1. INTRODUCCIÓN: ¿CANCELACIÓN O CRÍTICA? CONTEXTUALIZANDO UN DEBATE ABIERTO
La cancelación como condena social de ciertas personas porque sus actos o mensajes no son acordes a las normas de grupos religiosos, de Estados, o a las convenciones sociales ha existido desde antiguo. Pero es un término que ha logrado una peculiaridad especifica en la actualidad a raíz de movimientos como #BlackLivesMatter originado en 2013 dentro de la comunidad afroamericana para denunciar abusos policiales y #MeToo que nació en las redes sociales en 2017 promovido por la actriz Alyssa Milano para denunciar abusos sexuales (). Este tipo de movimientos tiene entre otras, dos particularidades, por una parte, se lleva a cabo desde las redes sociales, es decir, es un público amplio y no una institución, bien sea el Estado, una Iglesia o una Academia el que ejerce la cancelación. En segundo lugar, el fin que persiguen es procurar el respeto racial y de género. Estos factores han influido en la enorme fuerza que este tipo de movimientos ha logrado. El movimiento #MeToo logró en 2018 que la Art Gallery de Manchester retirase el cuadro Hylas y las ninfas de John William Waterhouse (1869) y en su lugar, el museo colgó una nota explicativa afirmando que el movimiento #MeToo procuraba un momento propicio para el debate y dejando, en el lugar del cuadro, un espacio en el que los visitantes podían dejar sus comentarios acerca del papel social del arte y su responsabilidad con la mujer (). En 2019 el director del Teatre Lliure de Barcelona, canceló la obra de teatro Mount Olympus de Jean Fabre aludiendo razones éticas y económicas (). En el ámbito de la literatura, en el 2019 se pospuso la concesión del Premio Nobel al dramaturgo y fotógrafo Jean-Claude Arnault tras la acusación de abuso sexual de dieciocho mujeres en redes (). La estatua de Cecil Rhodes en la Universidad del Cabo se retiró en 2015 tras las protestas de estudiantes que consideraban que celebraba el racismo y la colonización.
La cancelación no solo ha empujado a retirar de museos, editoriales o premios ciertas obras o autores/as, sino que también ha empujado a corregir ciertas obras. La serie de Ian Brean y Ryan Murphy, Hollywood, se ha reescrito incluyendo personajes afroamericanos, asiáticos, parejas interraciales y gays de modo anacrónico, pues en el momento en el que se sitúa la trama, el Hollywood de postguerra, los matrimonios interraciales estaban prohibidos (). La empresa Roald Dahl Story Company ha acordado con las editoriales y con Inclusive Minds, organismo que defiende el respeto a la diversidad en la literatura infantil, la depuración de términos “incorrectos” en la obra de Roald Dahl (). El peligro de este tipo de correcciones es que, a veces, se reescriben las obras con representaciones tan simples y estereotipadas como las que tratan de corregir ().
El debate abierto en torno a la cancelación pone el foco en un asunto muy importante, la importancia de las representaciones artísticas. La representación de las mujeres, de las minorías en el cine, teatro o la literatura se produce en el seno de ciertas relaciones y estructuras de poder, que ayuda a perpetuar. Como señaló tempranamente , toda mirada se encuentra mediada por marcos culturales e históricos que condicionan la percepción y la interpretación de las imágenes. Esas representaciones artísticas contribuyen a conformar identidades y sensibilidades y por tanto tienen enormes consecuencias sociales. Los estudios feministas han subrayado que la estereotipación y objetivación sexual del cuerpo de las mujeres en los medios y en las obras de arte contribuye a perpetuar un sistema político-social androcéntrico. Robin Morgan bajo el lema “la pornografía es la teoría, la violación la práctica” recalca que el aumento del consumo de pornografía está directamente relacionado con las agresiones y el tipo de agresiones a mujeres (). Hay investigaciones empíricas en curso que relacionan el consumo de pornografía en red con agresiones sexuales de jóvenes en manada (). La activista Andrea Dworkin y la abogada Catherine MacKinnon mantienen que habría que prohibir la pornografía porque causa y justifica la subordinación de las mujeres (). Las consecuencias sociales del consumo de pornografía han empujado a la cancelación de ciertas obras consideradas pornográficas. Por ejemplo, en 2011, Facebook cerró la cuenta de un usuario por compartir el cuadro El origen del mundo de Gustave Coubert por considerarlo pornográfico (). En 2017, el Museo del Louvre se negó a exponer en los jardines de las Tullerías la escultura Domestikador del artista holandés Joep Van Lieshaut, que muestra una pareja copulando ().
Esta situación suscita algunos interrogantes, ¿debemos retirar de los museos y de las editoriales obras de arte por su contenido sexista y/o racista? ¿Qué obras de arte en concreto? ¿En base a qué criterios? ¿Debemos reescribirlas? ¿Leerlas con indicaciones del contexto en el que fueron creadas? ().
Siguiendo a , resulta necesario distinguir entre la representación entendida como Darstellung, esto es, como configuración simbólica, figuración o puesta en escena de experiencias y significados, y la representación entendida como Vertretung, es decir, como representación política o actuación en nombre de otros. Aunque ambos sentidos pueden diferenciarse analíticamente, no son completamente independientes, ya que las formas de representación simbólica se encuentran condicionadas por relaciones sociales y políticas concretas. Desde esta perspectiva, la crítica de las representaciones artísticas no debería limitarse a la cancelación de determinadas obras, sino dirigirse al análisis de las condiciones sociales que hacen posibles esas representaciones y a la transformación de las relaciones de poder que las sustentan. Como señala Spivak, la forma en que determinados grupos son representados está vinculada a quién puede hablar o actuar en el espacio público. Los estudios poscoloniales y feministas han puesto de manifiesto, la representación se lleva a cabo desde posiciones hegemónicas, que, a través de estas representaciones, perpetúan su poder y empobrecen el alcance mismo del arte, limitando qué y cómo se representa, qué se hace visible y qué se invisibiliza (; ; Pollock 2013; ; ). Griselda Pollock puso de manifiesto cómo la invisibilidad de las mujeres en el arte occidental limitaba el alcance del arte (). señalan cómo los estudios poscoloniales y culturales han cambiado también y enriquecido la forma de entender la historia del arte y el propio arte. Tomando como referencia la experiencia de Hull House, este trabajo analiza cómo la creación de espacios de participación y cooperación permitió que grupos tradicionalmente marginados encontraran formas de autoexpresión y contribuyeran activamente a la producción cultural. La transformación de las relaciones sociales impulsada por estas prácticas no solo amplió las posibilidades de participación, sino que también favoreció la aparición de nuevas formas de representación de experiencias y perspectivas que hasta entonces habían permanecido invisibilizadas.
Los argumentos esgrimidos en torno a la cancelación apuntan a la importancia de la representación y los condicionantes sociales de su producción. Los detractores de la cancelación alegan que se infantiliza a la audiencia limitando su acceso a ciertas obras e impidiendo su análisis crítico y contextualizado (). Si se reescribe el pasado variando ciertos aspectos para no herir sensibilidades, ¿conocerán las audiencias que el pasado no fue justo? (). Un grupo de intelectuales de distinto signo político como Mario Vargas Llosa, Fernando Savater, o Carmen Posadas () escribió apoyando el manifiesto de Harper de intelectuales americanos como Noam Chomsky, Margaret Atwood, J. K Rowling, alarmados porque el fin legítimo de dirigirnos hacia una sociedad que evite los mensajes sexistas y racistas, estaba limitando la libertad de expresión y empujando a la conformidad cada vez más generalizada al pensamiento dominante ().
Los partidarios de la cancelación objetan que es, precisamente, una manifestación de la libertad de expresión de la audiencia a través de las redes sociales (). Los artistas y sus obras han estado siempre sujetos a presión, pero en la actualidad no la ejerce el Estado ni la academia, sino el público, lo que es más democrático y participativo (). Además, es una muestra del rechazo al sexismo y al racismo que hasta hace un tiempo relativamente reciente se soportaba impunemente, como la palmadita en el trasero de la “secretaria” o los chistes sobre homosexuales o negros ().
El debate sigue abierto y no es fácil ofrecer una respuesta contundente. La cancelación pone de manifiesto la importancia de la crítica a las representaciones estereotipadas y simples de las minorías y de las mujeres en algunas obras de arte, así como su peso social y político ().
El objetivo de este artículo es analizar la relación entre representación y prácticas artísticas a partir de la experiencia de Hull House. Frente a las respuestas centradas en la cancelación de determinadas obras, sostendré que la transformación de las representaciones requiere transformar también las condiciones sociales que las hacen posibles. Las prácticas artísticas desarrolladas en Hull House constituyen un ejemplo histórico de cómo la creación de espacios de participación y autoexpresión puede ampliar las formas de representación y enriquecer la producción cultural. Se estudiarán también estas transformaciones en proyectos artísticos contemporáneos como el de la Mujeres Creando.
En la primera parte del artículo criticaré la interpretación de la autonomía del arte como separación de arte y vida para recalcar su relación al contexto social y político del que forma parte. En la segunda parte, se estudiarán críticamente las propuestas artísticas de Hull House como una forma de transformar las representaciones a través de la transformación de las propias prácticas artísticas que crearon espacios en los que las minorías podían autoexpresarse. Como conclusión señalaré la importancia de transformar las condiciones sociales de producción de las representaciones para ampliar las posibilidades de autorrepresentación.
Para lograr ese objetivo se analizan las prácticas artísticas de Hull House a través del estudio de las propias obras de Addams, así como del trabajo feminista que se le ha dedicado en las últimas décadas, como el de Marilyn Fischer, Dau Garcia, Maurice Hamington, Louise W. Knight, Charlene H. Seigfriedt. Me apoyaré en la información del Museo Hull-House, así como en la correspondencia y las obras digitalmente archivadas de Jane Addams en el Ramapo College de Nueva Jersey, y en los libros escritos colectivamente por los residentes de Hull-House, como Hull-House Maps and Papers o .
2. ARTE, REPRESENTACIÓN Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL
En lo que sigue, analizaré lo que significa la autonomía del arte y cómo se construyó en el pensamiento Ilustrado, sus límites y la respuesta vanguardista y filosófica a la separación del arte y la vida social. Las vanguardias criticaron la consideración de que la obra de arte imitaba de modo neutral y descriptivo una realidad previa y propusieron que las obras de arte presentaban objetos, a este respecto, los ready-made son ejemplos ilustrativos. El arte abstracto era también una reacción al arte figurativo. Mientras la concepción moderna tradicional entendía la autonomía como separación entre arte y vida, Rancière interpreta la autonomía estética como una reconfiguración de las formas de experiencia compartida, lo que permite pensar relaciones más complejas entre prácticas artísticas y transformación social. Por tanto, si bien hay que distinguir la representación política y ética de la artística, como señala Spivak, están relacionadas. Las condiciones de representación política influyen en las posibilidades de producción y circulación de determinadas representaciones artísticas. A este respecto se estudiarán las prácticas artísticas de Hull House como espacios políticos innovadores que hicieron posible que las minorías puedan producir sus propias representaciones.
Fue en el siglo XVIII cuando Charles Batteaux definió las “bellas artes” como artes independientes de las artesanías y de otras funciones sociales, como prácticas y disciplinas dedicadas a producir belleza (). Esta independencia del arte fue acompañada del intento de independizar las prácticas artísticas, por ejemplo, la ópera, el diseño de los jardines o las novelas, de la autoridad del rey durante la Ilustración (). En este tiempo se fueron configurando los museos, las academias, lo que actualmente denominamos mundo del arte. Si los ilustrados vieron en el arte una forma de crítica a la sociedad del Antiguo Régimen, una loa a esa “naturaleza adánica” desde la que construir un nuevo orden social, los románticos como Schiller, desencantados de esa Revolución, veían en el arte una forma de educar las disposiciones del ciudadano (), un espacio de libertad en una sociedad cada vez más utilitaria ().
Es importante señalar que esta interpretación de la autonomía del arte no duró demasiado. Las prácticas no se pueden separar del contexto de su producción y recepción. De hecho, los museos que pretendían aislar las obras de arte de cualquier funcionalidad social y subordinación política respondían a un interés claro e imperialista de ciertos Estados (). Terry Eagleton (2011, 53) ha reconstruido también desde una perspectiva marxista los condicionantes sociales e históricos de la idea moderna de autonomía estética. Por otra parte, también es clara la influencia del arte en la conducta y en los cambios sociales. Por ejemplo, la influencia de las novelas fue crucial para extender los ideales revolucionarios. Los artistas no podían, sin más, recluirse en su actividad, podían empujar cambios sociales. Los artistas de Arts and Crafts, los poetas del simbolismo y las primeras vanguardias intentaban calibrar la manera en que el arte podía romper las barreras del mundo del arte y modificar la sociedad. (). Las dicotomías que se fueron construyendo en el siglo XVIII y fueron hegemónicas durante el siglo XIX, que separaban las esferas de lo simbólico y lo empírico; el ámbito de la subjetividad y la sensibilidad del ámbito objetivo de los hechos; la esfera de los valores de los medios instrumentales, comenzaban a tambalearse.
A finales del siglo XIX y durante el siglo XX, desde diversos presupuestos teóricos como la hermenéutica, la ontología de Nicolai Hartmann, el pragmatismo o el marxismo, se ponía de manifiesto la relación entre el ámbito simbólico y el contexto social al que pertenecía. Las prácticas artísticas dejaban también constancia de su importancia social y, si en el ámbito de la URSS se usaba el arte como medio de propaganda comunista, Occidente reaccionaba potenciando en los museos y en las instituciones un arte abstracto. Cuestiones políticas hicieron decaer a artistas como Hopper mientras se aupaban a otros como Pollok ().
Las propias vanguardias históricas ponían en cuestión el arte figurativo para mostrar que no había una realidad previa que el arte imite, sino que las representaciones son ya presentaciones, producciones de objetos que configuran un nuevo reparto de lo sensible, lo que se hace visible y cómo y lo que se invisibiliza (). Si bien las representaciones artísticas en el sentido de Darstellung, son distintas de las representaciones políticas, Vertretung, como señala Spivak, no son independientes como pretendía el pensamiento moderno, sino que están relacionadas. Por eso sostiene que no basta con denunciar la dominación, sino que hay que analizar los mecanismos mediante los cuales ciertos sujetos llegan a ser representables y otros no ().
Precisamente por su importancia, las críticas a la representación de las mujeres y de las minorías en el arte occidental ha sido un tema central en la estética feminista y poscolonial en relación a los condicionantes sociales y políticos que han impedido a las mujeres y a las minorías tener su propia voz y producir sus propias representaciones. Las limitaciones de la Vertretung de las mujeres, su exclusión del ámbito de lo público y de la política, ha tenido consecuencias en su Darstellung, en su representación artística.
Linda Nochlin denunciaba ya en la invisibilidad de las mujeres artistas por razones de género en su célebre artículo Why Have There Been No Great Women Artist? Pollock, otra de las referencias clave del feminismo en el arte, analizó en Historia y política: ¿puede la historia del arte sobrevivir al feminismo? cómo el cuerpo de las mujeres se representa en el arte y cómo esa representación refleja estructuras y relaciones de poder. Más recientemente, Patricia Mayayo en Historias de mujeres muestra las historias del arte que han quedado ocultas con la invisibilidad de las mujeres artistas (Mayayo 2003, 18).
El análisis crítico de las representaciones artísticas y su relación con los condicionantes sociales y políticos en las que esas representaciones han empujado a pensar con más cuidado esas representaciones evitando estereotipos simplistas (). Asimismo, ha ampliado la propia comprensión del arte. Pollock mostraba la visión del arte que hay detrás de la figura del artista genial, que es una construcción moderna y, por tanto, no natural ni inmutable, sino sujeta a la crítica (). También la noción del arte como conjunto de piezas de museo es una construcción cultural, como ya señalara John Dewey ().
El debate acerca de la cancelación es complejo, es problemático establecer el criterio que determine qué representaciones son correctas y cuáles no, ¿Cuál es la representación correcta?, por otra parte, ¿Cómo aplicar a cada obra concreta ese criterio? ¿Qué obras concretas deberían cancelarse? Pero apunta a un tema interesante las complejas relaciones entre las representaciones artísticas y las políticas. Las representaciones suponen una negociación de lo sensible, de lo que se hace visible y lo que se oculta, y, si bien la representación artística, Darstellung es distinta de la representación política, Vertretung, la producción de las representaciones artísticas conforma y es conformada por determinados condicionantes políticos y sociales. Creo, por tanto, que transformar esos condicionantes sociales para que las minorías puedan producir sus representaciones, permite ampliar tanto la representación política como la artística, incorporando experiencias, perspectivas y formas de expresión previamente excluidas. Presentaré como un estudio de caso, el ejemplo de la transformación de las prácticas artísticas de Hull House.
3. HULL HOUSE Y LA AMPLIACIÓN DE LAS PRÁCTICAS ARTÍSTICAS: UN ESTUDIO DE CASO
La crítica de las obras de arte por las representaciones pobres y estereotipadas de las minorías resulta enriquecedora y añade un nuevo elemento en su comprensión. Es importante distinguir la crítica de la cancelación que ocurre cuando se intentan suprimir e invisibilizar obras de arte ateniéndose exclusivamente a si se conforman a una representación adecuada previa (). Sin embargo, el debate pone en cuestión un asunto importante, la importancia del arte en la conducta. Las representaciones artísticas modelan la forma en que vemos el mundo y es un elemento clave en la construcción de nuestra propia identidad tanto individual, como colectiva. Jesús Martín Barberó señala que los mexicanos acudían al cine para aprender a ser mexicanos, para representarse un país a su imagen (). Peter Hamilton analiza la fotografía documental francesa en los quince años posteriores a la Segunda Guerra Mundial para comprobar su influencia en la reconstrucción de la identidad nacional (). fue pionero en el análisis de la representación occidental de los orientales, más recientemente, ha analizado las gramáticas de la identidad/alteridad y Stuart Hall en El espectáculo del otro ha analizado también la representación de la diferencia racial, en concreto, la representación de los negros en los medios (). Las representaciones como prácticas significantes complejas y en constante evolución con las que modelamos la propia identidad, la del grupo de pertenencia y la de los otros han sido objeto de intensos análisis en los estudios culturales, y también en los estudios feministas de la historia del arte. Todos estos estudios ponen de manifiesto la importancia de la representación en el modelado de la conducta. Asimismo, desde la teoría crítica y poscolonial, , () han señalado la importancia de los condicionantes sociales y políticos desde los que se producen las representaciones.
Por tanto, no solo es importante criticar las complejas relaciones entre la representación artística, Darstellung, y la política, Vertretung, sino apuntar qué transformaciones sociales contribuirían a que las propias minorías pudieran producir sus propias representaciones. Jackson como Spivak se muestra cauta con el mero dar voz a las minorías, se trata de atender a las condiciones sociales que hacen posibles las prácticas artísticas (). Un estudio de caso, de transformación de las prácticas artísticas con la participación de las minorías son las producciones que se llevaron a cabo en Hull House.
Hull-House se unió a los asentamientos que surgieron en la llamada Era Progresista para responder a las necesidades de la creciente población trabajadora e inmigrante (Schneiderhan 2011, 599). Estos asentamientos estaban ubicados en barrios marginales, donde sus residentes, típicamente individuos de clase media a alta con educación universitaria, formaban comunidades y proporcionaban cultura y educación al vecindario. Las casas de asentamiento eran parte de un movimiento internacional que comenzó con la fundación en 1884 de la primera casa de asentamiento en Londres, Toynbee Hall, que sirvió de inspiración para cientos de casas de asentamiento, incluyendo Hull-House. La filosofía que inspiró a Hull-House en sus primeros días fue la de John Ruskin y León Tolstoi. Su objetivo era la renovación ética, estética y espiritual. Sin embargo, tras la llegada de Florence Kelley en 1891, socialista y atea, cambió su enfoque, de buscar recompensas espirituales a reformar una sociedad injusta a través de un análisis social meticuloso () y el desarrollo de prácticas cooperativas ().
En Hull-House se organizaron bibliotecas, museo, teatros, clubes, salones sociales, escuelas de verano, todo tipo de actividades culturales y jardines de infancia (); también facilitó reuniones de grupos sindicales y, gracias a los esfuerzos de la comunidad del barrio, se lograron cambios legales e institucionales, como la primera ley en Illinois que regulaba las condiciones de salud en fábricas, establecía la edad mínima para trabajar en 14 años, limitaba las horas de trabajo de las mujeres en fábricas y prohibía la venta de cocaína a niños/as (). Asimismo, Addams cooperó con la Liga de Sindicatos de Mujeres para lograr reformas legislativas (). Animaba a los residentes de Hull-House a vivir junto a las personas vecinas, hasta que un sentimiento de afecto e interés mutuo se despertase entre ellos. No se trataba de que las residentes en un tono paternalista que Addams rechazaba con contundencia intentasen resolver los problemas del vecindario, Addams era plenamente consciente de que las personas que residían en el barrio conocían mejor los problemas sociales, puesto que los sufrían, que las personas residentes de Hull House, más bien se trataba de escucharlos para detectar esos problemas y crear espacios de colaboración para solucionarlos.
Esos espacios afectivos de cooperación solucionaban problemas, empoderando a los obreros, mayoritariamente inmigrantes de diversas procedencias étnicas, y mujeres tradicionalmente marginalizados (Schneiderhan 2011, 594) por ejemplo, la situación de las viviendas, recogida de basuras, educación, talleres de infancia en los que las obreras podían dejar a sus hijos mientras trabajaban, que no solo mejoraban la vida de las personas del vecindario, mayoritariamente inmigrantes, sino que mejoraban la sociedad en general. Addams defendía la interdependencia de las clases sociales. Frente a la interpretación del individuo como un sujeto aislado, de acuerdo con Addams, la vida se desarrolla a través de las interacciones que mantenemos con los demás, por eso, romper las barreras que a priori y por cuestiones de género, raza o clase impiden la comunicación y la cooperación (Hecht 1982, 172), permite la mejora social real (Schneiderhan 2011, 595). Las mejoras sociales que progresivamente y de modo parcial se iban logrando, señalaba Addams, solo pueden serlo realmente no solo si son mejoras para todos los miembros de la sociedad, sino si todas las personas contribuyen a su consecución (), es lo que Addams denominaba progreso lateral (). Este espíritu cooperativo se desarrolló a través de los múltiples clubes, de literatura, de ciencia, sociales, que se organizaron en Hull-House ().
Las prácticas artísticas, entre otras, espectáculos teatrales, musicales y talleres de escultura y pintura ocuparon un lugar destacado, pues potenciaba las relaciones afectivas entre las personas, así como la posibilidad de imaginativamente hacerse cargo de la vida de otros individuos. Addams explícitamente subrayó su importancia afirmando en Second Twenty Years at Hull- House: "El arte encarna el objetivo último de Hull House" (). Y unos años antes señaló en Veinte Años de Hull House: “La primera construcción erigida en Hull House fue una galería de arte” (). En esa galería se exponían obras de arte clásicas con el objetivo de que las personas del vecindario tuvieran acceso a ellas; seguía, relata Addams, los esfuerzos pioneros de Toynbee Hall de ofrecer a las clases trabajadoras la oportunidad de disfrutar del mejor arte. Pronto constataron su excelente aceptación por parte de los obreros. Les ayudaba a escapar de la monotonía de su vida y a apreciar la belleza (), pero también contribuyó a que los inmigrantes, Addams se refiere a italianos y griegos, se encontrasen como en casa en América, al ver representadas escenas de sus lugares de origen.
En el relato de esta experiencia Addams destaca aspectos del arte que desarrollará a lo largo de sus obras al hilo de la propia evolución de las prácticas en Hull House. En primer lugar, la consideración del arte como una tarea colectiva: el arte permite romper las barreras étnicas, de género y de clase mantenidas por los prejuicios. En segundo lugar, libera de la monotonía de la sociedad industrial y mecanizada, ayuda a desarrollar la imaginación, desinhibe el deseo de aventura y de recreación que, de ser reprimido, produce problemas personales y sociales. En tercer lugar, uniéndonos a la humanidad, nos libera del aislamiento y la soledad. El arte permite transfigurar los acontecimientos de la vida, ayudándonos a darle sentido y a superar los aspectos más sórdidos de la existencia (). Pero, el aspecto más importante de las artes que Addams explícitamente subraya es que fomenta el deseo de actuar a favor de los otros, por eso lo consideraba un agente social y moral muy importante (). :
Las novelas, que tratan de la vida en todas sus posibles condiciones, son ampliamente leídas no solo porque resultan entretenidas, sino también porque [...] satisfacen una creencia no formulada [...] de que conocer a toda clase de personas [...] es una preparación para un mejor ajuste social, para la corrección de los males sociales.
Sin embargo, Addams no tenía una visión romántica del arte, precisamente, su importancia lo convierte en un poderoso instrumento ideológico. Fue muy crítica con la educación de las mujeres de clase alta de la época Victoriana, centrada en una formación cultural que las alejaba de la participación social. De hecho, la frustración que le ocasiona la aparente vacuidad de su formación cultural de mujer de clase alta y la pobreza del mundo que la rodeaba y en el que no se le permitía actuar debido a su condición, servirá como detonante para la fundación de Hull House con Ellen Gates Starr. (; ; ). Addams denunció también la mercantilización del arte y, en concreto, el uso del teatro y el cine, de gran influencia social (Hecht 1982, 173) para perpetuar el patriarcado y el dominio de clase (). A principios del siglo XX en Estados Unidos se estaban volviendo muy populares y lucrativos los teatros. Fascinaban a las clases trabajadoras que encontraban en sus representaciones una guía de conducta. Las tramas eran simples y hacían creer que, en la vida real, los acontecimientos seguirán también esa lógica tan simple, evadiendo al público de transformar sus situaciones de pobreza y, por eso concluye: “Comercializar así el placer es tan monstruoso como comercializar el arte” (). Destacables son también sus reflexiones sobre el cine. Los vodeviles teatrales y después el cine, denuncia Addams, perpetúan roles de género patriarcales enseñando a las muchachas “a conseguir marido” como única aspiración vital (). Se anticipa así a la crítica feminista () y a propuestas artísticas como la de Barbara Kruger que denuncian la imagen de la mujer presentada en los medios cinematográficos. (). Incluso el cine afecta, señala Addams, a las relaciones internacionales () potenciando prejuicios xenófobos. Tal era la influencia del cine en la imagen exterior de Estados Unidos, que el Estado de Nueva York organizó un comité para el estudio de la influencia de las películas en las relaciones internacionales considerando especialmente las actitudes formadas en países extranjeros hacia los americanos y América ().
No obstante, pensaba que podían reutilizarse esas artes y técnicas para potenciar una reforma social democrática. Con este objetivo cofundó Hull House con Ellen Gates Starr en 1800. Addams, por tanto, consideraba imprescindible democratizar las artes a través de las prácticas en la institución. Al hilo de estas prácticas, desarrolló toda una teoría del arte pragmatista y feminista esto es, destacando su carácter vital, social y cooperativo.
En una de las obras filosóficas colectivas de las residentes de , Hull House Maps and Papers, Ellen Gates Starr explica la importancia del arte para los residentes de un barrio marginal de Chicago. Afirma, “El arte es la expresión de la vida común” (). Starr critica la separación moderna del arte y la vida como posteriormente Dewey haría en Art as Experience (). El arte pertenece a todos, afirmaba, debe, por tanto, ser disfrutado y creado por el pueblo, pero, asimismo, solo un pueblo libre puede disfrutar y crear arte (). La reforma social democrática y la transformación y ampliación del arte iban de la mano. Los primeros muebles de Hull House, afirma Addams en “Art Works” fueron fotografías (). Pronto las residentes de Hull House participaron en la reforma educativa y democrática de la ciudad. Starr dio clase de historia del arte en Hull House y fundó la Public Art Society en Chicago, que tenía como objetivo introducir el disfrute y la instrucción artística en las escuelas públicas (). La propia Starr fue progresivamente enfatizando las prácticas artísticas en Hull House. Abrió talleres en los que se enseñaban técnicas con las que las personas vecinas del establecimiento podían expresarse artísticamente a través del dibujo, la pintura, la escultura o las artesanías (). Asimismo, Enella Benedict fue fundadora y directora durante casi cincuenta años de la Escuela de Arte de Hull House ().
En el Museo del Trabajo de Hull-House, creado a sugerencia de los residentes del vecindario, se exhibieron periódicamente diversas formas de trabajo textil, incluyendo el sirio, griego, italiano, alemán, etc., Siguiendo los presupuestos de Arts and Crafts se amplió la visión del arte rompiendo la barrera entre el arte culto y el arte popular. En los talleres, los distintos grupos étnicos podían compartir sus prácticas artísticas y beneficiarse de su trabajo vendiendo sus productos en la tienda de Hull House. Investigaciones recientes sobre la educación artística en Hull House han subrayado asimismo la importancia de los talleres de artesanía, tejido, cerámica y encuadernación en la articulación de espacios de participación cultural para las comunidades inmigrantes (). Además, la perspectiva de género le permitió a Addams ampliar los presupuestos de William Morris. Esas prácticas estaban dirigidas en ocasiones por mujeres residentes, lo que contribuía al reconocimiento de su agencia artística. En Hull House se desarrollaban prácticas artísticas feministas que anticipan la búsqueda de reconocimiento de las mujeres de la estética feminista contemporánea. ().
En 1893 se abrió la Escuela de Música bajo la dirección de Eleanor Smith. Los conciertos de la escuela reunían a personas de distintos credos y culturas (). La propia Smith reunió en un libro editado en Hull House las canciones que formaban parte del ciclo musical en los primeros tiempos de la institución. Esas canciones buscaban aumentar la conciencia social, reemplazando las antiguas canciones, que, según Addams, se centraban en los sentimientos individuales de amor, esperanza y melancolía, por canciones que reflejaban problemas sociales. Por ejemplo, The Sweat Shop abordaba la explotación de los trabajadores en las fábricas, y The Suffrage Song hablaba sobre el derecho de las mujeres al voto (Cassano 2019, 64). Lejos de considerar el arte como una simple evasión privada, Addams critica constantemente las condiciones de trabajo en la sociedad industrial marcándose como objetivo su reforma. Se lamenta de que las largas horas de trabajo y las malas condiciones laborales y habitacionales, bajos salarios y ambientes insalubres, extinguen el talento musical de la gente joven (). De hecho, los esfuerzos de Hull House contribuyeron a la aprobación de la ley que reducía la jornada laboral y de otras medidas legislativas encaminadas a mejorar la situación de los trabajadores (). Addams fue consecuente con este sentido social del arte en la línea, pero llevando más allá, algunas propuestas estéticas de la época como la de Morris. Contribuyó, efectivamente, a las reformas legislativas y sociales que permitieron, en la práctica, democratizar el arte.
Viola Spolin y Neva Boyd dirigieron el grupo de teatro en Hull-House. Innovadoras teatrales bien conocidas, utilizaron la improvisación como base para su enseñanza (). La fuerte influencia del teatro en la conducta, lo convierte, señala Addams, en un agente moral primordial (). Dewey también señalaría la importancia moral del arte (Dewey, 1987). Sin embargo, las reflexiones de Addams en este punto son, de nuevo, más críticas que las de Dewey. Addams señala que una de las funciones de los espectáculos es “reconstruir” verdades morales aceptadas (). Le otorga, por tanto, un papel crítico indispensable. La escenificación no solo supone el conocimiento de las obras clásicas, sino su apropiación crítica desde el presente. Quizá sea interesante concretar un ejemplo, narrado por la propia Addams, de esta reorientación y modernización del mensaje original: La representación en el teatro de Hull House de la escena del Evangelio en la que Jesús expulsa a los mercaderes del Templo, sirvió como crítica al poder económico de la Iglesia y del Estado ().
El papel cooperativo que las artes tuvieron para Addams le permitió anticipar la performance contemporánea. Las puestas en escena de Hull-House fusionaron géneros y disciplinas artísticas. Además, las prácticas cooperativas de Hull-House reconocieron el valor de las diferentes tradiciones culturales de las personas del barrio. No se trataba de usar el arte de otras culturas como fuente de inspiración para el arte occidental, ni como un elemento exótico. En su lugar, en línea con el arte poscolonial, Addams alentó a los inmigrantes a compartir sus propias tradiciones culturales, a través, por ejemplo, de representaciones teatrales ().
El arte rompe las barreras étnicas que los prejuicios levantan. (). Por eso afirmaba Addams que la vida social y el arte iban juntas en Hull House. La llamada Escuela de arte reunía la escuela de música, dramática, de danza, de artes plásticas y gráficas que junto con los clubs de literatura y la galería de arte expresan la intensidad de las prácticas artísticas de la institución. En estas escuelas se dejaba libertad a cada grupo étnico para que se expresase artísticamente compartiendo sus producciones y contribuyendo así a la posibilidad de autoexpresarse ().
La idea de que es importante crear espacios de creación artística en los que las minorías tradicionalmente invisibilizadas, como las mujeres puedan expresarse y producir sus propias representaciones se ha encarnado también en otros proyectos artísticos contemporáneos como el Colectivo boliviano Mujeres Creando. Fundado en 1992 en La Paz por María Galindo, Julieta Paredes y Mónica Mendoza utiliza el grafiti, la performance y la intervención urbana para denunciar la violencia patriarcal y generar espacios de debate. Por ejemplo, cuenta con dos espacios culturales y comunitarios autogestionados: La Virgen de los Deseos (en La Paz) y Los Deseos de la Virgen (en Santa Cruz) en los que se desarrollan talleres debates feministas, actividades artísticas, programas de radio y publicaciones. Al igual que Hull House, Mujeres Creando no se limita a producir representaciones alternativas, sino que crea espacios colectivos desde los que grupos históricamente marginados pueden producir sus propias representaciones.
4. CONCLUSIONES
El debate en torno a la cancelación de ciertas obras artísticas por su contenido racista o sexista es complejo y con distintas dimensiones estética, ética, política y jurídica, que ha adquirido matices específicos con el uso de las redes sociales. Los individuos pueden crear comunidades virtuales con el fin de denunciar ciertas obras. (). El problema es qué criterio utilizar al determinar las obras que deben ser canceladas y a qué obras concretas debe aplicarse.
Es, por tanto, complicado aventurar una respuesta contundente a este debate. Si bien estudios empíricos muestran la relación entre el uso de pornografía y la violencia contra las mujeres, lo que llevaría a cancelar ciertas imágenes en redes, la decisión no es tan sencilla cuando se trata de cancelar El origen del Mundo de Gustave Coubert. Sin embargo, ese debate apunta a una cuestión importante que los estudios feministas, poscoloniales y culturales, así como las propias prácticas artísticas vanguardistas ponen de manifiesto, la dimensión política del arte.
Diversas corrientes han criticado la idea ilustrada de un arte desinteresado. Las artes no son independientes del contexto social en el que se producen y al que repercuten, por más que algunas corrientes ilustradas defendieran ese desinterés del arte propiciando espacios como los museos o las galerías, para ejercitar esas bellas artes y ese gusto desinteresado. Las críticas feministas de Nochlin, o Pollock, las críticas al orientalismo de Said han puesto de manifiesto los condicionantes sociales y políticos desde los que se construían las representaciones artísticas de la mujer y del oriental. Como señalara Rancière las representaciones artísticas suponen la negociación de qué se hace visible y cómo, y qué se invisibiliza. Esa negociación se lleva a cabo en el seno de relaciones de poder que han justificado y perpetuado como Said o Baumann nos recuerdan. señaló las estrategias técnicas para mantener la cosificación de la mujer en el cine, convertida en objeto de contemplación erótica.
Es especialmente interesante la distinción y relación que Spivak establece entre la representación política o Vertretung y la representación artística o Darstellung. La tarea crítica no consiste en hablar por el subalterno o en imaginar que podemos acceder directamente a su voz, sino en analizar las condiciones históricas, políticas y epistemológicas que han producido su silenciamiento.
Pues bien, el objetivo de este artículo es estudiar un caso, las prácticas artísticas de Hull House que tenían como fin transformar las condiciones sociales de participación y producción artística de las personas de un barrio marginal de Chicago. En esa Institución se crearon talleres de artesanía, tejido, escultura, teatro, representaciones musicales en las que participaban las personas de distinta etnia, género y clase. Esas prácticas tenían como punto de partida la escucha, el interés afectivo y se proporcionaban los medios técnicos a los integrantes de los talleres para que pudieran expresarse y dar a conocer sus tradiciones culturales. La escucha y la convivencia era importante para que las residentes pudieran reconocer sus propios prejuicios de clase y raza. En la línea de Arts and Crafts, asociación a la que pertenecían algunas personas residentes de Hull House, sus prácticas artísticas no solo sirvieron para cuestionar prejuicios de clase, sino también de raza y género. A pesar de esta actitud crítica, la propia Addams y las residentes de Hull House no fueron ajenas a los prejuicios raciales de su tiempo. La representación de las tradiciones afroamericanas fue mínima, en comparación con las tradiciones europeas. A pesar de todo, estas prácticas pueden enseñarnos algo actualmente, la importancia de crear espacios y de transformar las condiciones sociales en las que se producen las representaciones de las minorías. En esta misma línea, en la actualidad el Colectivo Mujeres Creando está creando asociaciones autoorganizadas en las que se imparten talleres y usando arte como grafitis en espacios públicos para alentar la conciencia crítica.
En última instancia, las representaciones no son neutrales; conforman y se conforman a relaciones de poder, la cuestión es intentar criticar y transformar esas relaciones para ampliar el espacio en el que personas y colectivos históricamente marginados tengan la oportunidad de autorrepresentarse. Ello puede contribuir a enriquecer tanto las prácticas artísticas como la vida social ampliando quién puede representar y qué experiencias, perspectivas y formas de vida pueden llegar a ser representadas.
RECONOCIMIENTOS
La autora agradece los valiosos comentarios y sugerencias de las personas evaluadoras anónimas, que han contribuido a mejorar significativamente este trabajo.
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