Este trabajo consta de dos grandes apartados: estudio introductorio y edición crítica al texto latino del Congestorium de Romberch. La seriedad y la rigurosidad de esta obra vienen avaladas por la trayectoria investigadora de la Dra. Marta Ramos Grané, centrada especialmente en las artes de la memoria y la creación de imágenes.
Analizaremos, en primer lugar, el estudio del Congestorium, que se divide en once apartados:
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1) La biografía de Romberch: miembro de la Orden de los Predicadores y profesor de teología en Colonia, defendió el catolicismo frente al luteranismo. Como los hilos conductores de su doctrina mnemotécnica eran el escolasticismo y el humanismo, tuvo detractores en ambas corrientes. Su obra De idoneo verbi y su nombre se incluyeron en el Índice de libros prohibidos de 1557.
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2) Los estudios sobre su figura: entre las publicaciones que vieron la luz en el siglo xx y a principios del xxi, encontramos estudios generales sobre el ars memoriae con breves referencias a Romberch o investigaciones más profundas sobre ciertas partes del Congestorium y de su vida.
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3) Su importancia en la historia de las artes de la memoria: a pesar de que para algunos investigadores del siglo pasado y del actual el autor es un mero comunicador de las doctrinas de Publicio y Pedro de Rávena, otros valoran realmente su Congestorium como compendio de la tradición del ars memoriae.
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4) El contexto de composición del Congestorium: a partir de la segunda mitad del siglo xv, se produjo un significativo incremento en el número de manuales del ars memoriae por la aparición de la imprenta, el gran desarrollo de las universidades y un mayor interés por la materia mnemotécnica. Los tratados y manuales sobre el ars memoriae o sobre disciplinas afines que precedieron al Congestorium —de los que tomó la estructura en cuatro partes y sus ideas principales— se pueden repartir en tres etapas: principios, mediados y finales del siglo xv.
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5) Las fuentes: los diversos y abundantes hipotextos de Romberch —de los que proceden los preceptos que luego modificó y enriqueció con exempla— se dividen en tres grupos: los teórico-filosóficos (Aristóteles o Tomás de Aquino), los doctrinales (Rhetorica ad Herennium, Petrarca, Publicio o Pedro de Rávena) y los utilizados como ejemplos (Isidoro de Sevilla, Boccaccio o la Biblia).
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6) La estructura: el Congestorium —precedido por tres poemas, dos cartas y un índice y rematado por un corolario y otra epístola— se compone de cuatro tratados sobre la defensa de la disciplina y los fundamentos epistemológicos; la definición, las peculiaridades, la formación y el modo de uso de los loci; la naturaleza, las características y los procesos de creación de las imagines y las heterogéneas aplicaciones del ars memoriae.
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7) El análisis de la obra:
En la epístola inicial se defiende la importancia del ars memoriae a través de autoridades y ejemplos y se elabora un modelo para la creación de loci mentales.
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En el primer tratado del Congestorium, Romberch justifica exhaustivamente la relevancia y necesidad de los sistemas de memoria apoyándose en sus ventajas, en la tradición memorística y en autoridades. Además, se refiere a los potenciales usuarios de su Congestorium, muestra las diversas denominaciones de la disciplina y establece la definición de ars.
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El segundo tratado se dedica a la naturaleza, las características y el método de elaboración de los loci: para definirlos Romberch se basa en las ideas de cantidad, relación, cualidad e inmanencia; hace hincapié en su condición de contenedores de imagines y expone clasificaciones no excluyentes de loci (comunes o particulares, visibles o invisibles y naturales o artificiales). Asimismo, aunque aboga por el uso de loci ilimitados, recomienda manejar pocos al inicio e ir añadiendo más progresivamente. También tiene en cuenta otros aspectos: proporción, orden, familiaridad, contigüidad, distancia congruente, tamaño adecuado, calidad en iluminación y forma; diferenciación natural o artificial entre los loci y entre estos y sus imagines; cercanía y percepción; fijación natural o artificial. En lo que respecta a su construcción, sigue la doctrina ciceroniana para los lugares reales; el Fénix de Pedro de Rávena, para establecer la ruta que se ha de recorrer y la obra de Publicio, para fijarlos en la memoria. Para los lugares invisibles se basa en la esfera material aristotélica y para los lugares ficticios propone un sistema astrológico y uno imitativo. Y finaliza con la idea de que, puesto que el olvido no es potestativo, para vaciar los loci lo más adecuado es no repetir ni pensar en las imagines a fin de que poco a poco vayan desvaneciéndose.
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El tercer tratado se ocupa de la naturaleza, las propiedades, la elección y la formación de imagines: en el Congestorium la única diferenciación eficaz entre las denominaciones de las imagines es la de imago/species y la distinción entre los otros nombres no resulta práctica. Además, se alude a las cuatro causas aristotélicas, base de las clasificaciones de las imagines: material (rerum o verborum), formal, final y eficiente (formación propia o metafórica). Para establecer sus rasgos, se parte de los accidentes aristotélicos: cantidad continua (tamaño medio) o discreta (número intermedio); posición, colligantia (‘conexión’ entre imagines) y cualidad. Asimismo, se indica que, en función de su uso, las imagines son propias o impropias; y, según su origen, reales (a re), verbales (a verbo: consonantia o similitudo) o mixtas. En lo que se refiere a la construcción de imágenes de letras y sílabas, el punto de partida es el significante o la figura y para las imágenes de palabras, los grados del ser material (elemental, vegetativo, sensitivo e intelectivo). Para eludir las ambigüedades se recomienda la inclusión de certa signa, que pueden ser signa o insignia (rerum, personarum o locorum). En cuanto a los modelos de relación, es preciso indicar que se toman tres de la doctrina aristotélica: orden, semejanza (vocalis, realis o mixta) y oposición (conceptos contrarios e ironía). Y se propone otro: causa/efecto. Las causas pueden ser intrínsecas y extrínsecas (materiales y formales); eficientes y finales; mundanas y celestiales y tener usos naturales y artificiales.
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En el cuarto tratado se lleva a la práctica el sistema. Los métodos para crear las imágenes varían en función del modo en que la realidad es percibida (sustancias abstractas, invisibles o mixtas y accidentes). En relación con las ciencias, Romberch aconseja la creación de árboles, explica cómo es su Hortus Philosophiae e incluye una serie de diagramas —con los principios, temas materiales y formales y los objetivos de las ciencias— que los usuarios pueden adaptar a sus necesidades.
Sobre los discursos cabe señalar que sus características influyen en la forma de su memorización y que es mejor recordar el contenido que el texto literal. También se abordan los métodos para memorizar los nombres de los autores, las obras, sus partes, los pasajes o las conclusiones y para evocar mercancías, fechas, sumas, la disposición de los números en la composición de libros, los movimientos, las piezas o las cartas. Y finalmente se recogen recomendaciones para el buen estudio, relacionadas con el estilo de vida y las mejores condiciones para la retención.
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En la conclusión del Congestorium, encontramos la narración del mito fundacional de la disciplina y los resultados de aplicación del ars memoriae; se resalta la importancia de la praxis y de la asimilación progresiva de la doctrina; se recomienda realizar cambios en las prácticas de la tradición para obtener los mejores resultados; se dan consejos sobre dieta y estilo de vida y se anima a la lectura de obras médicas o tratados sobre la memoria con una perspectiva medicinal.
Una vez terminada la disección del contenido, es necesario introducir algunos comentarios sobre la exposición de Ramos Grané: uno de sus grandes aciertos es que, como los temas expuestos son muy arduos tanto para expertos como legos en la materia, se decanta por presentar primero los puntos que va a tratar, luego desarrollarlos y finalmente sintetizarlos. Así resulta más sencillo seguir la argumentación y las explicaciones. Además, es preciso destacar su capacidad de realizar hipótesis justificadas; por ejemplo, sobre la autoría de los marginalia. Son dignas de alabanza sus reflexiones sobre temas variados (como la unidad y solidez que otorgan a la obra las continuas referencias internas) y su decisión de enmendar los errores que sufrieron los diagramas del Hortus Philosophiae en su impresión original. Asimismo, hay que acentuar la utilidad de las ilustraciones, las tablas y los esquemas incluidos en el análisis, pues facilitan la comprensión de los contenidos. Son, a su vez, fundamentales las más de 300 notas de este apartado, en las que recoge, por ejemplo, información y bibliografía adicionales, ejemplos, citas y aclaraciones sobre el origen de pasajes o ideas.
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8) Su continuidad en las posteriores artes memorativae: pese a las escasas alusiones a Romberch y al Congestorium en obras posteriores, este tratado compilatorio ha sido frecuentemente considerado un puente entre la doctrina escolástica medieval y la mnemotecnia renacentista. Pruebas de su éxito son el gran número de ejemplares impresos en su época, su significativa difusión en Europa, la existencia de una segunda edición y la traducción libre al italiano que Dolce realizó cuatro décadas después. Asimismo, su influencia se rastrea en la tradición mnemotécnica (como Diego Valadés), en retóricos (como el Brocense) y en seguidores de las corrientes neoplatónicas (como Giordano Bruno) y herméticas del Renacimiento.
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9) Su uso del latín: el latín del Congestorium es escolástico en su morfosintaxis y léxico, pero también posee algunas características de origen humanístico y otras que parecen deberse al influjo de la lingua mater del autor. Además, por su pertenencia a la Orden de los Predicadores, Romberch tuvo que dotar de una forma escolástica a los textos humanísticos parafraseados.
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10) Notas sobre la edición: en este apartado, Ramos Grané justifica su decisión de usar la editio princeps (1520) para establecer el texto del Congestorium y hace aclaraciones sobre su aparato crítico y de fuentes, los símbolos que emplea para las ediciones, los aspectos ortográficos, otros signos y grafías, la puntuación, la localización de las imágenes del Congestorium y la distribución del contenido.
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11) Las conclusiones: el Congestorium —un exhaustivo crisol de disciplinas, enfoques y corrientes de pensamiento a veces consideradas antagónicas— destaca por el empleo de numerosas y diversas fuentes, el paso de lo general y complejo a lo particular y sencillo; la unión de lo teórico y lo práctico y la recurrencia a la propia experiencia personal.
El segundo bloque es la edición crítica del Congestorium. Las casi 500 notas de su aparato crítico positivo —complementadas por unos apuntes finales— presentan los marginalia, indicaciones de la procedencia de ciertos pasajes, las variantes textuales de las ediciones de 1520 y 1533 y aquellos elementos añadidos u omitidos en las mismas (hacia los que la autora muestra su [dis]conformidad).
La tercera y cuarta secciones comprenden la bibliografía (con su acertada y didáctica clasificación de las fuentes en cuatro bloques) y el Index Nominum (muy útil durante la lectura, ya que relaciona a los autores mencionados por Romberch con sus obras y algunos textos con los nombres de sus secciones más importantes).
En conclusión, The Congestorium Artificiose Memorie by Johannes Host Von Romberch: Study and Critical Edition llena una laguna importante en los estudios de la memoria, acerca a los lectores uno de los pilares fundamentales de la disciplina y abre la puerta a futuros y necesarios estudios que deberán iluminar por completo una imprescindible figura que todavía vaga entre las tinieblas del pasado.


