Resumen

La cancelación de obras de arte por su contenido sexista o racista ha abierto un polémico debate que pone al descubierto la importancia social de las representaciones artísticas. Los estudios feministas y poscoloniales, así como las vanguardias artísticas, ponen de manifiesto los condicionantes políticos de la producción de representaciones que contribuyen a perpetuar relaciones de poder. Sin embargo, la crítica, aunque necesaria, puede complementarse con la transformación de las condiciones sociales en las que se producen las representaciones. A partir de la distinción establecida por Spivak entre representación política (Vertretung) y representación artística (Darstellung), este artículo analiza la importancia de crear espacios en los que grupos históricamente marginados puedan autorrepresentarse. Para ello se estudian las prácticas artísticas desarrolladas en Hull House como un caso de ampliación de las formas de participación artística, así como su continuidad en proyectos contemporáneos como Mujeres Creando.