1. Introducción
Desde la introducción de la fotografía aérea como método para la identificación de estructuras campamentales en el territorio peninsular en la década de 1960 (; ; ; ) hasta el más reciente uso de ortofotografías e imágenes satelitales, la tecnología se ha revelado como un muy útil complemento a los convencionales trabajos arqueológicos de campo, hasta el punto de que hoy resultan indispensables en esta disciplina ().
Solo así puede explicarse el gran auge experimentado en los últimos años en la identificación de nuevos asentamientos militares romanos. El desarrollo, mayor accesibilidad y creciente empleo de las tecnologías digitales se relaciona asimismo con la expansión de los sistemas de información geográficos (SIG) como método en la arqueología del paisaje (). En esta última década la irrupción de la tecnología LiDAR aérea (Light Detection and Ranging) se ha sumado a este repertorio (; ; ) y, a pesar de encontrarse aún en una fase muy inicial en su aplicación en el territorio cántabro, ya ha ofrecido excelentes resultados (; ).
Estos avances metodológicos no solo se traducen en una acumulación de evidencias arqueológicas, sino que permiten repensar el proceso de conquista romano de los territorios del norte de la península, dejando atrás narrativas y visiones más tradicionales (; ). Muestra de ello es su empleo en algunos de los más importantes proyectos de investigación que se vienen desarrollando hoy en día.
En este trabajo se presenta un nuevo recinto que viene a sumarse a esta oleada investigadora. Nos referimos a El Cotero de las Minas, identificado y analizado precisamente mediante el empleo de estas nuevas metodologías que combinan el tratamiento y procesado de los datos LiDAR con la revisión de fotografías aéreas contenidas en los diferentes repositorios web.
2. Metodología
Como ya hemos expuesto, la metodología empleada para el estudio del yacimiento de El Cotero de las Minas ha sido perfeccionada durante la última década y aplicada en otras investigaciones del mismo ámbito temático en diferentes puntos del territorio peninsular. Se han revisado en primer lugar los vuelos fotogramétricos históricos disponibles en la Fototeca Digital del Centro Nacional de Información Geográfica, (CNIG), las ortofotografías del Plan Nacional de Ortofotografía Aérea (2004-2021) y las imágenes satelitales de libre acceso ofrecidas por Bing Aerial, Google Inc. y Apple Maps ().
En segundo lugar, se han descargado las nubes de puntos LiDAR de acceso libre localizadas en el servidor del Instituto Geográfico Nacional, lo que nos ha permitido obtener, a través de QGIS mediante la herramienta de Lastools -Blast2dem-, modelos digitales del terreno (MDT) con un metro de resolución. Una vez realizado este proceso, se han obtenido diferentes visualizaciones mediante el tratamiento de los datos con el software RVT 2.0 y SAGA GIS 7.8.2 (; ; ; ; ; ). Se trata de un marco metodológico que se ha venido empleando los últimos años, en estudios del mismo ámbito que los de este monográfico (; ; ; ). Mediante el empleo de este conjunto de técnicas se han obtenido avances considerables en la identificación de yacimientos a partir del reconocimiento de su morfología, y ello ha permitido a su vez un estudio arqueológico más preciso, concebido en ocasiones como un paso previo al trabajo sobre el terreno. Esto ha sido posible gracias a que el uso del LiDAR permite eliminar la cobertura vegetal y visualizar el uso del suelo, algo realmente revolucionario para estudiar zonas montañosas con una elevada densidad de vegetación arbórea (; ; ).
3. Evidencias arqueológicas
El recinto de El Cotero de las Minas se sitúa sobre una elevación localizada en las estribaciones finales de la Sierra del Escudo (1.032 m s.n.m.), en la divisoria de los municipios de Corvera de Toranzo y Arenas de Iguña (Cantabria). Desde esta localización se dominan visualmente los valles que dibujan los ríos Pas al este y Besaya al oeste. El enclave fue casualmente identificado por J. M. Costa-García durante una revisión de los datos LiDAR de la Comunidad Autónoma de Cantabria, donde ya se conocían otros enclaves militares romanos (PERALTA LABRADOR, 1999; ). En lo sucesivo fue mencionado en diversos congresos por miembros del colectivo RomanArmy, pero este hallazgo no fue comprobado sobre el terreno. De igual forma, el arqueólogo británico Mark Walters publicó en redes sociales este recinto de forma paralela. La abundante vegetación y la escasa visibilidad del recinto a través del estudio de las fotografías aéreas y satelitales históricas fueron factores que, sin duda, dificultaron su identificación en el pasado. Las estructuras arqueológicas fueron notificadas a las autoridades correspondientes tiempo después, tras una inspección superficial y fotografiado de las defensas perimetrales.

El recinto dibuja en planta una forma trapezoidal (Figs. 2 y 3), tendente a la forma rectangular con esquinales redondeados, dado que el eje menor (N-S) se estrecha hacia el occidente y varía entre 275 y 225 m, mientras que el mayor (E-O) ronda los 380-390 m. El enclave ocupa una extensión de unas 10,2 ha aproximadamente, y cuenta con un perímetro superior a los 1.260 m. De esta forma, el recinto de Cotero de las Minas podría haber sido el resultado de una adaptación a la cima sobre la que se asienta de un módulo teórico 7:5, 11:8 o 10:7 () (Fig. 5).
La línea defensiva que rodea el perímetro del campamento se denomina vallum. Para su construcción se excavaba un foso –fossa–, y con la tierra y piedras extraídas se levantaba un terraplén – agger– en la parte posterior del foso (; ; PERALTA LABRADOR, 2002). En la mayoría de los casos, estos son los únicos restos conservados de este tipo de yacimientos, puesto que las estructuras se realizaban en materiales perecederos, principalmente madera. Por otro lado, estas improntas son muy proclives a sufrir la acción de los agentes naturales y antrópicos, factores que han contribuido a la desaparición de gran parte las mismas.


A falta de una intervención arqueológica, como una prospección artefactual sistemática o la realización de sondeos, hemos comprobado sobre el terreno que las defensas del recinto estarían dispuestas mediante la fórmula descrita por los tratadistas militares de la antigüedad. Así se indica en el De Munitionibus Castrorum de Pseudo-Higinio–vallum compuesto por agger y fossa–, siendo esta una de las soluciones defensivas más comunes de los establecimientos militares romanos temporales y estacionales (; JONES, , , PERALTA LABRADOR, 2002; ).
El agger es reconocible en el lienzo N-NE, ya que en los demás frentes la abundante vegetación no permite identificarlo correctamente. La línea defensiva localizada al NE se constituye de un foso de aproximadamente 1,20 m de ancho en su embocadura y un parapeto erigido con tierra y piedras de mediano tamaño, que en su base ha conservado unos 2,10 m de ancho (Fig. 4).

Muestra además una serie de elementos morfológicos característicos: lienzos rectilíneos y esquinales redondeados, esbozando una morfología de una clásica forma de “naipe” (; REDDÉ et al., 2007), así como entradas en disposición de lienzos paralelos que refuerzan la hipótesis de que nos encontremos ante un recinto militar romano de campaña (castra aestiva).

El yacimiento de Cotero de las Minas presenta dos accesos fortificados en forma de lienzos paralelos. La existencia de este tipo de accesos, los cuales se articulan en torno a dos prolongaciones del agger simulando el efecto defensivo de las entradas en forma de clauicula doble, han sido documentados en los últimos años en el norte y noroeste peninsular, como son los accesos de los recintos militares de El Juncal (Cantabria), El Llaurienzu (Asturias) y O Penedo dos Lobos (Galicia) (; ; ; FONTE et al., 2021). Estos accesos, aunque simulan el efecto defensivo de las entradas en clauicula, se diferencian de las mismas debido a que los lienzos defensivos son rectilíneos, mientras que en las diferentes tipologías de clauicula, la entrada la forma una prolongación del agger en forma de cuarto de circunferencia. La posición de estos nos permite entender de forma más precisa la morfología y la posible organización interna del recinto, la cual, dada su disposición, puede responder a una adaptación a la orografía de un módulo geométrico regular. En este caso, la uia principalis se encuentra entre el 40-45% del trazado del lienzo septentrional, mientras que la uia praetoria se sitúa en el lugar central del parapeto occidental (; ; ).
El enclave presenta una disposición de desarrollo hacia la ladera oeste de la cima de Cotero de las Minas, articulándose la retaguardia en el punto más elevado y la vanguardia ladera abajo; esto se debe a que la acampada resultaría más difícil o impracticable al ser la pendiente superior al 15%, factor que limita el espacio de acampada entre las 6 y 8 ha (figs. 7 y 10). La disposición que presenta este recinto tiene paralelos en el norte peninsular, como son los recintos de El Juncal (Cantabria), El Mouru (Asturias), Xuegu la Bola (Asturias) y Chao Carrubeiro (Asturias) (GONZÁLEZ-ÁLVAREZ et al., 2013; MENÉNDEZ BLANCO et al., ; 2018; COSTA-GARCÍA, 2018; ).
Aunque puede resultar arriesgado ofrecer cualquier estimación sobre el contingente militar que ocupó este fuerte, calculamos que, dado el espacio aprovechable para la acampada, el yacimiento podría albergar un número de efectivos que oscilase entre 4.900 y 5.700 soldados (; ; ; ).
La situación del recinto de El Cotero de las Minas debe ser estudiada dentro de un contexto más amplio, dada su cercanía y su posición con respecto a otros yacimientos militares romanos (Figs. 5 y 8), como son Cildá, El Juncal, El Cantón y Los Castrucos (Cantabria) (; ; ). Este enclave se encuentra a caballo entre los yacimientos de Cildá y El Juncal, de los cuales dista 600 m., por lo que tenemos que plantearnos el papel que jugaron estos espacios de acantonamiento en tiempos de la guerras Astur-Cántabras (29-19 a. C.) y posteriormente. De hecho, la elevada cantidad de campamentos existente en la línea de cumbres que discurre por las cimas de la Sierra del Escudo nos lleva a pensar en el continuo trasiego de tropas a través de estos caminos. El macizo donde se encuentran todos los recintos militares anteriormente mencionados ofrece las mayores alturas en un transito bidireccional S-N, y una de las rutas óptimas por las cimas montañosas que penetran en el territorio cántabro desde la Meseta Castellana. Tanto en fases del conflicto astur-cántabro como en los tiempos de la posguerra, esta vía debió ser una de las principales líneas de avance en su ruta hacia o desde la costa, puesto que sus pendientes no son muy acusadas, factor que sería ventajoso para el tránsito de carros que abastecían a los contingentes militares. Por otro lado, cabe preguntarse cuál sería el rol que este conjunto de yacimientos podría haber jugado en relación con el escenario de la toma de La Espina del Gallego (Fig. 8) (PERALTA LABRADOR, ; ; ), así como sobre el patrón de asentamiento romano a través de los cordales de los sistemas montañosos en la principal línea de avance desde la Meseta a la costa cantábrica.
4. Estado de conservación
El uso de los distintos recursos geoespaciales no solo ha favorecido a la identificación y a la caracterización del yacimiento arqueológico, sino que además nos permiten analizar su evolución desde mediados del siglo pasado. Con esta información, hemos podido realizar un primer acercamiento a los distintos agentes antrópicos y naturales que han contribuido al deterioro de las estructuras.
Para el estudio del yacimiento de El Cotero de las Minas, el análisis de la fotografía aérea histórica nos permite apreciar que el perímetro defensivo se conservaba en su integridad hasta al menos 1957, año en que se tomaron los fotogramas de la Serie B del Vuelo Americano. En la década de 1980, el yacimiento se vio afectado por la repoblación forestal en la totalidad del mismo, así como por la apertura de un camino que lo recorre en dirección N-S, muy cerca del parapeto defensivo oriental. Como resultado de ello, el terraplén situado más al este se ha visto notablemente alterado en dos puntos, donde el sistema defensivo se ha perdido completamente. El recinto resulta prácticamente inapreciable en las fotografías aéreas posteriores al Vuelo Interministerial, puesto que se encuentra cubierto de tupida vegetación.
5. Conclusiones
El yacimiento denominado El Cotero de las Minas se configura como una gran estructura trapezoidal, tendente a la forma de naipe, constituido a base de agger y fossa. Estas características, sumadas a sus dimensiones y la ortogonalidad de los lienzos defensivos tan reconocibles en la castrametación romana, nos permiten identificarlo como campamento militar romano de campaña. Se trata de un ejemplo similar a otros ya ampliamente conocidos y estudiados en la misma zona (, 2002, ; ). A partir de este primer acercamiento, consideramos que el marco cronológico en el que cobra mayor sentido el levantamiento del recinto podría encuadrarse entre los años 29-19 a.C., durante el episodio de la conquista de la Cantabria prerromana o la posguerra.
A nuestro parecer, en base a las características morfológicas y de ubicación, el recinto de El Cotero de las Minas podría encuadrarse bajo el patrón de asentamiento tipo C1 –castra in monte– de la clasificación propuesta por , es decir, enclaves localizados que siguen la línea del cordal montañoso, pero que no necesariamente se encuentran en su totalidad en el punto más elevado.
Los recintos identificados en las estribaciones finales de la Sierra del Escudo presentan un patrón de asentamiento notablemente similar, a pesar de existir diferencias morfológicas apreciables entre sí. En todos ellos destaca especialmente la elección de un emplazamiento sobre las principales cimas que forman el cordal montañoso que domina en altura el alto de Cildá. Su orientación es coincidente también al desarrollarse en la ladera la zona de menor pendiente de la montaña, es decir, su lado oeste. Por lo que respecta a la superficie de estos recintos, oscila en todos los casos entre las 10 y las 13 ha, dimensiones que podrían albergar, al menos, al equivalente numérico de una legión (; ).
Por otro lado, en base a las trazas identificadas en el interior del enclave de El Cotero de las Minas, puede plantearse la hipótesis de que estuviese compartimentado en dos zonas diferenciadas: una en pendiente y otra más elevada y llana, de mejores condiciones para la acampada y quizá destinada al contingente mayor de la tropa, con una superficie similar a la que presenta el recinto principal de Cildá ca. 6-7 ha. ().
El hallazgo de este recinto campamental en este macizo, sumado a los dos enclaves militares ya identificados en el entorno inmediato del yacimiento de Cildá, nos permite plantear que se trate de todo un complejo campamental desde el que se podría haber organizado una parte significativa del proceso de conquista de la Cantabria prerromana septentrional, tal y como propuso E. Peralta (; ; ) al estudiar el mayor de estos enclaves. Por otro lado, y a pesar de carecer de evidencias que confirmen una ocupación simultánea de estos tres campamentos, sus características morfológicas, la distancia similar a la que se encuentran entre sí y la disposición estratégica de defensa tanto de esta vía de penetración y sus accesos abren esta posibilidad. Por lo que respecta a la cronología de estos yacimientos, como ya hemos mencionado, es una cuestión pendiente que solo la investigación de campo que desarrollaremos en un futuro podrá precisar.
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Notas
[1] Es el caso del colectivo Romanarmy, cuyo objetivo principal es el estudio de la presencia militar romana en el noroeste y norte peninsular; el proyecto Agger desarrollado por J. Á. Hierro Gárate, E. Gutiérrez Cuenca y E. Peralta, centrado en el en el área de la actual Cantabria, o los diferentes proyectos de investigación destinados al estudio de las evidencias arqueológicas de las guerras con Roma en la Submeseta Norte (; ; ; ; ).
[2] http://fototeca.cnig.es/, Series A y B del Vuelo Americano (1945/46 y 1956/57), Vuelo Interministerial (1977/83) y SigPac (2003).
[3] https://www.bing.com/maps/aerial, https://www.google.com/intl/es/earth/ y https://satellites.pro/
[4] Nubes de puntos LiDAR obtenidas en el Centro de Descargas del CNIG-IGN (https://centrodedescargas.cnig.es/CentroDescargas/). Para esta labor se han utilizado las herramientas: QGIS 3.4.7 y 3.8.3; LAStools y Globbal Mapper V. 20.
[5] Relief Visualization Toolbox 2.0 (https://www.zrc-sazu.si/en/rvt) y SAGA GIS (7.8.2)
[7] https://twitter.com/MarkWalters_/status/978358595170504705 Consultado el 27/03/2020.
[8] El 10 de octubre de 2019 V. Vicente García y J. M. Costa-García notificaron el hallazgo a la Consejería de Universidades, Igualdad, Cultura y Deporte (Gobierno de Cantabria) (N.º Registro Entrada 40894).
[9] Hemos optado por medir desde el punto exterior del agger o terraplén reconocible a través de las diferentes visualizaciones LiDAR.






