , ).
Nuestro análisis no se alinea tampoco con las propuestas de este segundo bloque. Ni con las del primer grupo. por basarse en análisis ad hoc que carecen de poder explicativo, ni con las del segundo, porque implican postular que en la derivación se forman palabras irreales (como *submar en el caso de submarino o *intramúsculo en el de intramuscular; vid. sobre la hipótesis con base en la palabra [Word-based Hypothesis]) o asumir que los afijos pueden adjuntarse en la derivación después de que se hayan formado algunos constituyentes sintácticos; a este respecto, resulta difícil justificar la segmentación de 1c en latinista vulgar, donde no existe motivación empírica para que -ista se adjunte después de que se forme el sintagma latín vulgar, lo cual desvirtúa la composición morfosintáctica incluso dentro de los parámetros de una teoría construccionista de formación de palabras. Se podría argüir que elude este último inconveniente, ya que hace notar que en las paradojas de encorchetado algunos constituyentes son adjuntos (en nuestro caso, vulgar y sub-) y que las segmentaciones de 1c y 2c sí tendrían motivación sintáctica al postularse, basándose en , que los adjuntos deben insertarse en primer lugar en la derivación con independencia de que sean afijos o palabras. Sin embargo, la propuesta presenta el mismo problema que las demás en relación con la formación de palabras irreales en la derivación.
En nuestra propuesta también asumimos que las paradojas de segmentación surgen cuando intervienen adjuntos, pero, a diferencia de Newell, no ponemos el foco en las segmentaciones semánticas de 1c y 2c, que consideramos inadecuadas, sino que postulamos, en consonancia con una larga línea de investigación que se remonta a, al menos, , que los adjuntos no tienen por qué incidir sobre todo el significado de la palabra a la que se unen, sino que pueden incidir sobre fragmentos de contenido. Dicho de otro modo, el que la interpretación semántica de los constituyentes de 1 y 2 sea 1c y 2c, respectivamente, no implica que dichas segmentaciones sean correctas; por ejemplo, el hecho de que latinista vulgar signifique ‘especialista en latín vulgar’ no implica que vulgar tenga que combinarse con latín antes que el sufijo -ista. En nuestro análisis, la única derivación adecuada es la formal (latín > latinista > latinista vulgar), y el adjetivo relacional vulgar, en cuanto que es un adjunto, puede modificar solamente al fragmento de contenido relativo a latín que se halla codificado en la estructura semántica de latinista, como veremos con detalle en la sección 3.
En síntesis, nuestro análisis incorpora ideas de propuestas anteriores por cuanto se fundamenta en el supuesto de que las paradojas de encorchetado se producen cuando intervienen adjuntos, pero es a su vez novedoso en la medida en que se aleja de los análisis previos al desestimar las segmentaciones semánticas de 1c y 2c y poner el foco únicamente en las segmentaciones formales de 1b y 2b. Precisamente el atractivo de nuestra propuesta es que prescinde de segmentaciones dobles y simplifica el análisis; en sus términos, las paradojas de encorchetado no entrañan en realidad ninguna paradoja, puesto que la interpretación de las expresiones complejas que se identifican como tales se obtiene composicionalmente si asumimos, como ya se ha hecho a propósito de otros fenómenos, que el significado de algunos de los elementos que integran una expresión compleja no interactúa con el significado completo de otros elementos, sino solo con fragmentos de este.
El artículo está estructurado como sigue: en la sección 2 se presenta el marco teórico, que consiste básicamente en la teoría del Lexicón Generativo de ; en la sección 3 desplegamos el análisis de los dos tipos de paradojas descritos en esta sección, que se asienta conjuntamente en el presupuesto de que en el léxico opera un conjunto de mecanismos de concordancia de rasgos subléxicos entre los elementos que conforman las expresiones complejas y en el presupuesto construccionista según el cual las palabras también se forman en la sintaxis; la sección 4 resume las principales ideas y presenta nuevos datos que posponemos para investigaciones futuras.
2. HIPÓTESIS Y MARCO TEÓRICO
Una vez expuestos los objetivos de nuestro análisis, en esta sección presentamos la hipótesis y el modelo del Lexicón Generativo, que constituye el marco teórico que sustenta dicho análisis. En § 2.1. se describen los principales presupuestos de la teoría y en § 2.2. se presenta la estructura de qualia, nivel de representación donde se recoge un conjunto de información potencial sobre las características definitorias de la entidad a que se refiere una palabra; por último, en § 2.3. mostramos los mecanismos generativos mediante los cuales interactúan los rasgos subléxicos de las palabras.
2.1. Supuestos básicos del Lexicón Generativo
Como hemos avanzado, la hipótesis principal de este trabajo es que las llamadas paradojas de encorchetado no existen como tales, sino que hay un elemento de la expresión, en nuestro caso un adjetivo relacional (vulgar en latinista vulgar) o un prefijo (sub- en submarino), que, por su condición de adjunto, puede focalizar el fragmento de significado relativo al sustantivo que integra el núcleo de la expresión completa (latín y mar, respectivamente). Esta concordancia de los rasgos del adjunto con los del elemento modificado se produce mediante una operación léxica que tiene lugar una vez que las palabras se han formado y combinado en la sintaxis.
Nuestra hipótesis se enmarca en la teoría del Lexicón Generativo (LG, a partir de ahora) de , desarrollada en trabajos posteriores suyos y de otros autores (cfr. y ). El modelo constituye una teoría formal sobre la organización y estructura del léxico, el cual acoge gran parte de la potencialidad significativa y creativa del lenguaje. Su objetivo fundamental es dar cuenta de la polisemia regular, es decir, de los sentidos que puede adquirir una misma palabra en función del contexto sintáctico en que se inserta, manteniendo la frontera entre el conocimiento lingüístico y el enciclopédico. Detengámonos en los datos siguientes:
En 3a el significado del adjetivo rápida varía en función de los sustantivos que lo acompañan: la expresión una moto rápida se refiere a una moto que puede circular a una gran velocidad, mientras que una carretera rápida alude a una carretera por la que los vehículos pueden circular a gran velocidad. En condiciones contextuales normales, las expresiones de 3b son semánticamente anómalas por carecer de interpretación, lo que marcamos con el símbolo #.
En la medida en que las ambigüedades y contrastes mostrados en 3 se producen de manera sistemática en determinados contextos y se localizan en lenguas tipológicamente no emparentadas, la propuesta del LG defiende la naturaleza general, presuntamente universal, del conjunto de presupuestos y mecanismos de los que se deriva la polisemia regular de las unidades léxicas en las combinaciones sintácticas. El presupuesto principal del modelo es que la entrada de las palabras en el lexicón mental cuenta con una estructura interna (o subléxica) compuesta por informaciones o rasgos subléxicos codificados de forma estructurada y jerarquizada en distintos niveles o subestructuras. Estos rasgos se pueden visualizar o materializar en el contexto sintáctico de forma independiente o preferente a través de una serie de operaciones léxicas.
El modelo del LG presupone asimismo la infraespecificación de las entradas léxicas, es decir, su falta de especificación, que las capacita para intervenir en diferentes estructuras sintácticas y, en consecuencia, en distintas operaciones de composición semántica (). De acuerdo con este presupuesto, los distintos sentidos que adquiere una palabra en el contexto, como el adjetivo rápida en 3a, no han de aparecer listados en el lexicón mental como diferentes entradas, sino que están contenidos potencialmente en una única entrada poco especificada, en forma de rasgos activables en función del sustantivo con el que se combine.
La concepción del léxico como un módulo en el que un conjunto finito de operaciones de concordancia actúa sobre un conjunto finito de rasgos para dar lugar a los múltiples sentidos que puede adquirir una palabra en los distintos contextos implica que el LG es, en efecto, un modelo generativo. Así, la sintaxis permite la combinación de rápida con los sustantivos de 3a porque estos contienen en su definición algún rasgo compatible con el significado del adjetivo, y son operaciones léxicas las que explican por qué rápida significa ‘que circula a gran velocidad’ o ‘por la que un vehículo puede circular a gran velocidad’; en concreto, el sustantivo moto contiene la información de que es un objeto usado para circular y el sustantivo carretera contiene la información de que es un objeto destinado a la circulación de vehículos. Una operación léxica visualiza estos rasgos, y no otros (como pudieran ser la composición interna, el tamaño, la forma, etc., de estos objetos), ya que son los dos rasgos descritos los que resultan relevantes para la interpretación del adjetivo rápida. La misma operación descarta, en cambio, las combinaciones de 3b, puesto que montaña y pared no contienen un rasgo subléxico del que se pueda predicar la rapidez, como se detallará más abajo, en § 2.2.
En consecuencia, el LG constituye una teoría lexicista, ya que el léxico proyecta sus propiedades en la sintaxis: las combinaciones que pueden darse en la sintaxis están previstas por los rasgos de las piezas léxicas que integran las expresiones lingüísticas. Ahora bien, el modelo es también composicional, en la medida en que el significado de una expresión compleja es el resultado de la interacción del significado de los elementos que la conforman; así, para determinar el significado transmitido por el adjetivo rápida, es preciso conocer el sustantivo con el que se combina en la sintaxis.
En este sentido, el modelo es bidireccional, ya que, para que tengan lugar las operaciones léxicas, la información de la sintaxis ha de ser enviada al léxico; esto es, las propiedades léxicas de rápida permiten que este adjetivo pueda expresar los dos sentidos arriba descritos, pero, mientras no se produce la combinación sintáctica del adjetivo con el sustantivo correspondiente, no puede saberse cuál de los dos sentidos se activa. Retomaremos esta cuestión en § 3.1, donde argumentamos que esta bidireccionalidad del modelo justifica la incorporación del presupuesto construccionista de que las palabras se forman en la sintaxis.
En suma, la teoría del LG es un modelo generativo, lexicista, composicional y bidireccional, que postula un léxico poco especificado, pero estructurado en rasgos que pueden interactuar entre sí. En las próximas subsecciones examinaremos cómo se estructura el significado de una palabra y cuáles son las operaciones léxicas que explican la generación de los sentidos de las combinaciones aquí analizadas.
2.2. El significado de una palabra
La teoría del LG propone la existencia de varios niveles de representación léxica en razón de los cuales se estructura el significado de una palabra. A los efectos de este trabajo, nos interesa exclusivamente el nivel que se conoce como estructura de qualia (EQ), a la que dedicamos esta subsección. La EQ constituye una subestructura de la entrada léxica en la que se codifica un conjunto de información potencial sobre las características definitorias de la entidad (objeto, evento o propiedad) a que se refiere una palabra, distribuida en cuatro elementos del significado denominados, respectivamente, quale formal (QF), quale constitutivo (QC), quale agentivo (QA) y quale télico (QT). En el QF, el más prominente por cuanto define qué tipo de entidad denota una palabra, se recoge en qué se diferencia formalmente la entidad referida respecto de otras entidades en un dominio más extenso; en el QC se codifica información sobre la constitución interna de la entidad; en el QA, cómo llega a existir; y en el QT, para qué sirve. Es importante destacar que la EQ de las palabras no siempre contiene información acerca de estos cuatro qualia y que la información que se codifica en cada uno de ellos no tiene la misma prominencia en todos los casos.
La teoría del LG distingue tres categorías de palabras en función de su estructura subléxica: los tipos naturales, los tipos funcionales o artefactos y los tipos complejos. Los tipos naturales, como mar o jirafa, son objetos que solo codifican información en el QF y el QC. Por ejemplo, mar se define en su QF como [objeto [espacio] [grande] [que separa territorios]]]]; en su QC se incluyen informaciones esenciales sobre la materia y otros componentes que lo forman: [agua], [sales minerales], [grava, peñascosy otros elementos del fondo marino], etc., que se visualizan en expresiones como un mar {de agua cristalina / con preciosos arrecifes}. Por su parte, jirafa se define en su QF como [animal] y su QC incluye rasgos como [cuello largo], [cuernos], [cuatro patas], etc., y otras informaciones sobre [peso] y [color], visualizadas en expresiones como jirafa {de mil kilos / con manchas marrones}.
Los tipos funcionales o artefactos, como cuchillo o profesor, incluyen además información en su QA y QT. Por ejemplo, cuchillo se define en su QF como [objeto [no animado [instrumento]]] y su QC recoge información como [mango] y [hoja metálica]. Expresiones como cuchillo {afilado / embotado / oxidado} constituyen metonimias en las que el adjetivo predica el estado en que se halla la hoja. Puesto que se trata de un tipo funcional, su QT incluye la información de que sirve para [cortar]; por eso, una expresión como cuchillo excelente significa ‘cuchillo que corta muy bien’. El QA recoge la información relativa a [fabricación], que se materializa en los complementos de las expresiones un cuchillo {artesanal / forjado a mano}. Por su parte, profesor se define en su QF como [objeto [animado [instrumento]]]; su QC incluirá una mención a sus partes componentes (un profesor pelirrojo). En cuanto que tipo funcional, su QT incluye información sobre su finalidad, [enseñar], por lo que la expresión un profesor excelente significa ‘un profesor que enseña muy bien’. El QA recoge información sobre los procesos implicados en el [origen] de la condición de profesor; así, la expresión un profesor muy preparado se refiere a ‘un profesor que tiene una buena formación académica’.
Por último, existe un tercer tipo de palabras, los tipos complejos, que son sistemáticamente ambiguas; es el caso de libro, definido en su QF como [objeto [conjunto de hojas]] y como [objeto [texto]]. Es decir, libro es un hipónimo de dos hiperónimos diferentes, lo que el modelo define como una palabra de tipo complejo, cuyo QF se representa como[objeto [volumen]] ⚫ [objeto [texto]], donde el símbolo ⚫ representa formalmente que una palabra se compone de dos o más tipos en su definición, esto es, que constituye un producto cartesiano (x, y) entre los tipos que la componen. Cada una de las especificaciones del QF va acompañada de una EQ diferente. En su primera acepción, el QC de libro son los elementos componentes del volumen, como [hojas], [tapa], [material [pasta blanda, dura, papel biblia...]], y el [peso] consiguiente. El QC de libro en su segunda acepción son los elementos componentes del texto: [capítulos, contenidos, géneros discursivos [narración, descripción, exposición, argumentación]], y sus propiedades internas: [complejidad], [concisión], [claridad], [precisión], etc. El QA de libro como ‘volumen’ son los eventos de [impresión] y [encuadernación]; los eventos por los que pasa a existir libro como ‘texto’ son el de [creación intelectual] y el de [edición]. Tampoco son coincidentes las informaciones registradas en el QT. Como [objeto [texto]], codifica en su QT información instrumental específica: ‘un libro es un objeto texto destinado a ser leído’. En cambio, la información télica de libro en tanto que [objeto [volumen]] es la que hereda de su hiperónimo [objeto]: como cualquier otro hipónimo de objeto, libro es un complemento posible de donar, regalar, comprar o vender, romper o restaurar, etc.
En síntesis, en esta subsección se ha explicado cómo considera el LG que se estructura el significado de una palabra en cuatro qualia o compartimentos con distintos tipos de información y qué tres tipos de palabras propone que existen en función de cómo se distribuyen los rasgos definitorios en su EQ. El modelo postula, asimismo, que la información registrada en la EQ determina qué combinaciones son posibles o no en la sintaxis y qué sentidos pueden adquirir las combinaciones posibles; para que se genere la multiplicidad de sentidos que puede expresar una misma palabra, es necesaria la intervención de una serie de operaciones léxicas, que pasamos a revisar en la siguiente subsección.
2.3. Los mecanismos generativos
El modelo del LG, tal y como se presentó en § 2.1, concibe el léxico como un componente generativo del lenguaje, en el cual tienen lugar operaciones que manipulan los rasgos subléxicos de las palabras y desencadenan los distintos sentidos que adquieren estas en los diferentes contextos. En su versión clásica, la teoría postula al menos cinco operaciones: selección, acomodación, coacción por introducción, coacción por explotación y cocomposición. Las dos primeras constituyen mecanismos que operan cuando los rasgos de las palabras concuerdan, esto es, cuando el tipo requerido por el predicado es satisfecho directamente por el argumento con el que se construye en la sintaxis, como sucede, por ejemplo, entre caminar y el turista en El turista caminaba por las calles de Madrid, donde el verbo caminar requiere un sujeto con el rasgo [dinámico], satisfecho por el núcleo nominal del sujeto (turista).
No obstante, es muy habitual la situación en que los rasgos del predicado y los del argumento no concuerden en un primer momento, lo que descarta una combinación de palabras a menos que intervenga un mecanismo de coacción, del que existen dos tipos.
Por un lado, la coacción por explotación se produce cuando el predicado explota uno solo de los componentes del significado de un argumento que constituye un tipo complejo. Por ejemplo, como se mostró en § 2.2, libro es un nombre de tipo complejo, ya que se define en su QF como [objeto [conjunto de hojas]] ⚫ [objeto [texto]]. En 4a el verbo romper exige que su argumento tenga el rasgo [objeto [físico]], por lo que explota el rasgo [objeto [conjunto de hojas]] de libro; en cambio, el verbo leer exige que su argumento tenga el rasgo [objeto [información]], por lo que explota el rasgo [objeto [texto]] de libro. Como consecuencia de la operación de una coacción por explotación, un nombre de tipo complejo se comporta como uno de tipo simple en el contexto coaccionado:
Existe un segundo tipo de coacción, la coacción por introducción, que consiste en la imposición de un rasgo del significado por parte del predicado a su argumento, cuyo QF no lo contiene por definición. El resultado de este tipo de coacción es que un nombre de tipo simple se recategoriza como uno de tipo complejo. Por ejemplo, el verbo disfrutar requiere que su complemento exprese un evento, como los de 5a, y descarta en principio las combinaciones con nombres no eventivos, como la de 5b. Ahora bien, es compatible con un nombre no eventivo como cerveza en 5c si este ha sido coaccionado para denotar un evento (el de beber la cerveza). Para que esto ocurra, cerveza tiene que contener en su EQ algún rasgo eventivo que pueda ser introducido en el QF, que, en principio, es el de un tipo simple: [objeto [líquido]]. En efecto, cerveza es un nombre de tipo funcional, por lo que codifica en su QT información acerca del evento al que está destinada la entidad referida: [ser bebida]. Por tanto, el predicado disfrutar puede introducir ese rasgo del QT en el QF y convertir la palabra cerveza en un tipo complejo [objeto] ⚫ [evento]. De ahí se sigue que 5c sea una combinación posible y que se interprete como ‘el turista disfrutó bebiendo la cerveza’, y no vertiéndola, removiéndola con una cuchara o llevando a cabo ningún otro evento no contenido en la definición de cerveza:
- (5a)
El turista disfrutó {caminando por las calles / el paseo}
- (5b)
*El turista disfrutó el tenedor
- (5c)
El turista disfrutó la cerveza en la plaza Mayor.
También el verbo empezar selecciona complementos eventivos, según se ve en 6a, y descarta igualmente la combinación con los nombres no eventivos, como mar en 6b. En principio, no debería combinarse con la tesis, que es un nombre de [objeto]. Sin embargo, no solo lo hace, sino que la combinación recibe en este caso dos lecturas: 6c se interpreta como ‘el estudiante empezó a escribir la tesis’ o ‘el estudiante empezó a leer la tesis’. Para que esto ocurra, la palabra tesis tiene que contener en su interior información sobre la participación esencial de la entidad denotada en dos posibles eventos y, de hecho, así es. Tesis es un nombre de tipo complejo que se define en su QF como [objeto [volumen]] ⚫ [objeto [texto]]. En su acepción ‘texto’, tesis informa en su QA acerca del evento por el cual llega a existir: [escribir]; y en su QT codifica información sobre el objetivo al que está destinada: [ser leída]. Por tanto, el predicado empezar puede coaccionar por introducción uno u otro de ambos rasgos del argumento tesis, lo que da cuenta de las dos interpretaciones señaladas. Por el contrario, el contenido de la EQ y la operación del mecanismo excluyen otras lecturas que, en efecto, no se dan, como que el estudiante empezó a revisar la tesis o a ilustrarla:
- (6a)
El estudiante empezó {a traducir / la traducción} ayer
- (6b)
*El estudiante empezó el mar
- (6c)
El estudiante empezó la tesis.
Debe hacerse notar que la operación de coacción no se aplica de forma arbitraria ni indiscriminada, pues solamente puede darse si la estructura interna del argumento codifica rasgos compatibles con los del predicado que la selecciona, lo que explica que, en una situación contextual normal, para los hablantes nativos sean anómalas combinaciones como #{una montaña / pared} rápida (vid. § 2.1). Asimismo, las interpretaciones que recibe una combinación en la que el predicado fuerza a su argumento para denotar el tipo requerido también están previstas en la EQ del nombre. Como hemos dicho, disfrutar selecciona la interpretación ‘disfrutar bebiendo’ en su combinación con cerveza, y solo esa; por su parte, cuando empezar se combina con tesis, puede significar ‘empezar a escribir’ o ‘empezar a leer’, pero nada más.
En suma, la explicación del inesperado comportamiento de 5c y 6c se basa en el presupuesto de la existencia de un mecanismo regular y general de coacción del significado léxico que permite rescatar una combinación en principio discordante si la estructura interna de la palabra codifica en su EQ rasgos compatibles con los del predicado con el que se construye en la sintaxis. Como se mostrará en § 3.2., el mecanismo de la coacción por introducción descrito en esta subsección es clave para el análisis de las paradojas de encorchetado, que abordamos a continuación.
3. LAS PARADOJAS DE ENCORCHETADO NO SON TAN PARADÓJICAS
En esta sección, nos ocupamos de estudiar los dos tipos de paradojas de encorchetado que presentamos en la introducción. En la subsección 3.1, describimos cómo se forma una palabra en la sintaxis y exponemos argumentos a favor de tratar los prefijos como adjuntos y los sufijos como predicados sintácticos; en la subsección 3.2 analizamos las paradojas que involucran un adjetivo relacional, como vulgar en latinista vulgar, y las paradojas que integran un prefijo, como sub- en submarino.
3.1. El papel de los prefijos y sufijos en la formación de palabras
Como se ha descrito en la sección 2, en la teoría del LG se postula que el léxico es un componente gramatical donde se estructura el significado de una palabra y donde tienen lugar una serie de operaciones una vez que la sintaxis ha enviado al léxico la información relativa a la combinación de las palabras. Puesto que son las propiedades del léxico las que determinan la combinatoria de las palabras en la sintaxis, esta teoría es netamente lexicista.
Pero, además, esta teoría es lexicista en otro sentido, ya que, de acuerdo con , las palabras morfológicamente complejas, esto es, las derivadas, compuestas y parasintéticas, aparecen directamente listadas en el léxico. Por ejemplo, la palabra derivada construcción (< construir) se analizaría como un tipo complejo cuyo QF sería [evento] ⚫ [objeto [físico]], lo que da cuenta de las dos lecturas que puede desencadenar en función de si expresa el evento de construir (como en la construcción del puente por parte de los romanos) o el objeto que se obtiene tras dicho evento (una construcción de piedra). Si extendiéramos este análisis a casos como submarino, no habría lugar a hablar de paradojas de encorchetado, pues tanto marino como submarino aparecerían listados en el léxico con los respectivos significados de ‘relativo al mar’ y ‘relativo a lo que está u ocurre por debajo de la superficie del mar’, sin derivar el segundo del primero.
No obstante, en este artículo nos alejamos de esta versión extrema del lexicismo de Pustejovsky por cuanto reduce la morfología a un conjunto de casualidades léxicas. Alternativamente, asumimos el presupuesto vertebrador de las teorías construccionistas según el cual las palabras se forman en la sintaxis (, , , , , entre otros muchos; cfr., para el español). De acuerdo con este supuesto, en la sintaxis existe una primera fase en la que se forman las palabras y una segunda fase en la que estas se combinan, en ambos casos con arreglo a las propias reglas de la sintaxis: ensamble y movimiento en el modelo clásico de la sintaxis generativa (, ). Dicho de otro modo, en los modelos construccionistas, las operaciones léxicas y sintácticas no pertenecen a niveles gramaticales distintos y asumen un isomorfismo tan estrecho como sea posible entre sintaxis y semántica. Su asunción puede integrarse en el marco teórico del LG sin colisionar con su naturaleza lexicista, dado que, como se explicó supra en §2. 1., este modelo es bidireccional, en el sentido de que la sintaxis envía información al léxico sobre la combinación de las palabras para que se ejecuten las operaciones léxicas que se han presentado en § 2.3. El presupuesto adicional que asumimos estipula que la sintaxis envía también al léxico información sobre la formación de palabras.
Desde esta nueva perspectiva, la formación de una expresión como latinista vulgar se explica de la siguiente manera: el léxico incluye el sustantivo latín, el sufijo -ista y el adjetivo vulgar, y manda estos elementos a la sintaxis para que se combinen. En la primera fase se forma latinista a partir de latín e -ista, y se envía la información al léxico para que active la operación de generación de significado que corresponda; en la segunda fase, se forma latinista vulgar, y se manda de nuevo la información al léxico para que active otra operación léxica, lo que da cuenta del significado de la expresión compleja. Volveremos a esta cuestión en § 3.2., donde explicaremos las operaciones léxicas que se dan en cada caso; por el momento, podemos concluir que en este trabajo adoptamos una posición mixta, lexicista y construccionista, según la cual el léxico contiene palabras y afijos con un significado estructurado que determina tanto su formación como su combinación en la sintaxis. Una vez formadas en la sintaxis, o combinadas con otras en el contexto sintáctico, las expresiones vuelven al léxico para recibir una interpretación. Este intercambio de información gramatical entre el léxico y la sintaxis es posible porque, como adelantábamos en § 2.1, nuestro modelo es bidireccional; en otras palabras, a diferencia de otros modelos lexicistas, en los que el léxico transmite información gramatical a la sintaxis unidireccionalmente, en nuestro modelo la sintaxis también envía información al léxico, lo que permite la generación del significado pertinente.
Con la incorporación al LG del presupuesto construccionista sobre la formación de palabras, los afijos reciben un tratamiento análogo al de las demás categorías léxicas. Así, prefijos como sub- y pre- y sufijos como -ción e -ista han de tener asociada una EQ que contenga rasgos subléxicos que interactúen con los de sus bases para configurar los distintos sentidos que se pueden expresar. La manera como interactúan estos rasgos depende de la naturaleza de cada afijo, que es diferente. Basándonos en , postulamos que los prefijos son elementos adjuntos en relación con sus bases, mientras que los sufijos son predicados que seleccionan a sus bases, las cuales constituyen sus argumentos. Pasemos a revisar la propuesta que sustenta esta distinción.
De acuerdo con , hay tres clases de prefijos: relacionales (ante-, contra-, entre-, extra-, inter-, intra-, pre-, sub-, trans-, ultra-, etc.), adjetivales (cuasi-, eco-, hetero-, meta-, neo-, proto-, pseudo-, sud-, vice-, xilo-, etc.) y cuantificativos (a-, bi-, centi-, deca-, hecto-, in-, kilo-, mega-, mono-, multi-, pluri-, poli-, uni-, etc.). Los que intervienen en las paradojas de encorchetado son, esencialmente, los prefijos relacionales (antediluviano, contrarrevolucionario, interdepartamental, intramuscular, prenuclear, submarino, etc.), que son, por tanto, el objeto de nuestra atención. Como nos señala un revisor anónimo, algunos prefijos adjetivales también ocasionan paradojas de encorchetado: es el caso de micro- en microcirugía, que no se refiere a una cirugía pequeña, sino a una cirugía de entidades pequeñas. Sin embargo, este fenómeno no se produce con los prefijos cuantificativos; por ejemplo, no puede darse una supuesta prefijación del tipo de bianimal que signifique ‘animal con dos patas’. Ello indica que la condición que debe existir para que se produzca una paradoja de encorchetado cuando hay prefijos implicados es que estos sean adjuntos, propiedad de la que carecen los cuantificadores.
Dejando de lado los prefijos adjetivales que producen paradojas de encorchetado, que no estudiaremos aquí, nos detendremos en los prefijos relacionales. La característica más visible de estos es su propio significado, en el sentido de que establecen con su base una relación, principalmente, espacial o temporal, nociones propias de las preposiciones o adverbios cuando introducen adjuntos: submarino (bajo el mar), precalentar (calentar antes). De hecho, los prefijos se diferencian de los sufijos en que introducen un significado que no contiene la base, mientras que estos últimos funcionan en muchos casos como meros transpositores, es decir, como elementos modificadores de la categoría gramatical de la base que no aportan significado propio, como -ción en construcción, donde el significado de ‘acción’ o ‘efecto’ se obtiene a partir de las propiedades de construir, o -eza en belleza, donde el significado de ‘cualidad’ o ‘grado’ se obtiene a partir de las propiedades de bello (cfr., para un análisis construccionista en línea con esta argumentación).
Desde el punto de vista formal, los prefijos, a diferencia de los sufijos, no imponen la categoría gramatical a su base, lo que indica que solo los segundos son predicados sintácticos. Así, en 7a el prefijo pre- se adjunta al verbo calentar para formar la voz derivada precalentar, que también es un verbo, y en 7b sub- se adjunta al adjetivo acuático para formar el adjetivo subacuático. En cambio, en 8a el sufijo -ción se adjunta al verbo construir para formar el sustantivo construcción y en 8b -eza se adjunta al adjetivo bello para formar el sustantivo belleza:
Por último, los prefijos pueden repetirse recursivamente, de forma paralela al hecho de que los adjuntos puedan coaparecer con otros de su mismo tipo (como en Nos veremos mañana a las diez, donde coaparecen los adjuntos de tiempo mañana y a las diez). Así, en 9a antiantisemita se forma a partir de anti- y antisemita y este a su vez a partir de anti- y semita; y en 9b contracontraargumentar se formar a partir de contra- y contraargumentar y este a su vez a partir de contra- y argumentar. En cambio, los sufijos no presentan casos de recursividad (*construcciónción, *bellezaeza).
Así las cosas, existe suficiente evidencia empírica a favor de que los prefijos funcionan como adjuntos, en tanto que los sufijos son predicados sintácticos que toman a su base como argumento. El lector interesado puede encontrar más argumentos a favor de esta asimetría en . En el caso de los prefijos relacionales, son adjuntos que introducen, principalmente, una noción relativa al espacio o al tiempo de su base. La hipótesis de que los prefijos se comportan como adjuntos tiene consecuencias cruciales en la composición del significado de las expresiones en las que intervienen y permite dar cuenta de la disociación sintáctico-semántica que implican las paradojas de encorchetado objeto de este estudio; en particular, el análisis aquí propuesto va a hacer un uso esencial del presupuesto de que los prefijos, en tanto que adjuntos, tienen la capacidad de focalizar fragmentos del significado de la base a la que se unen, como se explica a continuación.
El supuesto de que los adjuntos pueden focalizar fragmentos de contenido de otros elementos de la oración no es nuevo; aparece ya en Pustejovsky (, ), donde se arguye que los adjuntos de tiempo y aspecto pueden modificar a las distintas fases que componen el evento completo, y se desarrolla en trabajos posteriores de este y otros autores. Remitimos al lector a y De Miguel & Fernández Lagunilla (, , ) para el español, donde se muestra cómo los adjuntos de tiempo y aspecto pueden visualizar solamente una fase del evento completo, y a De Miguel (, , ), donde se argumenta explícitamente que los adjuntos (incluidos los locativos y los causales) pueden focalizar distintos fragmentos del contenido de una palabra o expresión. Tomemos por ejemplo el verbo ocultarse, cuya entrada léxica, de acuerdo con , consta de una fase de logro a la que sigue un estado. En 10a el adjunto a las nueve focaliza la fase de logro en la que empieza y termina de ocultarse el sol, mientras que en 10b el adjunto durante varias horas focaliza la fase de estado resultante en la que el sol permanece oculto:
De modo similar, propone que algunos adverbios cuantificadores, como mucho, son en general incompatibles con los eventos télicos por ser estos heterogéneos, pero dicha incompatibilidad no se manifiesta si los eventos codifican una fase de estado resultante que sea graduable, dado que los estados son homogéneos. En 11a se muestra que mucho es incompatible con el evento de llegar a la universidad, y lo mismo sucede con el de construir el puente en 11b, pues los eventos involucrados son télicos (un logro y una realización, respectivamente). En 12a el evento de cargar el camión también es télico, al igual que sucede con el de abrir la ventana en 12b, pero ambos codifican un estado resultante que es graduable, y es a esta fase a la que modifica mucho (‘el camión pasa a estar muy cargado’ y ‘la ventana pasa a estar muy abierta’, respectivamente):
El lector atento habrá notado que los adjuntos, en cuanto que imponen ciertos requisitos de selección a la palabra o expresión con la que se combinan (por ejemplo, a las nueve solo se combina con eventos que incluyen una fase de logro), también pueden considerarse predicados desde un punto de vista semántico, observación formulada en De Miguel (, ) y que asumimos aquí. Así pues, el verbo ocultarse en El sol se ocultó a las nueve es un predicado sintáctico (y semántico), mientras que el adjunto a las nueve es un predicado semántico, pero no sintáctico. Del mismo modo, cuando decimos que los sufijos son predicados que seleccionan a sus bases como argumentos, nos referimos a que son predicados sintácticos (y semánticos); en cambio, los prefijos, en cuanto que adjuntos, son predicados semánticos, pero no sintácticos, ya que su base no constituye un argumento que sature una posición argumental vacía. Por razones de espacio, no nos detendremos más en esta cuestión, por lo que remitimos al lector a la bibliografía citada.
Para los propósitos de este trabajo, nos interesa destacar el presupuesto esencial según el cual los adjuntos tienen la capacidad de incidir solo sobre un fragmento de contenido de la palabra o expresión con la que se combinan, lo que nos permite proporcionar un análisis no ad hoc para el fenómeno de las paradojas de encorchetado. En concreto, en casos como latinista vulgar, postulamos que el adjetivo relacional vulgar modifica al fragmento de significado de latín contenido en la EQ de latinista y, en el caso de submarino, el prefijo sub- modifica al fragmento de significado de mar contenido en la EQ de marino. En la próxima subsección procedemos al análisis detallado de las dos paradojas mencionadas.
3.2. La composición de las paradojas de encorchetado
En esta subsección examinamos los dos tipos de paradojas de encorchetado que presentamos en la sección 1. En primer lugar, nos ocuparemos de las expresiones formadas con un adjetivo relacional del tipo de latinista vulgar, a la que podríamos añadir semantista formal, físico teórico, instructor deportivo, artista marcial, etc. Como apuntamos en la introducción, la única derivación correcta es latín > latinista > latinista vulgar; es decir, aunque el adjetivo deba modificar al componente de significado de la palabra latín, la palabra latinista constituye el paso intermedio en la composición formal, cuya secuencia se describe a continuación.
Por un lado, tenemos el sustantivo latín, que constituye un nombre de tipo complejo que codifica en su QF dos informaciones: [objeto [lengua]] ⚫ [objeto [materia de estudio]]. En el primero de los sentidos, latín es hipónimo de [lengua], en tanto que materialización concreta de la facultad del lenguaje, ‘idioma’ que se adquiere o se aprende: se sabe, en definitiva. En el segundo de los sentidos, latín es hipónimo de [materia de estudio], en tanto que conjunto de contenidos que se analizan, contrastan, comparten, explican, es decir, ‘disciplina’. El QT de la primera acepción es [destinada a ser hablada], ya que se trata de un instrumento de comunicación. El QT de la segunda acepción es [destinada a ser estudiada], pues se trata de un ámbito de conocimiento.
Por otro lado, tenemos el sufijo -ista, que presenta una combinatoria compleja y puede expresar diversos significados, aunque, principalmente, forma sustantivos que designan al especialista, experto o profesional en un ámbito del saber (latinista, economista, trompetista) o adjetivos que expresan el sentido de ‘partidario de, inclinado a’ (europeísta, comunista, madridista); sobre la semántica léxica de este sufijo, remitimos al lector a y a la (§ 6.9).
En nuestro análisis, postulamos que la representación del QF de -ista es [aficionado a / interesado por, x] y la de su QT es [x: objeto [materia]], que describe su interés y lo convierte en aficionado por o interesado en una materia. Según se argumentó supra en § 3.1, -ista, por su condición de sufijo, constituye un predicado sintáctico que selecciona a su base como argumento, por lo que ha de tener una posición argumental vacía x que sea saturada por la base. Así pues, en la sintaxis -ista selecciona latín, formando el sustantivo latinista, y envía la información de dicha combinación al léxico. La posición argumental vacía x de -ista requiere que la base x sea un argumento que contenga el rasgo [objeto [materia]]. En el caso de latín, esa es una de las especificaciones de su QF, que es seleccionada por medio de una coacción por explotación. Esta operación tiene como consecuencia la modificación del tipo denotado por latín, que deja de ser un nombre complejo [objeto [lengua]] ⚫ [objeto [materia de estudio]] para recategorizarse como un nombre simple [objeto [materia de estudio]].
En tanto que materia destinada a ser estudiada, la entidad interesada por su estudio que denota -ista tiene que ser forzosamente [animada], es decir, un individuo especializado en una materia: un especialista, que pasa a serlo precisamente por el desempeño de su actividad. En definitiva, la información recogida en uno de los QF de latín satisface los requisitos de -ista para su base [x: objeto [materia]]. En el caso que nos ocupa, N-ista es la persona especialista en x, donde x es la materia de la que es especialista. El QF del sustantivo resultante es, pues, [individuo [especialista]] y el QT es [objeto [materia]].
Una vez que ha tenido lugar la primera fase sintáctica, entra en juego la segunda, en la que latinista se combina con vulgar, entendido como adjetivo relacional. De acuerdo con su QF, vulgar tiene el rasgo [propiedad], que se predica de un objeto. En su uso relacional, vulgar selecciona un sustantivo cuyo QF tenga el rasgo [objeto [materia]], información que no se registra en el QF de latinista, sino en su QT, como hemos propuesto supra. Para que se produzca la concordancia de rasgos adecuada, el adjetivo vulgar coacciona por introducción el rasgo [objeto [materia]] que se halla codificado en el QT de latinista, en tanto que individuo que pasa a ser especialista por su interés o dedicación al latín. Esta concordancia puede darse porque vulgar es un adjunto, es decir, un elemento no seleccionado por latinista que no satura ninguna posición argumental de este sustantivo, pero que puede focalizar un fragmento de su significado. Vulgar se predica, pues, de un fragmento del contenido de latinista, el que expresa la materia a la que se dedica, lo que explica que se interprete como ‘especialista en latín vulgar’ y no como ’especialista vulgar en latín’.
Pasamos ahora al análisis de las paradojas de encorchetado que incluyen un prefijo y un sufijo relacional, como submarino (y también extraterritorial, intramuscular, contrarrevolucionario, etc.). El proceso de derivación comienza con la adjunción del sufijo -ino a la base sustantiva mar. Puesto que -ino es un sufijo, este es un predicado sintáctico que selecciona a su base como argumento; en particular, -ino incluye en su QF el rasgo [propiedad], que asumimos como propio de todos los adjetivos, y también incluye una posición argumental vacía x. En este caso, el argumento x debe definirse en algún componente de su EQ como [objeto [físico]]. Así pues, la representación del QF de -ino es [propiedad, x] y la de su QC es [x: objeto [físico]], lo que indica que N-ino es una propiedad constituida por N.
Por otro lado, como se mostró en § 2.2., el sustantivo mar codifica en su QF el rasgo [objeto [espacio] [grande] [que separa territorios]]]] y en su QC incluye informaciones esenciales sobre la materia y otros componentes que lo forman: [agua], [sales minerales], [grava, peñascos y otros elementos del fondo marino]. En este caso, el QF de -ino y el QF de mar concuerdan en la medida en que el primero predica una propiedad de un objeto físico: un proceso léxico de selección legitima la formación del adjetivo relacional marino, cuyo QF contiene el rasgo [propiedad] y cuyo QC codifica el rasgo [objeto [espacio] [grande] [que separa territorios]]]], que define al objeto del que se predica la propiedad. A continuación, se produce la adjunción del prefijo sub-, para el cual postulamos que codifica el rasgo [locación] en su QF, y requiere por ello unirse a una base que se defina como [objeto [físico]]. Según hemos propuesto, el QF del adjetivo marino tiene el rasgo [propiedad], por lo que la concordancia de rasgos no es posible en primera instancia. Ahora bien, el rasgo [objeto [físico]] requerido por el adjunto forma parte del QC de marino, en tanto que propiedad relativa al mar, que es un [objeto [espacio]]. Por tanto, el prefijo puede coaccionar por introducción este rasgo, produciéndose la concordancia adecuada. De nuevo, el presupuesto de que el prefijo se comporta como un adjunto explica que pueda focalizar un fragmento del significado de la base, un rasgo contenido en el interior de marino como consecuencia de su formación a partir de mar.
En resumen, en esta subsección hemos proporcionado un análisis de cómo se produce la composición de las expresiones latinista vulgar y submarino, en las que vulgar y sub- funcionan como adjuntos que coaccionan por introducción el rasgo de significado relativo al sustantivo latín contenido en el QT de latinista y el rasgo de significado del sustantivo mar contenido en el QC de marino, respectivamente. El análisis que defendemos da cuenta del significado resultante de estas expresiones sin necesidad de proponer una derivación alternativa a la derivación formal de estas palabras, que es la única que consideramos válida. A la luz de estos hechos, podemos concluir que no existe el llamado fenómeno de la paradoja de encorchetado, pues se funda en la premisa de que, en una expresión compleja, el significado de cada uno de los elementos que la componen debe incidir sobre el significado completo de otro elemento. Sin embargo, como se ha mostrado a lo largo de esta sección, la premisa es falsa, pues existe evidencia empírica de que algunos elementos pueden incidir solamente sobre fragmentos de significado.
4. CONCLUSIONES
El presente trabajo constituye un análisis de las construcciones consideradas tradicionalmente paradojas de encorchetado que permite resolver la disociación que representan entre sintaxis y semántica haciendo uso de presupuestos motivados independientemente. De ser acertada, la propuesta resulta relevante desde una perspectiva teórica, en la medida en que proporciona una explicación para un problema clásico del estudio morfológico; tiene, además, un interés metateórico, en cuanto que ofrece apoyo indirecto a los presupuestos y herramientas del modelo del LG, marco en el que no suelen abordarse los fenómenos de tipo morfológico. La concepción bidireccional del LG, que atribuye la responsabilidad de la combinación sintáctica a los requisitos del léxico, pero otorga un papel crucial a la construcción en cuanto que factor desencadenante de la potencialidad léxica, constituye un marco idóneo para explicar el comportamiento de ida y vuelta que experimentan formaciones como latinista vulgar o submarino, en las que el significado del adjetivo relacional o del prefijo opera no sobre el significado completo de la palabra a la que modifican, sino solo sobre un fragmento de su contenido.
El análisis podría aplicarse a otro tipo de paradojas de encorchetado no abordadas en este trabajo, como la que tiene lugar en muy rápidamente, expresión que incluye el modificador de grado muy y que no significa ‘muy de manera rápida’, sino ‘de manera muy rápida’. Asimismo, la propuesta de análisis podría extenderse para dar cuenta del interesante comportamiento de los prefijos que se adjuntan sintácticamente a un verbo de apoyo, pero que seleccionan semánticamente a su complemento, como en los ejemplos de {rehacer / deshacer} un peinado frente a {rehacer / *deshacer} una traducción, hasta donde sabemos no analizados en estos ni en otros términos.
AGRADECIMIENTOS
Queremos expresar nuestro agradecimiento a Mario García Page, Antonio Fábregas, Alexandre Veiga y Miguel González Pereira por su ayuda en distintas fases de la elaboración de este trabajo, así como a dos revisores anónimos de Moenia, cuyas interesantes observaciones y sugerencias hemos incorporado al texto.
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Notas
[1] En realidad, la expresión latinista vulgar es ambigua y sí puede interpretarse como ‘especialista en latín que es vulgar’, aunque no sea la lectura más frecuente. En ese caso, vulgar funciona como un adjetivo calificativo que se predica de latinista; su análisis no implica una paradoja de encorchetado, por lo que no nos ocupamos de él aquí. Sobre la diferencia entre adjetivos calificativos y relacionales, vid. y .
[2] Por ejemplo, el hecho de que una oración como El péndulo osciló de manera lenta rápidamente (‘en un tiempo muy breve el péndulo se puso a oscilar lentamente’) no sea contradictoria se explica si se presupone que rápidamente incide sobre el punto en que comienza el evento de oscilar y de manera lenta sobre el modo en que se desarrolla el evento de oscilar; es decir, si se asume que los adjuntos se predican de fragmentos del contenido verbal (cfr. a este respecto ). Retomamos esta cuestión en la subsección 3.1.
[3] En cambio, estas expresiones podrían ser aceptables en el contexto de una novela fantástica en la que se atribuyeran propiedades extraordinarias a las montañas o las paredes.
[4] La incorporación de este presupuesto supone una modificación del modelo clásico del LG tal y como suele concebirse, pero forma parte implícita de la naturaleza del proceso de construcción de significado que propone, que describe un camino de ida y vuelta, del léxico a la sintaxis y de la sintaxis al léxico. De hecho, la bidireccionalidad descrita es probablemente la causa de que para el LG constituya una teoría lexicista y, en cambio, lo identifiquen como construccionista.
[5] De acuerdo con las informaciones contenidas en el QF y el QC, la palabra mar denota una ‘gran masa de agua salada’, contenido que se recupera en una expresión metafórica como mar de lágrimas. En cambio, la palabra mar es un tipo natural y, por tanto, no contiene información acerca del objetivo al que se destina. Ahora bien, dado que se define formalmente como [espacio], también incluye el rasgo [habitable], que es el que se visualiza en la expresión un mar con peces de colores. El significado de ‘hábitat muy grande’ es probablemente el que explica una expresión metafórica como mar de dudas y el contenido ‘grande’ es el que justifica el uso de la locución la mar de con valor intensificador, como en estar la mar de tranquilo.
[6] En realidad, existe una diferencia entre la selección, concordancia plena que no requiere ningún ajuste (beber una bebida, leer un texto), y la acomodación, en la que la concordancia se produce entre el predicado y un hiperónimo de su argumento, como en la combinación escuchar música, en la que música es hipónimo de sonido, que es el argumento requerido por escuchar. Ahora bien, en la medida en que la concordancia se produce porque el argumento contiene un rasgo ([sucesión de sonidos modulados]) que es hipónimo del rasgo requerido ([sonido]), la acomodación constituye un tipo de selección, y así la consideramos en este trabajo. Pueden consultarse a este respecto , y para ejemplos en español.
[7] Como se ha mencionado en el texto, existe otra operación de generación de significado contextual, la cocomposición, por medio de la cual predicado y argumento construyen conjuntamente el significado de una combinación, imponiendo ambos sus requisitos. Por razones de espacio, no nos detendremos en describir dicha operación; el lector puede consultar a este propósito y .
[8] También es posible formar el derivado artemarcialista, del que ya existe documentación escrita: «Su dedicación y conocimiento han sido fundamentales para el desarrollo y éxito de estos artemarcialistas» (Vanguardia [México], 12/7/2024). En este caso no cabría hablar de paradoja de encorchetado, puesto que el sufijo -ista se adjuntaría directamente a arte marcial, que constituiría una locución nominal.
[9] Generando el sentido que nos importa aquí: ‘especialista en latín vulgar’. Como ya se mencionó supra en la , latinista vulgar puede significar también ‘especialista en latín que es vulgar’, con vulgar usado como adjetivo calificativo, pero en ese caso no se produce una paradoja de encorchetado, por lo que no es objeto de nuestro análisis. A los efectos de la asignación de rasgos, proponemos que el QF de vulgar es [propiedad] en los dos casos y que la diferencia entre ambas interpretaciones estriba en cómo se produce la concordancia de rasgos semánticos. Cuando vulgar funciona como adjetivo calificativo, requiere un sustantivo cuyo QF tenga el rasgo [objeto], condición que cumple latinista por designar un individuo, por lo que la combinación se produce en ese caso mediante una operación de selección.
[10] Un revisor anónimo nos indica que se produce una situación similar en lengua latina vulgar, donde el adjetivo vulgar modifica al adjetivo latina y se sigue predicando ‘latín vulgar’. De acuerdo con este revisor, la aplicación de nuestro análisis, según el cual los rasgos subléxicos de vulgar concuerdan con los del fragmento de contenido latín codificado en la estructura semántica de latina, sugiere que las categorías gramaticales no son rasgos léxicos, sino el resultado de combinaciones de rasgos más abstractos que, colectivamente, definen una clase léxica de elementos, como sucede con otros tipos de rasgos que se analizan así más habitualmente (por ejemplo, los rasgos de aspecto léxico). Consideramos que es una interesante sugerencia que tendremos en cuenta para investigaciones futuras.


